w f^^r ¿'<é IhSiíHI^^II^ *i '7 «^ -^ . í ¥ /, L 1 'w j r""CM A jBuH|^B|^HHH| H K. ^ íi {* Jr^^ ^H^^rjU^^^^v^ í:^' ^ f %\ ^ jv^i^^HjjHHH^^vjl hHb^ HQP'hw^H^^^jn ' -'^^ ^w íI^^hÍ^^BÍ^Í^Sh IL- ^; -v ' -í ' ■ ■ ! ^<^ ^^^I^^^Hi^Hnlí^H^^H W-l ifffl^^^^^jgVfl^PB^^H 4l*'^'' \^' ■B-^HflH *1 "^ ^t^^' '^ fjtSflHK 90^i- -^ Ho^S . ^ tí-. >'4Í 9. ^.^..á^^. :mÉjk¿M: K/9 -A¡33 ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL DE BUENOS AIRES Serie III. Tomo XIV. (Con 11 láminas, 2 planos y 19 figuras en el texto.) BUENOS AIRES IMPRENTA Y CASA EDITORA «JUAN A. ALSINA » 259 — pALLE Alberti — 259 1911 DIRECTOR DEL MUSEO NACIONAL DOCTOR FLORENTINO AMEGHINO SECRETARIO Y BIBLIOTECARIO AGUSTÍN J. PÉNDOLA ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL D B BUENOS AIIIES DIRECTOH DEL MUSEO NACIONAL DOCTOR FLORENTINO AMEGHINO SECRETARIO Y BIBLIOTECARIO AGUSTÍN J. PÉNDOLA ANALES DEL MUSEO NACIONAL DE HISTORIA NATURAL DE BUENOS AIRES U3!ÍARY Serie III. Tomo XIV. NEW YORK BOTANICAL üAi*í>EN. (Con 11 láminas, dos ¿Aanos y 19 figuras en el texto. ) BUENOS AIRES imprenta y casa editora « juan a. alsina » 259 — Calle Alberti — 259 1911 ÍNDICE. Págs. Stuckert, Tkodoho, Tercera contribución al conocimiento de las Grami- náceas Argentinas. Con 4 láminas.— ( 15 de Mayo de 1911 ) 1 Canu, Fekdinand, Iconographie des Bryozoaires fossiles de l'Argentine. (Deuxiéme partie). Con 12 láminas. — (26 de Junio de 1911) 21.5 Dabbene, Roberto, Sobre la existencia del Huemul de Bolivia y Perú, Odocoileus (Hippocamelus) Antisensis (Orb.) y del Avestruz pe- tizo Eliea Darwini Gould en el N. W. de la República Argentina. Con 1 lámina.- (23 de Junio 1911) 293 Cakdoso, Aníbal, Buenos Aires en 153G. — (29 de Julio du 1911 ) , 309 Mercante, Víctor, Variación del índice Cefálico según el sexo y la edad. — (25 de Agosto de 1911) 373 Ambrosetti, Juan B., ídolo zoomorfo del Alto Paraná, Contribución á la Etnología Americana. — (25 de Agosto de 1911) 385 RicHARDSON, HARRiET,Isopodes du Sandwích du Sud. — (25 de Agosto de 1911). 395 Chevreux M. Ei>., Sur quelques Amphipodes des lies Sandwich du Sud. — (25 de Agosto de 1911) 403 — Algunos animales marinos de las Islas Sandwich. — (25 de Agosto de 1911 409 BoüviER, M. E. L., Pycnogonides.— (2(1 de Agosto de 1911) 413 NOTA.— Las fechas indican el día en que fueron puestas en circulación las publicaciones correspondientes, impresas aparte. TERCERA CONTRIBUCIÓN AL CONOCIMIENTO GRAMINÁCEAS ARGENTINAS TEODOEO STUCKEET. Nuevamente ti^ansourrieron algo más ele dos años cíesele que se publicó mi segunda contribución al conocimiento de las graminá- ceas argentinas, j be aquí otra aglomeración de material determi- nado, formando un volumen suficiente para un nuevo tomo. El interés que nos ba sido demostrado por la segunda contribución fué igual al que se nos defirió por la primera parte, de modo que ■juzgamos tal vez con razón y por analogía, que el interés para la tercera contribución siga aun creciendo. También abora, como antes, todas las determinaciones y diag- nosis de formas, variedades y especies, ya anteriormente descrip- tas, ó nuevas, son concebidas por la inteligencia y el celo del es- clarecido sabio agrostógrafo Profesor doctor Eduardo Hackel, quien gentilmente nos las proporcionó para ser publicadas. Expresárnosle aquí, una vez más, nuestras fervientes gracias, las del doctor Miguel Lillo, de Tucumán y las mías, por la bene- volencia y el esmero demostrados en favor de la ciencia botánica, en beneficio de los cultivadores de ella y en el de los argentinos. Vamos pues investigando, recorriendo nuevos territorios y á medida que adelantamos en el conocimiento y esclarecimiento de esta familia, vemos retrospectivamente que babíamos dejado algu- nas especies omitidas, las que no ban podido ser reencontradas y otras reapareciendo con nuevos nombres. Puede observarse, por ejemplo, que siete especies que Grisebacb en sus Symbolae describió como nuevas esiDccies, resultaron ya conocidas con diferentes denominaciones, las que son: Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skk. 3.*, t. xiv. Fkbrkho 22, 1911. 1 2 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Agrostis laxiflora < Eich.» var. aristata Gris. ^ Agrostis monfevi- clensis Spr. var. aristata Doell. Airopsis millegrana Gris. = Sporóbolus hrasiUensis (Eacldi) Hackel. Coleataenia yyneriokles Gris, = Panicum Prionitis Xees. Hordenm compresstim Gris, = Hordenm stenostachys Godron. Halochloa acerosa Gris, = Monanthochloe Uttoralis Engelm. Pappophornm saccJiaroides Gris.=Pappo2)horHm alopecuroideiiiii Valil. et Pajjpophoi'itm mucromilatum Xees pro partes. Setaria globnlif era (Steud.) (jrx\s.=^ Setaria Onurns (Willd,) Gris. Aparte de haber encontrado iin buen número de gramas, que basta la fecba sólo eran conocidas de países limítrofes de la E.. A. ó sea de Chile, Uruguaij, Paraguay y Brasil, las cuales citaremos en su debido lugar, nos llamó preferentemente la atención las bailadas, que babían sido considerado antes como originarias de otros países lejanos, por ejemplo: como de la Ami':rica boreal, in- clusive México: Aristida Juimboldtiana Trin.; Aristida longiseta Steud,; Boiiteloiia vestita ("Wats.) Scribn.; Eragrostis neo-mexicana Vasey.; Panicum hirticauhim Presl. como de Europa las especies: Avena ludoviciana Dur.; Briza máxima L.; Calamagrostis neglecta Beauv.; Deschampsia caespitosa P. Beauv, y las variedades si- guientes: Agropyrum repens Gaertn. var, maritimum Kocb. Aristida Adscensionis L. var, pnmila Coss. y Durand. Bromiis hordaceus L. var. leptostachys Beck. Lolium temulentiim L. var. macrochaeton A. Br. Phragmites communis Trin. var. flavescens Custer. Tragus racemosus Hall. var. hiflorus Hackel, Triticum vulgare Vill. var, albidum Alefeld, Triticum vulgare » var. erythrospermum Koerner. Podría reprochársenos de repetir mucbas de las especies men- cionadas ya en las contribuciones anteriores; á lo que objetamos, que este reproche, basta cierto punto no carece de fundamento, pero que se hizo para obtener mayor alcance de supervisión en lo existente y para poder intercalar en su respectivo lugar, no sólo STUCKERT: GKAMINACEAS ARGENTINAS. 3 las referencias de las nuevas adquisiciones^ sino para liacer conocer por ellas la mayor expansión en su área geográfica. Esta vez, igual que en las contribuciones anteriores, un buen contingente de ejemplares muy interesantes, inclusive algunos nuevos para la ciencia, compuesto de miembros de esta familia? procedentes en su mayoría de excursiones á altitudes basta 5,000 metros en las Cordilleras de la Provincia de Tucumán, nos fueron remitidos por el doctor Miguel Lillo, de la capital de aquella Provincia. Una respetable porción de ejemplares recolectadas por el doctor Nicolás lllin en el territorio del Cliubat, recibido por intermedio del doctor F. Kurtz, habiéndose el doctor Hackel ga- lantemente hecho cargo de efectuar sus determinaciones. Un crecido número de ejemplares nos proporcionó el señor Ma- rio Estrada, ingeniero agrónomo de Buenos Aires, quien los colec- cionó en diferentes viajes que efectuara en las Provincias de Bue- nos Aires, Córdoba, Catamarca, etc. También nos facilitó para su estudio el doctor Nicolás Rojas Acosta, como lo hizo ya anteriormente, un voluminoso contingen- te de ejemplares provenientes de la Colonia Benites y de Resis- tencia. Bastantes muestras proceden de la bondad de la Profesora señorita Hortensia Marcenaro, de la Colonia Margarita Belén (Chaco). Faéronnos también enviados por el Sr. Máximo Btircco, de la estancia Santa Rita, Estación Vela, P. C. S., Sudoeste del Tandil, Prov. B.-A. algunas muestras, por las que viene á ensan- charse el conocimiento de la distribución geográfica de algunas es- pecies. Pocos ejemplares nos trajo el ingeniero Sr. Enrique Cáceres, recolectados en 1903 durante su estadía en Río Gallegos, territo- rio de Santa Cruz. Otros cuantos nos fueron entregados por el doctor Cristóbal M. Hiclcen, coleccionados en varios puntos. Otros pocos nos fueron enviados por el Sr. Osear Roth, de Ca- ñáis, Prov. Córdoba. Igualmente nos remitió de Buenos Aires gra- mas que crecen espontáneamente en el Parque 3 de Febrero, el director del jardín botánico señor Carlos Thays. También nos proporcionó un corto número de ejemplares nues- tro amigo Don Segundo Gonsález, de Cañada Alegre, Dep. Burru- yacu, Prov. Tucumán. En cuanto á mi propio concurso material para conseguir dar mayor extensión á la presente exposición por medio de nuevas colecciones, efectué en Diciembre 190G y Enero 1907 varias ex- 4 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. cursiones por las cercanías de Córdoba, alcanzando hasta las cum- bres de la Sierra Chica, emprendiendo en Febrero y Marzo del mismo año un viaje de varias semanas, j^or Dean Funes, Cruz del Eje, Serrezuela y Tello y de alií hasta la estancia «La Diana», Dep. San Martín, Prov. de La Rioja. Esta estancia es propiedad de mi amigo Federico Schmaedke. quien nos hospedó muy amable- mente, nos acompañó y puso á nuestra disposición, para todas las excursiones, cuantos víveres y cabalgaduras hubimos necesitado. Las varias salidas que efectuábamos fueron bastante provechosas, principalmente la excursión á la Sierra de Ulapes. Habíamos pro- yectado extender nuestra gira hasta Mascasin, límite con la Pro- vincia San Juan, pero un tiempo lluvioso nos obligó á retirarnos á «La Diana», desistiendo de nuestro propósito. En Abril 1908 mi amigo Schmaedke efectuó un viaje de cinco días para coleccionar plantas por Chepes, Ambil y la Quebrada de Cheleo (Prov de la Rioja), cuyo viaje casi le costó la vida, debido á su empeño en pasar un arroyo crecido, pero por cuya compila- ción resultaban algunos números citados. Debido al postrado estado de mi salud, no me fué j)Osible efec- tuar grandes excursiones en los meses de verano 1907-1909 que me hubieran permitido recoger personalmente maj^or acopio de materiales, limitándome tan sólo á cortas salidas en los alrededo- res de Córdoba y á varios viajes á Villa María, Estaciones Dalma- cio Vólez, Carne rillo, Río Cuarto y sus alrededores. En cambio he obtenido de mis colaboradores valiosísimas y abundantes colecciones, las que en cierto modo compensan mi propia inactividad. Recién á mediados de Diciembre de 1909 pudimos emprender una excursión desde Córdoba, por Santa María y Tanti, á la estan- cia de «La Pampa de San ]juís ', ubicada en la Sierra de Achala á 2,000 m. de altitud. Cu^'^o resultado, á pesar del pésimo estado del tiempo, que entonces reinaba, pudimos sin embargo, llamar bas- tante satisfactorio. Aprovecho esta ocasión para agradecer sinceramente á cada uno de mis coayudantes por el celo y el afán que han desplega- do en favor de una causa de interés general, buena y útil. Para mayor claridad y más precisión, hemos dispuesto enumerar esta vez únicamente las especies válidas, á las que, en continua- ción de cada una, hemos agregado sus formas, variedades ó subes- pecies y para facilitar la comparación con las anteriores, añadimos los números que tuvieron (a, para la I; b, para la II). STUCKERT: GRAMINACEAS ARGENTINAS. 5 Hemos podido intercalar en el presente trabajo los dibiijos de algunas especies nuevas, para su mejor ilustración. Quedaron también sin determinarse una serie de especies críti- cas, para las que se precisa la confrontación de ejemplares típicos de los grandes herbarios normales y la revisión amplia de la lite- ratura del ramo. Buscaremos de proseguir las averiguaciones, publicando su re- sultado en debido tiempo. Córdoba, Suburbios General Paz, Calle Félix Frías n." 260.— 31 Dcbre. de 1910. El autor. ABREVIACIONES USADAS. St. n.° == Stuckert, Herbario argentino N.° Lillo n.° ^ = Dr. Lillo, Herbario tucumano N.° (N. I.) = Pr. Nicolás Illin — Herbario Cliubut N.° (M. E.) = Mario Estrada — B-A. (M. B.) = Máximo Burcco — Vela, B-A. (N. E. A.) = Dr. Nicolás Rojas Acosta, Col. Benites y Resisten- cia, Chaco, (H. M.} = Prof^ D.'^ Hortensia Marcenare, CoP Marg. Belén, Chaco. Federico Schmaedke — «La Diana», Rioja. Dr. Cristóbal M. Hicken, Buenos Aires. Osear Roth — Cañáis, Prov. Córdoba. Ingeniero Enrique Cáceres — antes en Santa Cruz. (>í< Set. 1910). Carlos Thays, Director del Jardín botánico, Bs. As. Segundo Gonsález, Cañada Alegre, DejD. Burruyacu, Tucumán. (F. S.) (C. M. H.) (0. R.) (E. C.) (C. T.) (S. G.) STUCKERT: GEAMINACEAS ARGENTINAS. I. MAIDEAE. COIX L. / i . Coix lacryma Jobi Ltnn. Linn. Hort. Cliffort. p. 437 (1737); E. Matoso, Cien, indiistr. p. 219 11° 408; T. Peckolt, Plant. med. é uteis do Brazil (1891) p. 370; Me- derlein, Result. bot. Mis p. 70. Syn: Coix lacrima Jobi Linn. sp. Plant. jd- 972 (1753). Syn: Coix lachryma Velloso Flor, flumin x. tab. 3. Syn: Litbagrostis lacrima Jobi Gaertn. De fruct. tab. i. fig. 10 (1788.) Syn: Spliaerium lachryma (L.) OK. Rev. ii. 793. (1891). N. V. Lágrimas de nuestra Señora, L. de Job., Biurí, Capim ro- sario, C. de contas, C. missanga (Bras.) St. n° 20,014 (15. iv 1909) cultivado en un jardín de Tucumán, regalo del Dr. M. Lillo. Grama que es considerada originaria de las Indias orientales, pero que se encuentra silvestre en muchos ¡Duntos, tanto de la Provincia Corrientes y del territorio de Misiones, como también en el Brasil, etc., y que en nuestros jardines en varias provincias del Norte de la R. A. se la cultiva como adorno. Planta de cañas erguidas y lisas, á veces ramosas, alcanzando á lina altura de V2-I i^i. Sus hojas envainantes son de 20-40 cm. de largo por 1-3 cm. de ancho, con la nervadura dorsal blanquecina. La inflorescencia se presenta en espigas terminales ó axilares, más ó menos fasciculadas, siendo ocupada la parte superior por las flores masculinas y la inferior por las femeninas. El fruto es un cariopse semigloboso liso, de cascara ósea, de color blanquizco ó ceniciento, del tamaño de una alverja, con la superficie algo ru- gosa y estirada en punta en una de sus faces. Los frutos maduros contienen bastante nitrógeno, por lo que se exjDlica la importancia, que se les da como alimenticios en la fa- bricación de pan ó masitas hechas con su harina, j^ara individuos flacos y estenuados. El cocimiento de sus frutos contusos es em- pleado al interior como diurético y la infusión de la planta verde en casos de retención de orina, y así también como expectorante 8 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. en la tisis y en otras afecciones pulmonares. Al exterior su coci- miento se usa en baños como excitante. Las semillas secas son empleadas por los católicos para fabricar rosarios y por los salvajes en una multitud de adornos, en forma de collares, pulseras, etc. II. ANDROPOGONEAE. IMPERATA Cyrillo. v/ 2. Imperata brasiliensis Trin. Trin. in Mem. Acad. Petersb. Ser. vi. vol. 2. p. 331 (1833); Hac- kel in Mart. Fl. bras. vol. ii. pars. 3. p. 251. t. 59. fig. 1. et in DO. Monogr. Phan. vol. vii. p. 95 (1889); Grab. Kerr. Exped. Pilcomayo p. 77; Peckolt, Plant. med. é nt. bras. (1891) p. 550; Arecb. Gram. urug. 190 n*^ 1; Hassler, Flor. pile. i. 24; Syn: Saccbarum sapé St. Hil. voy. dist. Diam. i. p. 308 (1833); Syn: Imperata sapé N. J. Anderson in Oefvers. K. vet. Akad. Forb. 8tockbolm (1855) p. 159; Syn: Imperata caudata Cbapm. Suppl. Fl. Soutb-stat. p. 668; N. V. Sapé (Bras.) Yabapé colorado, Y.- puigtá (Cb.) St. n" 16,029 (2 x. 1906) y 16,295 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Cbaco austral (N. R. A.) St. n° 16,289 (26. xi. 1906) de la misma localidad (N. R. A.) re- presenta un espécimen magro y de bojas mas angostas, que las del tipo. Especie que florece en verano, Dic. - Marzo y que es bastante abundante en las costas del río Paraná, prefiriendo terrenos subs- tanciosos y arenoso-búmedos. Sus cañas, sencillas y delgadas, se elevan de Va " 1 metro de al- tura. Las láminas son lineares ó lineareo-lanceoladas, bien puntia- gudas, basta de 30 cm. de largo por 4-5 mm. de ancbo. La panoja, bastante densa, mide de 8-15 cm. de largo, por 1, 5-2, 6 cm. de ancbo. Las espiguillas son lineares basta lanceoladas y presentan en la base una coloración algo rojizo-violácea, la que en el ápice se torna más pálida. stuckert: gramináceas argentinas. 9 Como forraje carece de importancia. Su dispersión geográfica es el Chaco, Formosa. (Urug. Parag., Brasil, Gruyana, Venezuela y Centro América.) y 3. Imperata cyJindrica (L.) P. Beauv. P. Beauv. Essay. agr. p. 105, tab. 5 (1812). Syn: Lagurus cylindricus Lin. S|)ec. 120. • var. condénsala (Steud;. Hackel. Hackel nom. ined. inMonograph. Andropogonin DC. Phan. 94. (Ib) Syn: Imperata arundinacea (L.) Cyr. 1. c. var. condensata (Steud.) Hackel 1. c. 4. Imperata minuliflora Hackel. Hackel in DO. Monogr. Phanerog. VI. p. 1(30 (18S9j; R. E. Fries, Ark f. Bot. Bd. 8. n° 8; Gramin. p. 32. Syn: Imperata caudata Gris. Symb. n*^ 1997, (non Trin.) ñde M. Lillo. St. n^ 18,828 ex Lillo n" 7,323 (14, xii. 1907) margen del río Salí, cerca de Tucumán. Planta semiacuática, poco social, que parece preferir arenas húmedas ó barro blando. Sus cañas graciosísimas alcanzan á veces hasta un metro de altura, pero no pasan en lo general de 50 cm. — Lígula minutísima. Láminas angostolineares de 10-20 cm. de largo por 1,5-3 mm. de ancho, de color verde pálido. Panoja densa, lineal de 15-25 cm. de largo, enangostada en la base y en ella 1-2 cm. de ancho. Las espiguillas que ostentan, son las más pequeñas que se cono- cen en la tribu de las andropogóneas y no miden más que 1, 5-2 mm. de largo; son de un color algo pardo y se las encuentra envueltas en una tupida capa de vellos cortos. Los caracteres y el hábito de esta especie son completamente distintos á todos los demás obser- vados en los del género; por lo que parece extraño, que el Dr. Gri- sebach haya podido confundirla con otra. 10 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Por ser de consistencia algo dura y no presentarse en abundan- cia, no debe tener mayor rinde como forraje. Su dispersión geográfica es Tuc, Salta y Jujuy (Bol., Bras., Perú). ERIANTHUS (L. C. Richard.) Michaux. y 5. Erianthus Trinií Hackel. Hackel, in DC. Monogr. Phan. vi 135 (1889); Arecb. Gram. urug. 194 n° 1; Hackel, in Plant. bassl. ii, 301 (1903). Syn: Saccbarum giganteum Trin. in Mem. Acad. Petersb. ser. 6. vol. 2, p. 311 ex p. Syn: Eriantbus saccbaroides Micbx. Fl. bor. am. I. 55, var. Trinii Hackel in Mart. & Eicbl. Flor. bras. 2. pars. 3. p. 258. St. n° 17,648 (12 vii, 1907) Resistencia, Cbaco (N. R. A). Grama robusta que florece desde Febrero á Marzo. Ella es pro- pia de terrenos anegadizos de las márgenes del río Paraná y de otros, en donde forma en sociedad con otros pastos densos y ex- tensos matorrales. La altura de sus cañas alcanza á 2-3 m. y el largo de sus láminas lineares y puntiagudas es á veces más de 1 m. por 1-2 cm. de ancbo, siendo la margen de ellas áspera y filosa. La panoja linuaroblonga tiene un largo de 30-40 cm. y forma una especie de racimo, que sale de una vaina foliar espatif orme, guarnecido de una multitud de espiguillas, cubiertas de una lana blanquizca. La ligula membranácea ¡presenta una forma aovada, trunca y pestañosa. Como planta forrajera no ofrece mayor interés, pues su consis- tencia es dura, por cuya razón la bacienda la desdeña. Su dispersión geográfica debe considerarse como subtropical y citamos abora esta especie de la E.. A. por primera vez, babiendo ella sido indicada antes, como del Uruguay, Paraguay, Brasil, Co- lumbia y México. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 11 ROTTBOELLIA L. f. 6. (la, 2b.) Rotlboelliacompressa L. f. vai\ fasciculala (Lam.) Hackel. Hassl. Flor. pile. i. 25. St. n^ 19,035 (12. vii. 1908.) Parque -3 de Febr. Palermo, B. A. (C. T.). 7. Rottboellia selloana Hackel. Hackel, in Mart. Flor. bras. 2 pars. 3, p. 312 et in DO. Monogr. Phan. VI. Andropog. p. 309; Arcckavaleta, Gram. nrug. p. 202n"i. lam. XXIV. Syn: Manisuris selloana (Hackel) OK. Eev. ii. 780 (1891). St. n° 20,496 (16. xii. 1909.) Villa García, cerca de Taiiti, Dep. Punilla, Prov. Córdoba, entre piedras y arenas húmedas del arroyo Mojarras á 800 m, de altitud. St. n° 20,792 (19. xii. 1909) Quebrada de la Oyada, Estancia «Pampa de San Luis» Sierra de -Achala, pedanía Candelaria, Dep. Cruz del Eje, Prov. Córdoba, en arena húmeda, á 2,000 m. de altitud. Grama cespitosa, completamente lampiña. Eizomas multicaules. Cañas suberectas, achatadas, estriadas, de una altura de 30-50 cm.; ramas floríferas dos, cuatro ó más, solitarias, simples. Vainas estriadas, comprimidas, más largas que los entrenudos, hendidas. Lígula breve, membranácea, blanquecina. Lámina estrecha ple- gada por el medio en su parte inferior, puntiaguda, de 10-20 cm. de largo por 3-5 mm. de ancho, flácida, nervaduras poco marcadas. Espigas envainadas por la base, rectas ó subarqueadas, de 8-15 cm. de largo, verduzcas, á menudo de coloración rojizo-morada, arti- culaciones iguales. Las espiguillas sentadas con el pie en forma de anillo, cubriendo exactamente las excavaciones del raquis, que les corresponden. Pajitas glumales lampiñas, duras, obtusas. Espiguillas peduncu- ladas, aplanadas de 1, 5-2 mm. Grama de consistencia blanda y de gran provecho como forraje, 12 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. á pesar de no producirse en abundancia. La citamos por primera vez de la R. A., bien que otros colectores nos la indicaron de Entre Ríos j Santa Fe. Fué señalada como del Uruguay y del Brasil. TRAOHYPOGON Nees. i 8. (29 b) Trachypogon Montufari (H. B. K.) Nees. ELIONORUS HüMB. Boxpl. & Willd. 9. (2 a. 3 b) EI¡onui*uscanfl¡dus(TRix.)HACKEL St. n*' 19,050 (1.5 vi. 1908). Colonia Marg. Belén, Chaco (H. M.) St. n° 21,298 (1. i. 1910). Vela, B-A. (M. B.). 10. Elionupus latiflorusNBEs. Nees. apiid. Steud. Synops. i. 364 (1856); Hackel, in Mart. Flor bras. II. 3. p. 307., et in DC. Monogr. Phanerog. vi. 33fi., et in Plant. hasslerianae ex Bull. lierb. Boissier t. iv (1906) p. 362: Peckolt, T., Plant. med. bras. 633 (1891); Hassler, Flor. pile. i. 25. Algunos autores la consideran como mera variedad del Elionu- rtis candidus (Tr.) Hackel. N. V. Capim manga do campo, Yetiver da térra (Bras.). St. n^ 10,415 (3 XII. 1901) Sierra Achala, C. á 2,000 m. alt. St. n° 15,968 y 16,024 (2. x 1906) Col. Benites, Chaco austral (N. E. A.). St. n° 17,785 ex Lillo n'' 5436 (3. i. 1901) Cuesta de las Juntas, Dep. Tafí, Tuc. Planta robusta, cuyas cañas alcanzan á una altura de 50-150 cm. Su inñorescencia representa una panoja esj)iciforme, ella es densamente guarnecida de espiguillas sésiles, las que á veces to- man un color rojizo. Mas bien desecada, que fresca, la planta exhala un olor á limón ó á cedrón, por lo que se la aprecia para ponerla entre la ropa de lana, con el objeto de preservarla de la polilla. La hacienda la desdeña como pasto. La citamos por primera vez de C. T. Ch. y Form. de la R. A.> siendo indicada del Paraguay y Brasil. stückert: geamináceas argentinas. 13 II. (4 b) Eliomirus viriclulus Hackel. St. n*^ 20,049 (4. iv. 1909.) en un campo quemado, al Sud del puente del F, C, Río IV. Prov. Córdoba. ANDROPOGON L 12. Andropogon coloralus Hackel. Hackel, nov. spec, nomen ad ínter. Species ex aííímitate A. incano Hackel. N. V. Paja colorada. ^ Material demasiado exiguo para poder atreverse á exponer una diagnosis. St. n° 20,275 (2. ix. 1909) Colonia Benítes, Chaco.— (N. R. A.). 13. (3 a, 5 b) Andropogoii condensatus Kth. var. genuinus Hackel, subvaí». typiciis Hackel. 14. (4 a, Gb) Aiidropogoii coiisanguiíieus IvTH. var. genuinus Hackel. St. n" 17,788 ex Lillo n° 5,692 (12 n. 1907) en campos áridos por Tafí del Valle, Tuc. á 2,200 m. de altitud. St. n° 18,680 (24. iil 1908) Cañáis, Dep. M. Juárez, C. (O. R.). St. n^ 20,059 (5. iv. 1909) Carnerillo, Dep. Río IV. C. St. n° 20,535 (16. xii. 1909) Villa García, Tanti, C. St. n^ 20,725 (18. xn. 1909) Est. Pampa S. Luis, Achala, C. á 2,000 m. alt. (7 b) var. humilioi' Hackel. 15. (5 a, 8 b) Aiidropogon conlorlus L., Genuinus. St. n° 18,610 (28. n. 1908) Resistencia, Chaco (N. R. A.) (6 a, 9 b) var, secundus Hackel. N. V. Flechilla (Ch.) 14 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n" 17,1-tl a (12. iii. 1907) Sierra de Ulai^es, Rioja. St. n^ 18,618 (28. ii- 1908) Resistencia, Cliaco (N. R. A.) 16. Andropogon Hassleri Hackel. Hackel in Bull. lierb. Boissier, Ser. ii. vol. iv. p. 2Gfi (1904). Hassler, Fl. pile. i. 25. N. V. Tacuarillo (Chaco). St. n" lfi,277 y 16,299 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco aus- tral (N. R. A.). Planta bastante vistosa de una altura de 1-1,5 m., cañas ergui- das, tiesas y lisas, hojas lineares de unos 20 cm. de largo por 5-6 mm. de ancho. Panoja densa de forma lanceolado-oblonga con sus espiguillas sésiles, muy parecida á la del A. saccharoides Sw. Prefiere campos húmedos ú orillas de acequias. Su calidad para el sostén de la hacienda es mediocre. Citamos esta especie por jDrimera vez como de la R. A., Ch. y Form. habiendo sido descrijDta como del Paraguay. 17. (8 a, 11b) Andropogon maei'oHirix Frin. 18. Andropogon nutans L. (12 b) vai*. agrosloides (Speg.) Hackel genuimis. Hassl. Fl. pile. í. 25. St. n" 18,611 (28. ii. 1908) Resistencia, Chaco (H. M.). N. V. Capii-sayií (Ch.). forma ad var. slipoidem vergens Hackel nov. forma. St. n° 18,846 ex Lillo n'^ 7,838 (12. iii. 1908) Cebil redondo, Dep. Tafí, cercanías de Tucumán. stückert: gramináceas argentinas. 15 (9 a, 13 b) var. avenaceus Hackel. (10 a. 14 b) var. pellitus Hackel. N. V. Pasto de cañada (Cb.). St. 11° 1G,2()0 (20. XI. 1906) Col. Beiiites, Cbaco (N. E. A.). » » 17,433 (1(1 III. 1907; Est. La Sierra, Tornquist B. A. (M. E.). St. 11-^ 19,14(3 ^30. VIII. 1908) Col. M. Belén, Cbaco (H. M.). » » 19,842 ex Lillo n° 6,P.32 (4. xi. 1903) Mocoví, Sta. Fe. .> » 20,058 (5. IV. 1909) Carnerillo, Río IV, C. » » 21,29(i (1. I. 1909) Vela, BA. (M. B.). (lia, 16b) var. stipoides Hackel. 19. (12 a, 16 b) Andropogon paiiieulatus Kth. Hassl. FL pile. i. 25. St. n» 16,891 (29. i. 1907) Las Rosas, La Falda, C. » » 18,568 (24. II. 1908) Sierra de S. Ignacio, C. » » 18,809 (28. IV. 1908) Las Rosas, 1. c. » » 20,466 (16. XII. 1909) Villa García, Taiiti, C. Forma ad A. consanguineum vergens Hackel. (17 b) var. elongatus Hackel. St. n« 16,887 (29 i. 1907) S. Bernardo, La Falda, C. » » 18,810 (28. IV. 1908.) S. Bernardo, La Falda, C. 20. Andropogon saccharoides Sw. genuinus Hackel. Hackel, in DC. Pban. vi. 495 (1889). St. ii*' 19,843 ex Lillo n" 7,(303 (11. ii. 1906) Tafí, Tuc. 16 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. subvar. siibinuticii.s Vasey. Vasey apud Hackel 1. c. St. n" 17,070 (2. ^ii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). La especie genuina y la subvariedacl mencionadas las citamos por primera vez como de la R. A., siendo indicadas como jiropias del Brasil y de la América boreal. (13 a, 18 b) val*. bai*binod¡s(LAG.) Hackel. St. no 18,750 (10. iv. 1908) Cheleo, Rioja (F. S.j. (lia, 19b) val', imperaloides Hackel. Hassl. Fl. pile. I. 25. St. n° 19,844 ex Lillo n" 322 (25. iii. 1887) Vipos, Dep. Trancas, Tuc. forma od var. brasiliensem Hack. vergens, Hackel nov. forma. (Hack. Andropog. Mon. Phan. vi. p. 495.) St. n^ 21,760 (6. v. 1910) Casa Bamba, Sierra Chica, Córdoba. sul)vai*. mulíciis Hackel nov. subvar. Differt ah variefate dtfecta arisfoe. St. n° 17,679 (2. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). Nueva subvariedad que difiere de la variedad mencionada por la ausencia de aristas. (15 a, 20 b) var. laguroides (DC.) Hackel. Hassler, Fl. pil. l 25. St. n° 16,239 (21. xl 1906) Los Cocos, Punilla, C. » » 17,786 ex Lillo n» 914 (25. x. 1888) Tuc. » » 18,827 » » > 7,294 1 14. xn. 1907) Tuc. stuckert: gramináceas argentinas. 17 St. n-^ 18,862 (12. v. 1903) Abundantísimo por Río I, C. » » 20,044 (4. iT. 1909) Río IV, C. (16 a, 21b) subspoc. loucopofjon (Nees) Hackel. snl>vai*. typicus Hackel. St. n» 17,334 (Lo. iv. 1907) Sierra de Ohelforó. Prov. B.A. (M.E.). » » 21,264 (20. XII. 1909) Los Cocos, Panilla, C. (17 a, 22 b) subvar. perfopaliis (Trin.) Hackel. St. n" 17,158 (12. iii. 1907) La Diana, Dep. S. Martín, Rioja. » » 19,845 ex Lillo n-^ 4,464 (20. v. 1905 ) Metan, Salta. » » 20,016 (3-5. IV. 1909) Río IV, Carnerillo, C. forma fuseo-arislatus Stuckert nov. forma. Diffet't ah siihücirietate praecedente, aristis fasco-violascentihus fulgentihtifi, nec rii'idulis. St. n'' 4,492 (17. iv. 1893) Alrededores de Córdoba. » » 20,103 (19. IV. 1909; Estancia Argaó, Dep. Río I, C. i^ 21. Androporjon Salzmannü (Trin.) Hackel. Hackel, in F. Fedde, Rep. N"ov. spec. regn. veg. Bd vi. p. 341 n° 2 ex herb. liassleriano, Novit. pai'aguariens. i. Syn: Andropogon imberbis Hackel Flora ix. v. iii. (1885) 119 et in DC. Monogr. Plian. vi. 375. vai* ¡3. a I* ¡status Hackel. Hackel, in Fedde 1. c. Syn: Andropogon imberbis Hackel var. 3. genuinus in Arecliav. Gram. nrug. p. 218. (7 a, 10 b) Syn: Andropogon imberbis Hackel in St. Gramináceas arg. i. in An. Mus. Nac. B. y A. t. xi. p. 50 n° 7. et ii. in An. Mus. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Skk. 3.", t. xiv. Marzo 1.°, 1911. 2 18 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Nac. BA. t. xni. p. 416 11° 10; St. (á más de los no^ ya citados) el 11° 16,892 a (29, i. 1907). Las Eosas, por la Falda, Dep. Punilla, C. á 1,000 m. altitud. St. n° 20,502 (16. xii. 1909) Villa García, Tanti, Sta. María, C. » » 21,082 (20. XII. 1909) Los Cocos, Punilla, C. » » 21,261-62 (23. xii. 1909j Tanti, Sta. María, C. ^ 22. (18 a, 23 b) Andropogon selloanus Hackel. St. n° 16,894 (29. i. 1907) Las Eosas, La Falda, Córdoba. » » 18,331 (18. XII. 1907) CoL Benites, Chaco (N. E. A.). » » 21,100 (16. XII. 1909) Villa García, Tanti C. 23. Andropogon Sorghum Brot. (24 b) var. cernuus Karw. (19 a, 25 b) var. viilgaris Hackel. / (26 b) subspec. halepensis (L.) Hackel. St. n'' 18,644 (1. iii. 1908) La Diana, Dep. S. Martín, Rioja (F. S.). » » 18,750 (16. IV. 1908) Quebrada de Cheleo, Eioja (F. S.). subvar. niulicus Hackel. Hackel in DC. Mon. Phan. vi. 502 (1889). St. n^ 19,200 (1, X. 1908). Formosa, embocadura del Pilcomayo (C. M. H.). 24. (20 a, 27 b) Andropogon squarrosiis L. f. 25. (21a, 28 b) Andropogon tener Kth. St. n° 16,892 (29. i. 1907). Las Eosas, La Falda, Córdoba. » » 17,119 (12. iii. 1907) en gran abundancia. Cerro de Mi- STÜCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 19 ñas, Sierra de Ulapes, Dep. San Martín, Prov. Rioja, á 1,200 m. al- titud. III. ZOISIEAE AEGOPOGON P. Beauv. 20. (30 b) Aegopogon lenellus Trin. TPAGUS Hall. i^ 2T. (22 a, 31b) Tragus racemosus (L.) Hall. var. berleronianus (Schult.) Hackel. St. n*^ 17,617 (4. y. 1907) Quebrada de Sebila cerca de Chum- bicba, Catamarca (M. E.). forma rubescens Stuckert. nov. forma. Differt a typo spicidis rubescentihus. St. n» 18,739 (16. iv. 1908). Estancia S.Teodoro, Río I, Córdoba. var. biflorus Hackel. Hackel in Oestr. bot. Zeitscbrift, p. 195 (1901). St. n° 17,198 (12. m. 1907). Cerro de Minas, Sierra de Ulapes, Dep. San Martín, Prov. Rioja, á 1,600 m. de altitud. St. no 17,198 a (12. iii. 1907) del mismo punto, representa una forma del racemosus, cercana á la var. diflo7'us Hackel. Las diferencias entre ambas variedades son las siguientes: var. berleronianus (Son.) H Spiculae Mnae, ínter se inae- qucdis, stiperiordrevior, interdum tahescens, inferior 2,6-3 mm. lon- ga, late lanceolcUa a medio hrevi- ter actdata. var. biflorus Hackel. Spicidae hinae, inter se aequa- les, lanceolatae, 3,5-4 mm. longae a 1¡3 inferior attenucdae. 20 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. La última variedad hasta la fecha sólo había sido conocida de Europa y no se puede admitir haya sido introducida de ahí, puesto que el lugar en donde la encontrábamos (junto con la primera va- riedad) fué en una altoplanicie árida, que dista más de cien kiló- metros de cualquier terreno cultivado. IV. TRISTEGINEAE. ARUXDIXELLA Raddi. 28, Apundinella híspida (A\ illd. O. Kuntze. O. Kuntze, Rev. gen. pl. ii. p. 7G1 (1S91) iii ' 341. (1898): Hassler, Fl. pile. i. 2'\ Syn: Andropogon hispidus "Willd. spec. iv, 2. p. 90S (1800). » Ischaemum his2oidum H. B. K. nov. gen. i. 194 (1S15). » Goldbachia Mikani Trin. in Spr. neue Entd. ir. 31 (1821); » Arundinella brasiliensis Raddi, Agrost. bras. 37 (1823); Arech. Gram. urug. p. 18(3. n" 1; Hackel in Pl. hassl. ii. 364. St. n'' 17,057 (2. til 1907) Colonia Benites, Chaco (K R. A.). Grama ribereña de múltiplas rizomas largas. Las cañas son sim- ples ó ramosas, alcanzando á una altura de uno á dos metros. Las hojas son lineares de un largo de 20-30 cm. por 5-10 mm. de ancho- La panoja es amplia, densa, de forma oblongo-lanceolada de 20-30 cm. de largo por 10-12 cm. de ancho. Planta poco adecuada para forraje. Su área geográfica es Entre Ríos y ahora el Chaco (Uruguay y Brasil). STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 21 V. PANICEAE. PASPALUM L. '■ 20. (32 b) Pnspaluin aenniinatum Raddi, ,'ÍO (33 b) Paspfiliini conjug.ituin Berg. Ul. Paspaliiiii donsiim PoiR. Poiret, Encyclop. v. 32. (non Trin.); Peckolt, Plant. ut. é med. Bras. (1891), p. 427; Hasskr, Fl. pile. i. 27. Syn: Paspalum vnlnerans Salzmann ex Steud. Nomencl. ii. p. 273. Syn: Paspalum millegranum Sobrad, ex Scbult. Mant. ii. 175. N. V. Capii-quicé, Capim de Colonia (Bras.). , vap eliptico-oblongum Hackel nov. var. DiffeH a typo spiculü eUipticooblongis, nec ovato-orhicnlarihus. St. n° 16,870 (12. i. 1907) Colonia Benites, Cbaco (N. R A.). La especie típica se caracteriza por sus cañas de V2-I i^i- de al- tura, bojas vigorosas, estrecbas de unos 25-35 cm. de largo; vainas apenas abiertas, sedosas, bacia el ápice ; la inflorescencia es forma- da por una panoja de próximamente 15 cm. de largo, con las espi- guillas minutas, verde-claras, bastante aproximadas. Buen sustento como forraje para el ganado. Citamos por primera vez esta planta para la B.. A., babiendo sido considerada como originaria del Brasil. 32. ó23a, 34 b) Paspalum dilalatum Poir. ,(7e//«mww. St. n^ 17,451 (18. iv. 1907) Catamarca (M. E.). St. n" 17,484 (15 11. 1907.) Estancia «Espinillo», Estación Coro- nel Vidal, cerca del Atlántico, F. C. S. Prov. BA. (M. E.). St. n° 17,766 ex Lillo n» 4,667 (15. iii. 1906) Prados, Tuc. 22 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n'^ 18,344 (20. xii. 1907) cercanías de Córdoba. Nota: El Dr. Arechavaleta, en Gram. urug. p. 47. siguiéndolo también con cierta duda el Sr. M. Berro en sus gram. de Vera p. 60 n° 21 y p. 64 n<» 114, refieren de esta especie la variedad sac- chariferum Arecb. indicando, que tiene la propiedad de segregar nn jugo viscoso azucarado, que le ba valido el nombre de Pasto- miel. Esta forma no es variedad, sino un estado enfermizo, el que ba provocado cierta |diformidad y la propiedad glutinosa es de- bido á la infección de un bongo parásito, igual ó análogo, al que mencionamos en la Festuca Rieronymi H. (25 a, 35 b) forma paiicispica Hackel. 33. (26 a, 37 b) Paspaliiin distichiiin L. genuinum. Hassler, Fl. pile. i. 26. St. n° 17.475 (1. iii. 1907) La Barrancosa F. C. S. BA. (M. E.). » » 19,388 (10. XII. 1903; Kío IV, C. » » 20,rM35 (1. IV. 1909). » » » (38 b) var. Difjilaria Hackel. St. n° 16,866 (21 1. 1907) Río IV, C. » » 17,075 (3. III. 1907) La Diana, Dep. San Martín, Rioja. » » 17,410 (10 II. 1907) Estancia Morro, Quequén B-A. (M. E.). » » 17,530 (12. VI. 1907) Jardín botánico, B-A. (O. T.). » » 17,767 es Lillo n° 5,718 (15. ii. 1907) lugares búmedos Tafí, Tuc. St. no 18,842 ex Lillo n" 7,618 (12 ii. 1903) río Carreras, Tafí, Tucumán. St. n° 20,004 (1. IV. 1909.) Río IV. C. 34, (39 b) Paspaluin Hieponyini Hackel. 35. (34a, 40 b) Paspahiin liuiiiholdtlanuin Fluegge. var. Stuckertü Hackel. stückert: gramináceas argentinas. 23 36. Paspahim inaequivalve Eaddi. Eaddi, Agrost, bras. 28. (1823); Morong, Enum., pl. Parag. p. 258. Hassler, Fl. pile. i. 26. var. glabriflora Hackel nov. var. Differt a tyjjo, spiculis omninn glabris. T.n typo glumae sterües, margine pilosae v. inferiore glahrae. St. 11° 19,049 (15. VI. 1908). Colonia Margarita Belén, por Ee- sistencia, Chaco austral (H. M.). Grama débil y graciosa, que con j^redilección se j^roduce en te- rrenos liúmedos y sombríos, costas de ríos 3^ arroyos, emitiendo de una sola raíz múltij)les y erguidas cañas. Estas alcanzan á una altura de 15-25 cm. y forman á veces un conjunto de verdaderas matas. Panoja pauciflora espiciforme. Las espiguillas son escasas, cortas y algo distantes entre sí y las valvas giumales desiguales. Eegular forraje para el ganado. El área geográfica de la típica es Chaco, Corr., Forni. (Parag. Bras.). 37. (27a) Paspalum Larrañagai Arechavalbta. Arechavaleta, G-ram. urug. p. 48 (1890). (24 a, 36 b) Syn: Paspalum dilatatum Poir. var. parviflorum Doell. 1. c. Syn: Paspalum vaseyanum L. Scribn. amer. grasses 11. 32. (fig. 328) (1899). St. á más de los números anteriormente citados: St. n° 18,983 (vi. 1908) Oliilecito, Eioja, (Nicanor Izaza). » » 19,036 (12. VIL 1908) Parque 3 de Febr., B-A. (C. T.). » 20,013 (1. IV. 1909) Eío IV, Córdoba. Habiendo confrontado mayor cantidad de material, hemos podi- do comprobar que las diferencias existentes entre la especie típica P. dilatatum Poir. y la llamada var. pavifloriim Doell. son efectiva- mente suficientes, para elevar la que antes considerábamos como variedad, á especie propia, de modo que así lo hicimos. Por otra 24 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. parte, es el mérito del Dr. Hackel de haber podido constatar en esta ocasión con muestras efectivas á la mano, que la planta que Scribn. llamó P. tJrt^í'íyrtíi ?,/>?, originario de Texas, no lleva dife- rencia alguna con el P. Larañagai Arecli. Por este heclio. viene á aumentarse el número ya cuantioso de las gramas de la parte oeste de los Estados Unidos, que vuelven á encontrarse sin intermedia- rio conocido, en el Sur del Brasil y en la Argentina. IÍ8. Paspaluin malacophyllum Thix. gemiimim. Trin. Icón. Gram. Panic. 98. tab. 271: Doell. in Mart. & Eichl. Flor. bras. ii. 2. 298; Hackel, in Pl. basslerian. ii. 364. St. n« 17,80r) ex Lillo n" 0,240 (4. iv. 1907) La Banda, Prov. Santiago del Estero. St. n° 18,853 ex Lillo n° 7,957 (17. i. 1908) Rincón, Tafí, Tuc. á 2,100 m. alt. St. n° 19,833 ex Lillo n° 1,927 (13. iv. 1897y Vipos, Dep. Tran- cas, Prov. Tuc. St. n° 21,001 (20. III. lylO) Burruyacu, Tuc. (S. G.). Grama robusta de terreno algo húmedo, cuyas cañas bien dere- chas se elevan de á 1-2 m. de altura. Panoja un tanto contraída, raquis lampiña. Hojas de 1-1 V2 <3Da. de ancho, un poco tiesas. Es abundante y proporciona buen forraje. Opinamos citar por primera vez la especie genuina para la R. A., siendo su origen más al Norte. (Parag. Bras.j. var. líncarifolíuní Hackel. Hackel in Fedde Repert. vi. 341 ( 1909j n° 3; Hassl. Fl. pile. i. 26; N. V. Capii-cabayú (Chaco). St. n" 18,616 (28. 11. 1908) Resistencia, Chaco (H. jM.). La variedad difiere del tipo por sus hojas lineares de 20-30 cm. de largo, por 5 mm. de ancho y no linearo-lanceoladas. Fué citada de Form. (Parag.). (28 a, 41b) var. lonfjepünni Hackel. St. n" 17,114 (3. III. 1907) La Diana. Dep. San Martín, Rioja. » » 18,520 (29. I. 1908) Sierra Chica de Córdoba. stuckert: gramináceas argentinas. 25 forma parviflora Hackel nov. forma. ínter lar. longipihon et getu invm fere mediam, nom rliachis pilosa est, sed spicnlae parvae. St. 11'^ 21,fi25 (10. IV. 1910) Casa Bamba, Sierra Chica, Córdoba. 30. Pasp.ilum multiflorum Doell. Doell. in Mart. y Eiclil. Flor. bras. Gram. ii. 2. p. 90; Arechava- leta, Gram. nrug., p. 55. n° 15; Hackel, in Pl. basslerian. ii. 365. forma? abbreviala Hackel nov. forma. Race mis quam in typo midió hreviorihus. Parece más bien dejarse reducir á un ejemplar anormal y no ser una forma peculiar estable. La especie normal tiene sus espiguillas mucbo más largas, pero en la forma, etc., concuerdan bien. St. n" 19,487 (18. xii. 1908) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). Grama robusta, propia de bañados y terrenos bajos, en donde tiende á formar matas, floreciendo en Diciembre. Sus cañas ergui- das son envainadas y finamente estriadas, con nudos obscuros y alcanzan á una altura de 1-2 m. Ligula breve. Láminas rígidas y angostas, con márgenes ásperas y cortantes. Panoja lanceolada de 30-40 cm. de largo por 3-5 cm. de ancho. Es23Ígas robustas de color ferrugíneo-morado, en número de 30-50, asentadas, pero erectas, de 8-10 cm. de largo. Espiguillas también numerosas bien apretadas entre sí j sostenidas por pedunculillos cortos. Forraje mediocre. La citamos por vez primera como de la R. A., siendo la especie típica indicada como del Urug., Parag. y Brasil. 40. (29 a, 42 b) Paspalum notatum Fluegge. Hassler, Fl. pile. i. 28. St. n-^ 19,846 ex Lillo n° 6,604 (5. xi. 1903). Mocoví, Santa Fe. 26 MUSEO l^ACÍONAL DE BUENOS AIRES. 41. Paspalum ovale Nees. Xees, apud Steud. Synops. Pl. glum. i. 22 n° 86 (18.55). Syn: Paspalns ovalis Xees ab Es in Herb. Reg. Berol. Schedul. Cañas erguidas, comprimidas, estriadas, lampiñas, de 45-60 cm. de altura, con nudos pardo-obscuros. Vainas foliares comprimi- das, estriadas lampiñas. Lígula transversal, membranácea breve- mente redondeada. Lámina linear, puntiaguda, lisa en su faz supe- rior y diferentemente estriada en la inferior. Inflorescencia de eje común, sub-anguloso, los ángulos inferiores lisos y los superiores un tanto ásperos. Espigas, 3-4, alternadas, más ó menos aproxi- madas, erguidas ó suberguidas, lineares, raquis deprimidamente triangular. Las espiguillas son angostas, empizarradas, erectas, lampiñas, aovado-elípticas, en su base subpilosas. Los pedicelos son alternados y llevan sólo una ó dos espiguillas. La especie es muy aliada al Pasj). notatnm Fl., del cual tal vez no constituye sino una sub-especie ó forma exhuberante. var. apíoulaliim Hackel. Hackel in Fedde, 1. c. p. 341. n" 4: Hassler, Fl. pile. i. 26. Differt a fijpo glnmís sterilíbus apiculo mi unto crassmscuJo ter- minatis. St. n*' 16,300 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco (X. R. A.). Referente á este ejemplar, dice el Dr. Hackel: El P. ovale sólo lo conozco por la descripción en Nees 1. c. y por Doell. in Mart. Fl. bras, pero ninguno de los dos autores menciona algo del «apiculus» ó sea de una especie de borlita minúscula, que se encuentra en la extremidad de la gluma estéril, ni apercibo tampoco indicado ahí, la propiedad de la nuestra, que presenta las hojas guarnecidas en el margen con pelos dispersos, asentados sobre nuditos, condición que hace distinguir nuestra variedad de muchas otras especies de Faspalnm. La especie típica fué citada como del Brasil. stuckert: gramináceas argentinas. 27 42. (30 a, 43 b) Paspalnm plicaluluin Michx. Hassler, Fl. pile. i. 26. St. n« 16,293, 302, 18,302, 05, 18 (1906-1907). Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). St. n^ 16,677 (30. xii. 1906) La Falda, C. » » 17,466 (1. III. 1907) La Barrancosa, B-A. (M. E.). » » 18,479 (28. I. 1908) Resistencia, Chaco (N. R. A.). » » 20,409 (lo. XII. 1909) Villa G-arcía, Tanti, C. (31a, 44 b) forma macra Hackel. l^ 43. (32 a, 45 b) Paspalum quad rifa r¡ uní Lam. Hassler, Fl. pile. i. 26. St. n" 17,470 (1. III. 1907.) La Barrancosa, B-A. (M. E.). » » 19,847 ex Lillo n" 6,549 (6. v. 1904) Mocoví, Sf. (33 a, 46 b) var. elongatuiii (Gris) Hackel. var. miniis Doell. Doell. Fl. bras. ii. 2. p. 90. Espigas más cortas y sencillas, espiguillas más ó menos lineales y casi obtusas. St. n^ 18,743 (16. iv. 190S) Estancia Sta. Rita, Vela, B-A. ÍM. B.). » » 20,985 (20. xii. 1909) Los Cocos, Punilla, C. Nueva variedad para la R. A , citada antes del Brasil. 44. (47b) Paspalum scoparium Fluegge. St. no 18,321 (18. xii. 1907) Col. Benites, Chaco (N. R. A.). 45. Paspalum stellatum Fluegge. Fluegge, ]\íonogr. p. 62 (1810) ínon Trin.); Niederlein, Resalt. bot. Mis. p. 71; Peckolt, T., Plant. med. é ut. bras. p. 420 (1891.); Hackel, in Plant. hassl. ii. 366 (1903). 28 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Syn: Paspalnm cujabense Trin. spec. gram. Ic. iii. t. 284. N. V. Capim estrella (Bras.). St. n° 17,6G5 ("2. vii. 190i ) Colonia Benitas, Chaco austral (N. H. A..), determinado así por el Dr. Lillo \^ confirmada su deter- minación por el Dr. Hackel. Grama de terreno bajo y húmedo, cañas geniculadas y casi lisas, de 30-50 cm. de altura. Sus hojas de 15-25 cm. de largo son estre- chas y casi lisas. Su inflortsccncia es terminal y fusiforme, apare- ciendo envuelta en una vaina foliea\ por cuya razón pertenece á la subsección «Cerezia». Sus espiguillas peq^ueñas y uniseriales están cubiertas de pelos finos y cortos. Es un pasto poco social, de consistencia blanda, considerado sin embargo, nocivo para el ganado, ignorándose cuál es la substancia contenida, que es la cansante del perjuicio y los síntomas de into- xicación que provoca su ingestión. Fué citado de Mis, y Tac. y recién ahora como del Chaco, en donde es bastante escaso; mientras que en varios Estados del Bra- sil es regularmente común. forma hirsuta H.ackel nov. forma. Differt a fypo foliishirsntis. St. n° 18,^194 (31. iii. 1903) Resistencia, Chaco (H M.). í(>. (48b) Paspaliiin vipíjatiim L. tupicum Lin. sp. pl. ed. ii. 81 pp.; H. B. K. Xov. gen. & spec. am. 92; Gri- seb. Symb. n° 1,955; Hicron. Plant. diaph. p. 2S7; Arech. Gram. urug. 56 n" 16; Hassler, Fl. pile. i. 27. St. n" 17,531 (12. vi. 1907j B-A. cult. (C. T.j obtenido por semi- llas provenientes del Chaco. St. n" 18,300(18. xii. 1907j Colonia Benites, Chaco (X. R. A.). Ya hemos hablado de esta especie al exponer su forma «oligos- tachya» y debemos aquí rectificar un informe erróneo, cuyo infor- me era, que sus cañas solían ser usadas para techar; hoy sabemos, que son empleadas raras veces, por haberse experimentado, que constituyen un material inadecuado para este fin, habiendo sus cañas resultado quebradizas y de poca solidez. Proporciona forraje mediocre. stuckert: gramináceas argentinas. 29 Fué citado atites de E. T. y Form. y recién del Chaco (Parag. Bras.). (48b) forma oligostachya Hackrl (tal vez especie propia). Esta forma se encuentra á menudo invadida por hongos parási- tos glutinosos, análogos á los aparecidos sobre la Festuca Hiero- nymi. ANTHAENANTIA Beauv. 47. Anthaenanlia lanata (Nees.) Bbnth. Benth. in Journ. Linn. Soc. xix (18S2) p. 39; Niederlein, Re- sult. bot. Mis. p. 72; G-rah. Kerr, Exjoed. Pilcomayo p. 77; Arech. Gram. urug. ^. 74 n° 1; Hackel, Pl. liassl. ii. p. 3n7; Macloskie, Exp. patag. p. 163: Berro, M., Gram. de Vera. p. 09; Hassler, Fl. pile. I. 27. Syn: Leptocoryphium lanatum Nees ab Es., Agrost. bras. p. 84; Mart. & Eichl. Fl. bras.ii. 2.120 tab. 17. Syn: Paspalum lanatum H. B. K. Nov.gen. & spec. i. 94. t. 29. » Milium lanatum Roem. & Sch., Mant. in Syst. veg. ii. 322. (non Gris.); Hieron. Pl. diaph. p. 287; Niederlein, Result. bot. Mis. p. 73. St. no 17,606 (1. V. 1907) La Toma, ah-ededor deCatamarca (M. E.). » > 18,949 (23. VT. 1908) Resistencia, Chaco (H. M.). Grama esbelta de rizoma bulbiforme y escamoso, de consisten- cia algo leñoso, que florece desde Dic.-Abril. Se presenta en conglomeraciones ralos ó aislada con jjreferen- cia en terrenos áridos, silicosos ó arcillosos, elevándose sus cañas de 40-80 cm. de altura. Hojas angostas con punta aleznada. PanO' ja erecta compuesta, espiguillas lanceoladas, agudas y peduncula- das; las glumas aparectn abundantemente cubiertas de pelos blan- quecinos y las pailetas son apergaminadas de color pardo un tanto transparentes. Como forraje es de escaso valor nutritivo. Su área geográfica es fijada desde RN. BA. E Sf. C. Ct. T. Corr. Form. Mis. (ürug. Parag. Am. mer. y central). 30 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ERIOCHLOA H. B. Kth. 48. (35 a, 49 b) Eriochloa montevidensis Gris. St. n° 17,959 (15. xi. 1907) La Diana, Dep. San Martín, Eioja. » » 19,488 (18. XII. 1908) Col. Benites, Chaco (N. R A.). » » 20,121 (20. IV. 1909) Cañada alegre, Burruyacu, Tuc. (S. G.), (36 a, 60 b) forma subcolorata Hackel. St. n'' 16,275 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). 49. Eriochloa piinctata (Lin.) Hamilton. W. Hamilton Prodr. Fl. Ind. occ. 5 (1826); Gris. Symb. n'^ 1959; Hieron. Pl. diaph p. 288, Morong. En. Pl. parag. p. 269; Hackel, in Pl. hassl. II. 366 (1903.): Hassler, Fl. pile. i. 28. Syn: Miliiim punctatum Lin. Amoen. Acad. v. 392; (1769). » Eriochloa polystachya H. B. K. Nov. gen. & spec. Pl. i. 95. (1815). Syn: Helopus punctatus Nees, Agrost. bras. 16; Mart. & Eichl. Flor. bras. ii. 2. 126. St. n*^ 17,448 (18. iv. 1907) cercanías de Catamarca (M. E.). » >> 18,847 ex Lillo n° 7,893 (30. xii. 1907) Playas del Eía Salí, Tuc. Grama de un as^^ecto verde alegre, cuyas cañas rectas se elevan á una altura de 60-80 cm. Hojas estrechas de 15-20 cm. de largo. La inflorescencia consiste en una panoja en forma de espiga estre- cha, con un número reducido de espiguillas lustroso-aleznadas. Su consistencia es jugosa y blanda y por consiguiente bastante apetecido por el ganado. Esta especie prefiere bajos húmedos y orillas de acequias ó ríos, como sus congéneres. Fué citada de B-A. C. T. y Form. y recién la mencionamos de Cat., pero se produce en una gran parte de la zona cálida, en el Brasil, hasta en la América septentrional. stuckeet: gramináceas argentinas. 31 PANICUM L. 50. Paiiicum adusluin Nees. Nees ab Esenb., Agrost. bras. 101; Steudel, Synops. 43. N.» 85; Doell, in Mart. Flor. bras. vol. ii. pars. ii. p. 135; Arechavaleta, Gram. urug. p. 94 n° 4; Bettfreund Herb. ii. p. 34 n° 410; Niecler- lein, Result. bot. Mis. p. 72; Hassler, Fl. pile. i. 29; Syn: Digitaria adusta (Nees). Gris. Symb. n° 1,957; Hieron. Plant. diapk p. 288; Syn: Syntberisma adusta (Nees) Agnes Chase, in Proced. of biolog. Soc. of A¥asliingt. vol. xix. 191 (1906). N. V. Pasto de araña (Chaco). St. 11° 18,615 (28. II. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.). Planta cespitosa con rizomas multicaules. Cañas un tanto ajDre- tadas ascendentes, de 50-120 cm. de altura, con su base envuelta en una especie de escamas foliares, siendo sus nudos obscuros y subvellosos. Las vainas son estriadas, la ligula es corta y membra- nácea, las láminas son pálidas, rígidas, filiformes y tienen los bor- des algo enrollados, por lo que las láminas parecen ser punzantes. Panoja corta con 2-8 espigas de 8-20 cm. de largo. Espiguillas oblongas y agudas, ferrugíneo- obscuras. Pasto duro y de poca uti- lidad como forraje. Fué citado de E. Ch. (por primera vez) Mis. (Urug. Parag. Bras.) 51. Panicuní aniplexicaule Eldge Eudge, Pl. Guian, i. p. 21 t. 27 (1805); Trin. Spec. Gram. t. 205; Morong, Enum. plant. parag. p. 259; Hackel, en Pl. hassl. ii. 368; Arech. Gram. urug. 129 n*' 30; Hassler, Fl. pile. i. 31; Syn: Hymenachne Myurus Beauv. Agrost. p. 48. t. x. f. 8 (non Panieum Myurus Lam.) N. V. Capií - eamalote del agua (Chaco). St. no 17,674 (2. vii. 1907) Col. Benites, Chaco (N. E. A.). » » 18,799 (28. IV. 1908) Eesisteneia, Chaco (H. M.). Grama que habita con preferencia en lugares anegadizos en las márgenes de los ríos. De los largos rizomas sumergidos en el barro se levantan sus cañas erectas, estriadas y lampiñas de uno y más metro de altura. Estas presentan nudos obscuros y entrenudos. 32 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. cortos. Hojas grandes de 25-40 cm. de largo por 3-5 cm. de ancho, consistencia algo rígida con su margen escabrosa que abrazan por completo el tallo (amplexicaules). La inflorescencia representa una panoja espiciforme de 20-30 cm. de largo en cilindros densísimos, guarnecidos de espiguillas lanceoladas de un color verde pálido. Las glumas de ellas son provistas de aristas ásperas. Planta muy social, apareciendo generalmente en gran número de individuos juntos y proporciona un buen alimento para el ga- nado. Fué citada antes de Formosa y ahora la citamos del Chaco, habiendo sido conocida ya como del Uruguay, del Brasil y de la Guyana. 52. (38 a, 51b) Panicuní Bergii Arechavaleta. St. n° 10,B78 (30. xii. 1900) La Falda, C. » » 17,389 (15. III. 1907) Tornquist, B-A. (M. E.). » » 17,640 (6. II. 1907) Nutrias, B-A. (M. E.). » » 17,770 ex Lillo Colee. Eodríguez n'' 70 (7. xi. 1903) B-A. » » 18,293 (18. XII. 1907) Marcos Juárez, C. » » 18,741 (10. IV. 1908) Vela, B-A. (M. B.). » » 19,849 ex Lillo n" 8,038 (7. xi. 1903) B-A. » » 20,050 (5. IV. 1909) Carnerillo, Río IV. C. Algunos ejemplares presentan coloración violácea. 53. (39a,52b) Paniciini coloiuini L. St. n'' 17,000 (2. vil. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). (40 a, 53 b) foi'Qia maculaíd Arechavaleta. 5i. (41a, 54b) Pnnicum GVn^(}íi\U L. f?/2)icnm. Hassler, Fl. pile. i. 29. St. n» 17,627 (18. v. 1907) Copacabana, Cat. (M. E.). » » 18,750 (10. IV. 190S) Cheleo, Rioja (F. S.). stuckert: gramináceas argentinas. 33 (42 a, 55 b) var. brevisetum Dobll. St. n» 10,7n6 (12. XII. 1901) Mina Clavero, O. « » 17/253 (18. III. 1907) La Diana, S. Martín, Rioja. » » 17,493 (15. II. 1907) Nutrias, F. O. S.. B-A. (M. E.). » » 18,790 (in. IV. 1908) Cheleo, Eioja (F. S.). » » 20,005 (4-G. IV. 1909) Río IV, C. (43 a, 56 b) var. sabulicola Doell. Hassler, Fl. pilo. i. 29. (44 a, 57 b) var. viilgare Dobll. St. 11° 1(1,851 (19. 1. 1907) Río IV, C. » » 17,319 (9. IV. 1907) Est. Río I, C. 55. Panicum cyanescens Nees. Nees ab Eseiib., Agrost. brasil. (1829) 220: Trinius, Spec. Gram. XX. t. 236; Kunth., Enum. i. 110 ii° 233; Doell, in Mart. Flor. bras. II. 2. p. 261; Areck., Gram. urug. (1894) 136 n** 38; Lindman, Gra- mineenfl. Südamerikas (1900) 14, 40, 45; Hackel, in Cbocl. & Hassl. Pl. hassl. II. 370 (1903); Hackel, in Erg. bot. Exp. n. Südbras. (1906) p. 12 n° 70. Syii: Panicum granuliferum H. B. K. Nov. gen. & spec. i. 109. » » auricomum Nees, 1. c. 221. var Poseyendo esta especie un círculo de formas bastante extenso, no estamos seguros, si la forma presente fué ya descripca ó no y dejamos su erudición para otra ocasión. St. n« 20,406, 20,479, 21,102, (15 & 16, xii. 1909) en arena húme- da, ó sobre una capa de tierra humífera de las rocas del arroyo de Mojarras, cerca de Villa García, inmediaciones de Tanti, Dep. San- ta María, Prov. Córdoba. Planta débil, de cañas delgadas de 20-50 cm. de alto, erectas ó ascendentes, casi siempre recostadas ó afirmadas en las rocas; sub- estriadas lampiñas. Vainas _ foliares estriadas, margen desnuda, subauriculadas; lígula breve membranácea, trunca; lámina apla- Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. '¿.'^, t. xiv. Marzo 3, 1911. 3 y 34 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. nada, erecta, aguda, con estrías aproximadas y con su margen algo áspera. Panoja erecta ó inclinada, multiflora; eje liso ó subáspero hacia el ápice, lampiño: ramas más ó menos solitarias, cilindriformes, capilares, onduladas, sub-compuestas, ramillas un tanto flexuosas. Espiguillas pequeñas, elípticas y lampiñas, pedunculillos cilindri- cos y cortos. Gramínea tierna y polimorfa, que prefiere tierra liúmeda. Pro- porciona un excelente forraje, pero no se la encuentra en cantidad. Citamos esta especie por primera vez de la R. A., habiendo sido conocida ya como del Uruguay y Brasil. 56. (45a, 58 b) Panicuní debile Desf. vap. aequiíjlume Hackel. St. n° 20,042-75. (3-4. iv. 1909) Eío IV, - Mol. Gamez.-C. 57. Paiiicum decipiens Xees. Nees, in Trin. Diss. de G-ram. pan. p. 227 (1826); Nees, Agrost. bras. 193 (1829); Doell, in Mart. & Eichl. Flor. bras. ii. 2. p. 237; Arech. Gram. urug. p. 130 n» 31; Hackel, in Plant. hassl. ii. 368; St. n° 17,320 (9. iv. 1907) Estancia San Teodoro, ped. Villa- monte, Dep. Río I. Prov. Córdoba. St. n° 18,736 (16. iv. 1908) ibidem. Grama débil de rizoma rastrero, con cañas delgadas ascendentes, que llegan auna altura de 30-50 cm., son comunmente simples, no- tándose sin embargo raras veces ramosas, ostentando sus nudos un color pálido ó pardo. La inflorescencia es una panoja de forma cilindrica, que se asemeja á una espiga floja. Es planta de terreno húmedo, apareciendo mezclada con otras gramas, y su consistencia es algo seca, pero proporciona al ganado un buen sustento; no pro- duciéndose, sin embargo, sino en cantidad muy limitada. Opinamos citar esta especie por primera vez de la R. A., habiendo sido conocida antes como del Uruguay y del Brasil. STUCKí]RT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 35 ^ 58. (59 b) Panicuní divaricalnm L. Hassler, Fl. pile. i. 31 N. V. Caña de cesto (Chaco). St. 11° 15,9B4 (2. X. 1906) Col. Benites, Chaco (N. R. A.). » » 18,505 (28. I. 190S) Eesistencia, Chaco (H. M.). » » 19,153 (20. Tin. 1908) Col. Marg. Belén, Chaco (H. M.). Los frutos (no maduros) son blanquizcos, transparentes, aseme- jándose á bayas carnosas. De sus cañas sólidas y flexibles se ela- boran cestos y canastos, de ahí sn nombre. Los autores A. S. Hitchoock & Agnes Chase (The North amer. species of Panicum, Contrib. U. S. Nat. Herb. vol. xv. Oct. 22. 1910) han instituido jjara esta planta un nuevo género, que ellos llaman Lasiacis, y la especie L. divaricata (L.) Hitchcock & Chase. 58. Panicum elephantipes Nees. Nees, Agrost. bras. 165 (1829); Trin. Diss. ii. 206; Bettfreund, Herb. ii. p. 4'1 n° 513; Arech. G-ram. urug. p. 107; Peckolt, Pl. med. bras. 441 (1891); Hassl. Fl. pile. i. 29. N. V. Pasto de cesto, Camalote de cesto (Ch.), Capim de tartaruga (Bras.) Pasto embalsado (Ch). St. 11° 17,678- y 680 (2. vii. 1907) Colonia Beiiites, Chaco austral (N. R. A.). St. n° 18,806 (28. iv. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.). » » 19,029, 034, 037, (12. vii. 1908) Parque 3 de Febr. B-A. (C. T.). Grama acuática, frecuente en las costas del río Paraná, sobre todo en lugares de escasa corriente. Sus rizomas vigorosos y nudo- sos, á veces de un largo de varios metros, se extienden en la super- ficie del barro ó en la margen del agua. Estos rizomas sumergidos, recostados y entrelazados se encuentran en sus nudos cubiertos de numerosísimas raicecillas largas y vienen á formar á menudo intrincadas matas, las que de cuando en cuando las crecientes del río desprenden y arrastran por partes en su corriente. En medio de ellos se erijen las cañas gruesas y huecas, ramifi- cándose jDronto. La inflortscencia es formada por una panoja terminal y com- puesta. 36 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Como planta forrajera no carece de cierta importancia, pero no pertenece á la primera categoría. Ya anteriormente fué citada de Palermo, B-A. y hoy la mencio- namos de igual punto, del Chaco y de Form.; pero es probable que se encuentre desde el Brasil y Paraguay por ambos lados del Río de la Plata y del Paraná ó sea desde B-A., Sta-Fé, E-E,., Corr., Chaco y Form., como asimismo es indicada del Urug. y del Brasil. 60. (60 b) Panicuní enneaneurum Gris. 61. Panicum fasciculatum Swartz. Swartz, Prodr. 22. et Fl. Ind. occ. i. 145; xlrech, Gram. urug. p. 118. St. n** 19,850 ex Lillo n° 6,230 (27. m. 1907) La Banda, Sgo. del Estero. Planta vigorosa con cañas acodadas y ascendente.s de una altura de 25-80 cm. Vainas foliares estriadas, á veces con pelos tubercu- losos. Lámina lanceolada prolongada en punta. Panoja compuesta, subdesplegada, densa, multiflora, de 6-12 cm., ramas con barbas en la base. Forma á veces matas extendidas y apretadas, pero más general- mente se presenta aislada. Constituye un buen forraje para las hiciendas." Referida por primera vez de la R. A. (Sgo.), siendo conocida como del Uruguay y Brasil. (46 a. 61b) var. fiisciim Doell. Syn: Panicum fuscum Sw. 1. c. 23. St. n" 12,792 (6. ii 1902) Cañada Alegre, Barruyac. Tuc. (S. G.) » » 21,603(20.111.1910) » » » » » » 62. Paniciiin hírtíeaiiluní J. S. Presl. J. S. Presl. in C. B. Presl. Reliqu. haenkein. i. 303 (1830); Lam- son-Scribner, Grasses in the Bernhardi Herbarium Report. of Miss. bot. Gard. vol. 10 p. 46 tab. 19. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 37 Syn?: Panicum cayennense Lam. Illustr. i. 173, ficle Ind. Kew. St. n° 17,069 (3. iii. 1907) en abundancia en la Estancia «La Dia- na», Dep. San Martín, vía Tello, F. C. Arg. del Norte, Prov. Rioja. Planta robusta, con cañas erguidas ó recostadas, ramosas, com- primidas barbinudas de 40-60 cm. de altura, las que, lo mismo que las vainas y hojas alargadas, son tuberculoso-hirsutas. Panoja manifestadamente compuesta, amplia y desplegada, raquis áspera, flores pediceladas, solitarias, oblongas, agudas; glu- mas desiguales, puntiagudas, las inferiores aovadas, acuminadas, tres-quinque nerviadas, las superiores doble más largas, aovadas, siete-nerviadas, acuminadas. La consideramos aliada con el I'ani- ctim Bergí Arech., del que se distingue á primera vista por la ma- yor vellosidad de sus cañas y hojas. Proporciona forraje mediocre. La citamos por primera vez de la E. A., siendo conocida antes como de México, de Nicaragua y del Este de los Estados Unidos de Norte-América. 63. (47 a, 62b) Panicum insulare (L.) Meybr. var. lypicum Hassler, El. pile. i. 29. Syn: Valota insularis (L.j Agn. Chase in Proced. of biolog. Soc. oí Washington vol. xix. p. 188. (1906). St. n° 17,283 (17. iii. 1907) Cruz del Eje, C. » » 17,606 (1. V. 1907) La Toma, Catam. (M. E.). » » 20,015-72 (3. IV. 1909) Río IV, C. (48a, 63b) var. ponicillicierimi (Speg.) Hackel. St. n" 17,613 (20. v. 1907) Chacarita, Alrededores de Cat. (M E..). (49 a, 64 b) var. sacehariflorum (Raddi) Hackel. (50 a, 65 b) var. lenerríniíini (Kth.) Hackel. St. no 17,109 & 202 (3. iii. 1907) «La Diana» Dep. San Martín, Rioja. 38 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. 11° 17,400 (15. iir. 1907) Tornquist, B-A. (M. E.). » » 17,769 ex Lillo n° 5,688 (9. ii. 1907) Tafí del Valle, Tnc. á 2.000 m. alt. St. 11° 17,817 (III. 1907) Capilla del Monte, C. » » 18,295 (18. XII. 1907) Marcos Juárez, C. En el Chaco se llama ¿Pdxto cabezón-» ciertas plantas de Pani- cum Í7i sitiare C. AV. Mey, las que por causa de haber sido picado sus inflorescencias por un insecto, han adquirido dimensiones monstruosas de diformidad, desarrollándose en ellas unas especies de agallas, tomando forma semi-globosa como cabezas, de 1-1 ^¡^ cm, de larg-o por 1 cm. y aún más de ancho ó de diámetro, en las que sus glumas se han dislocado y desñgiirado completamente. Las plantas así anómales se producen casi siempre en un nú- mero crecido de ejenij)lares y en terrenos bajos y húmedos. Este fenómeno no sólo aparece en el Chaco, sino, según el Dr. M. Lillo, en muchos parajes de las jDrovincias del Norte, j)rincipalmente en la de Tiicumán. 04. Panicuin laiiatuin Swaetz. Swartz, Prodr. p. 24 (1787): Flor. Ind. occ. i. 168 (1797): Hackel in Chodat & Hassl., Plant. hassl. ii. 369; Hassl. Fl. pile. i. 30. Syii: Panicum latifolium Doell, in Mart. & Eichl, Flor. bras. ii 2. 206. (non L.). N. V. Pasto de caña, Tacuará-ni. (Ch.). St. n° 20,278 (2. ix. 1909) Colonia Benitas, Chaco (N. R. A.). Planta robusta de coña maciza de 1 á 2 y más metros de alto, ramoso-geniculada, tiesa, un tanto pubescente, Bamoa divaricados, hojosos, algo peludos. Hojas de consistencia blanda, aovado-lan- ceoladas, acuminadas, de 15-17 cm. de largo, estendidas, estriadas. Fama.§/b/¿rt?v.8. (51a, 68 b) Panicuní nionoslíu'hyíim H. B. K. St. n« 17,768 ex Lillo n° 4,844 (18. ii. 1906) Tapia, Dep. Trancas, Tucumán. St. 11° 17,799 ex Lillo n° 6,229 (6. iv. 1907) La Banda, Santiago del Estero. 69. Panioiim na.jadiini Hackel et Arechavalbta. Arech. Grani. urug. p. 103 n" 11. Lám. vii & vin. St. n° 19,851 ex Lillo n^' 6,371 (10. v. 1902) Lagunas de B-A. Planta acuática un tanto débil, viviendo entre «camalotes», fijándose por las raicecillas de sus rizomas sumergidos. Cañas estoloníferas y ramificadas, á veces flotantes, provistas de nudos lampiños radicantes. Ramas erectas de 30-40 cm. de alto, termi- nando en una panoja estriada y lampiña. Vainas foliares abiertas, ligula breve pestañosa; lámina plana, lanceolada, puntiaguda. El eje común de la inflorescencia es angular y las ramificaciones son en forma de espiga, opuestas ó subverticiladas. Las espiguillas son largas de forma oblongo-lanceolada, de color rojizo, alternas, superpuestas y aristadas, sostenidas por pedúnculos cortos angulosos. El aspecto de la jjlanta se asemeja algo á las especies de Oplismenus Beauv. stuckert: gramináceas argentinas. 41 Suministra buen forraje y la citamos por primera vez de la E. A., siendo conocido del Uruguay. 70. (09 b) Panicum ovuIiiVruiii Tein. 71. PaiHCuiu píuic¡sj)¡cíitiiiii Morong. Morong, in N. Y. Acad. scienc. vii. (1893) p. 262; N. V. Niña-caapií (guaraní) Paraguay. Hackel, ex Coll. Schickendantz n^ 215-Pilciao, Catamarca. St. n° 17,801 ex Lillo n° 6/231 (17. ni. 1907) La Banda, Prov. Stgo. Estero. Planta robusta de terreno búmedo de cañas geniculadas, es- triadas, pubescentes, de 30-60 cm. de altura. Hojas de 4-7 cm. de largo por 9-18 mm. de ancho. Inflorescencia en panoja espiciforme laxa, de 2-4 cm. de largo, produciéndose algo distante una déla otra. Florece Marzo-Mayo. Su consistencia es jugosa y blanda, constituyendo un buen forraje para las haciendas . En su descripción Morong la indica como habitante del gran Chaco paraguayo y hoy la citamos por primera vez de Catamarca y de Santiago del Estero. 72. (70b) Panicum plalyphyllum Munro 73. Panicum Prionitis Nees Nees ab Es., Agrost. bras. 162 (1829); Trin. Act. Petrop. (1835) pp. 292; Steud. Syn. 84 n° 631; Doell. inMart. & Eichl. El. bras.ii- 2. p. 242; Arech. gram. urug. p. 131 n° 33; OK. E,ev. ui'^, 363; Syn: Coleataenia gynerioides Gris. Symb. n° 1,982, conf. Lor. Veg. del Nordeste de Entre Ríos p. 91 n° 548 et p. 153, n« 1,290; Hieron. Pl. diaph. p. 290; E. Matoso, Cien ind. p. 1 93, b° 287; Hassler, El. pile, i 73. N. V. Cortadera, Paja brava, Capyi-quiycé (Corr.). St. n° 14,799a (28. xii. 1904) en barro de agua salobre del Arroyo de Tortugas, Límite de Córdoba y Sta-Eé (Ejemplar, estériles). 42 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. • St. n'' 18,947 ('23. vi. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.). » » 18,319 (18. XII. 1907) Col. Bcnites, Chaco (N. R. A.). » » 18,805 (28. IV. 1908) Resistencia, Chaco (H. M.). Grama vigorosa que forma densas matas de 1-2 m. de diámetro, frecuentemente sobre prominencias bajas del suelo en lugares anegados, orillas de arroyos y ríos de lenta corriente, reunidas en matorrales espesos, cubriendo á veces trechos de varios kilómetros cuadrados, constituyendo así un elemento ¡principal, hasta en ciertos puntos, exclusivo, de los pajonales de los bañados, pene- trando sus lobustos rizomas profundamente en el barro húmedo. Sus cañas son macisas (en contraposición de las de los P. grtimo- siim Nees. y P. rivulare Trin., que son huecos), y alcanzan á una altura de 1V2-2 m. Sus hojas son larguísimas 80-100 cm. por sólo 6 10 mm. de ancho, muy filosas en los bordes, pareciéndose á cin- tas. Su panoja es ampliamente desplegada, de 30-40 cm. de largo y sus espiguillas muy pequeñas ó sea de 2 mm. de largo por 1 mm. de ancho. La paja de esta planta es resistente y generalmente empleada como material para techar ranchos y formar quinchas en varias construcciones rústicas. Como forrajera es de poco valor, pues las hojas son un tanto secas y cortantes; en cambio puede suministrar en cantidad indeterminada y por un ínfimo precio á algún in- dustrial especulativo un material valiosísimo para fabricar papel., Su área geográfica es E-R C. Sf. Corr. Chaco, Form. (Urug. Parag,, Brasil). 74. Paiiit'uin ppoliferuin Lam. Lam. Encycl. iv. 747 (1797) n° 79; Arech. Gram. urug. 115 n° 18; Morong, Enum. pl. parag. 202; Hassler, Fl. pile. i. 29. Syn: Agrostis panicoides Lam. 111. 1^)2 n° 828. » Panicum miliaceum AValter, Fl. car. 72. » » dichotomum Michx., Flor. am. bor. i. 4S. N. v. Pasto del bicho. St. n» 17,472 (1. iii. 1907) La Barrancosa, F. C. S., B-A. (M. E.). » » 17,061 (2. VIL 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 19,052 (15. VI. 1908) Col. Marg. Belén. Chaco (H. M.). Grama robusta, estolonífera, de rizomas multicaules. Cañas erectas simples ó ramificadas de 30-40 cm. de altura. Hojas rela- tivamente cortas y anchas. Panoja erecta, pero de tamaño redu- stucivERt: gramináceas argentinas. 43 cido. Ella se destaca de lejos de las demás plantas al rededor j)Oi' su color verde-claro, el que á veces se torna en morado. Prefiere terreno de mucho abono y de bastante humedad, flore- ciendo desde Octubre á Marzo, es decir, todo el verano. Esta especie se asemeja al P. Bergi Arecb. y su valor nutritivo lo iguala. Fué indicada por Anderson de Buenos- Aires costa de mar, y aliora la citamos también del Chaco (Uruguay, Parag. y Brasil). 75. Panicuní rivulare Trin. Trin. Diss. de Gram. pan. p. 213 (182^^); Spec. Gram. t. 264. (1836); Doell, in Mart. Fl. bras. ii. 2. p. 203; Gris. Symb. n° 1,965 (1879); Hieron. Pl. diaph. p. 289: Grah. Kerr. Pilcom. p. 77; Morong., En. Pl. Parag. p. 262; Arechavaleta, Gram. urug. p. 120 n** 22; Hassler, Fl. pile. I. 30. Syn: Panicum excelsum Nees, Agrost. bras. p. 180 (1829). N. V. Capií-guazú (Paraguay). St. n^ 19,854 ex Lillo n*' 6,298 (20 x. 1903) B-A. Especie que emite cañas gruesas y lisas de 1-2 m. de altura. Vainas foliares estriadas lampiñas. Ligula breve. Hojas de 60-100 y aún más cm. de largo, de margen áspera muy filosa, las que se aguzan en una punta extremadamente larga. Panoja desparramada, multiflora, de 30-60 cm. de largo por 15-20 de ancho. Espiguillas pequeñas y estrechas, sostenidas por pedúnculos cortos. Pasto jugoso y blando, propio de terreno anegadizo y que proporciona buen forraje al ganado. Su área geográfica es B-A. (por primera vez) E-R. Corr. Form. (Urug. Bras.) var. grumosiim (Nees). Hackel Hackel in Fedde Rep. ir (1908) p. 343 n" 11. Syn: Panicum grumosam Nees, Agrost. bras. 182 (1829); Trin. Spec. Gram. t. 207; Doell, in Mart. Flor. bras. ii. 2. p. 208; Gris. Symb. n» 1,966; Hieron. Pl. diaph. p. 289; Niederlein, Result. bot. p. 72; Arechavaleta, Gram. urug. p. 121 n*^ 23; Hackel, in Pl. hassle- rian. ii. 368. N. V. Paja mansa. Carrizo. (Ch.). St. n*" 17,668 (2. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). 44 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Variedad de la anterior, que también se produce en terrenos pa- ludosos, cañas de 1-2 m. de altura; hojas poco perceptiblemente estriadas, de 20-30 cm. de largo por 1-2 cm. de ancbo. Panoja er- guida compuesta. Forma muy social, que á veces cubre largos trechos. Constituye un excelente forraje para las haciendas y sus semillas también la proporcionan un alimento confortable. Ha sido citada de B-A., E-E,., Corr. y Mis. y recién la referimos del Chaco, siendo conocida como del Urug., Parag. y Brasil. 70. Píinicuní sanyuiíialo L. (53 a, 72 b) \ár. eiliare (Eetz) Yasey (54 a, 73 b) var. cügitalum Hackel St. n" 18,808 (28. iv. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.) * » 19,856 ex Lillo n« 0,399 (25. iv. 1902) B-A. » » 20,017-21 (3. IV. 1909) Eío IV, C. (52 a, 71 b) vai*. vulyarc Doell, typicnm St. n« 17,459 (1. iii 1907) La Barrancosa, F. C. S. Prov. B-A. (M. E.) St. n° 20,018-19 (3. iv. 1908) Eío IV, C. » » 21,431 (18. 1. 1910) Estancia S. Teodoro, Eío I, C. 77. PaiiiíMim speelabile Nees. typicnm Hassl. Fl. pile. I. 29. St. n° 19,030 32 (12. vii. 1908) Parque 3 de Febr. B-A. (O. T.) Planta acuática, forraje de primera. Área geográfica: B-A. (jíor primera vez) Form. (Parag. Bras.) y muy probablemente en ambos márgenes del Eío Paraná. (56 a, 75 b) var. helodcs Hackel St. n° 19,855 ex Lillo n^ 6,419 (2. ni. 1902) B-A. Por j)rimera vez de esta localidad. stuckert: gramináceas argentinas. 45 78. Panicum ti'iclioides Swartz. Swartz, Prodr. p. 24 (17SS); T. Morong, Eniim. Pl. parag. p. '2H3 <1892); T. Peckolt, Pl. ut. & med. del Brasil p. 455 (1891); Doell, in Mart. Fl. bras. ii. ii. p. 249; Fries, R. E., Ark. f. Bot. Bd. 8 n" 8; in Xenntniss der Phanerogamunfl. der Grenzgebiete zwisclien Argen- tinien& Bolivien. ir. Einige Choripet. Monokotyl. Fam.p. 35(1908); Hassler, Fl. pile. i. 31. Syn: Panicum inultinerve Desv. in Poir. Encycl. Suppl. iv. 279 <1816). Syn: Panicum commelinaefolium Ktli. . . » » trichanthum Nees, Agrost. bras. p. 210 (1829). N. V. Capim andacá (Bras.). St. n° 19,900 ex Lillo n« 5,080 (17. vii. 1900) Ledesma, Jujuy. Esta grama ocupa en las regiones cálidas grandes extensiones ■de campo. Sus cañas se presentan geniculadas en la parte infe- rior, rollizas, lisas, á veces arraigadas en los nudos, alcanzando de 50 cm.-l m. de altura. Sus bojas son lanceoladas de un color verde- <3laro, algo velludas de 5-10 cm. de largo, por 10-12 mm. de ancbo. La inflorescencia es una panoja amplia y extendida, de 20-22 €m. de largo y sus espiguillas ostentan un color rojizo-violáceo. Florece en Diciembre y Enero. El cocimiento de las raíces de esta especie se usa como emo- liente y diurético, en la proporción del seis por ciento. Es planta bastante jugosa, propia de terrenos bumíferos; cons- tituyendo un buen pasto de forraje para las baciendas, pero no soporta grandes secas. Su área geográfica es Jajuy, Formosa (Parag. Bras.). 79. (70 b) Panicum unciiiatum Raddi. 80. (77b) l*an¡cuin urvilleanuní Kth. typicum St. n° 10,852 (19. t. 1907) Río IV, C. » 17,350 (15. IV. 1907) Chelforó, B-A. (M. E.). » 17,421 (0. iT. 1907) Quequén, B-A. (M. E.). » 19,452 (10. xn. 1903) Río IV, O. Su distribución geográfica es: Pat. RN. BA. M. SI. C. R. Ct. Juj, (Chile, California, Arizona). 46 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. (78 b) forma paiiiciila expansa St. 81. (57a, 79b) Panicuní velutinosum Nees. forma lypicum viride St. St. nM7,123 (12. III. 1907) 1 ^ ^. ^ m .' t?-- ,t^q^ iqV/iq 1 1o^Q^ <■ ^^ Diana, San Martín, Rioja (F. S.), » » lo,n4o (1. III. lyUo; j » >» 18,759 (16, IV. 1908) Cheleo, Eioja (F. S.). » » 21,458 (26. I. 1910) Estancia S. Teodoro, Eío I, C. (58a, 80b) forma violasceiis St.. Panicum sp. verosimiliter nova? aff. P, nodifloro Lam. (incompleto). St. n" 19,056 (15 vi. 1908) M. Belén, Chaco (H. M.). Panicum sp. St. n° 18,320 (18. xii. 1907) Col. Benites, Chaco (N. R. A.)., (in- suficientemente desarrollado). ICHNANTHUS Beauv. V' 82. (81 b) lehnanfluis pallens Munro. OPLISMENUS Beauv. 83. (82 b) Oplismenus eomposilns (L.) P. Beauv. var loliaceus (Lam.) Hackel St. n.o 17,677 (2. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). stückert: gramináceas aegentinas. 47 SETARIA P. Beaüv. ¡^ 84. (83 b) Selaria cándala Eoem & Schult. et fornia ramosa Hackel nov. forma culmo inferné ramoso. St. n.° 19,441(8 xii. 1908) Villa María, Dep. Río IlI.Prov. Córdoba. 85. (84 b) Setaria coniimitata (Scribn.) Hackel St. n.o 19,460 (10 xii. 1808) Eío IV, C. 86. Selaria flava Kunth. t^^ Kiinth, Revís. i. 46. (1829) (non Fourn.) Syn: Panícnm flavum Nees, Agrost. bras. 239; » » » (Sect. Setaria) Doell, Mart. Flor. bras. ii pt. 2. 159; St. n.° 19,203 (10. x. 1908) Embocadura del río Pílcomayo, For- mosa (C. M. H.) Ejemplar algo defectuoso. Grama de porte gracioso, con cañas erectas de más ó menos 30 cm. de altura, con nudos pardo-obscuros, lampiños. La lígula de las hojas ostenta un color amarilleñto-claro y sus pestañas son blanquizcas. Ella es parecida á la especie siguiente, de la cual se distingue principalmente por sus espiguillas más pequeñas. For- raje bueno. La citamos por primera vez de la R.-A., siendo indicado como del Parag., Bras., Am. meridional basta de México. 87. (85 b) Selaria glauca (L.) P. Beauv. Hassler, Fl. pile. i. 32;— Form. 48 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. - 88. (60 a, 93 b) Setaria gracilis H. B. K. typica Hassler, Fl. pile. i. 32: Syn: Setaria imberbis R. & S. var. gracilis (H. B. K.) Hackel. St. n.** 17,9G2 (27. xi. 1907) Estancia S. Teodoro, Rio I, C. » » 19,994 (31. III. 1909) Dalmacio Velez, F. C. and., C. forma brevigliimis Hackel nov. forma. Dtffert a fypo gluma 11. quam IV. atiplo breviore. St. n.*" 17,614 (20. v. 1907) Obacarita, Alrededores de Cat. (M. E.). (61a, 88 b) forma hreviseta Hackel. Syn: Setaria imberbis R. & S. genuina. St. no 17,462 (1. iii. 1907) La Barrancosa F. C. S. B-A. (M. E.). » » 20,537 (16. XII. 1909) Villa G-arcía, Tanti, C. » » 21,628 (1. IV. 1910; Vela, F. C 8. B-A. (M. B.) (89 b) forma hrovispica Hackel. Syn: Setaria imberbis R. & S. f. brevispica Hackel. (62 a, 90 b) forma flavi.sola Hackel. Syn: Setaria imberbis R. & S. f. flaviseta Hackel. St. n" 17,962 a (27. xl 1907) Estancia S. Teodoro, Río I, C. » » 20,022 (3. iT. 1909) Río IV, C. » » 21,606 (20. iii. 1910) Burruyacu, Tuc. (S. G.). forma lonrjisela Hackel. (92 b) Syn: Setaria imberbis R. & S. f . longiseta Hackel. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 49 forma megalantha Stuckert. nov. forma, Differt a typo floribns majorihus. St. n*' 18,740 (16. iv. 1908) Sta. Rita, Vela, B-A. (M. B.). forma radicaos Hackel. (91 b) Syn: Setaria imberbis R. & S. f. radicans Hackel. var. purpurascens (H. B. K.) Hackel. (94 b) Syn: Setaria imberbis R. & S. var. purpurascens (H. B. K.). Hackel. St. n° 17,772 ex Lillo n" 5,691 (12. v. 1907) Tafí del valle, Tuc, á 2,250 m. altitud. :, 89. (87 b) Setaria Hassleri Hackel. var aequalis Hackel. 90. (63 a, 95 b) Setaria leía ntha Hackel. (96 b) et forma subhirsuta Hackel. 91. (64 a, 97 b) Setaria macrostacliya H. B. K. Hassler, Flor. jdíIc. i. 32. St. n'' 20,109 (20. iv. 1909) Estancia Segovia, Dep. Río I, C. 92. Setaria Onurus (Willd.) G-riseb. Griseb. Fl. Brit. West. Ind. Isl. 555 (1864). Syn: Panicum Onurus Willd, apud Trin. in Mem. Acad. Petersb. Ser. 6, III. p. 226 (1834). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Marzo 7, 1911. 4 50 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Syn: Panicum setosum Sw. var. ¡3. Nees, Agrost. bras. p. 251 ex p. et Trin. Ic. gram. t. 96. fig. B. Syn: Panicum globuliferum Steud. Syn. i. 51. (1855). (59 a, 86 b) Syn: Setaria globulifera (Steud.) Gris. Symb. n° 1975 (1879); Hassler, Fl. pile. i. 32. Syn: Chaetocliloa onunis Scribn. &Merill. in Bull. n^' 21, U, S. Dep. of. agricult. iii. (1900) p. 27 n° 17. St. n° 18,822 y 24 ex Líllo n° 6,234 y 38 (27. iv. 1907), Santiago del Estero. St. n« 16,855 (21. i. 1907) Río IV, Córdoba. » » 17,675 (1. VII. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.) » 19,144 (30. VIH. 1908) Marg. Belén, Cbaco (H. M.) 19,994 a (31, iii. 1909) Dalmacio Vólez, Tercero abajo, C. » » forma grandiflora Hackel nov. forma. Differt a typo spiculis 3 mm. (nec. 2 mm.) longis. St. n« 17,082 (3, iii. 1907) La Diana, Dep. San Martín, Rioja. forma ramulosa Hackel. nov. forma. Differt a typo ramulis haud ghmeriformib?is, sed inferioríbtis spiciformibns ad 2 cm. longis. St. n" 18,804 (28. iv. 1908) Resistencia, Chaco, (H. M.). Se presenta aquí el hecho curioso, de que una sola especie fué descrita por dos autores, bajo diferentes nombres específicos de Panicum. (P. onurus W. 1834, y P. globuliferum Steud. 1855) y que el mismo autor Grisebach traspasó en 1864 primero la una (P. onurus W.) al g. Setaria, llamándola S. Oinirvs (W.) Gris., y luego en 1879, en vista de ejemplares argentinos, en las que ya no reco- noció su propia planta anterior, traspasó la otra (P. globuliferum Steud.) también al g. Setaria, llamándola S. globulifera (Steud.) Gris. Resulta de ahí, que por la demostración de pertenencia de 8. Onurus y S. globulifera á una sola especie, viene á ensancharse con- siderablemente el conocimiento de su dispersión geográfica, es decir, que ella abarca desde Patagonia, porB-A., Sgo., Tuc, hasta stuckert: gramináceas argentinas. 51 Chaco y Form., y fuera del país, el Uruguay, Brasil, una gran parte de Sud-América, hasta México j las Antillas. ^ 93. (^65 a, 98 b) Setaria penicillata Presl. St. n^ 17,406 (16. iii. 1807) Estación Tornquist, F. C. S. Prov. B-A. (M. E.). St. n^ 20,076 (4. iv. 1909) en terreno paludoso, Eío IV, Molino Gamez, C. 94. Setaria plalycaulis «Stuckert» Hackel nov. spec. Stuckert, Herb. arg. n^ 17,201 (12. iii. 1907) Estancia La Diana, Dep. S. Martín, Prov. Eioja, vía Tello, F. C. Arg. del Norte. Syn: Panicum platycaule («Hackel et Stuckert.») A. Kneucker, in Bemerk. zu den Gramineae exsiccatae xxv, Lieferung p. 4 n*' 737 (1909) \ Aiitma. CulvH €7-ecti, circ. ¿ó cm. alti. voJde compresm, glaberri- mi circ. d-nodcs simplices. Folia glaberrinia, gUnico-viridia. y aginas Jaocae, compressae, internodia plevhmqve sujjcrantes. Lígula hreviter membranácea^ longitisciliata. Laminae e hasi svhangnsfata lineares, aaifae, pJanae, ad, 26 cm. long., 6 mm. lat., tenvinerves. Fanicula spiciformi.s Jineari.s, aequaJis ad, 15 cm. Jong., vix 1 cm. lat., hasi interrupta rhachi glnherrima, ramis appressis brevilms circ. 1 cm,. longia binis, altero basi nudo circ. 6-spicu- lato; altero a basi S-spicnlato, axihns pedicellisque (hrevissi- mis) scaberulis, spicnlis dense imbricatis, singulis seta singula spicula 3-4-plo. longiori deorsum scabra fultis. Spiculae ovoideas circ. 3,5 mm. long., 2 mm. lat., altero latere valde convexa e, viridulae, glaberrimae. Gluma I. .^ñcula médium aequans v. subaequans, late ovata, obtusiuscula. 5-nervis. ' Ha sido impropio del Si'. Kneucker en aplicar, eir nuef-tro confentimierilo, este nombre á la presente planta, pues no la determinamos asi. Existe, por otra parte, ya vin Fanicum platyravlon OK. Eev. iii2 363 (ex PasjKiJum plafycanlon Spr . ^ Paspa! iim compres)svvi 'Nees. = Miliiim comjjresstim B\v . (non Panicum compressum Biv.) 52 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. II. spiculam suhaequans v. aequans, orbicular i-ov ata, ohtusius- cula, mucronulata, 7-nervis. III. spiculam aequans, late-ovata acutiuscula, dorso leviter de- pressa, 7-nervis, vacua. IV. spiculam aeqnans, late mucroniilata, dorso ohtuse-carinata, ohsolete rugulosa, alhida. Palea glumam aequans, elevato-hicarinata, laevis. Antherae 0,8 mm. longae. Affinis S. leiantha HacJc. qaae differt radice perenni, cidmo siiperne teretiusculo, inferné suhcompresso, lamina basi rotun- data margine scaberrima, paniculae rhachi villosula, ramis multispiculatis, spiculis parvis (vix 2 mm. longis), glumis paucinerviis, gluma II spicula 1¡4 breviore. Setaria setosa R. & Sch. differt a nostra, culmo ferefi, panicula sursum attenuata, rJiachi villosula, gluma II. spicula 1¡8 bre- viore, gluma IV manifesté rugulosa. Especie que se distingue por de pronto, por sus cañas achatadas (sobre todo eñ. sus partes inferiores). 95. (66 a, 99 b; Setaria setosa P. Beaüv. típica. Hassler, Fl. pile. i. 32. Lillo y St. de muchísimos números, procedentes de C, Cat., Sgo., Tuc. y Salta. (100b) forma ad S. leiaiitliain vergens. (101b; forma micro.stachya Hackel. (67a, 102 b) vap. ¡nterrupta Stuckeet. 96. (103 b) Setaria verticillata (L.) P. Beauv. St. n° 17,366 (6. iv. 1907) Lezama, F. O. S., Prov. B-A. (^f. E.). » » 20,008 (1. isr. 1908) Río IV, C. STUCKERT: C4EAMmÁCEAS ARGENTINAS. 53 97. Setaria viridis (Lin.) P. Beauv. P. Beanv. Agrost. 178 (1812); C. Bettfreiind, Herb. 35. ii° 411; Syn: Panicnm viride Lin. sp. Pl. ed. 2.83. (1762). » Chamaerapliis viridis Porter, Bul. Torr. Bot. Club. xx. 196 (1893). Syn: Ixophorus viridis Nasb, Bul. Torr. Bot. Club. xxii. 423 (1895) fig. 8. Syn: Chaetochloa viridis (L.) Scribn. U. S. Dep. Agr. Div. Agrost. Bul. 4. 39. (1897); Speg. Pl. Tandil p. 52 n° 309; St. n° 17,499 (15. ii. 1907) Sud de la prov. B.-A. (M. E.). Grama erecta, lisa, anual, de 20-80 cm. de altura, con hojas cor- tas, lanceoladas; espigas cilindricas densas, verdes, ininterrumpi- das de 2 - 10 cm. de largo con numerosas aristas. Cañas muy rami- ficadas desde la base. Se produce con preferencia en terreno cultivado. Para la E. A. sólo ha sido citada de la Prov. B.-A., siendo probablemente intro- ducida de la América boreal o de Europa, en donde es muy común. Forraje bueno. CENCHRUS L. 98. Cenchrus echinatus Lin. Lin. Sp. Plant. i. ed. ii. 1150; Arech. Gram. urug. 155 n° 1, OK. Eev.iii^ 346; Berro, M. B., Gram. de Vera p. 69 n° 37; Syn: Cenchrus pungens H. B. K. Nov. gen. et spec. i. 115; N. V. Roseta, Capií-hatí (guaraní), Flechilla, St. n° 17,730 ex Lillo n° 2,510 (25. iv. 1900) en campos incul- tos de las cercanías de Tucumán. Planta anual de terrenos arenosos. Florece de Dic. á Marzo y es como su congénere el C. trihuloides en ciertos lugares muy fre- cuente. Presenta pajas ramosas de 20-60 cm. que generalmente son recostadas y ascendentes. Hojas cortas, ásperas y lampiñas. Inflo- rescencia axilar, formando un conjunto de muchos involucros espi- nosos. Al madurar los frutos se aguzan sus puntos espinosos y vienen á formar verdaderas púas punzantes. Constituyen así una calamidad para el ganado, principalmente para el menor, que no lo puede pastear. 54 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Su área geográfica en la R. A. es B.-A., E.-R., Sí., C, T., (Urug., Parag., Brasil y gran parte del continente Sur y Norte - americano) . 99. (68a, 104b) Cenchrus myosiiroides H. B. K, St. n° 17,611 (1. V. 1907) La Toma, Cat. (M. E.). » 17,682 (2. vil. IdOT) Col. Benites, Chaco f N. R. A.). » 18,823 ex Lillo n^ 6,235 (6. iv. 1907) Santiago del Estero , » 18,984 (IV. 1903) Chilecito, Rioja flzaza). » 21,600 (20. III. 1910) Burruyacu, Tuc. (S. G.). 100. (69 a, 105 b) Cenchrus tribuloides L. St. n*' 17,773 ex Lillo n° 5,366 (12. xii. 1903) Las Cuchillas, Burruyacu, Tuc. St. n^ 20,097 (5. ir. 1909) Carnerillo, Dep. Río IV, C, muy fre- cuente. (106 b) var. macrocephalus Doell. PENNI8ETUM L. C. Rich . 101. (107b) Peniiiseluin chilcnse (Desv.) Jacks. 102. Peniiisetum lalifoliuiii Sprenq. Spreng. Syst. i. 302. (1825); Arech. Gram. urug. 159, n" 1. Syn: Gymnothrix tristachya H. B. K. Nov. gen. y spec. i. 113; » » latifolia Schult., Mant., iii. 601; Gris. Pl. lo- rentz. n° 811; Symb. n'^ 1976; Hieron. Plant. diaph. p. 291. Syn: Cenchrus tristachya (H. B. K.i OK. Rev. iii -, 347. N. V. Paja aparejera. St. n'' 17,664 y 17,681 (2. vii. 1907) Colonia Bjnites , Chaco (N. R. A.). St. n» 19,033 (12. vii. 1908) Parque 3 de Febr. BA. (C. T.) cult ? stuckert: gramináceas argentinas. 55 Grama de rizomas nudosos, compactos y leñosos. Las cañas son robustas y dereclias de 1-2 m. de altura. Hojas planas, margen es- cabroso, de 40-60 cm. de largo por 2-4 cm, de ancbo. Inflorescencia espiciforme densa de 3-5 cm. de largo, por 1-1 ^/4 cm. de ancbo. Su disposición es axilar y su forma cabizbaja. Florece en otoño, de Marzo á Mayo, y se produce con preferen- cia en lugares búmedos, en las orillas de acequias, arroyos ó ríos, ó en la sombra de grandes árboles. Su consistencia es dura y como forraje merece poca estimación. Por su resistencia se usa para llenar aparejos. Conocida de B-A., Ct., T., S. y recién también del Cbaco. (Urug., Bol., Brasil). ^ 103. (70 a, 103 b) Pennisetum montanuiii (Guis.) Hackel. En la publicación del 23 de Enero de 1908, vol. xsi. 4, de Pro- cedings of tbe Biological Society of AA^asbington, la Sta. Agnes Cbase refiere de nuevo esta especie bajo el antiguo nombre de Hymenaclme montana Gris., pero talvez la autora, sólo baya dis- puesto de un material exiguo para el estudio, ó no se apercibió de la existencia de cerdas, á veces escasas, de que las flores están pro- vistas y por las que se caracteriza el género Fennisetum. Bien que, la planta es un P. anormal con cerdas, casi siempre lisiadas. ^ 104. Pei)iseliim nervosum (Nees.) Trin. Trin. Act. Petropolis. (1835) p. 177; Arecb. Gram. urug. p. 161 n.° 2. (1894.). Syn: Gymnotlirix nervosa Nees ab Es., Agrost. bras., p. 277 Steud. Syn. 102 n° 6; Doell, in Mart. Flor. bras. ii. pars. ii p. 302 Peckolt, T. Hist. Plant. ut. y med. do Brasil p. 460 (1890) Lindman, C. A. M. Beitráge z. Gram.- flora Südamerikas (1900) 34; Hassler, Fl. pile. i. 33. Syn: Cencbrus nervosus (Nees.) OK. Rev. iii -, 347; N. V. Simbol (R. A.) Capim da praia. Grama, Gr. da praia (Bras.). St. n** 20,106 (20. iv. 1909) cercanías de la estancia San Teo- doro, pedanías Yegua muerta y Villamonte, Dep. Río I, Prov. Córdoba, en profusión alrededor de ojos de agua, en donde forma conglomeración cerrada. u 56 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. St. n'' 21,609 (26 ni. 1910) Cañada Alegre, Burruyacu, Tuc. (S. G.)- Cañas lisas y lampiñas de 80 cm. á 2 m. de altura. Vainas folia- res abiertas y lampiñas. Lámina de 6-10 mm. de ancho, recta, tiesa, prolongada en estirada punta, lampiña, siendo su cara supe- rior y sus márgenes un tanto ásperas. Ligula transversal, angostísi- ma^ membranácea, pestañosa. Inflorescencia en espigas terminales, densamente multifloras, de forma cilindrica; ellas están montadas sobre un eje común y escasamente pilosas, demostrando una cica- triz redonda en la inserción de las espiguillas. Involucela asentada, pelos (ó mejor cerdas) setáceos, extendidos hacía arriba, desiguales y doble más largos que las espiguillas. Pajitas de la gluma cóncavas. Pailetas apergaminadas, lanceoladas y puntiagudas. Escamillas membranáceas, transparentes, de forma más ó menos cuadrada. El fruto es un cariopso oval-cilíndrico, comprimido con un ombligo oblongado de un color parduzco. Uno de los caracteres por los que esta especie se distingue más fácilmente del P. rigidum es que, en el nervostim las cerdas son dirigidas hacia arriba y son más largas y en el rigidtcm son dirigidas hacia abajo y más ásperas. Grisebach dice: spicuUs pnrpíirascentes, pero más bien son: fus^ cescentes. El cocimiento de la raíz leñosa parece ser preconizado como emoliente y diurético. Como planta forrajera no puede ser tomada en cuenta, por la consistencia dura de sus tallos y hojas. La citamos con seguridad por primera vez de las Prov. Córdoba y Tuc, habiendo sido indicado por Lindman del Gran Chaco paraguayo, produciéndose también según Hassler en el terri- torio de Formosa. Pero fué descrito como del Uruguay y del Brasil. 105. (71a, 109 b) Pennisetum rig¡dufn(GRis.) Hackel. St. n« 18,737 (16. iv. 1908) Estancia San Teodoro, Eíol, C. » » 19,759(1. XII. 1908) Alrededores de Córdoba. » » 20,106 a (20. iv. 1909) Estancia San Teodoro, Eío I, C. (72 a, 110 b) vap longisetum Gris. 100. (111 bi Pennisetum villosiim R. Brown. stuckert: gramináceas argentinas. 57 \X 107. Pennisetum an nov. sp.? aífine: P. complánalo (Nees) Hackel. Syn: Gymnotlirix complanatus Nees in Bonplandia iii (1855) 83. St. n^ 17,731 ex Lillo n« 4,950 (22. i. 190fi) Ciénega de Maimará, Prov. Jujuy á 2,200 metros de altitud. El ejemplar á la vista representa una planta robusta con cañas macizas de 60 cm. de altura, espiga densiflora, amatizada. Por falta de comparación no ha podido ser determinado exac- tamente por ahora. STENOTAPHRUM Trin. íx" 108. Stenotaplirum dimidiatum (L.) Brongn. Brongniart, Bot.Voy Coq. 127 (1829). Syn: Panicum dimidiatum Lin. Spec. ed. i. p. 57 (1753). » Rottboellia dimidiata Lin. f. Suppl. 114 (1781). » » » Swartz, Mag. amic. nat. cur. berol. iv. (1810) p. 89. t. 5. "var. a. genuinum Hackel nov. nom. Spiculis ternia vel quiñis. (Asia, África.) var. p. americanum (Scheank.) Hackel nov. nom. Spiculis geminis singulisve. Syn: Ischaemum secundatum Walt. Flor, carol. p. 249 (1788). » Eottboellia tripsacoides Lam. Hl. i. p. 205 (1791). » » stolonifera Poir. inLam. Encycl. VI. 310 (1804). » Stenotaplirum americanum Schrank, Hort. Monac. p. 98 (1810) et in Flora Regensb. Beilage (1824) p. 27. 28. Syn: Stenotaplirum sarmentosum Nees ab Esenb., Agrost. bras. p. 93. Syn: Stenotaphrum glabrum Trin. Fund. Agr., 176 (1820); G-ram. Panic. a826) p. 60 et Act. Petropol. (1835) p. 190; Arecb. Gram. 58 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. urug. p. 1G3 11° I (189B;: Peckolt, T. Plant. med. é ut. bras. (1891) p. 458. Syn: Steuotaplirum secnndatum («secundum»') OK. Rev. ii. 794 (1891j. Syn: Steuotaplirum glabrum. Trin. -j. americanum Doell.. in Mart. Fl. bras ii. 2. 30 tab xxxix. Los ejemplares determinados por Grisebach en Symb. n° 1981 y verosímilmente también los referidos por Hieronymus en Plant. dia]3li. p. 291 con este nombre pertenecen á la especie liotthoellia comjjressa L. f. var. fascicnJata ' Lam.) Hackel, como puede con- frontarse en F. Kurtz, Collect. Fl. arg. in Bol. Ac. Nac. cieñe. Cór- doba t. XVI. p. 266. N. V. Pasto chato, Oaj)im papuan, Grama miuda (Bras). St. n° 17,480 (15. ii. 1907) Estancia «El Espinillo» en las Sierras cerca del mar, en la proximidad de la estación Coronel Vidal F. C. S.Prov. B-A. (M. Ej. Grama cespitosa, estolonífera y rastrera, que tiende á formar céspedes densos y á veces extensos. El punto vegetativo se pre- senta como la cabezuela de un espárrago verde, siendo la raspa floral achatada }' con hendiduras por series alternas en una de sus faces, en la que nacen las espigas cortas y comprimidas. Ella flo- rece desde Diciembre á Febrero, prefiriendo terrenos humífero- arenosos ó medanosos en las costas del Atlántico. El cocimiento y la infusión de esta planta son empleados con cierto éxito en varios países sudamericanos en enfermedades del hígado, de las vías urinarias y hasta en las sifilíticas. Siendo su gusto dulce y su consistencia tierna y jugosa, la hacienda lanar y vacuna la apetece con avidez, estimándola los paisanos como forrajera de importancia. Por cuya causa ellos recomiendan su propagación, más, siendo de fácil crecimiento, es en alto grado apreciado para asegurar y afianzar terrenos move- dizos. Citamos por primera vez esta planta de la E,. A., perteneciendo los ejemplares encontrados á la var. ,S. americana. Esta es frecuente en los terrenos ribereños del Río de la Plata en la vecina Rep. del Uruguay; así, que es probable exista fuera de la Prov. B.-A. también en Entre-Ríos y Corrientes. Es citada asimismo del Brasil y de una gran parte de la Amé- rica meridional, mientras que la variedad a. gemtina se produce en Asia y África. STÜCKERT: GRAMINACEAS ARGENTINAS. 59 VI. ORYZEAE. PHARUS (P. Br.) Lix. ^ 109. (112 b) Phai'us glaber H. B. K. Hassler, Fl. pile. i. 33. N". V. Pasto del bosque. St. n" 18,956 (23. vi 1908) cercanías de Eesistencia ( Cliaco) (H. M.)-Form. LUZIOLA Jüss. u 1 10. (73 a, 113 b) Luziola leiocarpa Lindm. St. 11° 18,746 (ii. 1908) cercanías de Córdoba. » » 18,786 (16. IV. 1903) entre plantas de Paniciim velutinosum Nees. en una quebrada búmeda por Cheleo, Eioja (F. S.). ORYZA L. i 1 1 . Oryza latifolia Desv. Desv. Journ. Bot. (1813) 77: Morong, Enum. Pl. parag. p. 267. Hassler, Fl. pile. i. 33. Syn. Oryza sativa L. var. latifolia Doell, in Mart. Fl. bras. ii. 2. 7. (1871). N. V. Alpiste falso (Chaco) Arroz. St. n'^ 18,950 (23. vi. 190S) Resistencia, Chaco (H. M.). Como las demás especies de arroz, esta grama crece en las ori- llas de lagunas ó ríos (preferentemente en las del Río Paraná) pero también en lugares sombríos dentro de los montes. Sus cañas llegan á una altura de 1-2 m. recostándose á veces. Las hojas son de consistencia blanda y demuestran un largo de 80-35 em., por 1 ^2-4 cm. de ancho en la base con el nervio medio blanquizco y ^^i'ominente. Las vainas foliares presentan un color 60 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. rojizo por un laclo y al revés verde: las hojas son algo ásperas en sus bordes, pero lisas en el centro, sus vainas foliares abrazan á las cañas. Panoja erecta de 25 cm. de largo, compuesta de ramitas simples erguidas de 8-10 cm. de largo, naciendo de 1-4 juntas en la raquis cubierta de un penacho de pelos sedosos, en la base de cada hace- cillo. Las espiguillas son blancas de 6-7 mm. de largo, las glumas esté- riles subuladas de 3 mm. de largo: las fértiles son aquilladas y poseen dos nervios laterales. La quilla y los nervios son verdes, algo velludos, con una arista bastante larga; palleta escabrosa, terminando en punta corta y aguda. Pasto que aveces crece sumergido bajo el agua en lugares de poca corriente y que proporciona un buen forraje. Su dispersión geográfica es Chaco, Formosa (Paraguay, Brasil). Ya que hemos conseguido una especie indígena perteneciente al género Oryza, séanos permitido dedicar algunas palabras acerca de otra especie del mismo género, cultivada en muchos parajes de nuestras provincias del Norte, como ser en T. S. J. Oran, Oh. Corr. ó sea de la: / H2. Oryza sativa Lin. Lin. spec. pl. 465; Hieron. Pl. diaph. p. 283; Peckolt, Pl. ut. & med. Bras. 299, Arech. Gram. urug. 181. N. V. Arroz, A. blanco, A. común, A. ordinario. El arroz es planta anual, de terreno anegadizo, cañas lampiñas, erectas, surcadas de 60, 100 cm. y aún más de altura. Vainas fo- liares verde-pálidas, abiertas en el ápice. Ligula multinerviada, puntiaguda y bastante larga. Lámina subrígida de 20-30 cm. de largo y relativamente ancha. Panoja terminal comprimida, gene- ralmente erecta ó á veces cabizbaja, ramas aisladas. Esj)iguillas cortamente pediceladas, comprimidas. Flores hermafroditas, con seis estambres vermellón. La gluma lleva cuatro pajitas, dos infe- riores cartilaginosas y dos superiores apergaminadas. Las pailetas también son apergaminadas, la inferior aquillada y profunda- mente quinquenerviada, la superior cortamente aquillada triner- viada . El fruto es un cariopse comprimido envuelto por la glumela, llamada «Cascara de arroz», de forma elíptica, estriado-surcada, stuckert: gramináoeas argentinas. 61 de color amarillento-parduzco, aguzado hacia ambas extremidades. La parte interna del fruto, liberado de su envoltorio, es el que constituye lo que llamamos: Granos de arroz ó sencillamente Arroz. Es de un color blanco ó ceniciento, etc., según clase. Parece que su patria extricta es el Sud de las Indias Orientales y aún boy se lo encuentra en estado silvestre en la gran China, en donde sigue siendo cultivado desde cerca de 3000 años antes de nuestra era. Su cultivo se ha propagado progresivamente en casi todo el orbe, en suelos regables ó sumergidos bajo el agua y cuya topografía plana se presta para su cultura. Y precisamente, á causa de que el arroz se cria en aguas estancadas y necesita para su crecimiento ciertos grados de calor (-[- 23*^ C.) engendra nece- sariamente cierta fermentación, debida á la putrefacción de par- tículas vegetativas, desprendiéndose de ahí mismo, que infectan la atmósfera y provocan á su vez una serie de enfermedades, como la malaria (Chuchu) y otras. Por este motivo su cultivo cerca de pobla- ciones ha sido prohibido en varios países, por ejemplo en Francia. Los granos de arroz constituyen uno de los más importantes y prin- cipales alimentos (en la Asia meridional casi exclusivos) sobre todo para los pobres. Reúne condiciones altamente estimables, pues á más de ser un buen alimento, es de un sabor agradable, de facilísima digestión y obtenible á bajo precio. El arroz es uno de los alimentos más sanos y sus granos contienen un 83-96 "/o ele almidón. En compa- ración de cualquier otro cereal, proporciona la mayor cantidad de alimento producido sobre una suparficie determinada, y es el que suministra la nutrición de tal vez la mitad de toda la población humana del orbe entero. Aunque no puede negarse la inmensa utilidad, que el arroz presta, hay que tener sin embargo en cuenta, que sus granos en- cierran pocas substancias nitrogenadas. En virtud de ser cosa comprobada por análisis y experiencias, que los cuerpos nitro- genados son aquellos que dan la plasticidad á la sangre y aumentan en una manera casi directa sus glóbulos rojos, el arroz hasta cierto punto, no debe ser considerado como el alimento más perfecto, ni más adecuado para la confortable y necesaria nutrición de un tra- bajador. De ahí se explica, que los chinos y malayos, razas cuyos alimentos diarios casi exclusivamente consisten de arroz, tengan una constitución tan débil, flaca y estenuada, como la tienen. Los frutos del arroz no pueden ser utilizados tal cual se los receje, como los granos del trigo, es menester someterlos á dife- 62 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. rentes manipulaciones mecánicas. La primera es la ele descasca- rarlos, á cuyo objeto se usan una especie de molino peculiar, en el que, por medio de un movimiento rotatorio se los despoja de sus glú- melas duras y adherentes, tratando en seguida los granos pelados nuevamente por otras máquinas, á propósito para pulirlos ó sea para imprimirles lustre exterior, para que se manifieste su trans- pariencia ó diafaneidad. Los granos de arroz son empleados no sólo como alimento para miUtiples manjares, sino también en la medicina, sirviendo su coci- miento para bebidas refrigerantes, emolientes y antidiarréicas, etc. Su almidón sirve para diferentes aplicaciones industriales y medici- nales. Puede obtenerse también de ellos por el medio de fermenta- ción una especie de cervezaypor destilación el aguardiente llamado «Arac». En cuanto á producción obtenida en el país, carecemos de datos cuantitativos, tanto más, cuanto la producción no alcanza á igualar al consumo. LEERSIA Sn-ARTZ. 113. (74a, 114b) Leorsia hexandra Sw. Hassler, Fl. pile. i. 33; St. n° 20,012 (1. IV. 1909) Eío IV, C, Form. YII. PHALARIDEAE. . PHaLARIS l. 114. (76 a, 115 b) Plialaris aníjusta Nees. St. n° 16,098 (24. x. 1906) Los Cocos, Punilla, C. » » 16,292 (26. XI. 1906) Colonia Benites (Chaco) (N.R. A.). » » 17,477 (1. III. 1907) La Barrancosa, B- A. (M. E.). » » 19,206 (1. XI. 1908) Col. M. Belén (Chaco) (H. M.). » » 19,309 (15. XI. 1908) cercanías de Córdoba. » » 19,740 (31. XII. 1908) Vela, B- A. (M. B.). stuckert: gramináceas argentinas. 63 forma iiiacra Hackel nov. forma. Differt a typo. ciilmo 8-20 cm. alto, p articula 1,5-4 cm. longa, saepe violascente v. rnhescenfe. St. 11° 20,403,403 a, 529, 577 (15- IG. xii. 1909) Villa García, cercanías de Taiití, Dep. Sta, María, Córdoba. 115. (76 a, 116 b) Phalaris canariensis L. Según datos oficiales fueron cultivados en 1908 con Alpiste 526 hectáreas en la Prov. de Córdoba j 37,516 hect. en toda la repú- blica. 116. (117 b) Phalaris intermedia Bosc. ANTOXANTHUM L. U7. Antoxanthum odoratum Lin. Lin. Sp. pl. ed. i. p. 28 (1753); Arecb. Gram. urug.. p. 242 n° 1; P. Dusén, Sv. Exp. 217; Macloskie, Exp. i^at. 166; Wildeman. «Bélgica» 35; N. V. Grama de olor. St. n» 16,101 (30. X. 1906). Alrededores de Córdoba, probable- mente escapado de la cultura. Grama cesj)itosa con cañas derechas y delgadas, que alcanzan á una altura entre 20 y 50 cm. Hojas cortas, estriadas y puntia- gudas, el nervio medio algo prominente. Panoja floja en forma de espiga de 4-6 cm. de largo. Una conglo- meración de muchos individuos produce un lindo césped, pero no es de rinde como forrajera, á pesar de ser muy apetecida por el ganado. Cortada y desecada exhala un pronunciado olor á cuma- rina, el que comunica alheño y aún á la carne de animales mante- nidos en prados donde abunda esta especie y \iOV lo que adquiere un sabor particular. Planta encontrada jíor aquí á acullá en la B, A., pero origina- ria de Europa. (Islas Malvinas, Patag.). 64 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. HIEROCHLOÉ (J. G. Gmel.) R. Brown. H8. Hierochloe utriculala (R. & P.) Kunth. Kimtli, Eiiam. i. 37; Gay, Fl. cliil. vi. 253; F. Phil. Cat. Pl. chil. p. 325; Syn: Torresia utriculata Ruiz & Pavon^ Sjst. Fl. peruv. 261. N. V. Ratonera (Chile). Los caracteres de la especie progenitora son los siguientes: Cañas simples robustas^ enderezadas, algo ásperas. Vainas flojas, ásperas sobrepasando los entrenados, ásperos como las vainas. Ligula oval, entera, truncada. Algunas hojas planas, otras com- primidas, pero todas puntiagudas muy largas, de 12 mm. de ancho; ásperas por ambos lados, la superior corta y enrollada. Panoja densa, espiciforme, linear ó linear -lanceolada de 12 - 15 cm. de largo, siendo la vaina abrazada por la hoja superior. Ramos cortos enderezados, pedicelos pilosos, espiguillas de 6 mm. de largo, presentando en su parte inferior dos flores masculinas y en la superior una fértil. La especie es enteramente desdeñada jDor los animales, siendo citado Chile como su patria. var. jiincifolia Hackel nov. var. Di/fert a ti/po foliis Jiinciformibus (nec plañís). St. n° 17,997 (20. iii. 1901) valle de Avilas, Chubut, Patagón ia (N. L N.^ 222) (non H. antárctica R. Br). VII. AGROSTIDEAE. ARISTIDA L. 119. Aristida Adscensionis L. specimen anomahim St. n'' 18,854 ex Lillo n» 9,958 (i. 1908) Tafi, Tuc. á 2,000 m. Ovariis fungo qnodam infectis. stuckert: gramináceas argentinas. 65 (77 a, 118 b) var. argentina Hackel St. n'' 16,895 (29. i. 1907) Las Eosas, La Falda, C. » » 17,305 (iii. 1907) La Falda, C. » » 17,669 (2. VII 1907) Col. Benites, Chaco (N. R. A.). subvar. densiflora Hackel nov. subvar. Differt a typo panícula densissima, hahitus A. Adscensionis v. caerulescentis stihv. condensatae HacJcel. St. 11° 20,532 (16. XII. 1909) Villa García, cercanías de Tanti, Dep. Sta. María, Córdoba. (119 b) var. brevisela Hackel (81a, 123 b) var. caerulescens (Desf.) Hackel Lillo et Stuckert de mnchos números y de variadas procedencias de las Prov. C. R Ct. y Tiic. (124 b) forma ad var. modestam Hackel vergens. St. n^ 20,014 (1. IV. 1909) Río lY. C. (82 a, 125 b) subvar. condénsala Hackel St. n« 17,197 y 266 (12. iii. 1907) La Diana, Dep. S. Martín, Rioja. » » 18,256 (16. IV. 1908) Cheleo, Rioja (F. S.). « » 19,999 (31. III. 1909) Dal. Vélez, F. C. and., C. (78 a, 120 b) var. laevis Hackel (81 a, 121 b) var. modesta Hackel St. no 17,709 (v. 1907) Río I, C. ; * 18,738 (16. IV. 1908) ibidem. var. pumila (Dbcsnb.) Coss. et Durand Coss. et Diirand, Fl. alg. il 84 (1855). Syn: Aristida pumila Decsne, An. S. C. Nat. Ser. n. iv. (1833)- Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Marzo 13, 1911. 5 Q6 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n" 17,019 (10. V. 1907) Quebrada del Zapato, cercanías de Catamarca (M. E.). Citamos por primera vez esta variedad, conocida del Sur de Europa y Norte de África, ella se diferencia poco de la variedad modesta. Hackel. (79 a, 122 b) var. seabriflora Hackel 120. Arislida luiniboldliana Trin. & Eupr. Trin. &E,upr. Gram. agrost. p. 118; G. Vasey, Contrib. from tbe U. S. Nat. herb. vol. ni. n^ 1 (1892) p. 47. Syn: Aristida divaricata Humb. & Bonpl. in AYilld. Enum. liort. berol. I. 99 (1809) et Humb., Bonpl. & Kuntb, Nov. gen. et spec. i. 123 (1815). St. n*' 17,700 ex Lillo n» 5,687 (9. ii. 1907) Tafí, Tuc. Especie perenne, de suelos áridos y secos, cañas simples erectas de 20-30 cm. de altura^ bojas estrecbas y convolutadas, inflores- cencia desparramada, espiguillas de escasas flores, las glumas lle- van aristas laterales. Forraje sin importancia. Grama basta la f ecba sólo conocida desde Texas al Sur de Cali- fornia y México. 121. AiM.stiíla loiHjisela Steud. Steud. Synops. Pl. Gram. i. 420 (1855). Syn: Aristida fasciculata Torr. var. Nuttalii Tburb. in Beal Grasses N. A. ii. 203 (189B). Grama perenne, densamente amacollada, verdemar, lisa, de 10-40 cm. de altura, con numerosas bojas básales involutadas; cañas simples y erguidas, presentando generalmente sus inflores- cencias una coloración rojiza. Las vainas foliares son estriadas y más cortas que los internodios; la lígula tiene fleco pestañoso; las bojas nuevas aparecen apretadamente enrolladas, son de 2-11 cm. de largo y de consistencia tiesa. Las básales son numerosas y á menudo recurvadas, semejándose también á ellas las superiores. Las panojas son paucifloras, exsertas, las ramas son solitarias, (2 ó 3 en los nudos inferiores) ascendentes, á veces sólo con 3 4 flores. Las espiguillas son rojizas y bastante largas. Las glumas stuckert: gramináceas argentinas. 67 estériles son desiguales, la primera, es más corta que la gluma fértil, ó sea de 11 mm. de largo, apenas escabrosa en la quilla, aguzada ó con una punta muy corta; la segunda gluma excede en mucho al largo de la gluma fértil, alcanzando á casi 20 mm., siendo en todo lo demás, semejante á la primera. La gluma fértil mide alrededor de 14 inm. incluyendo el «callus», que es densamente pubescente y cuyo largo puede estimarse en cerca de 1 mm.; ella es inferiormente lisa y escabrosa en la parte superior. Las vainas foliares, de un largo de más ó menos 7 mm. son escabrosas y bastante iguales. Distribución geográfica de la típica: En suelos secos del Oeste de la América boreal, desde Dakota á Arizona. var. robusta F. Lamson-Scribner en Circular n° 34- Wasbington-May 24 1901-Unit. Stat. Dep. of Agrie, p. 3-5. St. 11° 16,021 (2. X. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 16,806 (12. I. 1907) Capilla del Monte, Dep. Punilla, Prov. Córdoba, á 1000 m. de altitud. (M. E.). Esta variedad se distingue por su forma densamente apanojada, cañas robustas de 30-40 cm. de altura; inflorescencia más tiesa y las hojas generalmente más largas, que en la típica. Sus glumas, tanto las estériles como las fértiles, se asemejan á las de la especie, siendo además ambas notablemente agrietadas en el ápice. Pero, mientras que las estériles terminan en escabrosas aristas de próxi- mamente 2 mm, de largo, las fértiles son casi lisas ó apenas es- cabrosas. Forraje inferior. Planta recién citada como de la R. A. 122. (83 a, 126 b) Aristkla mendocina Phil. St. n° 17,092-263 (3. iii. 1907) La Diana, S. Martín, Rioja. ' » * 17,337 (15. IV. 1907) Chelforó, Terr. Río Negro (M. E.). » » 19,893 ex Lillo n° 6,226 (4. iv. 1907) La Banda, Sgo. Est. 123. Arislida miilti ramea Hackel nov. speg. Tab. I.— fig. a.-c. Stuckert, Herb. arg. no 16,806 (12. 1.1907) Capilla del Monte, Dep. Punilla, Prov. Córdoba, á 1,000 m. de altitud, remitido por el Sr. Mario Estrada. 68 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n." 18.455 (12. i. 1908) Oclioa, Dep. Sta. María, Prov. Cór- doba á 1,000 m. de altitud. St. 11° 19,570 (16. XII. 1908) Casa Bamba, Sierra Cliica de Córdo- ba, á 800 m. de altitud. Perennis caespitosa, fíorendi tempore sine innovationibus Culmi eredi, 20-30 crn. alti, stibi'olmsti, teretes, glaherrimi,farc- ti, rigidissími, 3-4 nodi, internodio imo omninm longissimo dimidium culmum aequante, non solnm e hasi sed etiam (sal- tem vetustiores) e nodis 2-3 ramosi, ramis fasciculatis 2-4^"^ elongatis erecto-patiilis fíoriferis, longioribus interdum ramu- losis, ramulis hrevihus foUiferis. Folia pro ratione plantae pática, parva glaherrima glaucescen- tia. Vaginae internodiis 2-phiries hreviores, plerumque a culmo so- hitne, teretes; Lignln e ciliis hrevihus facta; Laminae anguste lineares acutae, saepius convolutae, rariiis pla- nae, 3-6 cm. long., 1,6 mm. (explicatae) latae, rigidae, extns laeves, intus prominrnter crassinervis, scahra. Panictda Unearis, spiciformis, 4-6 cm. long. paupera, rhacki laevi, ramis hrevihus appressis, laevihus, hiferioríhns 2-3^''' superiorihns solitariis, in máxima ¡jarte unispiculatis, vel 3-4 spiculatis, spiculis erectis, brevifer v. longinscule pedicellatis, sese invicem parum tegentihus. Spicidae lineares, sine arista circ. 10 mm. long., f avo-viridulae . Glumas steriles lineares, ápice minute hidentulae, inter dentícu- los minutissime mucrouulatae vel muticae, 1-nerves, promi- nenter carinatae. I. 5-6 mm. longa, in carina scahra. II. .9-11 mm. longa, carina laevi. Crlunia fertilis sterilem superiorem aequans, linearis, tubulosa, callo hremssime burhnlata, . 17,429 (10. III. 1907) Tornquist, B-A. (M. E.). » > 19,738 (31. XII. 190S; Tela, B-A. (M.B.). i 25 (84 a, 128b) Aristida pallens Cav. genuina. St. n'^ 16,873 (12. i. 1907j| . . 19,436 (18. XII. 1908^^C«1^^^^ Benites, Chaco (N. E. A.). . » 20,537 a (16. XII. 1909) Villa García. Tanti, C. á .1,000 m. alt. forma brevi-aristata Hackel nov. forma. Differt a typo aristis hreviorihus, ad A. complanatam Trin. vergens. St. n° 18,327 (18. xii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). (129 b) ad var. intermedia Trin. accedens (130 b) var. macrocliaeta Hakcel. 70 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 126. Aristida Spegazzinü Arbchataleta. Arech. An. Mus. Nac. B-A. t. iv, p. 177, fig. 1 (1894). Gram. urug. p. -247 n-' 3 (1894). var. (jenuina Hackel Hackel, in An. Mus. Xac. B-A. t. xi, ex Stuckert, Contrib. Gram. arg. I. p. 93. St. n" 14,437 (25. x. 1904) Marcos-Juárez, C. (131 b) Syn: Aristida pallens Cav. var. tennicula Hackel in An. Mus. Nac. B-A. t. xiii. ex Stuckert, Contrib. Gram. arg. ii. p. 452 n° 131. p. p. St. no 15,269 (13. xii. 1905) Eío IV, C. (132 b) Syn: Aristida pallens Cav. ad var. tenuifolia Nees accedens, Hackel in An. Mus. Xac. B-A. t. xii. ex Stuckert, Contribr' Gram. arg. ii. p. 452 n° 132. St. n'^ 16,682 (29. xii. 1906) J Los Cocos, San Esteban, Dep. Pu- » » 20,987 (20 XII. 1909) j nilla, Prov. Córdoba. • » » 19,737 (31. XII. 1908) Vela, B-A. (M. E.). =. » 20,753—93-876—881—21054. (18-21. xii. 1909) en dife- rentes puntos de la estancia «Pampa de San Luis», Achala, C. á 2,000 m. alt. Especie bastante vistosa, con aristas largas y sedosas; alimento inferior para las haciendas. La citamos por primera vez de la Prov. de Córdoba, siendo men- cionada como de B-A. (Uruguay). (85 a, 133 b) van. abbreviala Hackel (86 a, 135 b) var. pallescens Hackel St. n'' 12,022 (10 xi. 1902) Col. Ruiz Videla, Río II, C. (131 b) = Aristida pallens Cav. v. tenuicula Hackel p. p. Stuckert, in Contrib. Gram. arg. ii. 452, n° 132. forma colórala Hackel nov. forma. St. n° 19,396 (lO xii. 1908) Río IV, C. La designación pallescens ha sido aplicada para la variedad con stückert: ghamináceas argentinas. 71 cierta impericia, pero el n*^ 19,396, excepto la coloración, con- cuerda con ella. 127. Arislkla voiuistula Arechayaleta. Arech. An. Mus. Nac. de Montevideo, tomo iv, p. 77. in Flora uruguaya (1903). f var. scabrifolia Hackel nov. var. ad inter, vel species nova? Differt praecipue foliis scobris junceis. N. V. Flechilla morada (Cli.). St. n° 19,195 (5. x. 1908) Colonia Margarita Belén, Chaco (H. M.). Se precisa ni&jor cantidad de material para efectuar un estudio más detenido. La típica es próxima á la ^. tmirina, pertenece á las del grupo de espiguillas mayores y se caracteriza según Arechavaleta por: Panoja poco sobresaliente, tenue, abierta, de j^ocas espiguillas ca- bizbajas, rojo-violáceas intensas, Gluma I." de ± 17 mm., 3-ner- viada, nervio medio escabroso. II.** de ± 30 mm., 1-nerviada, nervio liso prolongado en punta larga aguda; III.*^ de 14 mm. de largo, comjDrimida lisa. Arista capilar de 8-9 cm. Forraje poco adecuado. Nueva para la R. A., descrita como del Uruguay. Aristida an? nov. spec. St. no 19,858 ex Lillo n° 4,271 (27. ii. 1905). Río Blanco, Tafí, Tuc. á 2,300 m. de altitud. Ejemplar único y exiguo. STIPA L. ^^ 128. (87 a, 135 b) Slipa brachyehaela Godr. St. n° 18,992-999 (12. i. 1907) Cap. del Monte, C. (M. E.). » » 19,859 ex Lillo n° 8,014 (29. ix. 1903) Barracas Sur, B.-A. » » 21,027-29 (19. XII. 1909) Quebrada Calderón, Estancia L 72 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Pampa de San Luis, ped, Candelaria, Dep. Cruz del Eje, C. á 2,000 metros altitud. 129. (136 b) Stipa caespilosa (Gris.) Speg. genuina. St. n" 19,860 ex Lillo n-^ 3,650 (14. iv. 1904) Ciénaga, Tafí, Tucu- mán á 2,500 m. de altitud. VMP. elata Speg. Stipeaeplat; 19 St. n» 17,763 ex Lillo n*' 5,668 (9. ii. 1907) Tafí del Valle, Tuc. á 1,600 m. alt. et Lillo n" 3,526 (10. iv. 1904) Infiernillo, Tafí, Tuc; á 2,600 m. alt., citada antes como especie típica. St. n° 19,861 ex Lillo n« 3,525 (10. iv. 1904) Karapunan, Tafí, Tucumán. St. n** 19,862 ex Lillo n° 5,474 (24. i. 1907) Tafí, Tuc. Nota. — El Dr. Spegazzini ha demostrado, que la especie es sus- ceptible de gran variabilidad, de modo que su variedad elata, difiere tan pronunciadamente del tipo, como mi variedad Lilloi; así que, por mi parte, también no he titubeado en presentarla como mera variedad, en la cual verdaderamente sólo las hojas demues- tran una importante discrepancia y no los órganos florales. Hackel. var. Lilioi Hackel nov. var, Differt a typo culmo elato (ad 70 cm. ) gracillimo 4-nodo infer- né scahervlo, foliis valde elongatis (innovationum ad 40 cm. long.) e basi angiistata plerumqiie convoluta linearihiis snper- ne planifi, spiculis paullo hreviorihus (3,6 mm., nec 5 mm. longis), gluma fertili manifesté clavato oblonga, coronulastib- distincfa obliqua terminata, arista 5-6 mm. longa. St. n« 17,752 ex Lillo n° 5,024 (8. vi. 1906) Anfama, Dep. Tafí, Prov. Tuc. á 1,600 metros de altitud. 130. (89 a, 137 b) Stipa Clarazii Ball. 131. (90 a, 138 b) Slipa cordobensis Speg. stückekt: gramináceas argentinas. 73 132. Slipa filículmis Delile. Delile, Incl. sem. Hort Monsp. (1849) p. 7; Speg. Stip. plat. p. 144 n° 43; Pl. Tandil p. 53 n°327; Arech. Gram.urug. p. 324; F. Kurtz, CoUectan. Fl. arg. p. 45. Syn: Stipa ceresensis OK. Rev. uí\ 369 y 371, N. V. Paja voladora. St. n° 17,709 (v. 1907) Estancia San Teodoro, Río I; C. » » 17,985 (4. III. 1901) Río Corcovado, Oliubut (N. I. n'' 79 sub ea nomine). Grama cespitosa oon rizomas multicaules. Cañas de 40-80 cm. de altura, lisas ápica mocho. Lígula reducida, bífida. Lámina fili- forme enrollada, de 25-30 cm. de largo. Panoja oblongo-estrecba. densiflora de 15-25 cm. de largo, .ramitas subverticiladas. Espigui- llas de 6-7 mm., puntiagudo-lanceoladas. Forraje inapreciado. Área geográfica: Cbub., Neuq., B.-A., Sf., C. (Urug.). ¿^ 133. (140 b) Stipa filifolla Nees 134, (91a, 141b) Slipa hyaliiia Nees St. no 16,115 (30. X. 1906) Córdoba. » » 19,031-47-47 a (12. VII. 190S) Parque 3 de Febr. B.-A. (C.T.). » » 19,863 ex Lillo n^ 8,416 (26. iv. 1898) B.-A. » >> 18,292-294 (18. xii. 1907) Marcos Juárez, C. » » 21,077 (20. XII. 1909) Est. Pampa San Luis, Achala, C. á 2,000 m. alt. St. n° 21,388 (xii. 1909) Alta Gracia, Río II, C. y 135. Slipa hypogona Hakel nov. spec. Stuckert, Herb. arg. n° 17,397(15. iii. 1907) Estación Tornquist, F. C. S., Prov. Buenos Aires, recibido delSr. Mario Estrada. Perennis. Innovationes intraraginales. Culmi erecti, teretes, glábri infi'a paniculam scaheruli, circ. 20-30 crn. alti, 2-3 fiodes, simplices. Vaginae teretes, arctae, stirsnm scaberulae, oi'e parceb^'eviterqiie harhatae. 74 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES Lígula hrevis (circ. 1 mm. loncj.) rotundata, (¡labra. Latninae. coiwohitae, sefaceae v. subjunceae^ raro plonüis-ciilae, aciitae, 4-8 cm. long., diam. 0,5-0 J mm., rigtdae, erectas, viri- des, glaherrimae. Panicidalanceolata, 10-18 cm. long., contracta, lax'mscula, stric- ta, rhachi ,^cahr-> 'n'l07( ^^^'- ^"- -^909) Villa García, Tanti, G. á 1,000 m. alt. var. íjrandiílora Hackel nov. var. Differt a typo panicula minns composita, spiculis majorihus (13 mm. nec 7-9 mm. longis), gluma fertili 8 mm. nec 4,5 mm, lan- ga. A. St. manicata Desv. (cui St. latifoUam el. Spegazzini tan- quam varietas adsociat) differt gluma fertili late lanceolataad omnes ciervos pilosa, ápice dne coronilla distincta ihique ciliis hreviorihus .suhdistantihus munita; in St. manicata gUima fer- tilis angnste lanceolata, carina tantum in ^¡^ inferiore pilosa ápice coronula distincta atrofusca ciliisque longiusculis basi cohaerentihus munita. St. n'' 17,982 (15. i. 1901) Cholila, Chubut (N. I. n" 193). var. palloiis Hackel nov. var. Differt a typo jjanicula minus composita, spiculis majorihus fll nwi. longis) glumis sterilihns pallide flavo-viridibus (non vio- lascentibnsj, gluma fertili ad 6 mm. longa, arista circ. SO mm. longa. St. n° 17,984(1. i. 1901) Cholila, Chubut (N. I. n" 135). La especie típica se encuentra tn Tandil, Prov. B.-A. (y en el Uruguay) y ahora la citamos por primera vez de la Prov. Córdoba. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 77 ^ 139. (144 b) Stipa leplostachya CIrls. . 140. (94 a, 145b) Stipa manicata Desv. St. n*' 18,735 (10. iv. 1908) Estancia San Teodoro, Dep. Eío I, Prov. Córdoba. 141. Stipa megapotamica Spreng. Spreng. ex Trin. Act. Petr. i. p. 77 (1831); Arecli. Gram. uriíg. p. 263 n« 7 (1894); Speg. Stipeae plat. 1. o. p. 120 n° 35; Syn: Stipa jiincoides Speg. Contr. Flor, ventana p. 68 n° 313. St. n° 16,802 (12. i. 1907) Capilla del Monte, Panilla, C. (M. E.) á 1000 m. alt-. St. n« 20,702 (18. xir. 1909) Est. Pampa S. Luis, Achala, C. á 2,000 ni. alt. St. n« 20, 899 (20. xii. 1909) Quebr. manzano, Achala, C. EstijDa qne se diferencia poco de las demás, ni ofrece mayor interés como forrajera. Planta perenne, densamente cespitosa, llegando sus cañas á una altura de 30- 60 cm., las hojas son isomórfas, verde -pálidas Ó, amarillentas angostísimas, de 5-20 cm. de largo. Panoja estrecha. La citamos por primera vez de la Prov. de Córdoba, fué cono- cida hasta la fecha sólo como de la Prov. de B.-A. y del Uruguay. 142. (146 b) Stipa inelanospei*ma Presl. 143. (147 \>) Stipa Neaei Nees. 144. (95 a, 148 b) Stipa neesiaiía Trin. & Eupr. i^' St. n^ 17,483 (15. ii. 1907) Estancia Espinillo, Est. Cor. Vidal, B.-A. (M. E.). St. n« 19,013-26-28. (12. i. 1907) Capilla del Monte, C. (M. E.). » » 19,263 (12. XI. 1908) Capilla del Monte, C. (I. St.). » » 19,864 ex Lillo N.° 3,578 (10. iv. 1904) La Peñita, Tafí, Tuc. 2,500 m. alt. St. no 19,865 ex Lillo n" 6,472 (13. x. 192) B.-A. 78 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. (96 a, 149 b) forma conlorla Hackel. St. 11° 16,102 (30. X. 1906) cercanías de C. » > 18,708 a6. IV. 1908) Laguna del Monte, C. (M. E.). » » 19,229 (1. XI. 1908; Colonia M. Belén, Chaco (H. M.). » » 19,313 (15. XI. 1908) S. Vicente, cercanías de C. forma depaupérala Hackel nov. forma. Paniculae ramis toiispiculatis mherectis. St. 11° 19,606 (22. XII. 1908) Los Cocos, Piinilla, G. val*. li¡sp¡duIa(SpEG.; Hackel. Syn: Stipa setigera Presl., forma /. hispidula Speg. in Stipeae platens. p. 97. St. n° 17,762 ex Lillo n'» 5023 (8. vi. 1906) Cuesta de Aiifama, Dep. Tafí, Tac. á 1,600 m. altitud. Varillad conocida desde Eío Negro á Salta. 1 97 a, 150 b) var. VÍPescens Hackel. 145. i98a, 157b) Stipa pampayi^andensís Speg. St. n° 16,801-04 (12. i. 1907 j Capilla del Monte, C. (M. E.). » » 17,417 (6. II. 1907) Quequén, B.-A. (M. E.). » » 18,997-19,018 (12. i. 1907) Capilla del Monte, C. 'M. E.j. 146. (99 a, 152 b) Stipa papposa Xeks. St. n° 17,414 (6. iL 1907j Quequén, B.-A. (M. E.). » » 18,397 (1. I. 1908) Los Cocos, Punilla, C. » » 19,000(12. I. 1907) Capilla del Monte, C.(M. E.). >> » 19,866 ex Lillo n» 8,417 (12. i. 1903; B. - A » » 20,055 (5. IV. 1909) Carnerillo, Eío IV, C. >> » 21,305 (1. i. 1910) Vela, B.-A. (M. B.). stuckert: gramináceas arc4entinas. 79 147. Slip.i plumosa Tein. Trin. in Act. Petrop. i. G7 (1830); Desv. in Gay, Fl. cliil. vi. 275 (1853); Steud. Syn. Plant. gluui. i. p. 127 (1855); F. Pliil. Cat. Pl. chil. 335 (1881); ís^ieclerl. Eiq. flor. p. 28; Speg. O. Bove p. 6; OK. Eev. III 2, 372 (1898.); Fries, E. E., Alp. Flora arg. p. 172; Speg. Stip. plat. p. 39 n° 2 (1901.) St. no 18,835 ex Lillo n« 7,477 (.30. i. 1908) Tafí, Tnc. á 2,040 m. alt. Grama de cañas ascendentes de 50 - 100 cm. de altura, lisas, á veces recurvadas en los nudos. Inflorescencia en panoja angosta, formando espiga. Las espigui- llas son bastante apretadas y erguidas y las glumas aristadas. Planta de poco valor forrajero. Su área geográfica es desde la Patagonia por Mend. hasta Tuc Salta y Jujuy. (Chile.) va I', (jracilis Speg. Speg. Stipeae plat. p. 41 ; St. n« 18,835 ex Lillo n^ 7,477 (30. i. 1908) Tafí, Tuc. á 2,040 m. de altitud. St. n° 18,856 ex Lillo n» 7,960(5. ii. 1908) Quebrada de Alisos, Tafi, Tuc. á 2,300 m. de altitud. 148. Slipa pogonathera Desv. Desv. in Gay, Fl. chil. vi. p. 277 (1853); Speg. Stipeae platens., p. 41 no 3; St. n** 17,983 (1. i. 1901) Cholila, Chubut (X. 1. N« ) Grama perenne, densamente fasciculada- cespitosa. Cañas jDubes- centes de 25 - 50 cm. de altura; nudos lisos pálidos. Hojas alternas, macolladas, de 15-25 cm. de largo y algo tiesas. Panoja espicifor- me; espiguillas contraídas, glumas con aristas largas, las que se presentan densa y largamente vellosas. Su calidad como forrajera es inferior y la especie se cría ralo en terrenos áridos y arenosos. Puede considerarse su área geográfica desde el territorio de Sta. Cruz, por Chubut hasta el de Eío Negro y la Prov. Mendoza (Chile.) 80 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. t/ 149. Slipa polyclafla Hackel nov. spec. Tab. II. -Fig. a. - e. Perennis. Cuhmifi, si planfis vicinis nititiir, erectus, alioquin de- cumheiis, gracüis, elongatus, teres, f ere farctus, glaherrimus, ex ómnibus nodis ramos dense fasciculatos (quinos - duodenos) partim floriferos, partim steriles edens. Eami fioriferi sine paniciila circ. 10 cm. longi, gracillimi, tere- ^ tes, ¡, laberrimi, foliis 6-7 vestiti, simplices. Vaginae teretes, arctae, internodio superantes, glaberrimae v. ore parce harhatae. Ligala hrevis, truncata, hiauriculata glabra. Laminae linearis, plerumqiie convohito - setaceae, diam. 0,5 mm., rarius 2}I> » 20,404 (16. XII. 1909) Villa García, Tanti, C. var. curamalalensis (Speg.) Hackel nov. var. (193 b) Syn: Stipa curamalalensis Speg. 1. c. St. n" 16,803 (12. i. 1907) Capilla del Monte, Córdoba (M. E.). » » 19,004-08-11-12-17-22. » » 19,007 (12. 1. 1907) Capilla del Monte Córdoba (M. E ). 84 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. El número subrayado parece pertenecer á la especie típica de curamaJalensis ; los otros ejemplares representan sólo más ó menos aproximaciones y formas intermediarias. Los caracteres usados por Spegazzini, de tamaño de la espiguilla, el largo de la arista, la posición de su geniculación no nos parecen suficientes, para dis- tinguirla como especie propia, pues, se combinan de una manera múltiple. 155. Stipa uspallateiisis Speg. Speg. Stipeae platens. in An. Mus. Nac. Montevideo. (1901) p. 120 n'^32. cu „ 10 TO'j T -11 O Q ipi I (^>. IV. 1904) Cumbres de la St. n" 19,í9d ex Lulo n .:3,4bl \ ^ ' ^ ( Malamala, Prov. Tucu- » » 19,í94 » > » 3,olo i ' ' o oAA li. ' ' f man a 6,ó(j\j m. alt. Estipa perenne, la que en conglomeración de individuos forma tupidos céspedes de 5-8 cm. de diámetro, en cuyo medio se levan- tan las pajas paucifoliadas de 8-20 cm. de altura. Las hojas demuestran un color amarillento ó verdemar, son lisas y algo tiesas. Inflorescencia muy pobre en espiga angostísi- ma, erguida. La disposición de las espiguillas es relajada y ellas son siem^Dre erectas y apretadas con glumas violáceas, guarnecidas de aristas geniculadas un tanto rígidas. Forraje insignificante. Especie hasta ahora únicamente observada en grandes altitudes de la Prov. de Mendoza y recién en la de Tucumán. NASSELLA E. Desv. 156. (102 a, 150 b) Nassella Iricholoma(NEEs) Hackel. St. n° 17,399 (15. iii. 1907) Estación Tornquist, F. C. S., Prov B.-A. (M. E.). St. n° 21,080 (10. XII. 1909) Villa García, Tanti, C. » » 21,259 (23. XII. 1909) Tanti, C. STUCKERT: GEAMINÁCEAS ARGENTINAS. 85 PIPTOCHAETIUM J. Presl. 157. Piplochaetiiim bicolor (Vahl.) Desv. Desv. in Gay, Fl. cliil. vi. p. 273; Arecli. Gram. urug. p. 271 n° 5. Syn: Stipa bicolor Vahl, Symb. v. ii. p. 24 (1791); OK. Eev. iii 2, p. 371 (1898). Syn: Oryzopsis bicolor (Vahl) Speg., Stipeae plat. 6. n^ 3. Syn: Stipa intermedia Trin. & Eupr. Act. Petrop. Ser. vi. t. v. p. 20 (1849). St. n° 17,411 (G. II. 1907) Estancia el Morro en Quequén, Prov. B.-A. (M. E.). Grama cespitosa. Cañas delgadas y erectas de 40-60cm.de altura. Hojas angostas. Panojas bastante abiertas, erguidas á veces algo cabisbajas. Espiguillas lustrosas de color rojo -morado. Es especie frecuente en ciertos campos graminosos, donde em- pieza á florecer ya desde Octubre. Como forraje es de escasa impor- tancia. El área geográfica que ocupa es la Prov. B. - A. (Urug. y Chile.). 158. (103 a, 157 b) Piptochaelium lasianlhum Gris. 159. (158 b) Piplochaeliiim leiocarpum (Speg.) Hackel forma subpapillosa Hackel 100. (104 a, 169 b) Piplochaeliuin naposlaense (Speg.) Hackel. 161. (105 a, 100 b) Piptochaetium o\atuni Desv. St. n° 16,294 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 21,537 (II. 1910) Alta Gracia, Córdoba. forma atraía Hackel nov. forma. Differf a typo gluma fertili nigra castanea. St. n'' 18,304 (18. xii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). 86 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. : (106 a, 161b) var. chaetophorum (Gris.) Hackel var. purpurascens Hackel nov. var. Differt a typo glumis steriliJms in ^'s inferiore viridihus, in ^¡s superioríbas ptirpureis, gluma fertili viridida nec castanea, folia cidmum snhaeqiíantihus. St. n« 19,189 (5. x. 1908) ] Colonia Margarita Belén, Chaco » » 19,298 (1. XI. 1908) j (H. M.). Variedad de glumas rosadas de bonito aspecto. 162. (162 b) Piptochaetiuiii riiprechliamiin Desy. 163. (107 a, 163 b) Piptochactium luberculalum Desv. N. V. Pasto pampa (B.-A.). St. n** 10,565 (15. xii. 1901) Mina Clavero, Córdoba. » » 16,116-145, (2. XI, 1906) Oclioa, Dep. Sta. María, Córdoba. » » 16,683 (29. XII. 190n) Los Cocos, Panilla, C. » » 17,419 (6. II. 1907) Qnequén, B.-A. (M. E.). » » 19,266 (9. XI. 1908) Estancia Sta. Rita, cerca de Vela, F. C. S., Prov. B.-A. (M. B.). St. n"" 20,490-575 (16. xii. 1909) Villa García, Tanti, C, á 1,000 m. altitud. St. n.o 20,898 (20. xii. 1909) Quebr. Manzano, Pampa S. Luis á 2,000 m. alt. C. St. n.'' 21,083 (20. xii. 1909) Los Cocos, Panilla, C. MUEHLENBERGIA Schreb. 164. (164 b) Muehlonbergia fliffusa AVilld. St. n" 19,040-41 (12. vii. 1908) Parque 3 de Febrero — B.-A. (C. T.) p. p. / 165. (165 b) Miielilenbergia nana Renth. stuckert: gramináceas argentinas. 87 106. Muohlenbergia iiard ¡folia Gris. Symb. n.° 1877; Hieron. Pl. diaph. 295. St. n° 19,795 ex Lillo 11° S,378 (i. 1908) Tafi, Tuc. Grama jDereime de rizoma rastrero, tallos aparragados al suelo ó cortamente ascendentes de 15-20 cm. por 5-8 cm. de ancho. Las vainas foliares son pálidas y en la parte superior hasta la margen suavemente vellosas ó lampiñas y mucho más cortas que la hoja. Las hojas son un tanto rígidas, verde-claras, canaliculado-fili- formes, enrolladas en espiral, lampiñas y terminan en una punta finísima. La lígula tiene 6 mm. de longitud y es largamente acu- minada. La panoja es laxísima de 12-15 cm. de largo y sus ramitas algo ásperas son capilares y relativamente distantes entre sí; las inferiores son ternarias, las superiores, sostenidas por pedicelos, más largas que las espiguillas, son binarias ó solitarias. Las glumas estériles son próximamente de 1 mm. de largo, sub- iguales, apergaminadas, lanceoladas y provistas de un aguijón agudo. Las fértiles son más ó menos el doble más largas ó sea de 2 mm. y enrolladas en forma lanceolado-acuminada, rematando en su punta en una arista filiforme próximamente del largo de la lámina. La palleta es linear-acuminada, enrollada, y la longitud de la glu- ma fértil la iguala en largo ó la excede en j^oco; el «callus» es cor- tísimo y algo velloso. La especie es estimada como forrajera para ovejas. Fué cono- cida del lado Oeste de la Sierra de Achala, Prov. de Córdoba y la citamos ahora por primera vez de la Prov. de Tucumán. i67. (108a, 166b) Muehleiibergia peruviana (P. B.) Steud. St. no 18,839 ex Lillo n'' 7,589 (7. 11. 1908) Eío blanco, Dep. Tafí, Tuc. á 2,600 m. altitud. 168. MiK'hlenbergia phragmitoides Griseb. Griseb. Pl. Lor. n° 781; Symb. n° 1,880; Hieron. Plant. diaph. p. 295; St. n*" 17,759 ex Lillo n." 3,588 (10. iv. 1904) Barrancas, en Tafí, del valle, Dep. Tafi, Prov. Tucumán á 2,150 m. de altitud. 88 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Grama perenne, erguida, cañas tiesas de 80-100 cm. de altura, liojas estiradas más ó menos lineares, escabrosas y caídas, de unos 30 cm. de largo. Panoja alargada de matiz morado, próximamente de 30 cm. de largo, bastante ramificada. Las glumas estériles son muy peque- ñas y las fértiles 4-5 veces mayor, llevando una arista flexuosa de una longitud cuádruple mayor. Como forrajera no tiene importancia y basta la fecba es única- mente conocida de las medianas montañas de Tucumán. LYCURU.S H. B. K. 169. (Ifiib) LycuPiis alopecuroides Gris. St. n.o 18,844 ex LiUo n.*' 7,817 (7. ii. 1907) Playas de Tafí, Tuc. á 2,000 m. alt. PHLEUM L 170. (IBSb) Phloinn alpiíiuin L. ALOPECURUS L. 171. Alopociipus aiitarcticiis Vahl. Vahl, Symb. ii. 18 (1791); OK. Rev. iii^ 839; Skottsb. Flor, fueg. 76; Macloskie, Exp. pat. 179. Syn: Alopecurus magellanicus Lam. 111. iii. i. p. Ifi8 (1791) (for- ma antárctica (Vabl) P. Dusén, Sv. Exp. 2(íO). Syn: Alopecurus alpinus Sm. Fl. brit. i. p. 1386 (1800) (forma exaristata Knnth, En. i. 25). Gay Fl. cbil. vi. 260 (1853); F. Pbil. Cat. p. 316; Speg. Pl. fueg. p. 82 n.*' 237; Pl. pat. austr. p. 588 n*' 379; Alboff, Tf. iii. p. 42. n'^ 195; Fl. rais. Tf. xii. n° 473; P. Dusén, Sv. Exp. 217 et Ovf. Forb. 258; Macloskie, Exp. pat. 179; Autran, Pl. fueg. 14; Pares. Nat. 16 n° 25; Rendle, Pricb. 323; AVildeman «Bélgica» 39. Syn: Alopecurus variegatus Steud. Syn. Glum. i. (1855) 148. St. no 19,796 ex Lillo n'' 1,349 (13. xii. 1888) La Ciénaga, Dep. Tafí, (Playas pantanosas) Prov. Tucumán á 2,600 m. de altitud. STÜCKERT: GRAMINACEAS ARGENTINAS. 89 Grama baja de terreno húmedo, cañas erectas lisas de 30 cm. de altura. Hojas estrechas subuladas, planas de 5-7 cm. de largo. Espiga cilindrica ovalada de 7 cm. de largo. Todas las glumas de- muestran un color un tanto rojizo, las fértiles son largamente aristadas desde la base, pero más cortas, que las estériles. En cuanto á su utilidad como forrajera, no puede tomarse en cuenta, ó sirviendo cuando más para sostener algún rebaño de ovejas en el Sud de la Patagonia. Hasta la fecha esta especie sólo fué encontrada en la punta Sud del continente americano. Tierra del Fuego, Patagonia austral y territorios del Sud de Chile y su aparición en bastante altitud de las montañas de Tucumán, no deja de ser un hallazgo curioso y de importancia. 172. Alopecnrus arislulíüus Michx. Michaux, Flor. Am. bor. i. 43. (1803). Syn: Alopecurus geniculatusL. var. aristulatus (Michx.) Torrey. Ball. J., Flor, patag. i. 237: Macloskie, Exp. pat. p. 180. N. V. Gramilla de bañado. St. n" 17,732, ex Herb. Venturi n^ 180 (27. ix. 1902) Barracas al Sud, B.-A. Grama que prefiere terreno húmedo y hasta pantanoso. Cañas robustas y más erguidas, que las de la especie siguiente, de 25-50 cjn. de altura, con la geniculación menos pronunciada. Hojas de 5-10 cm. de largo, acabando en punta fina. Vainas foliares casi del mismo largo que los internodios. Espiga cilindrica de 3,5-7 cm. de largo, densamente florida. Gluma fértil, casi siempre aristada y la arista doble más larga que la gluma. Proporciona un regular forraje. Fué indicada ya de la Patagonia y de la Prov. B.-A. Especie que se encuentra extremosamente estendida desde el Atlántico al Pacífico de la América boreal, é introducida también en la Austra- lia y la Asia, pero considerada originaria de Europa. 173. Alopecurus geniculatus Lin. Lin. Sp. pl. ed. i. p. 60 (1753); Lams.-Scribn. Am. grass. i. 133 ad 115. Speg. Nov. add. Fl. pat. An. Mus. Nac. B.-A. vii. 184 n» 649. St. n° 19,797 ex Lillo n° 6,442 (29. ix. 1902) cercanías de B.-A. 90 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Especie que habita cañadas y terrenos bajos. Cañas ascenden- tes, á menudo encorvadas bacía los nudos inferiores, de 20-35 cm. de largo, en cuyos intersticios presentan 4 y aun más nudos, par- ticularmente cuando están recostadas. Hojas de 2 ^¡.j-o cm. de largo, siendo las superiores más cortas y su vaina foliar más inflada. La espiga es cilindrica j compacta, mide 2 ^/g-S ^2 cm. de largo por 4 mm. de grueso. El largo délas espiguillas apenas pasa de 2 mm. Las glumas estériles que son obtusas y unidas en la base, tienen el nervio medio guarnecidas de escasas pestañas; las fértiles, algo semejantes en la forma son más largas. Buen forraje. Citada ya de la Patagonia austral y recién de B.-A. Introducida de Europa, se ba propagado en mucbos parajes de la América meridional y boreal. SPOROBOLUS R. Brown. 174. (109 b) SpoPDbolus aríjiilus (Nbes.) Kunth. Hassler, Fl. pile. i. 33; St. n° 10,087 (29. xii. 1907) Los Cocos, Punilla, C. » » 16,265 (21. XII. 190G) Cercanías de Córdoba. » » 17,074 (3. III. 1907) La Diana, Dep. San Martín, Rioja. » » 18,821 ex Lillo (27. iii. 1907) Sgo. del Est. » » 18,849 '> >> n° 7,936(1. 1906) Vipos, Dep. Trancas, Tuc. » » 19,798 » » (i. 1906) Rioja (inseguro). » » 19,799-800 ex Lillo (ii. 1902) (xii. 1903) B.-A. etc. Form. fornia purpurasccns Hackel nov. forma. Differt a typo, spiculis purpurascentibtis. St. n° 15,967 (2. x. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 17.602 (30. XII. 1907) Estación Huillapima, Catamarca (M. E.). St. n° 19,997 (31. iv. 1909) Villa María, Dep. Río III, O. vai*. liihopciilaf US (Hackel) Hackel nov. nom. (174 b) Syn: Sporobolus tuberculatus Hackel in Stuckert, Con- trib. II. Qram. arg. (1906) p. 470. St. n° 18,749 (16. iv. 190S) Cheleo, Rioja (F. S.). stuckert: gramináceas argentinas. 91 Los ejemplares del número citado representan bastante bien la especie descrita y fueron recogidos en completo estado de madurez de los frutos, pero mojados por la lluvia, prodújose una especie de glutinosidad tan intensa, que las inflorescencias de los diferentes individuos se enmarañaban, adhiriéndose fuertemente entre sí. dificultando su separación, y debido á la mojazón pudo apercibirse el arrojamiento de las semillas, fenómeno por el cual se caracteriza cabalmente el género. En algunos de nuestros recientes ejempla- res los tubérculos no sólo eran imperfectamente desarrollados, sino apenas visibles, pareciéndose así muellísimo á la especie progeni- tora polimorfa 8porobolus arguUts Kth. Más, con mayor material á la mano, pudimos constatar la exis- tencia de transiciones entre especie y variedad y nos vimos obli- gados á reducir este vegetal, que antes habíamos descrito como especie propia, á lo que es, ó sea á una simple variedad del Sp. argutus Kth.. Fué el Dr. Lillo el primero, quien opinó ser mera variedad del argutus. 175. (170 b) Sporobolus asperifoliiis Nebs & Meyen typicus. St. n° 17,352 (iii. 1907) La Estela, Prov. B.-A. (M. E.). » » 20,0G2 - 62.* (4 - 5. iv. 1909.) Abundante en Molino Gamez y Oarnerillo, Dep. B-ío IV, Córdoba. forma spiculis ex parte bifloris Hackel nov. forma. St. n° 16,849 (19. i. 1907) Río IV, C. La forma es nueva para la ciencia y la especie típica la citamos por primera vez para la Prov. de Córdoba. El nombre asperifoUus no corresponde á la calidad de hojas. 176. Sporobolus brasiliensis (Raddi) Hackel. Hackel in Bull. herb.Boiss. (1904) p. 278; Hassler, Fl. pile. i. 33; Syn: Aira brasiliensis Raddi, Agrost. bras. 36 (1824) » Sporobolus ramosissimus Kth., Eev. Gram. i. 269, t. 46; » Eragrostis airoides Nees, Agrost. bras. 509 (1829); Doell, in Mart. & Eichl. Flor. bras. ii. 3. 137; Arechavaleta, Gram. urug. p. 371; Niederlein, Result. bot. Mis. p. 74. 92 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. Syn: Vilfa ramosissima Trin., Mem. Ac. Petersb. ser. G. t. 5. p. 36 (1840). Syn: Airopsis millegrana Gris. Pl. lor. n» 772 (1874); Symb. no 1864 (1879) fide Incl. Kew.; Macloskie, Exp. pat. 197. St. no 17,428 (16. iii. 1907) Estancia la Sierra, Tornqnist, B.-A. (M. E.). St. n» 17,764 es Lillo n" 5,861 (x. 1905) Cerro San Pablo, Tafí, Tuc. á 1200 m. St. no 18,845 ex Lillo n** 7,837 (12. iii. 1908) Cebil redondo, Tuc. » » 19,072 (13. VIII. 1908) Cañáis, Dep. M. Juárez, C. (O. E.). Grama robusta de cañas delgadas, simples y erectas, de una al- tura de 60-100 cm., produciéndose á veces en bastante conglome- ración de individuos, principalmente en terrenos algo húmedos ó en pendientes de cerros. Las vainas foliares son pestañosas en su margen. Las hojas son lineares, estrechas, lisas, un tanto enrolladas en los bordes. La panoja es amplia y desparramada con rayos subvertici- lados, los que sostienen por pedicelos filiformes alargados las di- minutas espiguillas (2 mm. x 1 mm.) de forma elíptico-oblonga. La gluma fértil ts cortamente aserrada y su longitud es mayor, que la de la flor. Cariopse ovoideo-globosa. Su existencia queda constatada en Pat. B.-A. C. Tac. Form. Mis. (Urug. Parag. Brasil.), 1 77. (110 a, 171 b) Sporobolus iiidicus (L.) P. Beauv. St. n^ 12,131 (25. xi. 1902) Ochoa, Sta. María, C. >> » 16,805 (12. 1. 1907) Cap. Monte, C. (M. E.). » » 17,373 (6. IV. 1907) Lezama, H.-A. (M. E.). » » 17,430 ? ( 16. III. 1907) Tornquist, B.-A. (M. E.). » » 17,747 ex Lillo n" 5,380 (4. xii. 1906) Cuchillas, Burru- yacu, Tuc. St. n" 17,482-95 (15. ii. 1907) Coronel Vidal, B.-A. (M. E.). » » 18,826 ex Lillo n.'' 7,160 (8. xi. 1907) Tuc, » » 21,705 (iv, 1910) Est, Pampa San Luis, Achala, C, (con espigas verde-obscuras). u 178. (172 b) Sporobolus l¡niilar¡s Hackel. 179. (173 b) Sporobolus phleoides Hackbl. stückert: gramináceas argentinas. 93 180. Sporobolus siibinclusus Phil. R. A. Phil. Sert. mend. ii. p. 49 (1871). St. n.° 17,338 (15. iv. 1907) Sierra de Chelforó, Territ. del Eío Negro (M. E.). St. n« 19,391 (10. XII. 1908) Eío IV, Córdoba. Grama esbelta de cañas lisas blancas y derechas, un tanto rígi- das, de unos 40 cm. de altura, hojas angostas, panoja espiciforme, de la cual la parte inferior se encuentra envuelta en una vaina foliar. Poco adecuada para forraje. Ha sido citada de Mendoza y hoy la mencionamos del E. N. y de C. forma panícula expansa Stückert nov. forma, St. n» 20,060 (5. iv. 1909) Carnerillo, Dep. Eío IV, Córdoba. Forma singular de panoja esplayada, en contraposición de la forma común, cuya panoja queda en la parte inferior encerrada en la vaina foliar. EPICAMPES J. Presl. 181. (112 a, 11.5 b) Epicampesarundinacea (Trin.)^Hackel. St. n" 17,402 (15. iii. 1907) Tornquist, B.-A. (M. E.). ^ 182. (170 b) Epicampes caerulea Gris. var. submutica Hackel. POLYPOGON Desf. 183. (113 a, 177 b) Polypogon elongatus H. B. K. St. n" 16,238 (17. xi. 1906) Los Cocos, Punilla, C. » » 17,355 (iii. 1907) La Estela, B.-A. (M. E.). >> » 17,403 (15. III. 1907) Estancia Chapad-Malal,Mar del Pla- ta, B.-A. (M. E.). 94 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n« 17,958(15. XI. 1907) O. » » 20,902 (20. XII. 1909) Quebrada de Manzano, Est. Pampa de San Luis, Achala, C. á 2,000 m. altitud. forma minor Hackel. nov. forma. Differt ómnibus partibus exceptis spicnUs quam in typo fere -j- plo brevioribus. Habitu a typo valde diversus, sed spictdis typicis. St. n° 19,801 ex Lillo n'^ 8,419 (19. i. 1903) B.-A. var. muticus Hackel nov. var. Differi a typo gluma fertili mtitica. Specimen macrutn, panícula abbreviata densa, haud lobata. St. n" 17,452 (15. ii. 1907) Estancia Chapad-Malal, Mar del Pla- ta, Prov. B.-A. (M. E.). 184. (1781)) Polypoyon iiiterruptiis H. B. K. typicus. St. n" 17,318 (9. iv. 1907) Estancia San Teodoro, Kío I, C. » » 18,874 ex Lillo n» G,017 (i. 1907) liioja. var. erínidis (Tuin.) Hackkl. St. n«lG,67G (30. xn. 1906)1^^^ 1(),890 (29. I. 1907) \ 17,994 (.5. I. 1901) Cholila, Chubut (N. I. n" 1 19). » » » » 185. (114 a, 180 b) Polypofion rnonspeliensis (L.) Desf. St. n" 16,675 (30. xii. 1907) La Falda, C. » » 17,354 (iii. 1908) La Estela, B.-A. (M. E.). » » 17,970 (7. xii. 1908) C. » » 19,802 ex Lillo n° 4,947 (23. i. 1906) Maimará, Juj. forma argeitlina Hackel. STUCKERT: GRAMINÁCFAS ARGENTINAS. 95 ( foriiiti nana Stuckbrt, nov. forma Differt a typo statura minore, cííIuií usque S ad 5 cm. adscen- denti. St. 11° 16,833 (17. I. 1907) Eío IV, C. frecuentísimo en arena hú- meda en las márgenes del río. AGROSTIS L. 180. (182 b) Agi'ostis broniidioides Gris. 187. Afjroslis exarata Trin. Trin. Diss. i. p. 207; Gay, Fl. cliil. vi. 309, Kunth. Enum. i. 220. F.Phil. Cat. Pl. chil. 314; P. Diisén, Svensk, Exp. mag. p. 219; Ma- closkie, Exp. pat. 187. St. n° 17,979 (1. iii. 1901) Eío Corcovado, Chubiit, Patagonia (N. I. n" 89) (sub ea nomine). Grama de raíz fibrosa; cañas simples, erectas de 30 -(30 cm. do altura. Vainas surcado -estriadas, lampiñas. Hojas lineares, casi siempre erguidas. Panoja estrecha j contraída, de color verduzco, produciéndose los rayos floríferos desde la base. Espiguillas de 3 -4 mm. de largo. Glumas subiguales, agudas. La gluma fértil más corta, á veces aris- tada desde su mitad. La palea muy reducida. Forraje de poca importancia. Área geogr.: Fuegia, Pat. austr. Chub. (Chile, Oeste de los E. U. de Norte - América.) 188. Agroslis Haekelü E. E. Friks. ti/pica. R. E. Fries, Alp. Flora del Norte de la Arg. p. 175, Lam. ix. fig.9-11; St. no 18,843 ex Lillo n» 7,814 (7. ii. 1907) Playas de Tafí, Tuc. Especie de rizoma rastrero; cañas simples, lampiñas, erguidas rollizas, que alcanzan hasta 1 m. de altura. Vainas completamente lampiñas y relumbrosas. Lígula de 5-7 mm. Láminas planas, linea- res y puntiagudas de 5 -25 cm. x4-5 mm. Panoja laxa, lanceo- 96 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES, lada estendida. Glumas iguales hispidas. Palea inferior blanquizca, lampiña, la superior mínima. Es difícil de juzgar su calidad como forrajera. La típica fué citada de terreno paludoso de Cachinoca, Jujuy, á 3,300 m. alt. y recién también la citamos de Tafí, Tuc. á 2.200 m., la forma viridiflora fué mencionada de altitud análoga. (183 b; forma vi ridi llora Hackbl 189. Agrostis hygrometrica Nees? (vel affinis). Nees, Agrost. bras. 404 (1824) Syn: Bromidium hygrometricum Nees & Meyen in Nov. Act. Nat. Cur. xvii. Suppl. ir. 154 (1842); OK., Rev. iii ^ 342. Syn: Deyeuxia hygrometrica (N. & M.) Speg. Fl. Tandil p. 54 n» 337. var. St. n** 18,850 ex Lillo n" 7,954 (25. ii. 1903) Ciénegas en el Cerro Muñoz, Tafí, Tuc. á 3,900 m. de altitud. El ejemplar es algo defectuo.so por consiguiente la determina- ción no es absolutamente segura. Especie no muy común. Cañas delgadas, simjDles de 30 - 50 cm. de altura, dividiéndose á menudo desde la base en cañas laterales. Vainas superiores algo ásperas por su lado superior. Hojas tiesas, angostísimas, plegadas, punzantes. Panoja linear comprimida, un tanto laxa, pauciflora, subcombada. I^a gluma inferior sobrepasa la superior y ésta á su vez sobrepasa apenas la válvula. Esta últi- ma mide 3 mm. y su fruto es aleznado y lampiño. Forraje insigni- ficante. Citada antes del Tandil, Prov. B.-A. y ahora de Tuc. (Bras.) 190. Agroslis montevidonsis Spreng. typica St. n° 1G,809 (12. i. 1907) Capilla del monte, Dep. Panilla, Pro- vincia Córdoba, á l,C0O m. de altitud (M. E.). St. n" 17,424 (10. m. 1007) Estancia Tornquist, Sud do la Prov. B.-A. (M.E.). St. n" 21,10r)a (18. xii. 1909) Estancia Pampa de San Luis, Achala, Prov. Córdoba á 2,000 m. de altitud. Tal vez citamos recientemente la especie típica de la Prov. Cór- doba, habiendo sido conocida antes de B.-A. (Urug.,. Chile). / STUCKERT: GEAMINÁCEAS ARGENTINAS. 97 ^ var. aristala Dobll. Doell, in Mart. Flor. bras. ii. iii. 27. t. 7. Syn: Agrostis laxiflora «B,icli.» var. aristata Gris. Pl. lor. ^. 206 11° 778. Symb. p. 294 n» 1,874; Hieron. Pl. diapli. p. 247; F. Kiirtz, Sert. cord. p. 20. St. lio 17 467 (1. III. 1907) La Barrancosa i Sierras cerca del mar, ir-joi o^ /^r -^ c^rsr- t^ , • f üor la estacioii Co- » » 1^,481-81 a (15. ir. 1907) Estancia ^^^^^ ^ -^^^^ ^ ^ g_ «El Espinillo». ] Prov. B.-A. (M. E.). Nueva para esta provincia, habiendo sido citada antes como de E.-E. (Uriíg., Chile, Am. bor.). (184 b) var. submutica Doell. 1. c. 28. St. n° 17,978 (1. III. 1901) ¡ Río Corcovado, Chubnt (N. I. n° 101) » » 18,001(1. 1.1901) j (N.I.nM70) ¿y 191. (185 b) Agrostis nana Kth. var. aristata Gris. St. n° 17,748 ex Lulo n° 5,613 (4. ii. 1907) Cumbres Calchaqiiíes, Dep. Tafí, Prov. Tucumán á 4,200 m. altitud. 192. Agrostis pectinata Hackel et Arechavaleta Arechavaleta in Gram. urug. p. 287 n*' 2 con la lámina n° xxxvi. St. n» 18,314 (18. xii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). Grama de rizomas cortos. Cañas vigorosas, erguidas y lampiñas de 60-100 cm. de altura. Vainas foliares estriadas. Lígula aperga- minada. Lámina estriada y áspera. Panoja densíflora, derecha, oblongo-lanceolada. Espiguillas numerosas empizarradas, amari- llo-verdosas, á veces amatizadas de morado. Prefiere terreno hú- medo y de costa, floreciendo desde Diciembre á Febrero Pasto substancioso y de regular provecho como forrajero. Nuevo para la E. A., habiendo sido indicado antes como habi- tante del Uruguay. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiy. Marzo 16, 1911. 7 98 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. J93. (186 b) Agrostis pulchella Kth. St. n° 17,629 (12. vi. 1907) Parque 3 de Febr., B.-A. (O. T.). » » 18,829 ex Lulo n° 7,399 (27. i. 1908) Cerro Muñoz, Dep. Tafí, Prov. Tuc. á 3,200 m. de alt. St. 11° 18,836-72 ex Lillo ii« 7,683 (7. ii. 1908) Eío blanco, Dep, Tafí, Tuc- (187 b) forma purpurascens F. Kurtz (188 b) forma Airescens F. Kurtz 194. Agiiostis stenophylla Phil. emend. Hackel. Pbil. Anal. Univ. chil. x. c. iv. p. 10 n° 1; Stuckert: Herb. arg. n*' 17,999 ex collect Dre. Nicolás Illiii n° 252 (10. III. 1901) prope Nafofo-Caliuello, Cbubut. El Dr. Hackel tuvo últimamente ocasión de comparar ejempla- res auténticos de esta especie, confirmando su determinación; es de advertir, sin embargo, que en la descripción de Philippi, debe haber habido una confusión, pues ninguno de los dos ejemplares á la vista presenta alguna palea, ni menos una de 3 mm. de largo. Especie chilena citada por primera vez de la R.-A. 195. (116 a, 189 b) Agrostis verlicillala Yill. St. n« 16,061 (13. X. 1906) Córdoba. » » 19,311 (16. XI. 1908) San Vicente, C. Agrostis sp. an ? nov. ex affte Agr. scotanfham Phil. An. Univ. Chil. t. xciv. p. 16 11° 13 (1897). (187 b, p. p.) Syn: Agrostis pulchella f . purpurascens Hackel in St., Contrib. ii. p. 476 n« 187 b p. p. St. 11° 3,089 (i. 1897) Valle hermoso, Mendoza. Ejemplar trunco, consistiendo únicamente en una panoja, pero por la descripción que da Phil. corresponde en cierto modo con la stuckert: gramináceas argentinas. 99 A. scotantha, por la panoja panciflora, por los subverticiIos,que son algo distantes, por la cantidad de espiguillas que lleva, sus pedi- celos ásperos, así como por sus anteras moradas, pero diverge algo en otros caracteres. Mend. (CMle). CALAMAGROTIS Adans i96. Calaniagrostis eniineiis (Prbsl.) Steud. Steud. Syn.i. p. 191. (1855); OK Eev. iii^ 344. Syn: Deyeuxia eminens Presl.Eeliqu. haenkean. i. p. 260 (1890), » Agrostis eminens (Presl.) Griseb. Pl. lor. n° 776; Symb. n° 1872. Grama de cañas erguidas, rollizas, lampiñas, de 50-60 cm. de altura. Nudos lampiños. Vainas foliares laxas, tiesas, lampiñas, es- triadas. Entrenudos largos. Lígula alargada^ lanceolada. Hojas con- volutado-cerdosas, estriadas, algo ásperas. Panoja combada de 20 cm. de largo. Eamas fasciculadas en dis- posición alterna, produciéndose preferentemente en su extremi- dad cierta conglomeración de espiguillas. Estas son doradas y en su dorso inferior verdosas, suaves, de 3-4 mm. de largo. Glumas desiguales, con aristas rectas, del largo de la palea. Forraje se- cundario. La típica ha sido citada de M. C. R. Ct. (Perú). forma brevipila Hackel. nov. forma. Biffert a tt/po pilis a callo glnmae fertilis 07'tis vix dimidiaTrt^ glumam aeqtiantibus parcioríbus. St. no 17,757 ex Lilllo n° 5,045 (25. v. 1906) Cerro Muñoz, Dep.. Tafí, Prov. Tuc. á 4,050 m. de altitud. 107. (190 b) Calamagrostis erythrostachya (Desv.) Hackel. 198. Calamagrostis fuscata (Presl.) Steud. Steudel, Nomencl. ed. ii. v. i. p. 250 (1840) et Synops. i. 191 (1865). 100 MUSEO NACIÓN A.L DE BUENOS AIRES. Syn: Deyeiixia fuscata Presl. Reliqu. haenkean. i. 240 (1830). St. no 17,740 exLillo n° 5,044 (25. v. 1906) fierro Muñoz, Dep. ' Tafí, Prov. Tiic. á » » 19,803 » » » 4,250(24.11. 1905) I 4^100 m. alt. Sus cañas, lampiñas y erectas, se elevan á una altura de unos 30 cm., vainas subesoabrosas, las hojas son enrollado-cerdosas, algo escabrosas y más cortas que las cañas; la panoja es espici- forme contraída. Planta de consistencia algo seca, que se presenta más bien aislada y en grandes altitudes, razón por la cual no puede apre- ciarse su utilidad como forrajera. La mencionamos por primera vez de la Argentina, siendo indicada como del Perú, de altitudes análogas. 199. Calainagrostis í^Deyeuxia) Hackeli Lillo nov. spec. Tab. IV. Fig. A. 1-5. Syn: Calamagrostis capitata Hackel msc. (non Deyeuxia capitata ^eddell). St. n° 17,743 ex Lillo n° 5,602 (2. ii. 1907) en la margen de un arroyo de las cumbres calchaquíes Dep. Tafí, Prov. Tucumán á 4,400 metros de altitud. Perennis, dense caespitosa, innovationihus intravaginalibus. Culmi erecti, 8-16 ctn. alfi, teretiusculi, glaherrimi, npecie enodes, vix ad Diediiwi usque foliati. Vaginae laxissimae, dilatatae, sumnia ventricosa, glaberriniae, emortuae mox marcescentes, ftiscae . Lígula ovalo-lanceolata, longe prodncta (4-7 mm. long.)^ acuta, ápice saepe fissa, glaberñnia, laterihus in vagluam decurren- tihus nervosa. Laminae setaceo-convoliitae, 1-3 cm. iongae (summa saepe mu- croniformis) acutmsculae, rigidnlae^ glaherrimae. Panícula capituliformís, densissima, ovata, 1,5-2 cm. long., 1-1,5 cm. lat., rhachi ramisque glaberrimis, his hrevibus semiverti- cillatís 3-5-nis sese approximatis, ramo primario in semiverti- cillis inferioribus innltispículato, secnndariis 3-5-spiculatis, spiculis imbricatis, breviter v. brevis.sime pedicellatis. Spiculae lanceolatae, 4,5 mm. lo7ig., aureo-fulvae nitente.ice ivter- duní zt erostda, hrevit 7 ± 7 2,000 m. alt. 102 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. forma grandiflora Hackel nov. forma. Spiculis qiiam in typo paullo majorihus. St. no 18,836 ex Lillo n" 7,490 (31. 1. 1903) Tafí, Tuc. á 2,300 m. alt. 202. (193 b) Galaiiiagrostis malamalensis Hackel. St. n» 19,801: ex Lillo n» 5,949 (5. ii. 1907) Infiernillo, Dep. Tafí, Tuc. 203. (117 a, 194 b) Galamagrostis montevidensis Nees. Hassl. Fl. pile. I. 34. St. n» 16,263 (26. xi. 1906) \ n ^ • n -, nu ^xr t? a ^ ■taooA /ir> ^c\^\■7{ Colonia Benites, (Jnaco (N. ix. A.). » » 16,884 (12. I. 190í) ) í \ j » » 18,343 (20. XII. 1906) O. » » 19,044 - 4.5 (12. VII. 1903) Parque 3 de Febr. B.-A. (O. T.). » » 19, 55* (15. VI. 1908) Col. Marg. Belén, Chaco (H. M.). » » 19,482 (18. XII. 1903) Col. Benites, Chaco (N. R. A.). » » 19,805 ex Lillo n^ 7,159 (8. xi. 1907) Tuc. B.-A. Form. Mis. (195 b) var. siibcontracla DoELL. 204. (196 b) Calamagrostis nardifolia (Gris.) Hackel. St. n» 17,739 ex Lillo n'^ 5,046 (25. i. 1906) Cerro Muñoz, Dep. Tafí, Tuc. á 4,100 m. de altitud. 205. Calamagrostis neglecta (Ehrh.) Gaertn. Gaertn. Mey et Schreb. Fl. Wetter. i. 84 (1799); Macloskie, Exp. pat. p. 196. Syn: Arundo neglecta Ehrh. Beitr. iv. p. 137 (1791). » Calamagrostis neglecta P. Beauv. Agrost. 157 (1812). » Deyeuxia neglecta Kth. Gram. i. 76. » Arundo stricta Timm. en Siemssen Meckl. Mag. ii. 236. » Calamagrostis stricta Nutt. Gen. l 47; Spreng. Syst. i. 253. STUCKERT: GEAMINÁCEAS ARGENTINAS. 103 St. n» 17,998 (1. ii. 1901) entre Bolsón y Colonia 16 Febr., Chubiit, Patagonia (N. I. n^ 230j. Especie con raíz rastrera, cañas simples, comprimidas, tiesas y lampiñas de 40 - 60 cm. de altura. Hojas lineares, afiladas, planas, á veces convolutadas y algo ásperas en sus márgenes. Lígula exser- ta, obtusa. Panoja angosta, abierta de 8 - 15 cm. de largo. Glumas iguales, oblongo-agudas, más ó menos del mismo largo de la flor; la palea mide la mitad del largo de la gluma fértil. La arista, insertada en la mitad de la gluma, es recta y de igual largo que ella. Ha sido citada de la Tierra del Fuego, del Territorio de Sta. Cruz y abora del Chubut. (Am. bor., Europa). Fué citada también para el Sur del Continente sudamericano la especie C. poaeoides Steud., ad calcem Lechl. Berberid. am. citata. (F. Pbil. Cat. Pl. cbil. 319; Speg. Pl. fueg. p. 84 n» 297; Plant. pat. austr. p. 583 n^ 392; Alboíf, Flor, rais., Terre feuxii. 492; Macloskie, Exp. pat. 196; Wildeman, «Bélgica» 4); pero según la descripción, esta especie no presenta ninguna diferencia fundamental con la (7. neglecta (Ehrb.) Gaertn. y si después de cotejados ejemplares efectivos, no resultase sinónimo directo de ella, quizás formaría una débil variedad, que en tal caso se expresaría por: C. 7ieglecta (Ebrh.) Gaertn. var. poaeoides (Steud.) Hackel. 206. Calamagrostis patagónica (Speg.) Macloskie. Macloskie, Exj). patag. 193. Syn: Deyeuxia patagónica Speg. in Nov. add. ad floram patag. in An. Mus. Nac. B.-A. t. vii. p. 191 n» 681. St. n° 17,987 (8. iii. 1901) Eío Corcovado, Chubut, Patagonia (N. L no 106). Grama cespitosa, multicaule, todas sus cañas son fértiles, ergui- das y algo tiesas y alcanzan á una altura de 35 - 60 cm. Vainas foliares distantes, las inferiores parduzcas y las superiores pálidas semiduras. Las lígulas son cortísimas y las hojas erectas. Panoja subespiciforme erguida de 10-20 cm. de largo, á menudo subcompaota. Los rayos de las ramitas en disposición semiverti- cilada. Las espiguillas siempre derechas, apretadas y de forma angosto -lanceolada. Glumas aristadas con aristas retorcidas. Consistencia algo dura y probablemente insignificante forrajera. Especie peculiar del Chubut 104 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. 207. Calaniagrostis (Deyeuxia) pulvinata Hackel nov. s^^ec. Tab. IV.— fig. B. 1-4. Stuckert, Herb. arg. n« 17,750 ex Lillo n° 5,B09 (30. i. 1907) pla- yas del arroyo Liquimayo en las Cumbres Calcliaqníes, Dep. Tafí, Prov. Tucnmán á 4,200 metros de altitud. Perennis, pidvinos densos 6-9 cm. altos formans, ex quibus culmi foriferi non vel parum emergunt. Culmi erecti, teretes^ glaherrimi, unmodes, nodo inttr folia fere omnia hasilaria ahscondito. Vaginae teretes, arcfae, glaherrimae, emortuae mooc marcescentes. Ligtda hrevissima (0,6 mm. long.j truncata saepe emarginata v. anriculata - hiloha, ciliolata. Laminae tenuiter setaceae v. suhcapillares (diom. 0,4-0,6 mm.), acutae 2-S cm. long., flaccidnlae, curvafae, glaherrimae, palli- de virides, intus crassinerves. Paniaila lineares v. lineari-ohlonga spiciformis, 2-S cm. long., 0,6 cm. lata densa, rhaclii snperne scahra, ramis hrevihus 3-4- nis erectis scabris, longiorihtis 2- hreviorihus 1- spiculatis, spi- culis plerisque longiuscule-suhterminalihtis hreviter-pedice- llatis, siibimhricatis. Spiculae lineari-lanceolatae 6 mm. long. viridulae. Glumae steriles aeqtiales, lineari-lanceolatae, longe acutatae, ápice p)orrectae v. leviter extus curvatae, 1-nerves, carina scahrae ceteriim laeves. Gluma fértiles sterilihus V4-V3 brevior (4 mm.long.), lanceolata acutiuscula hreviter hilacinulata lacimilis ab ñervos laterales excurrentes himiicronulatis, callo hrevissime harhulata, cete- rum glaherrima , obsolete 4-nervis; arista in V5-V4 inferiore inserta, tennis, genictdata, laevis, gltimam fertilem hatid v. paidluhnn excedens. Palea gluma Vs brevior, Unearis, obsolete bidentula, carinis laevis. Antherae minntae (0,3 mm. long.) Processus rJiachiJlae vix 1 mm. longus, pilis ejttsdem longitu- dinis p)arce barbatus. Affinis C, fuscatae Steud. sed ab hac glabritie omnium, culmo e caespite vix exserto v. omnino in illo latente distincta. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 105 ^- 208. (118 a, 197 b) Calamagrosfis rosea (Gms.) Hackel forma lypica St. uo 17,749 ex Lillo 11° 5,608 (31. i. 1907) Pajonales, Cumbres Calcbaquíes, Dep. Tafí, Tuc. St. 11° 17,754-55 ex Lillo ii« 5,656-51 (5. 11. 1907) Infiernillo, Tafí, Tuc. St. no 18,831 ex Lillo n^ 7,441 (27. i. 1908) Cerro Muñoz, Dep. Tafí, Tuc. á 3,900 m. alt. St. n° 19,807 ex Mus. bot. Univers. Córdoba n° 6,829 (10. 11 1890) frecuente en la región superior árida del Cerro Champaquí, Sierra Acbala, C. á 2,200 m. alt. (199 b) forma arista alliiis inserta Hackel (198 b) forma spiculis pallidis Hackel (200 b) var. viridiila Hackel St. n° 17,756 ex Lillo n» 5,469 (4. l 1907) Pajonales en Anfama, Dep. Tafí, Tuc. 209. (201b) Calamagrostis spiciformis Hackel IX. AVENEAE AIRA L. ^ 210. Aira caryophyllea L. Lin. Sp. pl. ed. i. p. 66 (1753); Steud. Syn. Glum. i. 221 n» 35; Gay, Fl. cbil. vi. 333; Speg. Nov. add. ad flor pat. in An. Mus. Nac. B.-A. t. vn. p. 192 n° 682; Macloskie, Exp. pat. p. 198. Syn: Avena caryopbyllea Waber in Wigg. Prim., fl. bolst., p. 10 (1780). N. V. Pelillo plateado. í^' 106 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n" 17,996 (4. iii. 1901) Río Corcovado, Chubut (N. I. ii« 174, sub Agrostis umbellata «Colla»). St. 11° 17,996 (1. II. 1901) Río Corcovado, Chubut (N. I. n° 137). Plaiitícula de cañas esbeltas, cespitosas, lampiñas de 10-20 cm. de altura. Panoja plateada laxa, siendo la disposición de sus rayos en di-ó tricótomos. Lígula de 3 mm. de largo. Las hojas son de 1-3 cm. de largo, de consistencia blanda, entretejiéndose á veces. Las espiguillas son erectas, de color plateado. Glumas de 2-8 mm. de largo, aovado-agudas, uninervadas, la gluma fértil es más corta y provista de una arista dorsal. Regular forraje para ovejas. Su área geográfica: Islas Malvinas, varios puntos de Patagonia, (Chile, América boreal y Europa). DESCHAMPSIA P. Beadv. / 211. Deschampsia acíphylla (Franohet) Spe&. Speg. Plant. ad Fuegia p. 89, n° 255; P. Dusén, Svensk. Exp. til Magell. III. p, 222. Speg. Nov. addend. ad flor pat. An. Mus. Nac. B.-A. t. VII. p. 193 n° 684; Wineman «Bélgica» p. 40; Alboff, Flor, rais. Terrefeu xii. n° 606; Autran, Pl. Feu. p. 14. Syn: Aira acíphylla Franchet, Miss. Cap. Horn. V. Phanerog. p. 884 (1889). St. n« 18,000 (1. I. 1901) Río Corcovado, Chubut (N. I. n« 167 sub D. tenella («Phil.»). Planta cespitosa de cañas delgadas y lisas de unos 30 cm. de altura. Hojas lineares en forma do alfiler, frecuentemente más cortas que las cañas y sólo con una ó dos en cada caña. Lígula lanceolada. Panoja linear alargada con rayos escabrosos, capilares, erguidos, producidos á lo largo de la raquis, glumas inferiores violáceas y el largo de la flor no excede el de las glumas; la infe- rior es sésil y la superior de la raquis barbada, es contornada de pelos. Puede ser que presta servicio como forraje de ovejas. Su área geográfica es: Tierra del Fuego, Patagonia austral. 212. (202 b) Deschampsia aiullna Phil. ' 213. Deschampsia antarclica (Hook.) Dest. ? Desv. in Gay, Fl. chil. vi. 338; F. Phil. Cat. 321; Hieron. Pl. diaph. p. 302; Speg. Pl. fueg. 80 n^. 254; Speg. Nov. add. Fl. pat. iii STUCKERT: GRA.MINÁCEAS ARGENTINAS. 107 An. Mus. Nac. B.-A. vii. 192 n^ 683; Alboff, Terrefeu iii. 45 n° 206. Mor. rais. Tf. xiii. n° 513; F. Kurfcz, Collect. Fl. arg. in Bol. acad; cieno. Córd. xvi. p. 260; P. Dusén, Svensk. Exp. till Magell. iii, 221 (1901); Macloskie, Exp. pat. 200; Autran, Pl. Feu p. 14. St. n° 13,303 (vi. 1903) en la cercanías de Río Gallegos, Territo- rio Santa Cruz (E. O.) St. n° 19,087-87 a (vi. 1903) en las cercanías del Eío Gallegos, Territorio Santa Cruz (E. C). Syn: Aira antárctica Hook. Ic. Pl. ii. (1837) tab. CL.. Flor ant. i. (1844) p. 377 tab. 133. Syn: Monandraira patula R. A. Phil. An. Univ. Chile (1873) p. 665; Cfr. Speg. 1. c. Grama baja cespitosa de 5-7 cm. de altura. Las hojas son relati- vamente largas, subulado-lineares y enrolladas. Panoja desparra- mada de 10-15 cm. de altura. Las espiguillas son de forma lanceo- lada, con una ó dos flores y rudimento de una tercera. Glumas también lanceoladas, ásperamente aquilladas, excediendo su largo el de las flores. La gluma fértil, profundamente hendida, lleva " una arista basal derecha. Es una grama insignificante, pero es considerada como una de las fanerógamas más australes; desgraciadamente la muestra no permite una determinación absolutamente segura, por encontrarse en un estado algo defectuoso. Su dispersión geográfica se extiende por las Islas Malvinas, Fue- gia, S. Cruz, Chub., Mend. (Chile). / 214. Deschiunpsia caespitosa (L.) P. Bbauv. P. Beauv. Agrost. p. 160 (1812) Syn: Aira caespitosa L. sp. pl. p. 64(1753);Rendle, A. B., Mr. Hes- keth Prichards pat. plants, in the Journ. of Botany Brit. & Foreing. Vol. xLii. p. 323. St. n^ 17,992 (1. ii. 1901) entre Bolsón y Colonia 16 Febr., Chu- but, Patagonia (N. I. n"^ 226). Grama de raíz densamente cespitosa, con cañas de 30-40 cm. de altura, hojas planas, en su cara superior bastante ásperas. Panoja amplia, desparramada ó piramidal. Pedicelos escabrosos. Arista apenas introrsa, en el fondo algo torcida, cerdosa, casi siempre del largo de la gluma. Regular forraje para ovejas. Área geográfica: Sur de Patagonia (Europa). 108 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. TRISETUM Pers. ^ 215. Trisetum sclorophylliim Hackel nov. spec. Perenne, Cnlml 6-12 cm. aUi, robnsti rigidi teretes, siiperne jmhescentes, omnino vaginati, 1- noeles, nodo suprabasilari. Vaginae teretes, arctae, frmae, glaherrimae, vestiitae stramineae demtim fuscescentes, diu persistentes. Li¡jtthi hrevis (1 mni.) truncata, ciliata. Laminae lineares, in jjcirte stíperiore aiigustatae, obtusae, planae V. siccitate siihconvohitae 2,6-6 cm. (summa vix 1 cm.) longae, 2-2,6 tnm. latae, siddns glahenimae, siipra ohsolete puberulae, valde rigidae, virides, margine ¡icahertilae, nervis crassis con- tigtiis perairsae. Panicula spiciformis lineari-ohlonga , ohtnsa 4-6 cm. long., 1-1,6 cm. lat. den.ñssima, rhacTii villosu'a, ramis binis v. solitariis hrevihns siiherectis rigidis imhescentibiis fere a hosi spicidiferis, primariis iuferiorihus ad 1 cm. longis S-6-spiculatis, sjñculis imhricatis sttbsessilibus v. breviter pedicellatis, pedicelUs hir- stitis. Spicidae obovatae o-florde cum pedicello floris qtiarti, 8 inm. longae, flavo-viridulae, rhachillae internodiis brevibiis villis qnam ipsa duplo longioribus vestitis. Glumae steriles siibívqvales (I. partim brevior et angustior), lan- ceolatae, in acumen setaceum attenuatae, glabrae, S-nerves carina scabro-ciliolatae. Glumae fértiles e sterilihus haud cxsertae, inferiores 7 mm., supe- riores 6 mm. longae, lanceolatue, sensim acutatae, bimucrona- tae, tenuiter 6-nerves, flavo-virides, toto dorso pilis porrectis albis 1-2 mm. longis vestitae, callo pilis V3-V2 glumae aequantilms barbato, dorso cetermn scaberulae, marginibus superne late hy(dinae, in medís dorso v. pavllo altius aristam exserentes porrectam r. leviter rectirvatam haud geniculatam ñeque tortaní circ. 8 mm. longam basi ciliolatam superius sca- bram. Palea glumam aequans, lineari-oblonga minute bidentula, carinis scaberula. Antherae ovali-oblongae 1,2-1,6 mm. longae. stückert: gramináceas argentinas. 109 Stuckert, Herb. arg. no 17,991.- Patagonia, Territ. Chubut, inter Cholila et Coloniam IG de Febr. ex collect. Doct. Nicolás lUin n° 148 (20. 1. 1902). AffineT. lasiolepi Desv. et T. Preslii Desv.; T. lasiolepis differt a nostro (edescriptione) cuhno hinodi,panictda angustedineari 7nacra viridi-j^urjmrascente, spictdis o nim. tanfum looigis, bifloris cnm pedicello floris ni., glumis steriUhtis ohtusis, i. 1- nervi,fertilihus dorso fusco-viridíbus, arista refracta glumam aeqtiante. T. Preslii differt vaginis puherulis, panícula elliptica, spiculis 6 711711. longis hifioris, gluonis ste^'ilihns ohtusis, i. l-nervi ferti- libus dorso fnscis, arista ut in lasiolepi, palea gluma V4"V3 hrevior, atitheris 0,6 7nm. longis. T. Buchtienii Hackel; lasiolepi valde affine, differt eodem modo ac illud, ceterum culmo superne longe mido, aristis aiigulo recto pate^itihiis 8 7iim. longis. Inflorescentia T. scleropliylli aristis loíigis porret pro playita humili magna est (culmum dimidium oequat). Folia imdto rigidiora, spiculae majores quam in speciehus naffiibus. 216. Triselum subspicatuin (L.) P. Beauv. P. Beauv. Agrost. p. 88 (1812). Syn: Aira snbspicata L. Syst. nat. ed. 10 p. 873 (1759). » Avena snbspicata Clairv. Man. p. 17 (1811). var. phleoides (Kth.) Hackel Hackelin P. Dnsén, Svensk. Exped. til Magellansl. iii. 222 (1901). Syn: Trisetnm j)lileoides Kuntb, Enum. i. 295(1833); Macloskie, Exp. pat. p. 205 et 961. St. n° 13,308 \ -[ i:\c\o\ j Cerro Morro, cercanías del Eío Ga- :» » 19,088 i ^^^' ' \ liegos, Territ. Santa Cruz (E.C.). Grama de cañas sencillas de 10-50 cm. de alto. Las vainas foliares aparecen como aterciopeladas y son de 3 cm. de largo. Lígulas es ca- riosas, tallos aplanados. Panoja espiciforme de color plateado ó ro- jizo, de 3-10 cm. de largo. Espiguillas achatadas de sólo 2-3 flores. Las glumas estériles son sublanceoladas de más ó menos 5 mm. lio MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. de largo, las fértiles de casi igual largo, pero aristadas. Como fo- rrajera presta poca utilidad. Su dispersión geográfica es: Islas Malvinas, Fuegia, Pat. austr.y la de la típica también los territorios australes de la R. A. (Cliile, Am. bor., Nueva Zelandia, Australia y las regiones árcticas de Europa y de Asia). AVENA L. ^ 217. (203 b) Avena fatua L. (204 b) et var. glabrala Petermann 218. (119 a, 205 b) Avena hirsuta Eoth 219. Avena ludoviciana Dur. de Mais. Durieu de Maisonneuve in Actes de la Société linn. Bordeaux. XX. (1855) I. 41. Syn: Avena sterilis Ind, Kew. (non L.). St. n° 18,473 (20. i. 1908) Los Cocos, Punilla, Córdoba. Especie de avtna. anual, raíz fibrosa. Vainas y hojas lampiñas ó escasamente pilosas. Lígula breve, aovada ó truncada, denticu- lado-franjeacla. Panoja, en la mayoría de casos, amplia, combada, en otras veces subcombada ó en pleno desarrollo, plana y laxa- mente extendida; simple ó compuesta. Las espiguillas son generalmente bifloras, con el rudimento de una tercera flor y miden unos 20 mm. de largo. Su eje es lampiño. Las glumas son bastante ancbas, lanceolado-acuminadas, sub- iguales, las inferiores tienen 7-9 nervios y las superiores 9-11, las que sobrepasan las flores. La flor inferior es articulada con un callo obtuso vellosísimo. La «foveola» es aovado-elíptica, apenas articulada y próximamen- te de 10-12 mm. de largo, adelgazándose hacia su ápice bicuspi- dado. Ella demuestra 7 nervios y es desde la base hasta su medio contornada de pelos rígidos y acompañada de una arista genicu- lada del largo de 15-18 mm. El cariopse es linear, aguzado, encon- trándose la base provista de un pequeño pico, en el que se nota una manchita angostísima umbilical. stuckert: gramináceas argentinas. 111 Planta por cierto involuiitariamente introducida de Europa (Sur de Francia y España) en donde es común en lugares de tie- rras calcáreas, al lado de los caminos y terrenos incultos. Aquí es considerada como perjudicial para los alfalfares y es en donde ella abunda. Como forraje en estado verde, es excelente y las semillas prestan servicio en la nutrición de la hacienda caballar. La cita- mos por primera vez de la E.. A. 220. (120 a, 206 b) Avena sativa Lin. St. n« 16,485 (20. xi. 1906) Córdoba. Según datos oficiales, la producción de Avena en 1908 ha sido calculada de la Prov. Córdoba en 2,600 toneladas y de la E. A. en- tera en 492,770 toneladas, de modo que resulta ser á la par del maíz, trigo y cebada, uno de los cereales cultivados en mayor escala. I 221. Avena scabriválvis Trin. Trin. in Móm. Acad. Petersb. ser. vi. t. 4. p. 28 (1836), E. Desv. in Gay, El. chil. vi. 366, t. 79, fig. 2; E.Phil.Cat. 317; Arech. Gram. urug. p. 302 n° 3; St. n" 19,807 ex Lillo n° 8,041 (28. ix. 1903) cercanías de B.-A. Grama de cañas rectas, sencillas de 40-80 cm. de altura. Hojas planas, lanceoladas. Panoja estrecha y erguida, relativamente larga (10-18 cm.). Espiguillas 2-4 flores, en pedicelos claviformes, coronadas de pelos y munidos de un penachito lateral externo de- cerdas largas blancas. Planta anual y poco social. Citada por primera vez de la E. A. fUrug. Chile). 222. (207 b) Avena sterilis L. DANTHONIA D.C. 223. DanthonJa cirrala Hackel & Arech. genuina. Arechavaleta in Gram. urug. p. 307 n° i (1894). Lámina n° xl. con análisis, Speg. El. vent. p. 70 n» 323; El. Tandil p. 54 n° 340; Nov. Add. El. pat. in An. Mus. Nac. B.-A. t. vii. 193, n° 686. 112 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AlflES. Syn: Danthonia tandilensis OK., Eev. iii ^, 349 seg. F. Kurtz in Collect. ad Fl. arg. p. 38; St. 11° 19,739 (31. XII. 1908) Estancia Sta. Eita, por Vela F. O. S., Prov. B.-A. (M. B.). Grama de terrenos áridos y pedregosos con rizomas nodosos pliirioaiiles. Cañas dereclias de 20-40 cm. de alto, lampiñas. Lámi- nas angostas, puntiagudas y enrolladas. Panojas erectas pauci- espigadas. Espiguillas lanceoladas ó sublaiiceoladas de 6-7 flores. Paja seca, forraje de insignificante valor; floreciendo desde No- viembre á Diciembre. En la R. A. sólo observado en la parte Oeste de la Provincia de B.-A. (Urug., Bras, austr.). vap. iiielauathera Hackel nov. var. Differt a typo arista in V4 inferiore nigra v. atro - violácea gyris 1 -2 a se remotis laxe torta, gluma fertilis dorso pilis parcis adspersa, paiiciflora. (El Dr. Hackel titubeaba, si iba á formar una nueva especie de esta planta, pareciéndole luego, sin embargo, demasiado insignifi- cantes las diferencias, para elevarla á especie propia, cotejando ambas plantas á la par, se apercibe fácilmente la divergencia notable que existe entre típica y variedad). St. n" 16,810 (12. I. 1907) Capilla del Monte, Dep. Punilla, Prov. Córdoba á l,2aj m. de altitud. (M. E.). 224. (208b) DantlHuiia Hiei-onymi (OK.) Hackel.». St. 11° 18,859 ex Lillo n" 7,963 (20. xii. 2907) Barrancas escarpa- das por La Banda, Tafí, Tuc. á 3,000 m. alt. St. n" 21,059 (20. xii. 1909) Quebrada de Manzano, Estancia Pampa de San Luis, Sierra de Achala. Dep. Cruz del Eje, C. á 2,000 m. alt. (1) En la Contrib. 11. p. 486, en la nota al pie, dijimos refiriéndonos al nombre de *Lamprofhyrsus» Pilger, que provenia de dos palabras latinas, que significa- ban—relumbroso y tirso— lo que confieso ser un ?a_;Míís calami, pues son palabras derivadas del griego. stuckert: gramináceas argentinas. 113 (209 b) var. jujuyensis OK. 225. Danthonia virescens Desv. Desv., in G-ay, Flor cMl. vi. 363. (1853); F. PMl. Cat. Fl. chil. p. 321; St. 11*^ 17,974 (26. II. 1901) Río Corcovado, Chubut, Patagonia (N. I. u° 50). Planta débil de cañas erguidas de 30-40 cm. de altura, nudos cor- tos y obscuros; las vainas foliares y las bojas son de un verde claro y se presentan enrolladas y lampiñas, su longitud apenas alcanza por mitad á la de las cañas. La lígula es vellosa y la panoja estre- cba y mide unos 5 cm. de largo. No se produce en cantidad suficiente para poder apreciar su valor forrajero. La citamos por primera vez como babitante de la R. A., babien- do sido mencionada y descrita antes como de Obile. X. CHLORIDEAE. MICROCHLOA R. Brown. 1^ 220. (121 a, &jn.) Micpochloa indica (Lin. f.) O. Ktze. O. Ktze. Rev. Gen. pl. iii^, 356 (1898). Syn: M. indica (Lin. f.)Hackel, Ex berb. bassl. Nov. paraguar. Fedde, Repert. vii. (1909) p. 373 n° 55. (121 a, 210 b) Syn: M. setacea (L. f.) R. Brown, \. c. St. n° 17,774 ex Lillo n° 5,695 (9. ii. 1907) Campos Secos, Tafí, Tucumán á 2,100 m. de altitud. St. n° 18,742 (16. iv. 1908) | Estancia Santa Rita, Estación Vela, » » 19,262 (9. XI. 1908) ) F. C. S.,Prov. B.-A. (M. B.). / / ( var. tenuis Hackbl et Stuckert nov. var. Differt a typo culmo grac'dlimo ex o^nnibus nodis ramosa foliis brevissimis, spica tenniore recta vel levissime incurva. St. n« 21,598 (20. iii. 1910) Cañada Alegre, Dep. Burruyacu, Tuc. (S. G.). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Marzo 20, 1911. 8 114 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. CYNODON L. C. Rich. 227. (122 a, 211 b) Cynodon Dactylon (L.) Pers. St. n« 17,070 (3. iii. 1907) La Diana, S. Martín, Eioja. » » 17,671 (2. VII. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). » » 18,752 (16. IV. 1908) Quebrada de Cheleo, Rioja (F. S.). » » 19,310 (15. XI. 1908) San Vicente, Córdoba. » » 19,808 ex Lillo n° 6,377 (10. v. 1902) B.-A. » » 20,091 (6. IV. 1909) Eío IV, Córdoba. SPARTINA ScHREB. 228. Sparlina ciliala Kunth. Kunth, Rev. gram. i. 94; J. Ball, Fl. patag, i. p. 236; Arech. Gram. urng. p. 320 n° 3; Macloskie, Exp. patag. p. 208. Syn: Spartina coarctata Triu. in Act. Petrop. (1845) p. 110. » : «Solenachne phalaroides» Steud. Synops. 10. St. n** 17,487 (15. ii. 1907) Estancia «El Espinillo/>, sierras cerca del mar en la proximidad de la estación Coronel Vidal (F. C. S.), Prov. B.-A. (M. E.). Pasto duro, casi exclusivamente de médanos ó arenales, en los que se entierran los rizomas en bastante profundidad. Cañas sim- ples cilindricas y lisas de 80-150 cm. de altura. Las hojas son es- trechas convoluto-filiformes. La panoja es espiciforme y casi cilindrica de 20-30 cm. de largo por 1-1,5 cm. de diámetro, ajDare- ciendo completamente lisa y lustrosa por fuera. Las espiguillas biseriadas son aprensadas oblicuamente entre sí y tupidamente empizarradas. Las quillas de las glumas son pestañosas. Inadecua- das para forraje, pero dices e ser empleadas para techar ranchos.. En la E. A. sólo fué indicada como de la proximidad del Atlán- tico, costa de la Provincia B.-A. fUrug., Bras. austral). 229. (212 b) Spartina monlevideiisis Arech. CHLORIS S\v. 230. (123 a, 213 b) Chlorls ciliala Sw. St. n" 16,690 (29. xii. 1906^ Los Cocos, Punilla, C. » » 17,604 (30. IV. 1907) Huillapima, Cata marca (M. E.). stuckert: gramináceas argentinas. 115 St. n» 18,289 (18. xii. 1907) Marcos Juárez, C. » » 19,055 (15 ^i. 1907) Colonia M. Belén, Chaco (H. M.). » » 19,809 ex Lillo n" 6,020 (i. 1907) Eioja. » » 19,993 (31. III. 1909) Dal. Vélez, C. (214b) forma breviseta Hackel. 231. (124 a, 215 b) ChloHs distiehophylla Lag. gemiina Hackel. St. n« 18,296 (18. xii. 1907) Marcos Juárez, C. » » 18,517 (29. I. 1908) Sierra Chica, C. .» » 19,918 (10. III. 1909j, C. forma ínter (jeiiuina et var. argentina. St. n« 19,810 ex Lillo n° 6,668 (15. xi. 1903) Mocoví, S.-Fe. (125 a, 216 b) var. argentina Hackel. St. 11° 20,105 (15. IV. 1909) Cercanías de Córdoba. » » 21,701 (IV. 1910) Est. Pampa S. Luis, Achala, C. á 2,000 m. altitud. 232. (126 a, 217 b) Chloris polydactyla Sw. Hassler, Fh pile. i. 34. St. no 21,498 (10. ii. 1910) Estancia San Teodoro, Eío I, C. (218 b) et var. breviaristata Hackel, forma pauciradiataF. Kurtz. St. n° 17,959 (15. xi. 1907) Cercanías de Córdoba. » » 18,340 (18. xn. 1907) Colonia Beiiites, Chaco (N. R. A.). / 116 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 233. (127 a, 219 b) Chioris radíala Sw. St. n^ 18,733 (16. iv. 1908) Córdoba. » » 19,811 ex Lillo n'^ 5,692 (12. ii. 1907) Tafí. Tuc. (220 b) var. beypicliiana (Kth.) Hackel. St. n« 20,020-79 (3. iv. 1909) Mol. Gamez, Río IV, C. 234. (128 a, 221b) Clilopls virgata Swartz. St. n° 17,262 (3. ni. 1907) La Diana, S. Martín, Rioja. » » 17,623 (10. V. 1907) Quebrada de Zapata, cerca de Belén, Cat. (M. E.). 235. (222 b) Cliloris sp. an ? nova. TRICHLORIS FouRx. 236. (129 a, 223 b) Tricliloris meiidozina (R. A. Phil.) Kur tz. Hassler, Fl. pile. i. 34. Syn: Trichloris verticillata Fourn., Vasey, Grasses of the Soutli- west of Northamerica (1891) planch. xxv.-Texas, Arizona, México. St. n" 19,917 (10. III. 1909) Córdoba, Form. 237. (130 a, 224 b) Trichloris pliiriílora-FouRNiKR. St. r° 17,196 (12. iii. 1907) La Diana, S. Martín, Rioja. » » 17,495 a (15. ii. 1907) Coronel Vidal, F. C. 8., B.-A. (M. E.). » » 17,605 (30. IV. 1907) Huillapima, Catam. (M. E.). » » 17,719 (v. 1907) Estancia San Teodoro, Río I, C. » » 18,865 ex Lillo n" 6,007 (i. 1907) Rioja. forma macra Hackkl. Ti'ichioris .sp. (incompleto;. St. n« 19,812 ex Lillo u" 4,740 (i. 1906) Rioja. stückert: gramináceas argentinas. 117 GYMNOPOGON P. Beauv. 238. Gymnopofjon miilieus Hackel nov. spec. nomen ad inter. — St. n" 20,282 (2. ix. 1909) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). Ejemplar único, de inflorescencia empobrecida y que se distin- gue por sus espiguillas exaristadas, pero su estado es incompleto y por consiguiente, si se hiciese una descripción, ella quedaría insegura. 239- Gyniiiopogon spieafus (Spr.) OK, O. Kuntze, Eev. gen. pl. iii'', 354 (1898). Syn: Polypogon spicatus Spr. 1. c. (132 a) Syn: Gymnopogon laevis Nees, 1. c. et in Stückert, Contr. I. 117 no 132. var. breviselus Hackel nov. var. Differt a typo glumis sterilíbus fertiUque latius lanceolatis gla- bris, gluma 11. q n a/n iii poriim Jongiore, seta floris 5 ipse gluma haud duplo longiore {civ. 6 mm. long.) flere tahescetite ad setulam minutam redacto. St. n"* 18,744 (16. iv. 1908) Estancia Santa Rita, por Vela, Prov. B. - A. (M. B.). var. pluriflorus Doell. Doell in Mart. & Eichl., El. bras. 11. 3 p. 81 (1880). Syn: Gymnopogon bifloras Pilger in Engl. bot. Jahrb. xxx. 139 (1901) in Beitrag zur Flora von Mattogrosso. Syn: Gymnopogon laevis Nees. var. longearistatus St. (non OK.). Stückert, in Contrib. 11. p. 490 n" 226. - E. C. (Bras.). 118 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. SCHEDONXARDUS Steüd. 240. (133 a, 227b) Schedonnardiis panículatus (Xutt.) Trel. St. n" 19,422(10. xii. 1903} 5 km. río arriba de Eío IV, Córdoba. » » 20,057 (5. IV. 1909) Carnerillo, Eío IV, C. (abundante). » » 20,996 (23. XII. 1909j Tanti, Panilla, C. 241. Schedonnapdiis? iiov. spec. ? St. n° 19,479 (18. xq. 1903) Colonia Benites, Cbaco (N. E. A.). Es nna gran lástima, que esta curiosa planta, perteneciente seguramente á una nueva especie, la que tal vez represente á un nuevo género, no baya podido ser coleccionada en ejemplares flo- ridos en estado de completo desarrollo. Entre tanto, únicamente puede colocársela en el género Schedon- nardus, siendo al cual ella se asemeja en las partículas florales, pero no en su inflorescencia, mas no se puede reconocerla, sin destruir el ejemplar. Es de desear que el colector la encuentre nuevamente y que lo sea en un estado más desarrollado. Lo que parece como tubérculos, son yemas de innovaciones. BOUTELOUA Lag. 242. (134 a, 223 b) Boutcloua aristidoides (H. B. K.) Gris. genidna. St. n" 17,070 (3. iii. 1907) La Diana, Dep. S. Martín, Eío ja. » » 18,843 ex Lillo n" 7,934 (25. ni. 1903) Vipos, Trancas, Tuc. » » 20, 1 14 (20. IV. 1909) Cañada Alegre, Burruyaou, Tuc. (S. (i.). forma vaíjiíiis lal¡oi*¡biis Sx. nov. forma. El ensancbamiento de las vainas proviene por una parte por ser asentadas las inflorescencias en sus axilas y por la otra de la decre- pitud del ejemplar en cuyo estado feneciente, aquéllas se volvie- ron más planas. Este carácter no me parece suficiente para esta- blecer una variedad aparte. — Hackel. STUCKERT: GRAMINÁOEAS ARGENTINAS. 119 St. 11° 20,114 a (20. iv. 1909) Cañada Alegre, BniTuyacu, Tuc. (S. G.). 243. (135 a, 229 b) Boufeloiia curlipendiila (Michx.) Torrey. St. n'^ 17,775 ex Lillo n" 5,448 (23. i. 1907) Cuesta de las Juntas, Dep. Tafí, Tuc. St. 11° 18,399 (1. I. 1908) Los Cocos, Panilla, C(5rdoba. » » 20,051 (5. IV. 1909) Carnerillo, Dep. Río I^, Córdoba. 244. (136 a, 230 b) Bouleloua lophostacliya Gris. St. n° 17,084 (3. iii. 1907) La Diana. San Martín, Rioja. Extremadamente abundante y social: considerándose esta espe- cie como persistente en invierno y proporciona en esta época un excelente engorde ^íara el ganado. 245. (137 a, 231b; Bouleloua multiseta Gris. St. n° 10,117 (2. XI. 1906) Ochoa, Dep. Santa María, Córdoba. » » 17,776 (3. XII. 1906) ex Lillo n» 5,300, Burruyacu, Tucumán. (232 b) var. pallída Hackel. 246. (233 b) Bouleloua siniplex Lag. St. n° 17,700'(i. 1907) Capilla dtd Monte, Punilla, Córdoba. 247. Bouleloua vestita (S. Wats.) Scribn. L. -Scribn. Contrib. U. S. Nat. Herb. ii. 531 (1894j et Beal Amar, grass. i. 220. fig. 202 (1898) et ii. p. 419 (1896). Syn: Bouteloua polystacbya (Bentb.) Torr. Pac. R. R. Rept. iv5 p. 336, t. 10 (1847) ex Cliondrosium polystachyum Bentb. Bot. voy. Sulpb. 56 (1841) var. vestita S. Wats. Proc. Am. acad. xviii. p. 177 (1883) et circular n° 32. U. S. Dep. Agrie. (1901). N. V. Hairy-grama, Grama de cabellos. (Texas). St. n° 17,502 (21. v. 1907) Estancia La Diana, Dep. San Martín, por Tello F. C. Arg. del Norte, Prov. Rioja. Grama aparentemente anual, amacollada ó difusa con cañas 120 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. erectas delgadas ó ascendentes de 20-60 cm. de altura. Vainas fo- liares pestañosas en su garganta. Lígula muy corta. Las cañas aparecen envueltas en las hojas, antes de aplanarse y ellas osten- tan una punta cerdosa, siendo su largo de 2,5 cm., pero las de las ramas estériles son más cortas. Cada caña presenta de 2 á 8 espi- guillas encorvadas ascendentes, uniseriadas, multifloras, algo pilo- sas, de un largo que varía desde 1,5-2,5 cm. La gluma primera es hialina, con punta cerdosa de 2-2,5 mm. de largo, la segunda es linear, de alrededor de 3 mm. de largo, con dos dientes, pubescen- te en la carena, la vaina foliar es de 1-2 mm. de largo. La gluma fértil es pubescente en el lomo, oval, de 2,5-3 mm. de largo, bilo- bada, las vainas foliares laterales y centrales alcanzan á la misma altura de 1-2 mm.; sobrepasando el largo de la gluma. La palea es desdelineará oval, de 2,2-3 mm. de largo con cuatro dientes y dos vainas cortas, el rudimento pedicelado produce tres cerdas iguales de un largo de próximamente 2,5 mm. La j)lanta prefiere terreno arenoso-arcilloso. No se produce en cantidad suficiente, para apreciar su valor forrajero, pero parece apropiado para cabrunos y lanares. En la R. A. florece de Marzo á Abril. La citamos por primera vez como habitante de la América del Sur, inclusive la E. A., siendo oriundac orno de la América boreal, desde el Poniente de Texas hasta el Sur de Arizona (México). ELEUSINE Gaertn. 248. (138a, 23-1 b) Eleusine iiulica (L.) Gaertn. St. n° 18,506 (28. i. 1908) Resistencia, Chaco (H. M.). 249. (139 a, 235 b) Eleushíe Ipistachya Kunth. St. n** 17,409 (6. ii. 1907) Estancia «El Morro», Quequén, B.-A. (M. E.). St. n° 20,006 (l.iv. 1909) Río IV, C. » » 20,415 (15. XII. 1909) Villa García, Tanti, C. X stückert: gramináceas argentinas. 121 DACTYLOCTENIUM Willd. 250. (236 b) DactyloetPiíiuní acgyptium (L.) K. Eichter St. lio 17,013 (3. III. 1907) La Diana, San Martín, Eioja. LEPTÜCHLOA P. Beauv. ^ 251. (•237b) Lepl()(^li!oa inueiMmata KuNTH. St n« 20,003 (1. IV. 1909} Eío IV, Córdoba. El ejemplar de 30 cm. de altura, representa una forma «humi- lior» de la especie, probablemente debido al lugar de su creci- miento. Citamos por primera vez la especie de la Prov. Córdoba. 252. (140a, 238b) Leptocliloa virgAta (L.) Beauv. Hassler, Fl. pile, i. 34. N. V. Nandú-capihí (Chaco). St. 11° 17,449 (18. IV. 1907) Catamarca (M. E.). » » 17,683 (2. vil. 1907) Colonia Benites, Cbaco (N. R. A.). » » 18,798 (28. IV. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.). » » 19,147 (30. VIII. 1908) Colonia M. Belén, Chaco (H. M.). » » 19,813 ex Lillo n° 8,426 (21. vi. 1908} Tuc. » » 21,605 (20. III. 1910) Burruyacu, Tuc. (S. G.). XI. FESTUCEAE. PAPPOPHORUM ScHREB. / 253. (141a, 239 b) Pappophorum alopecuroideum Vahl, genuinum. Hassler, Flor. pile. i. 34; Syii: Pappophorum saccharoides Gris. Symb. p. 301, n° 1,920 (pro minima parte). 122 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. N. V. Capií moroti (Ch.), Cola de gato (Cli.). St. n° 17,122 (12. iii. 1907) Est. La Diana, vía Tello, Eioja. » » 17,651-66 (2. VIL 1907) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). » » 17,796 ex Lillo n° 5,793 (8. ii. 1907) barrancas pedregosas, Tafí del Valle Dep. Tafí, Prov. Tuc. á 2,000 m. alt. St. n° 18,311 (18. XII. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 18,613 (8. II. 1908) Resistencia, Chaco íH. M.). » » 18,802 (28. ir. 1908) » » » » » » » 19,814 ex Lillo n» 4,465 (20. v.1905) Metan, Salta.— Form. 142 a, 240 b) forma caerulescens St. St. n" 18,704 (16. iv. 1908) Estancia San Teodoro, Río I, C. 254. (143 a, 241b) Pappophoi'uin muci'Oiiulatuní Nees. typiciim. St. n° 17,078-81 (3. iii. 1907) La Diana, Dep. San Martín, Rioja, frecuentísimo en las chacras. St. n" 17,797 ex Lillo n«^ 4,853 (18. ii 1906) Tapia, Dep. Trancas, Prov. Tuc. á 600 m. alt. St. n-^ 18,753 (16. iv. 1908) Cheleo, Rioja (F. S.). » » 20,052 (5. IV. 1909) Oarnerillo, Río IV, C. » » 20,535 (16. xii. 1909) Villa García, Tanti, C. » » 21,591 (20. iii. 1910j Burruyacu, Tuc. (S. G.). (144 a, 242 b) forma elatior Sr. Syn: Pappophorum saccharoides Gris. 1. c. (j)ro máxima parte). St. n" 18,472 (17. i. 1908) Córdoba. La institución del Pappophorum saccharoides como una nueva especie por Grisebach, fué un desacierto, pues las muestras en su minoría corresponden, cuando más, á formas robustas del P. alope- curoideum Vahl, mientras que por su mayor parte pertenecen á formas crecidas del P. mncromilatum Nees. Pero, es el caso, que el desarrollo de ambas especies queda sujeto á mucha variabilidad, produciéndose en ambas, principalmente en la última, individuos de diferentes alturas desde 20 cm. -2 m. con multitudes de transi- ciones, tanto en su colorido, como también en la dis2:»osición más ó menos floja de sus panojas y el tamaño y la forma de sus espigui- stuckert: gramináceas argentinas. 123 lias, no autorizando estas diferencias el mantenimiento del P. sac- charoides Gris., como especie. Paiece que Grrisebacli é Hieronymiis entendieron por P. alope- ctiroidenm otra especie distinta á la de Vahl, sino no hubieran podido citar como sinónima de ella, el P. vaginatum Phil., él que con toda reguridad pertenece al P. nmcronulatum Nees. Es por otra parte por demás extraño, que Gris, no mencionó en su Symb. esta última especie, que es la más divulgada, presentándose en millones de ejemplares y en ciertos parajes como vegetación predo- minante y basta exclusiva. forma intermedia Hackbl nov. forma Ínter typ. et var. vaginat. (Pbil.) Hackel. St, n° 17,259 (12. iii. 1907) La Diana, San Martín, Eioja. (243 b) forma pumila Hackbl (244 b) forma spiculis minoribus Hackel (245 b) var. subsimplex Hackel var. vaginatiim (Phil.) Hackel Syn: Pappophorum vaginatum Pkil. Sert. mend. n. p. 206 n° 241. (non P. vaginatum Buckl.). Syn: Pappophorum alopecuroideum Hieren. Pl. diaph. p. 299. pro parte (non Vahl). Syn: Pap23ophorum pappiferum (Lam.) OK. var. mucronulatum (Nees) OK Rev. iii-', 365. pp. St. n« 17,086 (3. m. 1907) ( Estancia La Diana, Dep. S. Martín, » » 17,216 (12. m. 1907) ( Eioja. » » 18,754 (16. IV. 190S) Quebrada de Cheleo, Eioja (F. S.). Grama propia de terreno árido y arcilloso, cañas derechas de unos 50-80 cm. de altura, hojas lineares un tanto tiesas, panoja espiciforme laxa, envainada. Forraje duro. Planta descrita como nueva especie de Mendoza y ahora obser- vada en la Rioja. 124 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. COTTEA 1 KuNTH. 255. Cottea pappoplioroides Kunth. Kuntli, Eev. gram. i. 84, 281, t. 52 (1830); Ennm. i. (1833) 256,- Suppl. I. (1835) 2(X); OK. Eev. iii^. 349: F. Kurtz, Mem. facult. Cieñe, exaet. Córd. (895) 31; Collect. Fl. arg. 37. St. n° 17,111-116 (12. III. 1907) Cerro de Minas, Sierra de Ula- pes, Dep. San Martín, Prov. Rioja á 1,200 m. alt. St. n" 17,503 (21. v. 1907) Quebrada de Cheleo, Eioja (F. S.). » » 17,624 (10. V. 1907) Quebrada de Zapata, cerca de Belén, Prov. Catamarca (M. E.). St. n° 18,747 (16. iv. 1908) Ambil, Eioja (F. S.). » » 21,626 (1. IV. 1910) Casa Bamba, Sierra Chica de Córdoba, en sociedad de ejemplares de Peperomia blanda H. B. K. y de Fe- peromia StucTcevtii C. D. C, primeras Piperáceas observadas en la Prov. de Córdoba. Hermosa grama de terreno arcilloso ó pedregoso. Raíz leñosa intrincada con cañas de una altura de 50-80 cm., hojas numerosas, angostas. Panoja abierta y desplegada, espiguillas cabisbajas de flores aristadas. Proporciona regular sustento á la hacienda. Su área geográfica es Mend., SI., C, R., Ct., Tuc. (Bras., Perú, México, Arizona, Texas). MONANTHOCHLOE Engelm. 256. Monanlliochloe liltoralis Engelm. Engelmann, Transact. Acad. sci. St. Louis i. (1859) p.436; tabl. xiu. xiv; Hackel, in Engl. & Prantl. natürl. Pflanzenfam. ii. 2. (1887) p. 65; F. Kurtz, Sert. Córd. p. 22 ri° 53. Syn: Halochloa acerosa Gris. Symb. p. 285 n^ 1,819; Hieron. Pl. diaph. p. 308. St. n'' 10,865 a ex F. Kurtz n° 6,476 (13. i. 1889) entre San José y Totoralejos, Dep. Sobremonte, Prov. Córd. OK. Rev. escribe; Cotlaea. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 125 St n° 18,865 b ex F. Kurtz n" 12,760 (v. 1904) Cliamical, Rioja (Dr. G. Bodenbender) recibidos así determinados. N. V. Pasto de guanaco. G-rama rastrera de terrenos salinos, de cañas duras, leñosas, extendidas á menudo horizontalmente, formando estolones, que se intrincan entre sí, tal como lazos, obstaculizando la marcha del caminante. Las liojas, enrolladas en sí, son bastante conglomera- das y de consistencia dura, de forma corta y angosta, en su extre- miidad son munidas de una púa aguda. Las espiguillas minutas se encuentran escondidas, de tal manera que pocas veces se aper- ciben. Es planta muy social y cubre á veces trechos de muchos kiló- metros cuadrados, pero es absolutamente inadecuada para forraje. De la R. A. se la conoce de C, Ct. y Rioja, produciéndose igual- mente en los Estados Unidos de Norte América, en California y México. MUNROA ToRREY 257. (145 a, 246 b) Munroa benlhamiana Hackel. St. n^' 15,133 (x. 1905) Sierra Chica, Córdoba. » » 17,037 (3. III. 1907) La Diana, San Martín. Rioja. 258. (247 b) Munroa squarrosa Torrey. CORTADERIAStaff. 259. (248b) Coptaderia dioica (Spreng.) Speg. Hassler, Fl. pile. i. 35; sub Gynerio argent. Nees, St. n° 17,647 (2. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 18,948 (23. VI. 1908) Resistencia, Chaco (H. Mj. » » 20,061 (5. IV. 1909) Carnerillo, Río IV, C-Form. El Prof. FitscTiy encontró en 1906 en esta especie tan común, ácido cianhídrico, y en 1909 el Dr. M. Greshoff, Director del museo colonial de Haarlem, en sus nuevos análisis, ha podido confirmar este hecho. 126 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. (Royal Botanic Gardens Kew. Biill. of Miscellaneoiis Informa- tion (1909) p. 406.). 200. CortadeiMa pilosa (D'ürv.) Hackel. Hackel in Nordenskjold Svensk. Exped. til Magellandl. iii. n° 5. (1900) p. 222; F. Kurtz, Revista, Mus. La Plata vir. (1896) 396 et Collect.Fl. arg.inBol. Ac. Nac. cieno. Córdoba, t. xvi. p. 253 (1900); Speg. Nov. add. Fl. pat. in An. Mus. Nac. B.-A. t. viii. 194. n"* 691 (1901). Syn: Arundo pilosa D'ürville, Flor. Malouines p. 33 (1825); Francliet, Mis. Cap. Horn, Phanerog. (1889); Alboff, Terrefeu iii. p. 44, n^ 202; Flor. rais. Terrefeu xii. n» 472; F. Kurtz, Eev. Mu- seo de la Plata vii (1896), p. 396; A. Rendle, Hesketli Prichards patag. Plants p. 323. Syn: Ampelodesmos australis Brongn. in Duperron Voyage, Co- quille 31 tab. vi; Kuntb, Enum. i. 247, ii. 192. Syn: Ampelodesmos egmontiana Roem & Schult. Syst. ii. 511. » Gynerinm pilosum (D'Urv.) Macloskie, Exp. pat. p. 213 n°2. S^-.. n« 17,988 (1. ii. 1901) Rio Corcovado, Chubut (N. I. n° 91). Cortadera cuyas cañas llegan á una altura de 40-50 cm. y á ve- ces bastante más. Las hojas algo pilosas, estriadas, dísticas y un tanto convolutadas, traspasan á menudo el alto de las cañas. La raquis es vellosa y la panoja de forma subaovada, es contraída. Inadecuada para forraje. Fué citada como de las islas Malvinas, de la Tierra del Fuego y de la Patagonia austral, 261. (146 a, 249 b) Cortadcria rudhiscula Stapf. ARUNDO L. 202. (147 a, 250 b) Arundo Doriax L. Hassl. Fl. pile. I. 35. St. n° 17,214 (12. iii. 1907) La Diana, San Martín, Rioja.-Form. stuckert: gramináceas argentinas. 127 PHRAGMITESTrin. 263. (251b) PliPíigmitos communis (L.) Trin. gennina. N. V. Caña-paja, Juj. St. n» 17,432 (Id m. 1007) Estancia «La cierra», Estación Torn- qnist F. O. S., B.-A. (M. E.). ' St. n" 19,815 ex Lillo n" 4,968 (24. i. 1906) Maimará, Jnjuy. var. flavescens Custer. Clister in Gand. Fl. helvet. vi. 341 (1830). St. n° 18,782 (16. iv. 1908) Quebrada de Cheleo, Rioja (F. S.). Difiere de la genuina por el color amarillento-parduzco de sus esjDiguillas. Variedad nueva para la R. A., siendo común en Europa. TRIODIA R. Br. 264. Triodia Figiieirai Arechavaleta. Arecb. Gram. urug. p. 348; M. B. Berro, Las Gram. de Vera (1906) p. 95, n" 94; Hassler, Fl. pile. i. 35. N. V. Cola de tatií (Chaco . St. n° 17,652 (12. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). » » 18,704 (16. IV. 1908) Laguna del Monte, Dep. Marcos Juá- rez, Sur de la Prov. Córd. y limítrofe con la de B.-A. (M. E.). St. n'' 18,951 (23. vi. 1908) Resistencia, Chaco (H. M.). Especie de terrenos húmedos y bajos, que florece desde No- viembre á Marzo. Forma densas matas entre las que se elevan sus cañas de 50-100 cm. Las panojas espiciformes presentan un hermoso aspecto, tanto por la forma de su inflorescencia y la densidad de ella, como tam- bién por su reluciente coloración rojiza hasta morada; sus láminas son amplias, largas y puntiagudas y su lígula corta y pestañosa. Esta grama haría un lindo efecto, como planta de adorno y es de fácil propagación; siendo además de consistencia blanda; viene á ser muy adecuada como forrajera. Hasta ahora sólo era conocida de E.-E. y del Uruguay y hoy por primera vez la citamos de la Provincia de Córdoba, del Cha- co y Form. V 128 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 2(55. (149 a, 258 b) Triodia paparjiíayensis (OK.) Hackel. St. ii" 17,077 (3. III. 1907) La Diana, San Martín, Rioja. 260. Triodia pilosa (Buckl.) Elmer D. Merill. Elmer D. Merill in Circular n« 32 (1901) of the ünit. St. Dep. of Agriculture, Divis. Agrostol. (some Arizona grasses) p. 9: B. F. Bush in Transact. Acad. St. Louis xii. 07 (1902). Syn: üralepis (Tricuspis) pilosa Buckl. Proc. Acad. Nat. sci. Philad, 1862 p. 94 (1863). Syn: Tricuspis acuminata Munro ex A. Grayin Proc. 1. c. (1862) p. 335 — nomen solum. Syn: Sieglingia acuminata OK. E,ev. ii. (1891) 789. (148 a, 252 b) Syn: Triodia acuminata (Munro) Vasey grass. of the S. W. Ind. (1891) pl. xxxii.; F. Kurtz. in Bol. Acad. Nac. cieno. Córdoba t. xv. (1897) p. 251; Stuckert in Gram. arg. u. ex An. Mus. Nac. B.-A. (1906) p. 497. Syn: Triodia avenacea F. Kurtz (non H. B. K.) et var. longea- ristata F. K., Rev. Mus. La Plata v. (1893) p. 299. Syn: Sieglingia argentina OK. Rev. iii ^, 367 (1898). » » pilosa (Buckl.) Nash in Britt. & Br. Illustr. Fl. iii. 504(1898). St n" 16,689 (29. xii. 1907) Los Cocos, Punilla, C. » » 18,885 ex Lillo n" 7,959 (i. 1908) Tafí, Tuc. >> » 20,407 (15. xii. 1909) Santa María, F. C. Arg. del Norte, Sierra Chica de C. Triodia sp. anPnova. St. n° 16,259 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco. (X. R. A.). Demasiado exiguo para determinarlo. DIPLACHNE P. Beauv. 207. (254b) Diplachnc carinala (Gris.) Hackel*. St. n» 17,729 ex Lillo, Venturi n" 136 (2. v. 1902) Barracas al Sur, B.-A. Especie apenas distinguible de la Diplachne fusca (L.) Beauv. » » » » stückekt: gramináceas arc4Entinas. 129 268. (255 b) Diplachne chloridiformis Hackel. Hassler, Fl. ¡díIc. i. 35. C.-Form. 269. (150 a, 25Gb) Diplachne dubia (H. B. K.) Scribx. St. n° 17,257 (18. iii. 1907) Los Cocos, Punilla, C. » » 18,788 (16. IV. 1908) Cheleo, Eioja. 18,814 ex Lillo n^ 6,005 (i. 1907) Eioja. 18,819 » » » 6,025 (i. 1907) Eioja. 18,840 » » » 7,601 (8. ii. 1908) La Banda, Tafí, Tuc. á 2,000 m. alt. 270. Diplachne fasciciilaris (Lam.) P. Beauv. P. Beauv. Agrost. 80 et 160 (1812) Atlas, p. 11, pl. xvi. fig. 9. Syn: Festuca fascicularis Lam. Tabl. Encycl. i. 189. (1791). » Leptochloa fascicularis (Laiu.) A. Gray, Man. Bot. 583. (1848). St. n** 17,658 (2. vii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N.E. A.). Dificultamos que la planta que citó Grisebach en Symb. n» 1940 con el nombre de Leptochloa f. A. Gray, pertenezca á esta especie, sino como indicábamos antes á la Z). fusca (L.) Beauv. Grama de cañas fasciculadas, lisas, de una altura desde 30 á 100 cm., ora derechas, ora recostadas; hojas estrechas generalmente involutadas de 10 á 30 cm. de largo por 3 á 5 mm. "de ancho. Panoja bastante contraída, las espiguillas en número de 6 á 12 miden de 7 á 12 mm. Planta de terreno húmedo, forraje mediocre. Exceptuando la indicación de Grisebach, que es dudosa, jjroce- diendo en tal caso lajDlanta de Tucumán, citamos esta especie por primera vez de la E. A. y con especialidad del Chaco. Ella es mencionada del Paragua}^, de la América cálida y sobre todo de muchos puntos de la América septentrional. 271. (151a, 257 b) Diplachne fusca (L.) Beauv. Hassler, Fl. pile. i. 35; St. n" 16,271 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). » » 17,072 (3. III. 1907) La Diana, San Martín, Eioja. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Mauzo 27, 1911. 9 130 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n° 17,817 (9. iv. 1907) Estancia San Teodoro, Río I, C. » » 18,612 (20. V. 1907) Chacarita, Catam. (M. E.). » » 18,748-55-87 (16. it. 1908) Quebradas de Cheleo y Ambil, Eioja (F. S.). St. 11° 18,820 ex Lillo n^ 6,031 (i. 1907) Eioja. » » 19,485 (18. XII. 1908) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). » » 19,816 ex Lillo n" 6,398 (2. v. 1902) B.-A. » » 20,087 (6. IV. 1909) Eío IV, C.-Ch.-Form. Nota. Las glumas de los ejemplares del ii° 18,787 se encontra- ban infectadas por un hongo, que les había jjrovocado un creci- miento monstruoso*. var. macrolrieha Hackel nov. var. Differt a ti/po í/himis fertüilns a hasi ad ^/s margimim longius ef denskis vülosuUs, etiam w Vs iriferiore carinae parce pilo- sulis. St. n° 19,331 (30. xi. 1908) Colonia Marg. Belén, Chaco (H. M.). 272. (152 a, 258 b; Diplachiie latifolia (Gris.) Hackel. Hassler, Fl. pile. i. 35. St. 11*' 18,785 (16. IV. 1908) abundante en la quebrada de Cheleo, Eioja (F. S.). St. n" 19,817 ex Lillo n" 3, 179 (24. v. 1903) cercos de Tucumán. 273. Diplachne mendocina (E. A. Phil) F. Kurtz. F. Kurtz in Bol. Acad. Nac. cieñe. Córdoba, t. xv. (1897)521; et in t. XVI, et in Collectan. ad Flor. arg. (1900) 260. Syn: Ipnum mendocinum E. A. Phil. in Sert. mend. ii. ex Anal. Univ. Chil. xxxvi. (1870) p. 211 n" 252; Hieron. Plant. diaph. p. 304. Syn: Diplachne mendocina (Phil.) OK. Eev. iii^, (1898) p. 349. » » » (Phil.) Macloskie, Exp. pat. p. 214 (1903-06.). * Compárese la nota en la especie Festuca Hieronymi Hackel. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 131 St. no 16,814 (14. i. 1907) Capilla del Monte, Punilla, C. (M. E.j. » » 17,206 (12. III. 1907) Estancia La Diana y Cerro de Minas, Sierra de Ulapes, Dep. San Martín, Prov. Rioja. Philippi da la siguiente descripción de ella: «Grama que forma céspedes. La raíz es fibrosa, las cañas llegan á una altura de 30 cm. (1 pie) y hasta más. Ellas muestran, como la mayor parte de las gramas, cuatro nudos, son escabras y cubier- tas de las vainas foliares casi hasta la inflorescencia. Las hojas son planas, lam^DÍñas, escabras; su vaina es más lisa; en el lugar de la lígula existe de cada lado una barba de pelos; su lámina mide como 65 mm. (2 V2 pulgadas) y se adelgaza paulatinamente desde su base. La panoja, ó más bien dicho, la espiga compuesta, es erguida, de un largo de casi 80 mm. (3 pulgadas) y se compone de cinco á siete espigas de un largo de más ó menos 35 mm. (16 líneas), formando un ángulo muy abierto con el eje y llevan ocho, diez ó más espiguillas. La gluma superior tiene 3 mm. (1 1/2 línea) de largo; la palea exterior 4 mm. (2 líneas). Me ha parecido que las espiguillas de las flores tardías contenían con frecuencia sólo dos á tres flores.» Suministra buen forraje, principalmente para ovejas. La especie fué conocida hasta la fecha de Pat., Mend., B.-A., R., Ct., y ahora la citamos por primera vez de Córdoba. 274. (153 a, 259 b) Diplacline spicata (Nees.) Dobll. St. n° 17,205 (12. iii. 1907) La Diana, San Martín, Eioja. » » 17,783 ex Lillo n° 3,700 (9. 11. 1907) Campos Secos, Tafí del Valle, Dep. Tafí, Tuc. á 2,100 m. altitud. St. 11° 20,406 a (16. XII. 1909) Villa García, Tanti, C. .» » 21,599 (20. III. 1910) Burruyacu, Tuc. (S. G.). Diplacline sp. anPnova St. no 16,879 (12. i, 1907) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). Material demasiado exiguo é incompleto, para atreverse á una. determinación. 132 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ERACiROSTIS Host. 275. (154 a, 260 b) Eragrostis atrovirens (Desf.) Trin. St. ll'^ 14,044 (III. 1904) ) ^ ^ • o m T -D' T r. ^r- ^-.-r ,r. Hrsr^ Jlistaucia baii Leodoro, Kio 1, C. » » 17,321 (9. iT. 190 í) I » » 20,084 (6. IV. 1909) Río IV, C. » » 20,410-21,098 (Ifi. XII. 1909) Villa García, Tanti, C. 276. (261b) Eragrostis capillaris (L.) Steud. 277. Eragi'oslis hypnoidos (Lam.) B. S. P. Britton, Steru et Poggenb. Prelim. Cat. N. York. pl. 69 (1833); OK. Rev. II. 774 (1891); Hassler, Fl. pile. i. 35. Syn: Poa hypnoides Lam. 111. gen. i. 385 (1791). » Poa reptans H. B. & Kth. (1815). » Eragrostis reptans Nees ab Es. Agrost. bras. p. 514 (1829); Niederl. Result. bot. Mis. p. 74: Bettfr. Herb. i. p. 35 n« 416; Arech. Gram. urug. p. 378 n° 10; Berro, M. B., Gram. de Vera (1906) p. 100 n" 144. St. n" 16,301 (26. xi. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). St. n° 19,820 ex Lillo n° 3,750b (10. xi. 1907) Ocampo, Sta.-Fe. Plantícula cespitosa, enana, multiflora. Cañitas de 5-10 cm., ge- neralmente recostadas liorizontalmente en el suelo, con numero- sos estolones, emitiendo raíces en sus internodios. Extendiéndose en amplia dirección viene á formar una alfombra densa de un ver- de claro. Prefiere terreno húmedo, arcilloso-arenoso y florece de Febrero á Marzo. Su inflorescencia es una panoja contraída de ramificaciones cortas. Espiguillas multifloras (10-30). Su consistencia es blanda y constituye un buen forraje para ovejas. Su área geográfica es B.-A., Sta.-Fe, Chaco, Form., Mis. (Urug., Bras., Guyana). 278. (263 b) Eragrostis inlorrupla (Lam.) Doell. Hassler, Fl. pile. i. 36. 279. Eragrostis longipila Hackkl nov. spec. Stuckert, Herb. arg. n"* 17,090 (3. iii. 1907) Estancia La Diana, Dep. San Martín, Prov. Rioja. stuckert: geamináceas argentinas. 133 Perennis? Culmi erecti, sine panicula 10- Jó cm. alti, teretes, glaherrimi, 3-4-nodi, iiodis disiantibKS, infra nodos vix pro- minentes anmtlo glandulifero partí m conspicuo v. in nodis inferiorihíis deficiente notati, simplices vel saepius e 7iodis ^uperiorilms fl orifero-ramosi. Vaginae arctae, internodiis hreviores, pvaeter os longe barbatum glaberrimae. Lígula ciliaris, ciliis longis. Laminae anguste lineares, tenuissime acuininatae, planae v. siccando snbconvolutae, inferiores 2-3 cm., superiores 10-12 cm. long., circ. 1,5 mm. latae, zitrinqne pilis patulis mollibtis longinscidis (circ. 8-4 mm. longis) hasi tvberailafis densiusvel parcius vestitae, supra scabrae, infra marginibusque laeres, tenuinerves. Paiiiculii elongata, lanceolato- oblonga , cidnmm longitiidine su- perans (20-40 cm. long.), basi vagina stimma invohíta, patilla, laxiusciila, rhaclii rami.sqtie scabris, his binl^-senis phirihusve verticillatis, tenuifiUformibns, rectis, in axil I a barhatis, pri- mariis inferioribns 10-15 cm. longis erecto-patuHs, secundariis alteriiis plerumqtie iterum divisis erecto-pattilis, spiculis secus ramos aequaliter dispositis terminalibus ramorum longissime, subterminalibus brevissime pedicellatis. Spiculae linearas v. lanceolato-lineares, bene evolutae circ. 9-flo- rae, 5-6 mm. longae, 1,5 mm. latae, jloribus laxiuscidis sese ad Vs usque tegentibns, pallide virides, glabrae rhacMlla tenaci. Glumae steriles snbaeqnales (1,6 mm. long.), lanceolatae, acufae, 1-nerves, carina scabrae; I. 111. ^ subaequans, II. IV. Vé brevior. Glumae fértiles ovali-oblongae, obtusae, elevato-trinerves, dorso minutissime punctulatae, nervis viridibus in gluma albida valde dhitinctis scabrae, demum deciduae . Palea glumam aequans linear i-oblonga, obtusa, integra, carinis spimiloso-denticíilata. Antherae ovali-oblongae minutae (0,8 mm. long.). Affinis E. Ingente Nees, quae differt cuhno eglanduloso, paní- cula culmo breviore ramís ramulisque patentissimis, ghima I. ad médium III. pertinente, glumís fertílíbus lividis obscure trinervis. E. virescens Presl. differt a nostra culmo basi procumbeiite eglanduloso, folíis brevíbus lanceolato-linearibus glabris, pa- 134 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. nicula ovata exserta admo breviore ramis solitariis spicnlis congestes etc. E. mexicana LinJc. differt praecipne spiciiJis ovatis v. ovafo- ohlongis. 280. (155 a, 264 b) Eragpostis lugens Nees. St. 11° 17,309 (iii. 1907) La Falda, Piiiiilla, C. » » 19,201 (10. X. 1903) Formosa, Pilcomayo (C. M. H.). » » 19,821 ex Lulo ii« 6,562 (17. ix. 1903) Moco vi, Sta.-Fe. » » 19,392 (10. XII. 1903) Rio IV, C. y de otros números de la Prov. C. forma paluda Hackel nov. forma Differt spiculis flavescentibus. St. n*' 20,053 (5. iv. 1909) Carnerillo, F. C. And., Dep. Rio IV, C. suljS|)0(*. flaccida (Lixdm.) Hackel nov. nom. (262 b) Syn: Eragrostis flaccida Lindmaii 1. c. St. n° 17,541 (VI. 1907) Córdoba. » » 19,818-19 ex Lillo n« 6,222-23 (iv. 1907) La Banda, San- tiago del Estero. St. n° 18,390 (1. I. 1903) Los Cocos, Panilla, C. » » 20,074 (4. IV. 1909) Molino Gamez, Rio IV, C. » » 20,110 (20. IV. 1909) Estancia San Teodoro, Dep. Villa- monte, Rio I, C. St. n° 20,538 (16. xii. 1909) Villa Garcia, Tanti, C. 281. (156 a, 266 b) Eragrostis inegastachya (Koel.) Lixk. St. n" 16.840 (17. i. 1907) Río IV, C. y otros números, algunos muy bajos. 282. (265b) Eragrostis mexicana (Lag.) Link. St. n° 18,507 (1. i. 1907) Los Cocos, Panilla. C. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 135 283. (157 a, 267 b) Eragrostis minor Host. var. 284. (268 b) Eracirostis Neosü Trin. N. V. Pastillo violeta. St. 11° 16,811 (14. I. 1907) Capilla del Monte, Pmiilla, C. (M. E.). » » 19,145 (30. VIII. 1908) Colonia Marg. Belén, Chaco (H. M.). » » 20,495 (16. XII. 1909) Villa García, Tanti, Sta. María, C. » » 21,006 (2.3. XII. 1908) entre Tanti y Durazno, Sta. María, C. 285. Eragrostis neornexicana Vasey. Yasey, Beal Grasses N. Amer. ii. 485 (1996); F. L. - Scribn. in Am. Grass. p. 258, fig. 240. Washingt. (1898-99). N. V. Chab-grass (Nueva México). St. n° 16,118 (2. XI. 1906) Ochoa, Dep. Sta. María, Córdoba. » » 17,090^ (8. III. 1907) Cerro de Minas. Ulapes, Rioja á 1,600 m. alt. St. n" 17,542 (iv. 1907) Cercanías de Córdoba. » » 18,751-57-59 (16. iv. 1903) Ambil & Cbelco, Rioja (F. S.). Grama anual, difusa y erguida, bastante robusta y precoz, rami- ficándose desde cerca de su base. Las cañas alcanzan á una altura, que varía desde 50-120 c^n. Las vainas foliares son lampiñas, bar- badas en sus aberturas. La lígula forma un anillo pestañoso. Las hojas son numerosas, angostas, aplanadas ó envueltas, algo ásperas de 15-30 cm. de largo por 2-6 m. de ancho. La panoja, de un color ligeramente parduzco, se presenta amplia y difusa, de una forma desde ovoidea hasta linear, de 15-40 cm. de largo, con sus rayos rígidos, casi siempre sejDarados, desnudos en la quinta parte de su longitud y con numerosos ramitos apretados. Las espiguillas pediceladas son suavemente teñidas de rojizo, estiradas, estrechas y aplanchadas, su forma es linear ó linear- lanceolada, de 5-8-14 flores, cada una de 5-9 mm. de largo. Por el carácter de sus espiguillas se distingue principalmente de su congé- nere la E. mecicana (Lag.) Link. Las glumas estériles son delgadas, uninervadas la 1.^, 1-1,3 mm. de largo, 2.*^, aovada-aguda, 1,5 mm. de largo; la gluma aplanada, delgada, oval, anchamente aovada ó deltóidea-oval, obtusa, ó estando extendida, como si fuese aguda- mente arrancada; todos los nervios son prominentes, de 1,5-1,7 mm. de largo; la palea es encurvada, y antes de extenderse, linear, obtu- 136 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. sa, pestañosa en las carenas, 1,3-1,5 mm. de largo. El grano es ancliamente oval y ligeramente surcado de 0,7-1 mm. de largo. Pasto abundante y de excelente provecho como forraje. Florece de Diciembre á Marzo. La citamos por primera vez de la América del Sur, habiendo sido descrita como de Nueva México, ó sea desde Texas á la parte Sur de California y Arizona, en donde se la encuentra hasta á una altitud de 1,500 m. 286. (269 b) Eragroslis nigricans (H. B. K.) Steud. 287. Eragroslis orlhoclada Hackel. Hackel in Bull. Herb. Boiss. Ser. ii. t. iv. p. 2Sl (1904) in Cho- dat & Hassler, Plant. hasslerianae ii. p. 377. St. n'' 20,119 (20. iv. 1909) Cañada Alegre, Dep. Burruyacu, Prov. Tuc. (S. G.). St. n° 21,593 (20. iii. 1910) de la misma localidad. Grama perenne, cespitosa con innovaciones extravaginales. Ca- ñas erectas, graciosas de 30-40 cm. de altura, tiesas, lampiñas, multinudas, los nudos cubiertos, sencillos ó a veces acompañados de ramitas estériles. Vainas tiesas, lampiñas, las superiores reves- tidas con escasos pelos, sobrepasando los entrenudos, ó á menudo pestañosas en el cuello. Lígulas cortísimas pestañosas. Láminas, subangostadas en la base, lineares, larga y suavemente acumina- das de 12 cm. de largo por 1-3 mm. de ancho, planas, algo rígidas, patentemente dísticas, verdes, con todas las márgenes más ó menos ásperas, provistas de nervios resaltantes, las que se encuentran aproximadas entre sí. Panoja lanceolado-linear, relajada, de 20 cm. de largo por 3-4 cm. de ancho, contraída, la raquis inferior lisa, la superior algo áspera. Las ramas son binarias ó terciarias, dis- puestas en ángulo corto, casi recto; las espiguillas en las ramas primarias son 4-G-arias, subiguales y cortamente pediceladas. Las glumas estériles son subiguales, lanceoladas, agudas; uni- nervadas; las fértiles son de igual largo y trinervadas, los nervios laterales más prominentes. Esta especie no se asemeja á ninguna otra del género entre las encontradas en la América austral, exis- tiendo sus aliadas más cercanas en la América boreal. Buen forraje, como la mayoría de las Eragrostis. Fué descrita como del Para- guay y ahora por primera vez hallada en la R. A. STUCKEET: GEAMINÁCEAS ARGENTINAS. 137 y 288. (158 a, 270 b) Eragrostis pilosa (L.) Beauv. Hassler Fl. pile. i. 35. St. n» 17,765 ex Lillo n» 5,741 (13. ii. 1907) Tafí, Tuc. y de mu- chos otros números de B. -A., C, Cat. Form. (159 a, 271 b) et var. delicalula (Trin.) Hackel. 289. Eragrostis piirpurascens Roem. & Schult. Roem. & Schnlt. Syst. ii. Mant. 317; Nees ab Es., Agrost. bras. 506; Arech, Gram. urng. 872 n° 2. Syn: Poa purpurascens Link. Enum. 88 (non Spreng.). St. n° 17,381 (20. iii. 1907) Coronel Suárez, F. C. S.. Prov. B.-A. (M. E.). St. no 19,073 (13. vni. 1908) Ganáis, F. C. B. - A. & Ros. Prov. Córd. (O. R.). Grama cespitosa, cañas erectas de 40-60 cm. de altura, á veces ramosas. Hojas angostas puntiagudas de un largo de 15-25 cm. Inflorescencia en panoja amplia, desparramada y compuesta. Las espiguillas más ó menos lineares son de un color rojo-morado. Es planta bastante frecuente en ciertos parajes no demasiado secos, y constituye un regular forraje para la hacienda. La citamos por primera vez de la R. A., pero es extensamente esparcido en los campos graminosos del Uruguay y del Brasil austral. 290. (160 a, 272 b) Eragrostis relinens Hack, & Abech. St. n° 16,888 (29. i. 1907) Las Rosas, La Falda, C, abundante. » » 17,463 (1. III. 1907) La Barrancosa, B.-A. (M. E.). 291. (273 b) Eragrostis virescens (Kth.) Presl. typka St. n« 15,329 (20. xii. 1905) Río IV, C. » » 17,207 (12. III. 1907) La Diana, Rioja. » » 17,710 (V. 1907) Estancia San Teodoro, Río I, C. » » 18,816 ex Lillo n« 6,009 (i. 1907) Rioja. » » 19,386 (10. XII. 1908) Río IV, C. » » 19,822 ex Lillo n^ 4,467 (20. v. 1905) JMetán, Salta. 138 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ': 4: P. de Beaiiv. Essay 68 tab. xiv. fig. t.; Nees ab Es., Agrost. bras. 483; Steudel, Syn. 290 n» 25; Doell in Mart, Fl. bras. ii. iii. p. 128: Arecli. Gram. urng. 393 n*' 5; St. n'' 19/267 (2. xi. 1908) Est. Sta. Eita, Vela, B.-A. (M. B.). La existencia de esta especie europea ha sido señalada para la E. A. por Grisebach, Hieronymus y otros, pero la gran mayoría de ejemplares así determinados por ellos, pertenecen á la especie Mé- lica aryyrea Hackel. La Mélica papilionacea. L. se caracteriza por: Eizomas horizontales leñosas. Pajas envainadas de 30-60 cm. de altura, erectas y estriadas. Panoja estrecha de 15-20 cm. Espigui- llas grandes cabisbajas, á veces rojizas ó moradas; obovadas y obtusas. La consistencia de todas las partes vegetativas es un tanto dura y áspera al tacto. No es adecuado para forraje de vacunos, sino como para yegua- rizos, cuando nueva, pero puede, substituir á cualquier otra. Su área geográfica es B.-A. (Urug., Bras., Europa). 300. (281b) Mélica sai'inenlosa Nees. 301- (168 a, 282 b) Mélica Sluckort ¡i Hackel íy^^íca. St. n"* 20,493 (16. xii. 1909) Villa García, Tanti, C. var. cordobensis (Hackel) Hackel nov. nom. (279 b) 297. Syn: M. cordobsnsis Hackel 1. c. A última hora y en vista de mayor cantidad de material, nos vimos obligados de reducir esta especie á variedad. St. n» 20,405 (15. xn. 1909) Santa María, Punilla, O. representa la M. cordobensis H. de antes, ¡Dero encontrábamos múltiples tran- siciones entre nuestras abundantes muestras, una de ellas, por ejemplo, el n^ 21,699 (4. iv. 1910), Estancia Pampa San Luis, Acha- la, C. á 2,000 m. de altitud, representa una transición neta, con caracteres de ambas especies y con panoja de ramas compuestas. stuckert: gramináceas argentinas. 141 ^ 302. (2S3b) Mélica violácea Cat. St. n'> 19,742 (31. xii. 1908) Vela. B.-A. (M. B.). » » 20,914 (22. xti. 1909) Estancia Pampa San Luis. 1. c. Cór- doba á 2,000 m. alt. DISTICHLIS Raf. 303. Distichlis laxiflora Hackel nov. spec. Stuckert, Herb. arg. n« 17,408 (1. iii. 1907) La Barrancosa, F. C. Sur, Prov. Buenos Aires (Chapal-Malal) remitido por Don Mario Estrada. Peretmis, dense caespitosa. Culmi humóles, ad 20 cm. alti, gracillimi, teretes, glaherrimi, 4-5 folii, foliis laxiusctde dispositis, ápice longiuscule nudi, e hasi vcdde ramosi. Vaginae teretes, ardae, internodiis paruní longiorihus v. brevio- rihus, ore fimhriatae, ceternm glaherrimae. Lígula hreiñssima, truncata, cíliolata. Lamlnae setaceo-convolutae (diain. 0,4-0,5 mm.) acutissimae, 4-5 cm. longae, erectae rigidulae, glaherrimae, virides. Panicida lineari-ohlonga 3-4 cm. long. laxmsctda, rhachi ra^nis- que scahernlis, his salitaris hinisve, pirimariis inferioríhus 2-S- spiculatis in Va inferiore midis,r eligías nnüpiicidatis, sub- terminalibus breviter pedicellatis . Spictdae (f (solne qnae adsnnt) lineares, laxe 5-7-/1 orae, 9-10 mm. long., 2-2,5 mm.lat.,flcwo-virididae, glaherrimae, rhachi- llae internodiis 1,2-1,5 mm. longis floris fertilis quartam partem aequantibns. Ghimae steriles snhoeqíiales {3-3,5 mm. long.), ovato-lanceolatae, actítae, 1-vel n. obsolete3-nerves, iisqiie ad médium floris super- positi pertinentes. Glumae fértiles sese vix ad médium tege7ites, lanceolato-ovatae, acidae, 7-9 nerves, nervis viridibus extus promimdis, in gluma flavida valde distinctis. Palea glumam aequans, oblonga, obtusa, carinis brevibus. Antherae angusfe-lineares 2 mm. long. 142 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Valde affinis D. scopariae Arech. qnaevero cliffert cnlmis circi- ter J2-foliis, foliis arete congestis, vaginis Í7iternodia longe siiperantíbus spiculis ovali-oUongis densifloris (floribus sese ad */5 usqiie tegentibm)^ rhachillae internodüs 0,8 mm. longis, glumae fertiUs iiervis exUis haud prominentibus ñeque colore a reliqua gluma distÍ7icfis. |{04. (164 a, 284b) Distichlis scoparia (Kth.) Arechavaleta. St. n» 16,856 (21. i. 1907) Eío IV, C. » » 17,353 (ui. 1907) La Estela, B.-A. (M. E.). » » 15,265-296 (xii. 1905) Villa María y Eío IV, C. » » 19,440 (XII. 1908) Río IV, C. » » 20,070 (5. IV. 1909) Arroyo Carnerillo, Dep. Río IV, C. En la época que visitábamos el lecho del arroyo, ya la natu- raleza estaba muy adelantada, pero vimos en los suelos húme- dos arcilloso-medanosos de diversos promontorios de las barran- cas, plantas de esta especie con inflorescencias femeninas ya mar- chitadas, pero de fácil y seguro reconocimiento, presentándose estas además en multitud de ejemplares incalculables. Fué recién allí donde pudimos notar y estudiar el singular desarrollo de ella, así como sus diferentes formas y los variados estados biológicos, en los que admirábamos en cada uno de los nudos de los estensos y furcados rizomas los brotes nuevos de las punzantes hojas. 305. (285 b) Distichlis spicala (L.) Greene. St. n^ 17,637 (6. ii. 1907) Nutrias, F. C. S., B.-A. (M. E.). » » 17,734 ex Venturi n" 228 (14. xi. 1902) Barracas alSur, B.-A. » » 17,742 ex Lillo n" 6,265 (22.xii. 1906) El Volcán, Jujuy, á 2,100 m. alt. St. n" 19,825 ex Lillo n» 8,425 (23. i. 1906) Maimará, Jujuy. (286 b) forma liirta (Phil.) OK. (287 b) var. mendozina (Phil.) Hackel. (288 b) var. Ihalassica (H. B. K.) OK STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 143 BRIZA L. ^ 306. (290 b) Briza elegans Doell. 307. Briza erecta Lam. Lam. Ilkistr. i. 187; Nees ab Es. Flor. bras. 480; Arecb. Gram. urug. 404 no 4; OK. E,ev. iii -, 342; Linciman, Gramineenflora Sücla- merikas p. 42. Syn: Calotbeca brizoiclea Beanv. t. xvii. fig, vi. » Cbascolytrum erectum Desv. in Jonrn. bot. 3. 71; Kuntb, Gram. I. 345, t. 86; St. n» 17,968 (7. xii. 1907) Los Cocos, Dep. Punilla, Prov. Cór- doba. St. 11° 21,018(19. XII. 1909) Quebrada Calderón, Estancia Pampa de San Luis, Dep. Cruz del Eje, Córdoba, á 2,000 m. altitud. Cañas de 30-60 cm., simples ó ajjenas ramificadas, erectas, estria- das. Nudos lisos y estrecbos. Vainas foliares más largas que los entrenudos, estriado - surcadas, abiertas en las parte superior. Lí- gula membranácea, bastante ancba, con el borde superior subden- tado ó bien dividido en lacinias. Lámina de 15-30 y aun más cm. de largo por 3-4 mm. de ancbo, plana y prolongada en punta larga, estriado-asurcada y escabrosa en la cara superior, estriada y lisa en la inferior. Panoja erecta, subespiciforme, de 6-12 cm.; ramificaciones inferiores solidadas en la base; eje anguloso y subflexuoso con dientecitos en las aristas, como igualmente en las ramas y en los pedúnculos. Espiguillas de 6-8 mm. brevemente pedunculadas, florecitas dístico- empizarra- das, amarillo -rojizas, violácea-amarillentas, basta violáceo -obs- curas. Pajitas glumales, aovado-elípticas, puntiagudas. Grama que prefiere terreno arenoso y costas de arroyos ó ríos, floreciendo de Octubre á Diciembre; prestando regular servicio como forraje. Su área geográfica es la Prov. B.-A., E.-E. ? y abora por primera vez la Prov. de Córdoba (Uruguay, Brasil). 308. Briza glomerala Hackbl & Arechavaleta. Arecb. Gram. urug. p. 409 n° 9. Lámina lix. (1894); F. Kurtz, Collectan ad Flor. arg. p. 33 (Bol. ac. Córd. xv. 254), Speg. Flor Tandil p. 55 n^ 349. 144 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Syn: Briza glomerata OK. (et Hackel) in OK. Rev. iii-, 342 (1899). St. n** 20,417 (lo. xii. 1909) Villa García, cercanías de Tanti, Dep. Punilla, Prov. Córdoba, orillas del arroyo de Mojarras á 700 m. de altitud. St. 11° 21,053 (19. XII. 1909) Quebrada de la Oyada. Estancia «Pampa de San Luis» pedanía Candelaria, Dep. Cruz del Eje, Prov. Córdoba, en las grietas y hendiduras de las rocas, á 2,r)00 m. alt. Grama de rizomas cortas. Pajas simples de 1-2 metros de altura, rectas ó aun acodadas en la base, estriadas, un tanto ásperas en la parte superior. Vainas foliares más cortas que los entrenudos, estriadas hasta estriado-asurcadas, bastante abiertas. Lígula membranácea, obli- cua, borde superior irregular. Láminas planas, lanceolado-agudas, de 20-50 cm. de largo, por 8-10 mm. de ancho, estriadas, un tanto ásperas. Panojas espiciformes, de 8-10 cm. de largo, erectas, inte- iruptas, compactamente densifloras. Eje principal estriado-asur- cado, áspero. Ramificaciones compuestas, numerosas, algunas más cortas y otras más largas que los intersticios de la raquis, angulo- sas, provistas de dientecillos minutísimos en los ángulos, pedúncu- los cortos subflexuosos. Espiguillas verde-amarillentas, lustro- sas, conglomeradas estrechamente, de 2 mm. zt , de 4-5 flores. Pajitas glumales herbáceas, aovado -agudas, cóncavas, subpubes- centes en el dorso, presentando á menudo cerca del ápice una coloración morada. Pailetas desiguales. Prefiere puntos húmedos, florece de Noviem- bre á Diciembre. Proporciona un buen forraje, pero no se cría en abundancia. Fué descrita como del Uruguay, y se conocía ya de la Prov. B.-A. y del Brasil; pero opinamos citarla por primera vez de la Prov. Córdoba. líO!). I5i*i/.a máxima J^ixx. Linn. Sp. 103; Kunth, Agrost. Syn. p. 371; Arech. Gram. urug. p. 403 n" 3. St. no 18,433 (8. i. 190S) Estancia Sta. Rita, por Estación Vela, Prov. B.-A. (M.B.). St. n° 21,021 (20. xii. 1909) Estancia «Pampa de San Luis», Sie- rra Achala, Córdoba á 2,0(X) m. altitud. Pajas sencillas erectas de 30-60 cm. cilídricas y lisas. Lámina stuckert: gramináceas argentinas. 145 plana estriada lampiña. Panoja terminal, de forma aovada. Rami- llas pedunculares capilares, largas, simples ó bi-espigadas. Espigui- llas de 1,5-2 cm., 13-17-floras aovadas, comprimidas, empizarradas blanqnizco-amarillentas, á veces con matices morados. Grama jugosa, excelente forraje, siendo su eflorescencia sólo de corto tiempo. Citada por primera vez de la B-. A. (Urug. Europa). 310. (291b) Briza minorL. St. n" 17,4GO (l.iii. 1907) La Barrancosa, B.-A. (M. E.). St. n° 19,264 (9. xi. 1908) ) -rr i -r a t^t -r ■. in r-oc /01 inno\ prope Vela, B.-A. iM. B.). » » 19, í 35 (31. XII. 190S) ) ^ i- ' ^ ^ 311. (165 a, 292 b; Briza stricta (Hook.) Steud. 312. Briza siiharistala Lamarck. Lam. Illustr. i. 187; Doell, in Mart. Fl. bras. ii. pars. iii. p. 134; Arecli. Gram. urug. p. 406 n" 6; Macloskie, Exp. pat. 218. Syn: Chascolj^trum subaristatum Desv. Journ. iii. 71. » Briza lamarckiana Nees ab Esenb., Agrost. bras. 481; Ball, El. patag. I. 238. Syn: Briza violascens Steud. S^aiops. p. 283 n° 20. N. V. Colita de tatú (Chaco). St. n° 16,272 (26. xii. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. E. A.). » » 16,681 (29. XII. 1906) Los Cocos, San Esteban. Punilla, C- » » 18,952 (23. VI. 1908) Eesistencia, Chaco (H. M.). » » 19,198 (5. X. 1908) Colonia M.Belén, Chaco (H. M.). » » 19,826 (8. XI. 1903) Mocoví, Sta.-Fe, (Venturi). Pajas robustas de 40-80 cm. de altura, hojas sublineares. Pano- ja erecta, espiciforme de 8-15 cm. de largo, contraída, ámbito lanceolado. Eamificaciones cortas, multifloras, compuestas, casi siempre binarias. Las espiguillas son de forma elíptico-ovada y la de las glumas fértiles es orbiculado- cuspidada. Esta especie se parece mucho á la B. triloha Nees. y es como ésta buena forra- jera. La época de su eflorescencia es por Octubre y Noviembre, Su distribución geográfica es desde la Patagonia boreal, B.-A., Santa-Fe, C, Chaco. Urug., (Parag., Bras.). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Marzo 28, 1911. 10 146 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 313. (166 a, 293 b) Briza triloba Nees. Syn: Briza poaeformis (Spr.) OK. Rev. iii*, 342. » Calotlieca poaeformis Spr. (1825) excl. syn. Sysfc. i. 348 n" 10. St. n° 16,501 (3. XII. 1906) Córdoba. » y> 19,604 (22. XII. 1908) Los Cocos, Punilla, Córdoba. » i> 21,093 (22. XII. 1909) Pampa de San Luis, Acbala, Cór- doba, á 2,000 m. alt. (167 a, 294b} forma pumila Hackel. fí)rma violascens Hackel nov. forma. St. n° 17,860 (23. x. 1907) Marcos Juárez, Córdoba. Forma peculiar con espiguillas matizadas de uu color pronun- ciadamente morado, var. interriipta Hackel nov. var. Differt a typo paniculae lineari-elongcdae ramis brevibus densis- simefloriferix subglomeriformibus a se remotis inde panícula iiiterriipta. St. n° 19,995 (31. iii. 1909) Dalmacio Vélez, F. C. Andino, Dep. Tercero abajo, Prov. Córdoba. Variedad notable de la triloba. 314, líiMza iiniolae Nees. Nees ab Esenb. Doell, in Mart. Flor. bras. ii. pars. iii. p. 134; Arecb. Gram. urug. p. 408, n" 8; Hackel in Pl. hassl. ii. 278. Syn: Eragrostis Uniolae Nees. Agrost. bras. 494. » Briza Uniolae Nees ab Es. apud Steud. Synops. i. 283 (1855). St. n° 16,272 a & b (26. xi. 1906) ) Colonia Benitas, Chaco (N. » » 18,330-33-34 (18. xii. 1907) ) E. A.). St. n-^ 19,207-333 (1 á 30. xi. 1908) Colonia Marg. Belén, Chaco (H. M.). Grama robusta de terrenos arenoso - húmedos que emite pajas derechas de 50-80 cm. de altura. i/ stuckekt: gramináceas argentinas. 147 Sus hojas son planas y puntiagudas, de un color verde - ceni- ciento y de una consistencia seniidura. La panoja espiciforme es corta y mide tan solo de 5-10 cm. de largo, su color es comunmente verde gris, ostentando sin embargo á veces matices morados. Las espiguillas son relativamente pequeñas, pero bien empiza- rradas, presentando un número reducido de flores. Como forraje es de inferior calidad. Citada por primera vez de la R. A., Habiendo sido indicada antes como del Uruguay, Para- guay y Brasil. DAííTYLISL. 315. (289 b) Dactylis glomerata L. St. n° 20,375 (7. xii. 1909), 21,299 (1. i. 1910) Estancia Sta. Rita, por Vela, F. C. S., Prov. B.-A. (M. B.). POA L. 316. (168a, 295b) Poa annua L. St. n'' 16,078 (16. x. 1906) inmediaciones de Córdoba. » » 20,578 (16. XII. 1909) en las orillas del arroyo Mojarras, Villa García, cerca de Tanti, Sta. -María, Córd. St. n" 21,038 (19. xii. 1909) Quebrada Calderón y en la planicie de la Sierra de Acliala con suma frecuencia, alrededor de las pe- queñas lagunillas, Pampa San Luis, Córdoba á 2,000 m. alt. / 317. (169 a, 296 b) Poa bonariensis (Lam.) Kunth. St. n° 16,265-67-73-91 (26. XI. 1906) - ^ - Colonia Benites, Chaco austral (N. R. A.). St. n^ 17,727 ex Venturi n» 85 (6. xii. 1903) Mocoví, Prov. Sta. Fe. St. n° 17,736 ex Lillo n° 5,654 (5. ii. 1907) (forma especial; In- fiernillo, Dep. Tafí, Tucumán á 2,600 m. altitud. St. no 19,265-743 (xi y xii. 1908) Vela, B.-A. (M. B.). » » 19,461 (10. XII. 1908) Río IV, Córdoba. 148 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. forma plaiiifolia Hackel nov. forma. ^^" ""^ !S''So! üa ^' íní¡^^ í Colonia Benites, Chaco austral » » 16,284 (26. XI. 1906) .vr -r . ^ » » 16,872 cT (15. I. 1907) \ <^- ^- ^■)- forma scabrifolia Hackel nov. forma. Foliis scabris, callo glumariim fertilium parce longeqne pilosa. St. n" 19,197 (5. x. 1908) Colonia ]Marg. Belén, Chaco (H. M.). Poae sps. affine P. honariense (Lam.) Kth. St. n'' 18,324 (18. xii. 1907) Col. Benites, Chaco (N. R. A.). » » 18,530 (29. 1. 1908) Sierra Chica, Córdoba. » >» 20,984-989-994 (20. xir. 1909^ Los Cocos, Panilla, Prov. Córd. á 1,0> 20,696 (18. XII 1909) i "' diversos puntos de la Estancia » » 20,802 (19. XII. 1909) ' «^^"M^a de San Luis», Dep. Cruz ot Aon /oo if»AnN I del Eje, Sierra de Achala, Prov. » » 21,039 (22. XII. 1909) \ ^ ' ^ , . ' ' Córdoba, á 2,000 m. altitud. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 167 348. Fostiica ovina Lin. Lili. Spec. pl. ed. p. 73 (1753). var. magellanica (Lam.) Hackel. Hackel, in P. Dnsén, Svensk. Exped. till. Magellansld. iii, 228 (1900); Macloskie, Esp. pat. p. 23; Wildeman, «Bélgica» p. 50. Syn: Festuca magellanica Lam. Encycl. ii. 401 (1786) et in 111. I. 189; Kunth, Enum. i. 397; Gay, El. cliil. vi. 432; F. Pliil. Oat. Pl. chil. 324; Gris. Pl. lorentz. n"' 705; Symb. n° 1,829; Hieron.,Pl.diaph. p. 307; Speg.,Pl. fueg. p. 95. n° 274; OK Eev. iii ^ 354; Alboff, El. rais. T. f. XII. n» 528. Syn. Festuca erecta D'Urv. var. aristnlata Gris. Pl. lorentz. n» 705 h. St- n° 18,017 (1. I. 1901) Cholila, Clmbut, Patagonia (N. L n^'s. 141, 174, 196, 200). Eizoma fibroso, sus fibras largamente estendidas, filiformes lisas, emitiendo cañas erguidas, simples, lampiñas, algo tiesas, foliosas en su base, de 15-20 cm. de altura. Lígula corta y pestañosa. Hojas sienijire rígidas, convolutado- filiformes, pubescentes por el lado superior y lampiñas por el inferior. Panoja subcombada casi uni- lateral, rígida, de 5-7 cm. de largo, subespigada provista de espi- guillas densamente apretadas entre sí. Las espiguillas son dere- chas, ovales de 7-10 mm., siendo cada espiguilla compuesta de 4-5 flores. Glumas desiguales, agudas, la superior uninervada, linear, la inferior tri-nervada, lanceolada de solo la mitad del largo de la espiguilla. Flores esplayadas de un color entre morado-obscuro y olivo, cortamente aristadas, ovario lampiño. El crecimiento de todas sus partes vegetativas es sujeto á gran variabilidad, mien- tras que sus hojas siempre son rígidas. Forraje inferior. Fué citada de Isl. Malv., Tierra del Fuego, Santa Cruz (recién del Ohubut), M., Ot., E., S. (Magell. Chile). La especie típica es indicada del hemisferio boreal, Am. sept,, Asia y Europa. 349. Festuca piirpurascens Banks & Sol. Banks & Soland Flor. ant. i. 383; Gay, El. chil. 420; F. Phil. Cat. p. 324; Speg. Pl. per Fueg. p. 94 n° 271; Alboff, El. rais. Terrefeu XIII. n" 531; Macloskie. Exp. pat. p. 239. 168 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. St. n*' 18,910 (17. II. 190i) Río Corcovado, Cliiibut (N. I. n° 139). Grrama estolonífera. Cañas de 1 m. de altura, esbeltas, lampiñas, con nudos á largas distancias. Las hojas son por partes planas, acuminadas y más cortas que la caña. Panoja laxa, con rayos alar- gadoSj hasta el ápice pauciflora. Espiguillas oblongas de 12 mm. de largo, próximamente con 8 flores: glumas estérfles de 3 nervios, lanceoladas, la superior triple más larga, flores lampiñas, gluma fértil de 5 nervios, tridentada, diente mediano aristado. De insig- nificante valor forrajero. Ha sido conocida de la Tierra del Fuego, del territorio de Santa Cruz y ahora la citamos del Chubut (Chile). .*^")0. (309 b) Festuca sciuroides Roth. St. n° 19,730 (31. xii. 190S) Vula, B.-A. (M. B.). :{r>l. (310b) Festuca setifolia Steud. var. naitica Hackel. St. n" 17,793 ex Lillo n*' 5,0(U (5. ii. 1907) Infiernillo, Tafi, Tuc. á 2,800 in. alt. St. n" 17,794 ex Lillo n° 5,419 (23. i. 1907) Cuesta del Garraba- tal, Dep. Tafí, Tuc. á 1,800 m. altitud. St. n" 19.834 ex Lillo n« 3,508 (0. iv. 1904) Cumbre de Malamala, Dep. Tafí, Tuc. á 2,200 m. altitud. Conijjárese lo expuesto en la nota de F. Hieronymi. 353. (311b) Festuca uninodis Hackel. St. n'' 17,792 ex Lillo n*' 5,015 (4. ii. 1907) Cumbres Calchaquíes, Dep. Tafí, Tuca 4,20(1 m. altitud. St. n" 18,832 ex Lillo n'> 7,443 (27. i. 1908) Cerro Muñoz, Dep. Tafí, Tuc. á 3,800 m. de altitud. St. n'' 19,a35 ex Lillo n" 3,085 (3. iii. 1903) Cumbres Calchaquíes, Dep. Tafí, Tuc. á 4,000 m. de altitud. forma binodes Hackel nov. forma. St. n" 17,795 ex Lillo n" 5,000 (5. ii. 1907) Pajonales, Infiernillo, Tafí, Tuc. á 2,750 m. de altitud. stuckert: ghamináceas argentinas. 169 Festuca sp. an ? nova aff. F Ulochaetne Doell. sed mutica exempl. incompltt. St. n^ 19,836 ex Lillo n° 8,420 (xi. 1888) Siambon, Tafí, Tuc. Festuca sps. confert. St. Contrib. ii. p. 526. St. n° 18,860 ex Lillo n° 7,964 (26. xii. 1907) La Peñita, Tafí, Tuc. á 2,050 m. St. n» 18,861 ex Lillo n« 7965 (27. xii. 1907) Quebrada Cerro Muñoz, Tafí, Tuc. á 2,600 m. de altitud. Determinación imposible sin comparación. BROMUS DiLL. EX Lix. 353. (172 a, 312 b) Bromus auleticus Trin St. n« 16,815 (14. i. 1907) Capilla del Monte, C. (M. E.). » » 17,455 (18. IV. 1907) Catamarca (M. E.). » » 20,616-32-729; 21,005, 63, 74, 97 y 21,109 (18-22. xii. 1909) varias quebradas de la Est. Pampa, San Luis, Achala, C. á 2,000 m. 354. Bromus coloratus Steud. Steudel ad calcem Leclil. Berberid. am. cit.; F. Phil. Cat. Pl. cbil. p. 318; Speg. Pl. fueg. p. 98 n'^ 284; Alboí'f, Fl. rais., Terrefeu XII. n° 560; Macloskie, Exp. pat. p. 241; Autran, Pl. feu p. 14; Wil- deman, «Bélgica» 9. 51. St. n" 18,006 (1. II. 1901) Río Corcovado, Cbubut, Patagonia (N. I. n° 157> Grama vigorosa de rizoma leñoso. Cañas unidas á la base, es- triadas, lampiñas. Hojas lanceoladas de 15-30 cm. de largo por 1-4 mm. de ancho, ásperas y filosas. Lígula aovada dentada. Pa- noja de 30 cm., con rayos semiverticilados, ásperos, lampiños en su base provista de 1-8 espiguillas. Estas son comprimidas con 5-7 flores, laxamente disjíuestas de una coloración de matices en- 170 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. tre violáceo y blanquizco. Las glumas son más cortas que la flor inferior. La gluma fértil es lampiña y cortamente aristada en su extremidad. Forraje regular. Citada antes de la Tierra del Fuego (Chile, Punta Arenas, Estrecho de Magallanes) j la primera vez ahora del Chubut. 1555. (313 b) Bpomus epecliis Hudson. 350. Broimis hordaceus Lin. Lin. Sp. pl. I. 77 (1753). Syn: Bromus moUis Lin. spec. ed 2. i. 112 (17fi2); Berg, C. Enum. pl. europ. p. 20 n" 139; Hieron. Pl. diaph. 30S: Arech. Gram. urug. p. 43G n*' 2; Speg. Fl. vent. p. 75 n*^ 342; Fl. Tandil, p. 50 n*> 357. Syn: Serrafalcus mollis Parí. Fl. ital. i. 395 (1848) fig. 3. St. n° 17,^41 (2. II. 1907) Nutrias, F. C. S., Prov. B.-A. (M. E.). » » 21,073 (20. XII. 1909) Los Cocos, Punilla, Córdoba. » » 21,30fi (1. 1. 1910) Vela. F. C. S., Prov. B.-A. (M. B.). Pajas de 30-80 cm. de altura, hojas lineares escasas. Panoja am- jilia, un tanto flexuosa, con un ámbito de 8-12 cm. Florece tem- prano ó sea de Octubre á Enero. Siendo pasto blando, es buen forrajero en cantidad medida, pero ingerido por los animales en abundancia las provoca vérti- gos y vahídos. De la R. A. ha sido mencionado únicamente de la Prov. B.-A. y recién también de Córdoba; pero, aunque sea considerado como oriundo de Europa, su existencia fué constatada en el Uruguay y en otros ¡países sudamericanos. var. ?. Icploslacliys Beck. Beck. Fl. V. N. Oestreich. 109 (1890). Syn: Bromus mollis L. ¡í. leptostachys Pers. Syn. i. 95 (1805). St. n° 19,734 (31. xii. 190S) Estancia Santa Eita por Vela, F. C. S., Prov. B.-A. (M. B.). Variedad citada por primera vez de la R. A., siendo originaria de Europa. STUCKERT: GRAMINÁCKAS ARGENTINAS. 171 357. Bromus macranthus Meyen. Meyen, Eeise i. 311; Gay, Flor, cliil. vi. 443; F. Pliil. Cat. Pl, chil. 318; F. Kiirtz, Viaje bot. p. 28; Speg. Prim. Ciiub. p. 629 n*^ 216; OK. Rev. iii ^^ 344; Macloskie, Exp. pat. p. 242; Autran,, Pl. feu 9.10. Syn: ? Bromus setifolius Presl. Reí. haenk. i. 261. St. 11° 18,002 (5. I. 1901) Bolsón, Cliiibut, Patagoiiia (N. I. 11° 16j. Plaiitita anual cespitófera, de raíces fibrosas. Pajas decumben- tes, desde su base, rollizas, estriadas, 10-12 cm. de largo, ásperas hasta la vaina y la panoja. Lígula breve, aovada, franjada. Hojas estrecbamente lineares, convolutadas, cerdosas, rígidas y peludas. Panoja empobrecida de 1-3 espiguillas, cada una con 6 á 12 flores. Glumas un tanto ásperas^ casi desiguales de 3-5 nervios. Gluma fértil ovalada de 9 nervios, áspera, obtusa, la arista subapical nace- en las 2/3 partes del largo de la espiguilla. Forrajera insignificante. Fué citada de la Tierra del Fuego, de Cbubut, de Mendoza (Chile, México ? ). 358. Bpomiis (Festucoides) obtiisiflorus Hackel nov. spec. Stuckert, Herb. arg. 11° 18,021 (20. i. 1901) Río Corcovado, Cbu- but, Patagonia, leg. Dr. Nicolás Illin, 11° 169. Pere)mis. Culmns erectus, 20-30 cm. altns, teres, glaberrimus, ad apicem nsque foliatus, phirinodis. Vaginae arctae, terretiusadae, integrae, reflexo - puberidae v. glabrae, internodiis longiores, emortiiae fuscae in fibras dis- cedentes. Laminae lineares, sensim acutatae, planae, ad 16 cm. long., 6 mm. lat., rigidulae, virides, suhtiis glaherrimae, supra pilis hrevibus conspersae v. glahrescenfes, infimae idrique pilosae, margine Jaeves tenninerves. Panictda ovata, laxa, ad 16 cm. long., rhachi laevi, ramis sin- gulis V. hinis elongafis (inferiorihus circ. 8 cm. longis) subca- pillarihus scahris, a Vs inferiora divisis, ramulis secundariis 1 -2-spicidat,is, spiculis plurimis longiuscule, siibterminaUbns breviter pedicellatis. SpiculaeUneari-lanceolatiie, laxiuscide 4- 5 -flores, circ. 20 mm. long., 3-4 mm. lat., pallide viridis. 172 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Gluma I. anguste lanceolata aciita 1 - nervis, carina ohttisa sca- hra, dimidhim fJorem contiguam aequans, 7 nim. long. II, circ. 11 mm. long., late lanceolata, acutiuscula, 3-nervis, carina scahra. Glumae fértiles late lanceolatae, ápice rotundato-ohtasae, 13 mm. long.j 7-nerves, ad ñervos prominentes in ^¡<¡ inferiore ci- liolato-scabrae, Í7iter ñervos hispidtdae, in V2 snperiore glabrae, ad ñervos scahrae, paullo suh ápice aristiilam rectam 4-5 mm. longam, scahram exserentes, dorso rotundatae vix carinatae. Palea ghima conspiciie brevior, oblonga obttim, carinis setuloso- ciliolata. Species disfinctissima, inter austro-americanas f/himis fertilibus ápice rotundafo-obtusis insignis, qua nota. Bromum inermem eiirojKieum moref, qni vero a no4ro recedit lígula brevissima truncata; paniculne ramis quiñis, spiculis linearibus, aristis brevissimis v. saepius nnllis. 359. (173 a 314 b) Broimis iinioloidos [W".) H.B. K. forma typioa eleistogaina Hackel. St. n'' lfi,043-80 (216.x. 190B) C. » » 17,454 (18. IV. 1007) Catamarca (M. E.). » » 19,298 (12. XI. 1908^ Capilla del Monte, C. » » 18,712 (10. IV. 1008) Laguna del Monte, Dep. Marcos Juá- rez, Córd. (M. E.). St. n° 18,784 (10. iv. 1903) Cheleo, Rioja (F. S.). (315 b) forma cliasmogama Hackel. subforma achalenis Hackel & Stuckert nov. subf. St. n° 20,051 (18. xii. 1009) Estancia Pampa de San Luis, Acha- la, Córdoba á 2,0)00 m. alt. Aun no nos fué posible establecer las diferencias exactas entre la forma típica y la subforma peculiar demacrada. (174 a, 316b) var. brevis (Steud.) Hackel. St. n" 10,008-002 (13-10. x. 1906) Río I., Córdoba. stuckert: gramináceas argentinas. 173 (317 b) var. luimilis Desv. (non Speg.) St. no 17,745 ex Lillo n^ 5,5(33 (29. i. 1907) Cumbres Calchaquíes, playas de arroyo, Dep. Tafí, Tuc. á 4,200 m. alt. • var. pubescens Hackbl nov. var. Differt a typo, ghimis fertilihns pnhescentihus. St. n-^ 19,837 ex Lillo n» 5,470 (24. i. 1907) Tac. 360. Bromiis valdivianus Philippi. E. A. Piliilippi in Linnaea xxix. 102. (1857); F. Philippi, Cat. Pl. cbil. p. 319. St. n"* 18,004 (10. III. 1901) Nafofo-Cahuello, Chubnt, Patagonia (N. I, n° 245). Grama perenne, cespitosa, de cañas erectas de 40-50 cm. de altura, con su parte superior desnuda. Las hojas básales son angos- tas y pilosas, de 16 cm. de largo, por 2-2 Va iiim. de ancho; las cau- linares son más anchas y ellas, como las vainas, son pronunciada- mente surcadas y lampiñas. La lígula de las hojas superiores es triangular. La panoja es de 9 cm. de largo, comprimida y compues- ta de 8-15 espiguillas y éstas son lanceoladas de 17 mm. de largo, de 4-5 flores ásperas y verdes. Las glumas son lanceoladas, nervo- sas, las superiores de 7 mm. y las flores agudamente aquilladas. La palea inferior es de 10 mm. de largo, en el ápice cortísima- mente bilobulada, aristada, novenervada. Buena forrajera. Citada por primera vez de la E,. A., habiendo sido descrita como habitante de Chile. XII. HORDEAE. LOLIUM L. / 361. (318 b) Loli um multiflorum Lam. íyp/cwm. St. n« 16,486 (20. xr. 1906) Colonia Benites, Chaco (N. R A.). » » 16,686 (29. XII. 1906) Los Cocos, Punilla, C. » » 16,831 (17. I. 1907) Río IV, C. » » 19,838 ex Lillo n« 6,506 (8. xi.l902) B.-A. 174 MUSEO NACJONAL DE BUENOS AIRES. (3iyb) var. inuticnin DC. (320 b) 362. Loliuní perenne L. St. n« 18,389 (1 I. 1908) Los Cocos, Punilla, Córdoba. » » 19,439 (6. XII. 1908) Villa María, Dep. Río III., C. » .» 21,065-66 (20. xii. 1909) Los Cocos, Punilla, CiSrdoba. forma anómala IIackkl nov. forma 1. rhachi uiululata Hackel. St. n° 16,674 (30. xii. 1906) Las Rosas, por La Falda, F. C. N. OE., Dep. Punilla, Prov. Córdoba á 1,000 m. de altitud. 3 rhachi suhmuhilata Hackel St. n'' 19,605 (22. vii. 1908) Los Cocos, Dep. Punilla, Córdoba. En este caso la desviación de la raquis no es constante, ni se presenta en todos los tallos. 303. (32Lb) |j)l¡um i'i(ji(». A(jropypui!i pepens P. Beauv. var. líiai'ilimum (Koch & Ziz.) Hackel nov. nom. Syn: Triticum repens L. var. maritimum Koch & Ziz., Cat. plant. Palat. 5 (1814). St. n" 18,322 (18. xii. 1907) Colonia Benites, Chaco (N. R. A.). La variedad difiere del tipo por sus hojas esplayadas, cerdosas, convolutadas, á pesar que la determinación no es absolutamente segara por ser el ejemplar algo manco. La citamos por primera vez de la R. A., siendo originaria del centro de Europa. La típica como las variedades son excelentes forrajeras. (178 a, 324 b) var. scabriroliiini Doell. C var. scabrifjliiino Hackel nov. var. Differt a iypo glumis steriUbus et fertilibus punctís elevatis vel (in carma) aculeoUs scahris fertilibus subiilato-aristnlatis. St. n» 17,746 ex Lillo n° 4,952 (22. i. 1906) Maimará, Jujuy, á 2,200 m. altitud. 176 MUSEO NACIONAL Di. BUENOS AIRES. (177 a, 325 b) var. vulgare Doell. St. n° 10,499 (3. xii. 1906) Córdoba. » » 19,480 (18. XII. 1908) Colonia Benites, Chaco (X. R. A.). SÉCALE ToüRX. ex Lix. 36". Sécale cereale Lin. Lin. spec. 124; Hieroii, Pl. diaph. p. 312; Speg. Fl. vent. p. 77 n° 347; Arech. Gram. urng. 453 n" 1. N. V. Centeno (Arg. & Esp.) Centeio (Bras.). St. n" 17,384 (20. iir. 1907) Coronel Suárez, F. C. S., B.-A. (M. E.). » » 17,960 (15. XI. 1907) Marcos Juárez, Córdoba. » » 19,437 (10. XII. 1908) al lado de las veredas en Eío IV, Córdoba. Esta especie es cultivada en regular escala en el país y las mues- tras á la vista evidentemente proceden de granos extraviados por colonos. Ella es originaria del Sud de Europa, cultivada en escala grandísima y considerada, á la par del trigo, como el cereal más empleado y mas útil. Según datos oficiales en 1908 fueron cultivados en la Prov. de Córdoba con centeno 2,308 hectáreas y en toda la República 94,436 hectáreas. TRITICUM L. 3í>H. (334 b) Triticiim (liiiMiin Desf. 369. Triticmii viilyare Villaks. Villars, Flore dii Daiiph. ii. 154: Ilieron. Plant. diaph. p. 310; Arech. Gram, urug. p. 461 n" 1. Syn: Triticum sativura Lamark, N. V. Trigo, Tr. l)lanco, Tr. común, Tr. inglés, Tr, de invierno. var. typicuní St. n° 21,429 i'15. xii. 1909) espontáneo ó escapado de la cultu- ra en la proximidad de Córdoba. STUCKEET: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 177 Yixv. albidum Alefeld. Alefeld, landwirthscli. Flora p. 329 (1866). St. n° 18,471 (17. i. 1908) Cercanías de Córdoba. Pajas glumales sin aristas. Espiga y fruto blanquizcos. Fre- cuentemente cultivado en la Euroj^a central (& B.-A.). Vi» I*, erythrosporiiium Koernicke. Koernicke in Koerner &Werner, Handbuch des Getreidebaus, i. 46. N. V. Trigo del Banato (Banda ó distrito de Croacia). St. n." 18,470 (17. i. 1908) Cercanías de Córdoba. Pajas glumales aristadas. Espiga blanquizca, fruto rojizo. Cultivado en mayor escala, particularmente en la Austria-Hun- gría. Ambas variedades citadas proceden seguramente de plantas extraviadas de la cultura. La última variedad es más adecuada para ser sembrada en el país, por soportar mejor alguna época de seca. La descripción botánica suscinta del trigo es la siguiente: Raíces fibrosas. Pajas simples erguidas de 80-150 cm. de altura, casi siempre solitarias. Hojas jjlanas lineares, acabando en punta aguda, siendo su faz superior algo áspera ó aun lisa. Vaina foliar estriada. Lígula membranosa. Espiga terminal de 10-15 cm. de largo, tetrágona, robusta, erecta ó algo cabisbaja. Espiguillas em- pizarradas, ventrudas, alterno-solitarias. A la par de la especie típica y sus variedades aquí re'"eridas, encuóntranse cultivadas en el país con bastante generalidad las dos siguientes variedades: vai*. aestiviim Kth. Enum. i. p. 438 3^ var. hypernuin Kth. 1. c. A más de la especie común T. vulgare Vill. y la del T. durum. Desf., ya citado, se cultivan en nuestros suelos, como también en otra parte, las siguientes otras especies á saber: Tr. spelta L. (Espelta, Escaña, Escanda) Tr. amyliim Ser.; Tr. turgidtim L., (Trigo moreno ó macho) Tr. monococctim L.; Tr. pc- lonicum L. (Trigo polaco ó de Jerusalém) y una serie de formas y varidades de éstas. Se aplica á ellos y los anteriormente nombra- dos una multitud de denominaciones á veces por causa de insigni- Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Abril 4, 1911. 12 178 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ficantes diferencias ó apreciaciones de rendimiento como ser: Tr. candeal. Tr. morocho, Tr. barleta, redondel, redondillo, barri- gudo, etc. Compréndase por Trigo guacho, plantas de cualquier variedad de Triticum vidgare Vill. y aun de otras especies de Triticum, que sin haber sido sembrado, se produjeron espontáneamente de las semillas, que cayeron de antaño sobre el terreno al recoger la cosecha. Es natural que el nacimiento de estas plantas tenía que ser más precoz, que el de las sembradas y sus cañas resultan más robustas y macolladas. El Trigo harleta produce un grano más corto, lleno y redondeado^ mientras el del Trigo candeal es más largo y relativamente más angosto, de color amarillento; el del trigo llamado Costa es menos largo, pero de color más parduzco. La patria del trigo no ha podido ser averiguada en absoluto^ á pesar de que varios autores afirman ser la Palestina; pero sea como fuera, un hecho queda constatado y el es, que por las conti- nuas culturas desde épocas remotas, se ha llegado en la actual á nn gran perfeccionamiento de las diferentes especies, ellas perte- necen á las plantas más antiguamente cultivadas, siendo que ya los griegos consideraban sus semillas como el mejor grano para pan. Queda fuera de toda duda, que el trigo es el cereal más importante del mundo y su cultivo se efectúa en extensiones superlativas en ambos hemisferios. El trigo exige para su cultivo un terreno Immífero y una tem- peratura mediana veranal do -f- 14° C. Su cultura se extiende en Europa al Norte por la Noruega hasta el grado 64, en Rusia hasta el de 60; en los Alpes su cultura se eleva á una altitud de 1,100 m., en la América del Sud á mucho mayor altitud, encontrándosela hoy en día extendido por toda la zona templada y subtropical del mundo antiguo y nuevo. De los granos del trigo se obtiene (á la par del afrecho y pro- ductos secundarios) la harina más fina y más blanca de todos los cereales, ella es empleada para la elaboración de toda clase de panes y de otras especialidades alimenticias. Los granos de trigo son amas, entre todos los cereales, aquellos que contienen en ma- yor proporción (13 ^¡q) substancias albuminosas y forman por esta causa también un factor importante en la nutrición del hombre y del animal. Los granos de trigo, sometidos á diferentes manipu- laciones pueden dar origen á una multitud de preparados para ser empleados en la cocina doméstica. stückert: gramináceas argentinas. 179 También pueden ser tratados, como los de la cebada, i^ara Malta y ésta á su vez usado para la fabricación de la cerveza ó destilado para obtener aguardiente. De la harina puede estraerse el almidón de trigo, contenido en ella en la proporción de un 60 *'/o. El almidón es usado en muclias industrias, en nuestro menaje y nuestra cocina, como asimismo en el planchado de ropa. Las cañas maduras de trigo, principal- mente las de ciertas variedades de largas aristas son empleadas para la fabricación de sombreros de paja y para otros tejidos los más finos y delicados; esta clase de paja es llamada Paja de Tos- cana ó de Florencia. La paja común puede ser utilizada para re- costadero de los animales domésticos en los establos y en la fabri- cación de papel. El país considerado, hace un decenio, como de mayor producción de trigo en Europa ha sido él de Austria-Hun- gría y ella exportaba la mayoría de su producto, pero paulatina- mente esta supremacía no sólo fué alcanzada, sino sobrepasada por Rusia y Francia y por ultramar en los últimos tiempos, por las enormes sementeras en los Estados-Unidos ele N. A. La pro- ducción de éstos, sobrepujó en cantidad á todos los demás países productores, siguiéndolo en cuanto á producción cuantitativa tam- bién las Indias orientales. De manera, que la producción norteamericana, es la que ejerce por su sensible concurrencia, una influencia marcada sobre la pro- ducción y precio de los trigos europeos, indios y argentinos, do- minando el mercado del artículo. Según datos oficiales la producción mundial de trigo es término medio anual de 86.000,000 toneladas. La mitad de esta cantidad de producción corresponde á los tres países siguientes: Estados-Unidos de N. A 18.000,000 toneladas Euaia U.500,000 Francia 9.200,000 » 41.700,000 toneladas A otros países corresponde la producción siguiente: Indias Orientales 8.500,000 toneladas Austria-Hungría 5.000.000 Italia 4.800,000 » Espaiia 3.250,000 Inglaterra 1.500,000 Varios otros 3.950,000 » 180 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Otros países más, también son productores y exportadores, pu- diendo distribuirse término medio la producción y exportación relativa de algunos de la manera siguiente: Canadá produjo 2.500,000 ton. y exportó 1908 1.100,000 ton. Estados de losBalcanes prod. 5.000,000 » . » » .... r,50,000 » Australasia produjo 1.800,000 » » » » . . . . 400,000 » La República Argentina con un área de 6.063,100 hectáreas sem- brado en 1908 con trigo tuvo una cosecha de 5.239,000 toneladas. Haciendo un cálculo proporcional se desprende, que la RejDÚ- blica Argentina alcanzó á la par de Austria -Hungría, en cuanto á producción cuantitativa á ocupar el quinto rango como país pro- ductor de trigo, correspondiéndole así el 0,2 ^/^ de la cosecha uni- versal, dejando, como expusimos antes, los primeros cuatro rangos á los Estados Unidos de Norte América, Eusia, Francia y las In- dias orientales. El año siguiente, ó sea desde el 1.° de Agosto de 1908 al 31 de Julio be 1009, sembróse en la Argentina un área de 5.83(i,550 hectáreas con trigo, los que produjeron un total de 4.250,000 to- neladas, de cuya cantidad se exportó 2.980,000 toneladas de trigo y harina, ocupando por primera vez el más alto lugar como país exportador, contribuyendo á la provisión de las necesidades mun- diales con un 23 ^%. La siguieron inmediatamente los Estados Unidos de Norte América con un 22 %; y luego siguió Rusia con un 20 %, mientras que, los demás países contados en conjunto, es decir: Canadá, Australia, India, Estados Balcánicos, etc., abaste- cieron el 35 ^¡Q restante. HORDEUM L. 370. (320 b) Ilordeiiin coniosuin Presl. St. n" 13,31419,086 (vi. 1903) Río Gallegos, Territorio Santa Cruz (E. C). St. n° 19,839 ex Lillo n" 4,949 (23. i. 1900) Maimará, Prov. Jujuy. 371. (330 b) Hordeuin disliolium Lix. 372. Ilordcuin Jiibatiiin Lin. Lin. Spec. 120; Hieron. Pl. diaph. p. 314; Ball, J., Fl. pat. i. 237; Speg. Pl. pat. austr. p. 5SS n" 431; OK. Rev. iii \ 355; Alboff, N., STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 181 Fl. rais. Terrefeii p. 9. 10. 13, Macloskie, Exp. pat. 249; ■Wildeman, «Bélgica» p. 54; Rendle^ Pricliards Pat. pl. p. 324. St. n« 17,457 (15. ii. 1907) Estancia Chapad-Malal, Mar del Plata, Prov. B.-A. (M. E.). Especie de cebada, la que en poco se diferencia de otras indíge- nas, suministrando como aquéllas un excelente sustento para las haciendas. Conocida desde la Tierra del Fuego por toda la Patagonia hasta la Prov. B.-A. i^' 373. (331 b) Hordeuiii niurinum Lin. subsp. leporinum Rich. St. n° 17,494 (15. ii. 1907) Coronel Vidal, F. C. S., B.-A. (M. E.). ;> » 17,638-39 (6. ii. 1907) Nutrias, F. C. S., B.-A. (M. E.). » » 19,263 (9. XI. 1908) Vela, F. C. S. B.-A. (M. B.). » .> 19,841 ex Lillo n'' 8,028 (16. xi. 1903) B.-A. « » 21,301 (1. 1. 1910) Vela, F. C.S., B.-A. (M. B.). ^ 374. (332 b) Hordeum pusillum Nutt. 375. (333 b) Hordeum secalinun Schrbb. var. parvillorum Hackel. 376. Hordeum stenostacliys Godr. Godr. Flor. Juven, 47 (1853). St. no 19,840 ex Lillo n° 6,508 (10. x. 1902) B.-A. » » 21,096 (20. XII. 1909) Los Cocos, Punilla, Córdoba. » » 21,300 (1. I. 1910) Vela, F. C. S., B-A. (M. B.). (179 a, 327 b) Syn: Hordeum compresum Gris. PL lor. n'' 769; Symb. n« 1,814; St. Contrib. i. Gram. arg. in An. Mus. Nao. B.-A. t. XI. p. 431 no 327 (328 b) var. superalum (Hackel) Stuckbrt. (329 b) var. lenuispicatum (Hackel & Stugkert) Stuckert. 377. (329 b) Hordeum vulgare L. Lin. Spec. 125; Hieron. Plant. diaph. p. 313; Speg. Pl. Pat. austr. p. 588 n" 429; Arecb. Gram. urug. p. 476 n° 2. 182 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. N. V. Cebada común. St. n° 16,103 (30. x. 1906) Alrededores de Córdoba, escapada de la cultura. ' Planta vigorosa con cañas erectas, lisas de 40-80 cm. de altura. Vainas foliares abiertas, flojas y lampiñas, Lígula breve, trunca. Láminas ¡llanas, ásperas por ambos lados. Espigas robustas, er- guidas, á veces cabizbajas. Espiguillas cerradamente apretadas, en su mayoría fértiles, todas aristadas, coa aristas rectas, largas y esplayadas. En estado verde es un excelente forraje de engorde j)ara toda clase de hacienda y sus granos se emplean para alimen- tación de hombre y de animal. Fué citada como cultivada en B.-A., E., Sf., C. (ürug., Europa, Oriente). Se cultivan en el país fuera de esta especie, que es la más común, el Hordeum distichum L. Cebada ladilla, C. de dos carreras, Ordia- te; el Hordeum hexastichum L., C. ramosa; el ITordenm zeocitron L., C. de abanico. Mientras que el conocimiento y la cultura del centeno data de tiempos más recientes, la cebada era conocida y cultivada desde las más remotas épocas y en casi todas partes del mundo. Ella se halla mencionada en el Deuteronomio, en el libro de Rut, en el del profeta Isaías y en el de Ezequiel. Dícese que fué Isis, divinidad egipcia, quien descubrió este cereal en las márgenes del Nilo, Plu- tarco menciona la cebada como uno de los primeros cereales, de los cuales los hombres han hecho uso j^ara su alimentación, de modo que existen pruebas inequívocas, que los egipcios y los hebreos la cultivaron ya. En la antigua Grecia se ofreció la cebada á los Dio- ses, siendo según el historiador Plinio el cereal más antiguo cultivado por los griegos, y los romanos cultivaban la cebada como planta alimenticia y fabricaban con la harina de sus granos un pan que les servía de alimento exclusivo, pero su uso fué abando- nado en el tiempo de los emperadores y reducido su empleo única- mente para criados y sirvientes. Después se discernió como recom- pensa un pan de cebada á aquellos que habían ganado un premio en los juegos olímpicos, pero más tarde, el tener que aceptar pan de cebada fué considerado, como un acto de humillación. Berosi dice, que la cebada se encontró en estado silvestre en las márgenes del Eufrates en la época de los caldeos, y el botánico Kunth es de opinión, que ella sea oriunda de la Tartaria y de la Sicilia, adhirién- dose á su parecer la mayoría de los otros botánicos. En un libro de la China, encuéntrase mencionado que la cebada STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 183 fué cultivada en aquel país desde unos 20 siglos antes de la era cristiana, pero su comprobación es difícil, mientras que, lo que es seguro y exacto, es que la cebada ya fué cultivada desde muchos siglos atrás por los egipcios, griegos y romanos, sin que se pueda garantir á punto fijo el origen absoluto de ella. Todos los climas favorecen su cultura, siempre que no sean demasiado húmedos ó fríos, exigiendo una temperatura de un tér- mino medio entre + 13*^ y + 21° O. y un terreno ligeramente húmedo y fértil. La cebada llega á madurar en regiones frígidas hasta con un calor de verano, que no baja de + 8° C, por cuya razón es im- putada como el cereal más boreal. En el Asia se la cultiva desde el grado 45-70, en Norte América y Australia pasa otro tanto. En los Alpes la región de su cultura alcanza á una altitud de 1,000 m.; en la América del Sur hasta á la de 3,000 m. y en el Himalaya toda- vía se la encuentra á 4,300 m. La aplicación y la utilidad de la cebada son múltiples. Aparte de la obtención de la harina de sus granos (cuya calidad no puede competir en cuanto á su finura, gusto y blancura con la del trigo), su poder alimenticio no queda muy detrás del del trigo. Mas aún, para la nutrición de individuos atacados de ciertas enfermedades, como Diabetes, etc., panes elaborados con harina de cebada ó de centeno son preferibles. Obtienese con la cebada, por provocación del proceso de la ger- minación—el malta, el que, asociado al fermento del lúpulo, cons- tituye la base en la fabricación de la cerveza. Por otra parte, las diferentes preparaciones emanadas del malta se emplean á menudo como medicamentos en numerosas afecciones pulmonares y como reconstituyente. Por la destilación del malta puede obtenerse un aguardiente; y ya desde la antigüedad y de muchas maneras, los egipcios, los tracios, los griegos, los galos y los germanos preparaban bebidas alcohó- licas de la cebada. Muy generalizado es hoy el uso de sus granos como alimento, expendiéndose éstos, después de someterlos á ciertas manipulacio- nes, bajo muchos nombres y formas: cebada pelada, perlada, que- brajeada, sémola y otros, y con estos diferentes preparados el artista culinario compone infinitos manjares. Clasificada la cebada como medicamento, sus cocimientos tomados al interior gozan de gran fama como disolventes, calmantes, diuréticos y alimenticios y pueden ser tomados hasta por niños de pecho. 184 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Referente á la producción, consumo y exportación de los granos de cebada en la R. A. en el día de hoy, pudimos recoger los siguien- tes datos oficiales: Fueron cultivadas en 1908 con cebada en la Prov. de Córdoba la superficie de ^,598 hectáreas y en toda la república la friolera de una superficie de 93,089 hectáreas que produjeron un total de 20,000 toneladas. ELYMUS LiN. 3"8. Elyímis andinus Trin Trin. in Linnaea x. 305; Gram. Poepp. (1835); Gay, Fl. chil. vi. p. 464, F. Phil. Cat. Pl. chil. p. 323; Speg. Pl. pat. austr. p. 588, n° 430; Macloskie, Exp. pat. p. 253. St. n" 18,018(1. I. 1901) Cholila, Chabut (N. I, n^ 260 sub eo nomine). Esta grama se distingue por sus cañas delgadas, erectas de 30-40 cm. de altura. Hojas estrechas, escasamente pilosas. Lígula breve, truncada. Inflorescencia espiciforme, estrechamente linear de 5-12 cm. de largo, las junturas de la raquis son planas en la faz superior; obtusamente cuadranguladas y miden en la base de la in- florescencia de 6-10 mm. de largo. Las espiguillas se presentan siempre de á pares y son de 10 mm. de largo y se componen de 2-3 flores una de las cuales es estéril. Glumas lineares trinervadas, acu- minadas, aristadas, más cortas que la espiguilla. La palea de la flor inferior es subigual y estrecha de 8 mm. de largo. La última de la gluma fértil mide, inclusa su arista, 12-22 mm. Fué citada de la Patagonia austral. Lago argentino, Territ. Santa Cruz y ahora recién del Chubut (Chile). Vil I*, prolífcpiis Speg. St. n° 18,019 cum praecedente (n" 133, sub eo nomine). No habiéndose podido obtener la tal publicación de esta varie- dad, su compulsión es imposible. 370. Klyíniís íiracili.s Pim.H'Pi ? vel aff. R. A. Philippi iu Linnaea xxxiii. p. 301 (1864); F. Philippi, Cat. Pl. chil. p.323. stuckert: gramináceas argentinas. 185 St. no 17,976 (20. ii. 1901) Eío Corcovado, Chubut, Patagonia, (N. I. ií° 49, nunqnam Elymus chubutensis Speg.). Por escasez de material la determinación de la muestra no es absolutamente segura. Cañas esbeltas de 60-80 cm. de altura, la parte superior desguar- necida, hojas lampiñas, planas de 5 mm. de ancho. Lígula breve truncada. Espiga verde y delgada de unos 10-12 cm. de largo. Citada por primera vez de la E.. A., habiendo sido descrita como originaria de Chile. 186 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. categoría i. Enumeración de especies observadas en provincias para las cuales aun no fueron indicadas. Ahora. Agropyrum repens (L.) P. B. V, vulgare Doell Agrostis montevidens. Spr. v. submutica Doell Agrostis pulchella Kth. gen. . Andropogon consanguin. Kth. gen • Andropogon contortus L. typ. » » V. se- cundus H Andropogon nntans L. v agrostoides (Sp.j H Andropogon nutans L. v. pe- llitus H Andropogon paniculatus Kth » saccharoides Sw. V. barbinodis (Lag.) H Andropogon saccharoides v. imperatoides H Andropogon saccharoides v. laguroides (DC.) H Andropogon saccharoides ssp. leucopog. (Nees) H. typ.. . . Andropogon saccharoides ssp. leucop. 8V. perforat. Trin.) H. Andropogon selloanus Hack. . » sorghum Brot. ssp. halepensis (L.j H Andropogon tener Kth Aristida Adsc. L. v. arg. H . . . » » V. caerulescens (Desf.) H Ch. Chub. BA. an? cult. T. Ch. R. Ch. Sf. Ch. R. Ch. Form. R. T. Form T. Form. BA. R. 8. Ch. R. R. Ch. Antes. R. Ct. BA. C. E. Mis. (Ext.). Tuc. Tuc. RN. BA. E. SI. C. C. R. (Ext.) C. T. Ch. BA. C. E. C. Ct. T. S. (Ext.) C. T. C. C. RN. C. Sf. C. (Ext.) C. c. c. c. C. T. stitckert: graminaceas argentinas. 187 Ahora. Antes. Aristida Adsc. v. caerulescens sv. condensata H Aristida mendocina Phil Aristida pallens Cav. gen .... Arundo Donax L Bouteloua aristidoides (H. B. K.) Gris R. RN. R. Sgo. Ch. R. Form. R. T. T. Ct. T. Ch. Form. C. R. Sgo. Ch. R. Ct. Ch. Sf. Ch. R. Form. R. Ch. R. BA. Form. R. T. BA.R.Ct.Ch.Form R. R. T. BA. Jujuy. c. M. C. C. BA. C. (Ext.) SI. C. Ct. T. S. Bouteloua curtipendula (Mi- chx.) Torr Bouteloua multiseta Gri?. . . . Bromus aulecticus Trin Bromus unioloides ( W.)H.B.K. V. humilis Desv Calamagrostis montevidensis Nees C. R. Ct. S. (Ext.) RN. BA. E. C. Sf. BA. C. M. C. (Ext.) RN. BA. CT. Calamagrostis Hieronymi Ha- ckel R. Tuc. Cenchrus myosuroides H.B.K. Chloris ciliata Sav Chloris distichophylla Lag. sen C. T. S. C. Mis. (Ext.) C. T. C. (Ext.) Chloris polydactyla Sw. bre- viarist. paucirad C. Chloris virgata Sw Sl.C. Ct. T. S.(Ext.) Cortaderia dioica (Spr.) Speg. Cynodon Dactylon (L.) Pers. . Dactyloctenium aegyptium (L ) K. Richt BA.C. BA. C. (Ext.) T S. íExt.) Diplachne carinata (Gris.) Ha- ckel SI. C. Form. (Ext.) Diplachne chloridiformis Ha- ckel C. Diplachne dubia (H. B. K.) Scribn C. (Ext.) Diplachne fusca (L.) P. B . . . . » latifolia (Gris) Ha- ckel C. T. (Ext.) C. T. S. Form. (Ext.) Diplachne spicata (Nees) Doell. Distichlis scoparia(Kth) Arech. » spicata (L.) Greene. . BA. C. Sf. M. C. BA. C. Sf. 188 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ahora. Eleusine indica (L.) Gaertn. » tristachya Kth I Elionurus candidus(Trin) Ha- ckel Eragrostis interrupta íLam.j Doell '. I Eragrostis lugeiis Ntje.s • » » subsp. flac- cida (Lindm.) H Eragrostis Neesii Triii pilosa (L.) P. B. . . » retinens Hackel & Arech Eragrostis virescens (Kth.) Presl Eriochloa montevidensis Gris. » » f. sub- colorata H G3^mnopogon spicjitus (Spr.) OK Hordemn como.suiu Piesl .... > murinnin L. ssp. le- porin. R Koeleria Kurtzii Hackel Leptochloa mucronata Kth . . . » virgata (L.) P. B. Loliura multiflorum Lam. typ. Luziola leiocarpa Lindm. . . . Mélica arg3'rea Hackel » macra Xees Microchloa indica (L.) OK. . . Muehlenbergia diffnsa W. . . » nardifolia Gris. Munroa benthamiana Hackel. Oplismenus compos. fL.) P. B. V. loliac. (Lam.) H Panicum colonum L Panicum crusgalli L. typicuiu. Ch. BA. Ch. Form. Sf. Form. Sgo. C. Ch. Form. BA. BA. C. R. S. R. Ch. Ch. BA. BA. BA. Ins.^Malv. BA. C. Ct. Ch. Ch. R. BA. Sf. BA. BA. an? cult. T. R. Ch. Ch. R. Ct. ATites. BA. C. Ct. T. S. F. Mis. (Ext.) C. E. Sf. T. fExt.) RN. BA. Sf. C. T. O. (Ext.) E. Corr. (Ext.) RN.BA.C. Ct.R.T.(Ext.) C. T. E. Corr. (Ext.) BA. S. (Ext.) C. (Ext.) T. E. C. T. Corr. Mis. (Ext.) C. E. C. (Ext.) C. c. C. R. T. E. C. T. Corr. F. (Ext.) T. (Ext.) ba! c. C. (Ext.) c. Pat. BA. CE. (Ext.) C. Ct. T. S. (Ext.) T. (Ext.) C. C. T. C. C.E.T.S. E.Mis. (Ext.) stuckert: graminaceas argentinas. 189 Ahora. Antes. Panicum crus galli L. v. brevi- setum Doell BA. R. c. (Ext.) Panium crus galli L. v. sabu- licola Doell Form. C. E. T. Corr. Mis. Paniciim divaricatum L Ch. Form. s. Mis. Panicum insulare (L.) Mey, tvnicum Ct. Form. c. T. j f^*^"-»** Panicum insulare (L.) Mey, v. penicillig; fSp.) H Ct. c T. Ch. Mis. (Ext.) Panicum insulare (L.) Mey, v. tenerrimum (Kth.) H BA. R. T. c. Panicum milioides Nees BA. Ch. Form. c. T. Mis. (Ext.) » monostachyum H.B.K. Sgo. c. T. » sanguiualeL. V. digitat. Hackel BA. Ch. c. Ct.T S. (Ext.) )rm. (Ext.) Panicum spectabile Nees. typ. BA. Fe Panicum spectabile Nees. v. helodes H BA. c. Panicum velutinosum Nees. . . R. c. (Ext.) Pappophorum alopecnroideum Vahl R. Ch. Form. M . C. Ct. T. S. Pappophorum mucronnlatum Nees R. C. T. 8. (Ext.) Paspalum dilatatum Poir. . . . Ct. RN. BA. M. E. C. T. Corr. Mis. (Ext.) » disticlium L BA. R. C. T. » » » V. Digi- taria Hackel BA. BA. R. C. c. T. Paspalum Larrañagai Arech . T. » malacophyllum Tr. V. longip. H R. c. T. Paspalum notatum Pluegge. . Sf. BA. E. C. E. Ct. Sgo. Corr. Mis. (Ext.) Paspalum plicatulum Michx.. Ch. Form. BA.E.C.Corr.Mis.(Ext.) » scoparium Pluegge. Ch. C. Sf. E. Corr. (Ext.) Phalaris augusta Nees BA. Ch. Chub. E. C. Pharus glaber H. B. K Ch. Form. Sf . T. Phragmites communis (h.) ^. ...UaÉív' ■ Trin Chub. R. Juj. Ch. Pat. BA. E. C. (Ext.) BA.Sf. CT. Piptocliaetium ovatum Desv. . 190 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ahora. Poa bonariensis (Lam.) Kth . Polypogon interruptus H.B.K. V. crinitns (Tr.) H Polypogon monspeliensis (L.) Desf Rottboellia compressa L. f. v. fasciculat. (Lam.) H Setaria gracilis H.B.K » » f. breviseta H. » » var. purpu- rase. (H. B. K.) H Setaria macrostachya H.B.K. Setaria Onurus (W.) Gris.. . . Setaria penicillata Presl Stipa Ichu (R. & V.) Kth » neesiana Tr. & Rupr. f. contorta H Stipa pampagranden.sis Speg. » tenuissima Tr. v. curu- mal. (Sp.) H Sporobolus argutus (Nees.j Kth Sporobolus argutus v. tuber- culatus (H.) H Sporobolus asperifolius Nees. & Mey Trichloris inendociua (l'hil.)j F. Kurtz I Trichloris pluríflora Fourn.' typ Triodia paraguayensis (OK.) Hack Triodia pilosa (Buckl.j Elmer- Merill Ch. Chub. Juj. BA. Form. Form. BA. T. Form. Form. BA. Ct. Ch. BA. C. BA.R.Sgo. Form. R. C. Form. BA. Ct. R. R. T. Antes. BA. Sf. C. T. M. C. (Ext.) Pat.BA.M.Sj.C.R.fExt.) C. E. T. (Ext.) BA. C T. (¿xt.) C. c. C. T. (Ext.) BA. E. C. T. (Ext.) C. T. (Ext.) M. C. (Ext.) C. c. s. BA. C. Ct. T. T. Pat. RN. BA. M. Sj. R. (Ext.) Pat. — S. C. T. S. (Ext.) C. (Ext.) Pat. M. Sj. C. R. (Ext.). STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 191 categoría II. Novedades para la 3.^ contribución. Variedades Agrostis montevidensis Spr. var. aristata Doell Gymnopogon spicatus (Spr.) OK. var. phirifíorus Doell . Panicum rivulare Trin. var. gruTnosura (Nees.) H Pappopliorum mucroniil. N. var. imginaUiín (Phil.) H . . Paspalum malacopliyllum Tr. var. linearifoUum H Stipa caespitosa (Gris.) Speg. var, elata (Speg.) H Stipa neesiana Tr. & Rupr. var. hispiduJa (Sp.) H Stipa plumosa Tr. & Rupr. var. gracilis Speg Aho7'a BA. C. Especies Agrostis exarata Trin » Hackelii Fries. typ. » hygrometrica Nees . » montevidensis Spr. . Aira caryophyllea L Alopecurus antarcticus Vahl » aristulatus Michx. » geniculatus L. . . . Anthaenantia lanata Bentli. . . Antoxanthum odoratum L . . . Aristida Spegazzinii Arech. gen Arundinella hispida (W.) OK. Ch. Rioja. Ch. Tuc. Tuc. Tuc. Chub. Tuc. Tuc. C. Chub. Tuc. BA. BA. Ct. Ch. Citada C. Ch. Antes ER. Urug. ER. BA. E. Corr. Mis. (Br. Mend. Form. (Parag.). Salt. Juj. RN. Salta. Salta. Fueg. Pat. austr. (Ext.), Jujuy. BA. (Ext.). BA. Urug.). Pat. (Ext.). Pat. (Chile). BA. (Am. bor.). Pat. (Am. bor. Europ.) RN. BA. E. Sf. C. T. Corr.Form.Mis.(Ext.) Fueg. Pat. (Eur.). BA. (Ext.). E. (Urug. Parag. Bras.) typ. 192 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Citada Especies Ahora 1 Antes Atropis argentinensis Hack. et f. mend forma :Mend.Córd. tip. Jujuy. Briza erecta Lam C. BA. (Ext^. » glomerata Hackel & C. BA. (Ext.). Arech Briza snbaristata Lam C. Sf. Chaco. Pat. B-A. (Urug. Bras.) Bromas coloratus Stend Chubut. Fueg. Pat. ;Ext.). » hordaceus L : BA. BA. (Ext.). Bromus macranthus Meyen. . ! Chub. Fueg. Chub. M. (Ext.). Calamagrostis nard ¡folia Gris . Tuc. Córd. » neglecta (Ehrh.) Gaertn Chab. Fueg. Sta. Cruz (Ext.). Calamagrostis patagónica íSpeg;.) Macl Chub. Chub. ^•s^2-"^í5 / ^^M.»^* Cenchr\is echinatiis L Tuc. liA. ER. C. T. (Ext.) Coix lacrima L Tuc. Mis. (Bras.). Cortaderia pilosa i D'Urv.) Hackel Chub. Pat. austr., ]\Ialviu. Daiithonia cirrata Hackel cSc Arech BA. BA. (Urug.). Deschampsia aciphylla Fr.) Speg Chub. Fueg. Sta. Cruz (Ext.). » antarcticaHook.f. Sta. Cruz. Fueg. Sta. Cruz, Chub. M. (Ext.). » caespitosa P. H. Chab. Sta. Cruz (Ext.). Diplachne fascicularis P. B. . Chaco Tuc. ? >' inendncii)a i Pliil.) F. Kurtz Curdo ba. Pat. BA. M. K. Ct. Elymus andinas Trin Chub. Chile. Eragrostis hypnoides B. 8. P. Chaco BA. Mis. (Ur. Br.). Eriochloa pauctata Ham Ct. Tuc. BA. C. Form. Festuca chubutensis Speg. . . . Chub. Chub. » Commer.sonii Francli . Chub. Fueg. Sta. Cruz. » muralis Ivtli Cbub. BA. Pat. E. C. i^Chile}. » ovina L. v. magell. . . Chub. Fueg. Sta. C. M. C. Ct. R. S. » parpurascens B. y S . . Chub. Fueg. Sta. Cruz. Hordeam jubatum L BA. Fueg. Pat BA. stuckert: gramináceas argentinas. 193 Especies Cottea pappophoroides Kth. . Hordeum stenostachys Godr. . » vulgare L Imperata brasiliensis Trin . . . » cylindrica P. B . . . . Koeleria Bergii Hieron Lepturus incurvatus Trin. . . . Mélica papilionacea L Monantliochlog littoralis En- gelrn Mueblen bergia nardif olia Gris. » phragmitoides Gris. Oryza latifolia Desv » sativa L ' Panicum adustum Nees » amplexicaiile Rudge. » elepbantipes Nees.. . » laxum Sw » paucispicatnm Mo- rong Panicum Prionitis Nees » proliferum Lam » rivulare Trin » spectabile Nees. typ . » tricboides Sw Paspalum stellatum Fluegge. » virgatum L Pennisetum latifolium Spr. . . Piptocbaetium bicolor (Vabl.) Desv Poa cbubutensis Speg » lanigera Nees » nemoral is L » patagónica Speg » pilcomaj^ense Hack. (v. ca- lam.) Poa pratensis L » scaberula Hook. f Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser Citada Ahora Antes C. R. cambio de nombre C. Cb. Chub. C. Tuc. BA. BA. C. R. Tuc. Tuc. Cb. Tuc. Cb. Cb. BA. Cb. Sf. M. Sf. C. R. Ct. T. (Ext. BA. C.Sf. Cb. Form. (Br.). Pat. Pat. BA. (Eur.). BA. (Eur.) . C. (Am. bor.). C. Tuc. Form. (Bras.). Tuc. (Ur. Br. etc.). E. Mis. (Ur. Par. Br.). Form. (Parag. Br.). BA. Sf. E. Form. (Br.). E. For. Mis. (Br.). Ct. Sgo. Form. (Parag.). Sf. C. Cb. E. Corr. (Parag. Br.). BA. Cb. f?A. Cb. (Parag. Br.). BA. E. Corr. Form. (Ur. Par.) BA. Form. Form. (Br.). Juj. Form. (Par. Br.). Cb. T. Mis (Bras.). Cb. E. T. Form. (Bras.). Cb. BA. BA. Ct. T. S. (Ext.). BA. BA. (Cbile). Cbub. Chub. BA. Pat. BA. (Ext.). C. Fueg. (Ext.). Cbub. Cbile. var. tip. T. Form . (Parag,). C. Cbub. Fueg. Pat. (Ext.). Cbub. Fueg. Pat. C. Juj. (Ext.). 3.°^, T. XIV. Mayo 11, 1911. 13 194 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRE.^. Especie Citada Ahora Sécale cércale L BA. C. Setaria Onurus (W.) Trin Sgo. Cli . viridis (L.j P. Beauv J B A . Spartina ciliata Kth ] BA . Sporobolus brasiliensis (Rad- di) Hack BA. C. Sporobolus subinclususPhil. . RN. C. Stipa filiculmis Del i Chub. C. » Ibari Phil Sta. Cruz. » latifolia Hackel & Arech.. Córd. ■i megapotamica Spr C. » plumosa Tr. & Rupr. . . .' Tuc. » pogonathera Desv Chub. RN. M. > sublaevis Speg Ch . 9 teuiiis Phil C. » uspallatensis Speg.. Triodia Figueirai Arech . . Trisetum subspicatum (L.) P. B. V. phleoid. H Triticum vulgare L. t}-}). . T. C. Ch. S»-C C. Antes BA. ;Ext). Pat. BA. E. C. T. (Ext.). BA. (Eur.). BA. (Urug. Bras.l Pat.BA.C.T.Mis. (Ext.} Mend . Chub. Xeuq. BA. Sf . C. (Ext). Sta. Cruz (Ext.). BA. (Ext.). BA. Ext.). Pat. M. T. S. Jnj. (Ext). S'^-C. (Ext. . BA. RN. BA. .^I. (Ext.). E. Urug.). Fueg. Pat. BA. (Ext.). categoría III. Novedades para la Argentina. Nuevas siihvaviedadas y vnriedadea . Citada antes como de: Andropogon saccharoides S\v. gen. subvar sub- niutifu^ Vasey Aiu. bor. & auat. Andropogon Sorghum Brot. subvar. tmiticus Hackel Bras. Agropyrum repens P. B. var. maritimum Koch. Europa. STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 195 Citada antes como de: Andropogon saccliaroicles Sw. var. genuimis. H. Chile, Eras. etc. » Salzmanni (Trin.) H. var. arista- tus H Urug . Bras . Aristida Adscensionis L. var. _2^wm?7rt Coss. & Dur Europa, Afr. Bromus hordaceus L. var. leptostachys Beck. . . Europa. Eragrostis virescens Presl. var. trichophyUa (Benth.) Hack Australia. Glyceria plicata Er. var. spicata Lange Italia. Lolium temulentum L. var. macrochaeton A. Br . Europa. Paspalum ovale Nees var. apiculatum Hack. . . Parag. » quadrifarium Lam. var . minus Doell . Bras. Phragmites communis Trin. var. flavescens Gus- tar Europa. Poa pratensis L. var, subcaeruJea (¡ám.) Asch. . » Tragus racemosus (L.) Hall. var. biflorus Hac- kel » Triticum vulgare L. var cdhidutn Alefeld » » » » » erythrospxivm. Ivoerner . » Nuevos especies. Ágrostis pectinata Hackel & Arecli Urug. 3> stenophyJJa Pliil Chile. Andropogon Ilafsleri Hackel Parag. A^Hstida humboldtia.'ia Trin Am. bor. » longiseta Stend . var. robusta Scrihn. . > » Avena ludoviciava Dur Europa mer. » scabrivalvis Trin Urug. Chile. Bouteloua vestita (Wats.) Scribn Am. bor. Briza máxima L Urug. Europa. » uniolae Nees Urug. Parag. Bras. Brom,us valdivianus Phil Chile. Calamagrostis fuscata Steud Perú. Danthonia virescens Desv Chile. EUonurus latifloo'us Nees Urug. Parag. Bras. Elymus gracilis Phil Chile. Eragrostis neomexicana Vasey Am. bor. » ortlioclada Hackel Parag. » purinirascens R. & S Urug. Parag. Erianthus Trinii Hackel Urng. Parag. Bras. Festuca monticoJa Phil Chile. Imjjerata Tninutifiora Hackel. Bol. Perú. 196 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Citada antes como de: Panicinn cyanescens Nees Urug. Parag. Bi-as. 2 dtcipiens Nees » » » » fasciculatnm Sw » Bras. » hirticcnihim Presl Am. bor. 3> lanatíini Sw Parag. Bras. Antill. » najarhivi Arech Urug. » aff. nodifloi'un Lam » Bras. Paspalum malacophyllum Trin. typ Parag. Bras. Pennisetum nervosum (Xees.) Trin Urug. Parag. Bol. Bras. Poa jyatagonica Phil Chile. RottboelUa selloana Hackel Urug . Bras. Setaria flava Kth Parag. Bras. Stenotaph vum dimid. (L.) Br. v. amer. (Schr.) H . Urug. Bras . CATEGOEIA IV. Novedades para la ciencia. Nuevas formas. Andropogon saccb. ssp. leucop. sv. perf forma fíisco-ariKtatiis St. Andropogon sacch. var. imperatoides H » ad rar. hra.<> » » scahrifolia » Polypogon elongatus Kth » minor » » monspeliensis (L.) Desf. » nanas Stuckert. Setaria caudata R. & S » ramosa Hackel. » gracilis H. B. K » hreviglumis » » » » » megala7itha Stuckert. » Onurus ("W.) Gris » grandiflora Hackel. » » » » » ramulosa » Sporobolus argutus Kth » purpurascens » » asperifolius Nees » biflorus » » subinclusus Pbil » panícula expansa St. Stipalchu fR & P.) Kth. v.gyiierioide3(Ph.) H. » interrupta Hackel. » neesiaua Triu » depauperata » Tragus racein. Hall. V. berteron(Sch.) Hackel. » rubescens Scuckert. lyuevas suhvariedades y variedades. Patria limitada de la subvar. ó var. Agropyrum repeus (L.) P. Beauv var. scabriyltnne Hack. Jujuy, Andropogon saccliaroides S\v. V. imperatoid. H subvar. muticus » Chaco, Aristida Adesc. L. var. argen- tina H » densiflora >> Córd . Aristida venustula Arech ... . var. scahrifolia » Chaco, Briza triloba Nees » interrupta » Córd . Bromas unioloides (W.) H. B. K » 2^^^bescens » Tuc. Danthonia cirrata Hackel & Arech .) melanatliera » Córd. Diplachne fusca (L.) P. Beauv. ■■> mac?'otricha » Chaco. Elymus andinus Trin » proliferus Speg. Chub . Pestuca chubutensis Speg. ... > submutica Hackel. » Glyceria plicata Pries » scabriflora » BA. Gymnopogon spicatus (Spr.) OK A brevisetus » » Hierochloé utriculata Kth. . . » juncifolia » Chub. Mélica Stuckertii Hackel .... > cordobensis » Córd . Microchloa indica (L. f.) OK, » tenuis H. & St. Tuc. 198 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Paspalum densum Poir var « inaequivalve Raddi. » Piptochaetium ovaturn Desv. Poa laniaera Xees Poa pilcrnayensis Hackel. . . Polypogon elongatus H. B. K. Stipa caespitosa (Gris) Speg.. » latifolia Hackel &Arech. Patria limitada de la var. ar . eJUptico-ohlong . Hack. Chaco . » glahriflorii'm Hacl L. » » 2?iirpuvascens » » » Stnckertii Hack. Cór^l . » tcmdilensis » BA. » calatnagrostoi- dea » Tuc. » Tnuticus » 2> » Lilloi » Tuc. 7> grandiflora » Chub . » paUens » » Nuevas esjjecies. Patria limitada. Agrosti.s an ? tiov. .sper . aff. A. scotantliae Phil Mend. an ? Chile. Adrogopon colorafns Hackel (noinen} Chaco . Aristida imdfiramca » Córdoba. Bromvii ohtusifíoriis » Clinl). Pat. Calamagi'osfis líackoli (H.y Lillo Tuc. » jmJrhiafa Hackel » Distichlis Jaxifíora » BA. Eragrostin lovgipila » Rioja. Festuca an ? nov. Hjtee. aff. F. Ulochaetae Doell Tuc. GymuojJogou miiticus Hackel (nomen) Chaco. Peniiisf turnan? noi'. spec . aff. P. complánate (Nees) H. Tuc. Poa caJrJiaquieiisis Hackel a » di)lir]inj)hylla » . . . » » glomerifíira » » » Lilloi » » » lobata » (nomen.] » » micravfhera » » '> » muñozensU » » » supérala » » Setaria plaiyraulis Stuckert & Hackel Rioja. Schedonnardus ? sp. ? an ? ííou. gf^n Chaco. SiÍ2>a hypogona Hackel BA. » j)oJyclada » Rioja, Cat. » Stuckertii » Córdoba . Trisetum KcAerophylhim Hackel Chub, Pat. EESENA GENERAL TOTAL DE ESPECIES CITADAS 379. Categoría I. Número de variedades y especies obser- vadas en provincias para las cuales aún no fueron indicadas 120 TT TVT 1 , , r. » ^ T ( variedades 8 Categoría II. Novedades para la 3. Contribución .... . ,^^ „„ ^ ^ I especies 91 = 99. ^ , ^^^ ^, . , n -n. A ( variedades 17 Categoría 111. JNovedades para la K. A I ■ n. ci '^ ^ especies 34 = 51. í formas 36 Categoría IV. Novedades jsara la ciencia ^ variedades 25 / especies 25 = 86. Aumento total de citas nuevas entre formas, varieda- des y especies 232 EXPLICATIO TABULAEUM. TAB. I. Aristida multíramea Hackel (N.o 123). a. Planta (2/3 magn. nat.)- b. Spicula (2 i) c. Gluma I. ) d. . II.S'V.) e. » III. (fertilisj (VO- TAR. II. Stipa polyclada Hackel (N.» 149). a. Planta («/s magn. nat.). b. Spicula (Vi) c. Gluma I. ¡ n , ) d. . II. ^ ^ ' '^' e. » III. (fertilis) (Vi). TAB. III. Stipa Stuckertii Hackel (N. " 151). A. Planta (K-¿ magn. nat.). B. Panícula (magn. nat). C. Lígula a. Spicula b. Gluma I. d. Gluma II. c. Gluma III. (fertilis). e. Palea f. loiliculae, stamina, pistillum. TAB. IV. A. Calamagrostls Hackelli Lillo (N." 199). A. 1. Planta (magn. nat.). A. 2. Folia innovationum C/i). A. 3. Spicula (Vi ) A. 4. Gluma fertilis, palea et flos ( 8 '/z / 1) a latere visi. A. 5. » » (8 'u/i) a dorso visi. TAB. IV. B. Calama^rustis pulviiiata Hackel (N." 217). B. 1. Planta (magn. nat.). B. 2. Spicula (Vi). B. 8. Gluma fertilis, palea ('/i). B. 4. Anthera ("/i). Tab. N.° 1. íl Jos. Fieischmanii, del. Jmpr. A. Berger, Wien. Aristida multiramea Hack. Tab. N." 2. Jos. Fleischmann, del. Jmpr. A. Berger, Wien. Stipa polyclada Hack. Tab. N.° 3. Jos. Fleischmann. del. Impr. A. Berger. Wieii VIH. Stipa Stuckertii Hack. Tab. N." 4. h5 SV2/, B3 % Jos. Fleischmann, del. Jmpp. a. Bcrger, Wíen VIII. A. Calamagrostis Hackelii Lillo. B. Calamagrostis pulvinata Hack. índice de los nombres latinos Aegilops iiicurvata L 174 Aegopogon teuelliis Trin 19 Agropyruní repeiis (L ) P. B. v. maritim. Koch. 2, 175, 194 » » V. scabrifül. Doell 175 » » V. scabiügluine H. 175,197 » » V. vulgare Doell. 17G, 186 Agrostis bromidioides Gris 95 ^> eminens (Presl.) Gris 99 exarata Friu 95,191 » Hackelli Fries typica 95,191 >' » f. viridiflora H 96 • hygrometrica Nees ?. ..... 96, 191 » laxiflora Eichv. aristata Gris.. 2,97 » montevideiisis Spr. typ 9'), 191 » » V. aristata Doell 2,97,191 » » V. submutica Doell 97,186 » uaua Kth. v. aristata Gris. ... 97 » panicoides Lam 42 » pectiuata Hack 97, 195 » pulchella Kth. typ 98,186 » » f. purpurase. F. K 98 » » f . virescens F. K 98 » scotantha Phil 98 > steaopbylla Phil 98, 195 > verticillata Vill 98 » sp 98,198 Aira aciphylla Franch 106 » antárctica Hook 107 » brasiliensis Eaddi 91 » caespitosa L 107 » caryophyllea L 105, 191 » subspicata L 109 Airopsis millegrana Gris 2, 92 Alopecuriis alpinus Sm 88 » antarcticiis Vahl 88, 191 » aristiilatus Michx 88, 191 » geniculatus L 89, 191 » » var. aristulatus (Michx.) Torr 89 » magellanicus Lam 88 Pág. Alopecurus variegatus Steud . 88 Ampelodesmos australis Brongn... 126 » egmontiana E-. & S . 12o Audropogou coloratus Hack. ... 13, 198 » coJidensatusKth. v. geu. subv. typ 13 » coasauguiueus Kth. v. gen. 13, 186 » » V. humilior H 13 » contortus L. gen 13, 186 » » V. secuudus H . . . . 13, 18o » Hassleri Hack 14, 195 » hispidus W 20 » imberbis Hack. et var. i-". genuin. Arech 17 » inacrothrix Trin 14 » iiutans L. v. agrostoides (Sp.) Hack 14, 186 '> » » f. ad stipoid. H. verg. 14 » » V. aveuaceus H.... 15 » » V. pellitus H 15,186 » » V. stipoides H 15 » paiiiculatiis Ivth 15,186 » » f. ad coiisaug. verg'. 15 5' » var. elungatus H 15 » saccharoides Sw. geuuia. H. 15, 195 » » geuuiíi.subv. siibmut.Vas. 16,194 » » var. barbinodis (Lag.)H.. . 16.186 » » » iiuperatoiles H 16, 186 « » f . a , V. brasil. H. verg.. . 16, 196 » » subv. muticus H 16, 197 » » V. laguroides (DO.) H. . . 16, 186 » » subsp. leucopog. (N.) H. subv. typ. H 17,186 » » » subvar. perforat.(Tr.)H. 17, 186 » » » » » f. fusco-arist. St. 17, 196 » Salzmaunii (Tr.) H. v. arista- tus H 17,195 » selloaiius Hack 18, 186 » SorghumBrut. v.ceriiuusKarw. 18 » » v. vulg'aris Hack 18 » » subsp. lialepensis (L.) H. 18, 186 206 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pág. Audropogon *orghum suljps. hale- pensis subv. inutic» H.. . . 18, 194 » squarrosus L. f 18 » tener Kth 18,186 Anthaenantia laiiata Bth 29, 191 Antüxanthum odoratiim L 63, 191 Arlstida AdscensiuiiisL. sp.anomal. 64 » > var. argentina H 65, 186 » ■ -> subv. densittora H 65,197 » • > breviseta H 65 » » » faerulcMcens (Desf.) H. 65,186 » » • » f. ad V. modest. verg. H. 65 » > » » subv. coudensat. H. 65, 187 » » . laevis H 65 » » » modesta H 65 » » » pumila (Dec?ne) Coss. & Dar 2,65,195 » » » scabriflora H 66 » 'Uvaricata H. ct B 66 » t'asciculataTorr. V. Nutt. Tliurb. 60 » humboldtiana Tr it Rupr. 2, 66, 195 » longiseta Sti'ul. v. rubiista L- Scribii 2, m, 195 • uiendocina Phil 67,187 » multíramea Hack 67,198 » marina Cav 69 • palleus Cav. (^en <>9, 187 » » f. breviaristata H.. ti9, 196 » » ad V. intermedia Tr. verff 69 » » V. tenuicula H 69 » » ad. V. tenuifolia Nees verg 70 » pmnila Decsne 65 • >»pejfa7,i!inii Ar^ch. gen 70,191 » » » V. al)breviata H. 70 > » \. pallesrens H 70 » » i f. culo rata II.... 70, 196 » venustula Arecli v. scabrifol. H 71,197 » sp 71 Arundiiiclla Urasiliensis Radiii 20 . hispida (W. I OK 20, 191 Arundo Donax L 126, 187 » neglecta Elirh 102 » pilosa D'ürville 126 » stricta Timín 1(>2 Atropis argcntincnsis Hack. f. mendozina H 162, lí>2 » convoluta Gris.v.mendozinaH. 162 Avena caryophyllea Waber 105 » fatua L 110 » » V. glabrata Peterm 110 Pág. Avena hirsuta R.oth 110 » lufloviciana Dur 2, 110, 195 » sativa L m » scabrivalvis Trin 111,195 » sterilis L 111 » » Ind. Kew 110 » subspicata Clairv 109 Bouteloua aristidoidcs (H. B. K.) Gris, gen 118,187 » » í. vag. lat. St 118, 196 » curtipendula(Michx.)Torr. 119,187 >; lopliostacliya Gris 119 » multiseta Gris 119, 187 » var. pallida H 119 • polystachya (Bth.) Torr 119 » simplcx Lag . 119 » vestita (Wats.) Scribn. . . 2, 119, 195 Briza elegans Doell 143 » erecta Lam 143,192 » g'lomerata Haf'k. & Arecli. 143,192 OK 144 » laniarkiana Necs 145 » máxima L 2, 144, 195 » miaor L 145 » stricta (Hook.) Steud 145 » subaristata Laní 145,192 » triloba N.'cs 146 » » í. pumila H 14(í » » 1 violascens II 146,196 » » var. interrupta H. 146,197 » uniulae Nees 14(5, 195 » Uniolae Nees 146 » violascens Steud 145 Bromidium hj'grometric. N. & M.. 96 Kromus auleticus Trin 169,187 . coloratuis St.-ud 169,192 » erectas Hudson 170 hordaceus L 170, 192 » » V. leptostachys Beck. 2, 170, 195 » macranttius Mey 17 1 » mollisL 170 » » vcc. leptostachys Beck. 170 • obtusiñorus Hack 171,198 » setifolius Presl 171 » uniololdesfW.) H BK f. clels- tüffama H 172 » » 1. chasmogama H. . . . . 172 » » • subí' achalensis St. 172,196 » » var. brevis (.Steud.) H... 172 » «> liumilis Desv 173,187 » » » pubi'scens Hack... 173,197 » valdivia ñus Phil 173,195 STUCKERT: GRAMINACEAS ARGENTINAS. 207 Calamagrostis capitata Hack 100 » emiuensSteud.f.brevipilaH. 99, 196 » erythrostachya (Desv.) Pla'ík. 99 » fuscata (Presl.) Steud 99, 195 » Hackeli Lillo 100,198 » Hieroiiymi Hack 101, 187 » l spicata (L.) Greene 142, 187 » » f. hirta (Phil.) OK 142 » » var. mendocina (Ph.)H. ]42 » » » thialassica(H.B.K.) H. 142 Eleusine indica (^L.) Gaertn.. . . 120, 188 208 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pág. Eleusiue tristachya Kth 120, 188 Eliouurus caudidus(Trin.)Hack 12, 188 » latiflorus Nees 12,195 » viridulus H 13 Elymus aiidiiius Trin 184, 192 » > var. prolifei'us Speg. 184, 197 » gracilis Phil 184, 195 Epicampes aruudinacea (Trin.) Hack 93 » caerulca Gris. var. submutica Hack 93 Eragrostis airoides Nees 91 » atrovirens (Desf.) Trin 134 > capillaris (L.) Steud 132 » flaccida Lindm 135 » hypuoides B. S. P 132,192 » interrupta (Lam.) Doell... 132,188 » longipila Hack 132.198 ■> lugens Xees 134, 188 » i. f. paluda Hack.... 134, 196 » » siibsi». flaccida (Lindm.) Hack 134,188 » megastachj a (K.) Link 134 » lucxicaiia (Lag.) Link 134 » niíiiur Host 135 » Neesii Trin 135, 188 » neumexicana Vasey. ... 2,135,195 » MijE^ricaiis (H. B. K.) Steud .. . 186 » orthoclada Hack 130,195 ^ pilosa ( L.) P. B 137, 188 » » var. dellcatula (Tr.) Hack. 137 » purpurasceiis Nccs 137,195 » reptan.s Nees 132 • retiiiciiN Hack. & Arech . . 137,188 » trichophylla Benth 138 » Uniolae Nees 14<5 > vlresceus (Kth.) Presl 130,188 » f. majur Hack 138 » > var. tracliypliylla Hack... 138 j> » » trie liu i>hy 1 1 a ( Bth.) H 138, 195 Erianthus saccliaroides Michx. v. Trinii H 10 » Trinii Hack 10, 195 Erioclilua muutevideMsIs Gris 30 » » f. suhculorata Hack. 30 » polystachya H. B. K 30 » punctata Ham 30,192 Festuca acautliopliylla Desv 103 » calchaquiensis Hack 103 » chubutensls Spejí 103,192 » » var. submutica H. 103,197 Festuca Conimersoni Franch. . . 164, 192 » dissitiñora Steud 174 » » var. loricata Gris 164 » eriostoma Hack 16.V » fascicularis Lam 129 » Hierouymi Hack. typ 164 » » f. panic. exp. Hack.... 104 » mouticola Phil 165,195 » muralis Hth 166,192 » Myurus L 166 » oviuaL. V. magell.(Lam.) H. 167,192 » purpurascens Bks&Sol.. 167,192 > sciuroidcs Roth 168 » setiíolia Steud. í.mutica Hack. 168 » uniuudes Hack 168 » » f. binodis Hack.... 168,196 » sp. aff . Ulochaetae Doell 169 » sps. 169 Clyceria plicata Fries. v. scabri- Üora Huck 161,197 » » V. spicata Lange 162, 195 » spicata Guss 162 Goldbachia .Mikani. Trin 20 Gymnopu^uii biflorus Pilger 117 » laevis Nees 117 » » var. longearist. St 117 » mutlcus Hack 117,198 » splcat».s (Spr.) OK 117 » » var. brcvisetus Hack. 117, 197 » -> var. ]>luriflurus Doell.... 117 Gymnothrix conipianatus Nees.... .57 K latifolius Sch 54 » nervosus Nees 55 » tristachyus H. B. K 54 Gynerium argenteum Nees 125 » pilosum iDT'rv.; Macl 12(> llalochloa acerosa Gris 2, 124 Helopus punctatus Nees 30 Hierocbloe titriculata Kth \ . Jun- cifol. H 64,197 Hurdeum comosum Presl 180,188 > compressum Gris 2, 181 » » var. superatum Hack.. 181 » » V. tenuispic. H. &St... 181 » dlsticlmm L 180 » hexastichum L 181 » Jubatum L 180 s> murinum L. subsp. leporln. Eich 181,188 » pusillum Nutt 181 y> secaliuumSchreb. V. parvifl.H. 181 stuckert: graminaceas argentinas. 209 Pág. Hordeum sienostachys Godr. 2, 181, 193 » » var. superat. (HOSt... 181 » » var. tenuispic. (H. & St.)St 181 » vulgare Kth 181, 193 » ztíocitrun L 181 Hymeiiachne montana Gris 55 » Myurus P. B 81 Ichnanthus palleiis Muiiro 46 Imperata arundinacea (L.) Cyr. v. condens. (St.) H 9 » Ijrasilieusls Trin 8, 193 » caudata Chapm 8 » caudata Gris 9 » cyliiidrica (L. ) Cyr. var. condens. CSt.) H 9,193 » mluutlflora Hack 9, 195 » Sapé N. J. Anderson 8 Ipnum mendocinum Phil 130 Ischaemum hispidum H. B. K 20 » secundatuDíi Walt 57 Ixophorus viridis (L.) Nash 53 K.oeleria Berg-ii Hieron 138, 193 » » forma 139 » Kurtzii Hack 139, 188 » phleoides (Vill.) Pers 139 Lagurus cj'lindricus L. 9 Lasiacis divaricata (L.) Hitch. & Ch. 35 LiCersia liexandra Sw 62 Ii<-'i)tocliloa faseicularis (Lam.) A. Gray 129 » mucronata Kth 121. 188 » virgata (L.) P. B 121, 188 Leptücoryphium lanatum Nees 29 IjCpturus iucurvatus Trin 174, 193 Lithagrostis lacrima Jobi Gaertn . . 7 liolium multlflorum Lam. tijp.. 173,188 » > var. muticum DC. . 174 » perenne L 174 » » f. anómala Hack. 174,196 » rig-irium Gaud 174 » » var. aristatum Hack. 174 » temulentum L 174 » » var. macrochaeton A. Br 2, 174, 195 Liiiziola leiocarpa Lindm 59, 188 l>ycurus alopecuroüdes Gris 88 Manisuris selloana (Hack.) OK 11 Mélica argyrea Hack 139, 188 Mélica aurantiaca Lam 139 » cordobensis Hack 139, 140 Mélica macra Nees 139, 188 » papiliouacea L 140, 193 » sarmentosa Nees 140 » S«tuckertii Hack 140 » » var. cordobensis Hack 139, 140, 197 » violácea Cav 141 Microchloa indica (L. f.) OK. . . . 113, 188 » » var. ten. (Hack.) &St. 113, 197 » setacea (L. f.) E,. Br 113 Milium compressum Sw 51 » lanatum R. & S 29 » punctatum L 30 Monandraira patula Phil 107 Monanthochloé littoralisEngelm 124,193 Muehlenberg-ia difl'usa W 86, 188 » nana Kth 86 » nardifolia Gris 87,188,193 » peruviana (P. B.) Steud 87 » phragmitoides Gris 87,193 Munroa beuthamiana Hack . . . . 125,188 » squarrosa Torr 125 !%assella trichotoma (Nees) Hack.. 84 Ophiorus incurvatus P. B 174 Oplismenus composit, (L.) P. P. v, loliaceus (Lam.) H 46, 188 Oryza latifolia Desv 59, 193 » sativa L 60, 193 » » V. latifolia Doell 59 Oryzopsis bicolor (Vahl) Speg 85 l*anicum adustum Nees 31, 193 » agrostidiforme Lam 39 » amplexicaule Rudge 31, 193 » auricomum Nees 33 » Bergii Arech 32, 188 ' cayennense Lam 37 » colonum L 32 » » f. maculatum Arech.. 32 » commelinaefol. Kth 45 » compressum Biv 51 » cruz galli L. typ 32, 188 » » V. breviset. Doell. . . 33,189 » » V. sabulicola » ... 33, 189 » V. vulgare » 33 » cyanescens Nees 33, 196 » debile Desf. v. aequig-lume Hack 34 » decipiens Nees 34, 196 » dichctomum Michx 42 210 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AíflES. Paiiicum dimifliatuní L 57 » divarícatum L 35, 38, 189 » elephaiitipes Xees 35, 193 » euiieareurum Gris 30 » excelsum Xees 43 » fasciculatum Svv 36,196 » » var. fuscum Sw S6 » flavuiB Doell 47 » » Nees 47 » globuliferum Steud 50 » granuliferum H. B. K 33 > gruniüsum Nees 43,196 » Iiirticaulum Presl 2, 3*;, 19G » iusulare (L.) Mey. v. typic.. 37,189 » » var penicillig. (Speg.) Hack 37,189 » » » saccharifior.(Kaddi; Hack 37 » » » teiierrinium (Kth.) Hack 37,189 . laiiatum 8w 38, 196 » latifoliuin Doell 38 » » L 89 » laxiim Sw. typ 39,193 » » í. miiior Hack 39, 196 » Lilloi Hack 39 • iiiiliaceum Waltcr 42 iiiilioidcs Xees 39, 18'.) » t. intermedia Hack. 40, 19<; > muiiostacbyum FI. B. K 40,18!* » multinerve Uesv 45 » iiajadiitn Hack. et Aiecli. . . . 40, 19 ■> » Onurus W 4!' » ovuliferiini Triii 11 » paucíspicatiiiu Morong 41.193 » l)latycaule ( fl. & St.) Kneuck.. 51 » platycauloii OK 51 .-> platyi>li\lltiin Muiiro 41 » Frionitis Nees 2, 41, 198 » prulilerum Lain 42,198 ii\ ularc Triii 43, 193 ■> » var. ^ruiiiu'-iiiu íNees) Hack 43,191 » saii^uliiale L var. ciliarc''R.) Vasey 44 » V V. digliatiiin Ilai k.. . 44,189 » » » vulgare Doell 44 » setoí^uin Sw. var. !i. Nees 50 » spectabile Nees. typ 41, 189. 193 » » V. helodcs Hack. . . . 41, 189 » tenuiculum Mey 39 » trichanthuní Nees 45 trlcliuldes Sw 45, 193 Pauicum uuciiiatum Eaddi 45 » urvilleaiium Kth. typ 45 » » f. pauic. exp. St 46 V velutiiiosum Nees typ. vir. ... 46 » » f. violasceiis St 46 » viride L 53 » sp. aff. P. nodiflor. Lam.... 46,196 » sp 46 Pappopliurum alopecuroide um Hie- ron 123 » » » Vahlgen 2,121,189 » -' >^ f. caerulesc. St 122 » mucruiiulatuui Xfcs. typ. . 122, 189 » t". elatior St 122 f. intermedia H 123 » f. pumila H 123 » f. spicul. minor. H. .. . 123 » var. sub.simplex H. . . . 123 » » vagiuat. (Phil.) H. 123, 191 » pappiferum (Lam.) OK. v. mu- cronulatuní 123 '> saccharoides Gris 2, 121, 122 » vagiiiatum Phil 123 Paspalum ariiminatiini Raddi 21 •> coinpressuia Xfcs 51 > conjugatum Berg 21 » cujaliHiise Triii 28 deiisiim Poir. V. cllipt.-obloiig. H 21,197 (lilatatiim Poir. genuin 22,189 ■> var. jjarviflorum Doell. 23 > » » saccliariferum Arech. 22 > > f. paiicispica H 22 > di>t¡clmm L. gen 22, 189 » fl var. Digitaria Hack. 22, 189 » Hierunymi Ilack 22 htiiiilxildtianiim Fl. >ar. Stnc- kertil Hack 22 » Inaequivalve líaddi. v. glabri- llorum Hack 23, 197 ♦ lanatum H. B. K 29 » ]..arrariagai Arcdi 23, 189 » malaco|)hyllumTriri. genuin. 24, 196 . . linearilol. Ha.k 21,191 > loiigtpiliimHac k ... 24. 189 » í f. par\ ¡llorum Hack. 25, lí)f> » iiiillegraTiuin Sclir.'id 21 » multiíluruui Dofl!. f. abbrevia- tum Hack 25, 19<) • notatiim Fluegge 25, ]8Í> » ovale X^es. v. apiculat. H. 26,195 » platycaulon Spr 51, 189 » plicatnlum Michx 27 STUCKERT: GRAMINÁCEAS ARGENTINAS. 211 Pao;. Paspalum plicátil luní f. macraH. . 27 » quadrifariiim Lam 27 » » V. eloiigatuin(Gris.) H. 27 » .'> V. miaus Doell 27, 195 » scopariiim Fluegge 27, 189 » stellatum Fluegge 28, l9í'. » » f. hirsuta Hack 28,19(1 » vaseyanum Scribn 23 » virgatuin L. typ 28, 193 » f. oligostacliyiimHack. 29 » vulnerans Salzm 21 Paspalus ovalis Nees 26 Peniíisetiim cliilense (Desv) Jacks. 54 » latifolium Spr ói, 193 » moutaiíum (Gris.) Hack 55 » uervosum (Nees.) Trin 55, 196 » rig-idum (Gris.) Hack 56 » » var. loiigisetum Gris.. 56 » villosum R. Br 56 » an? sp. uov. aff . P. eomplariato Nees 57,189 Plialaris augusta Nees 62, 189 » » f. Qiacra Hack 62,196 » canarieusis L, 63 » iutermedla Busc 63 Pliarus glaber H. B. K 59, JS9 Phragmites cüinmuuis(L.)Trin. 127, 189 » » V. flavesc. Custer. 2, 127, 195 Phleum alpiuum L • • 88 Piptochaetium bicolor Desv 85, 193 » lasjanthuui Gris 8.5 » leiocarpum (Speg.) H. f. papi- llosa H 85 » uapostaeitse (Speg.) Hack 85 » ovatuui Desv 85, 189 » f. atratum Hack 85, 196 * var. cliaetoplior. (Gr.) Hack ■.... 86 « V. purpurase. Hack.. 86, 197 » ruprechtiauum Desv 86 » tuberculatum Desv 86 Pea alpina Brongn 1.58 » auuua L 147 » boiiarieiisis (Lam ) Kth. . . . 147, 190 f , plauifolia Hack. . 148, 196 í. scabriíolia Hack. 148, 196 » calamagrostoidea Hack 157 ' caichaqiiiensis ílack 148, lii8 » carrenleofuensis Speg 159 » chubuteasis Speg 149,193 » compressa L. var. virescens D'ürv l.")8 » dolichoplij Ha Hack 150, 198 Pág. Poa glomerifera Hack 151,198 » holciformis Presl 152 a hypnoides Lam 132 » lauigera Nees 152, 193 » » var. Stuckert. Hack 152, 198 . » tiindilensis Hack. 152,198 » lauugiuosa Poir 153 » JLilloiHack 1.53,198 » lobata Hack 154, 198 » micranthera Hack 154, 198 » muñozensis Hack 155, 198 » mjriautha Hack 156 » nemoralis L 156, 193 » patagouica Phil 156, 193 » pilcomayeusis Hack. v. cala- magrost. H. 157, 193, 196, 198 » prateusis L 157, 193 » var. subcaerulea (Sm.) A^ch 158, 195 » jDurpurascens Liiik 137 » reptans H. B. K 132 » scaberula Hook. f 158, 198 » Sellowii OK. (non Nees) 158 » superata Hack 159, 198 » sps 160 » sps. aff. lanuginos. Poir 153 Polypogou elougatus Kth 93 » » f. iniuor Hack 94, 197 » var. muticus Hack.... 94,198 » interruptus H. B. iv. typ 94 » var. criuit. (Trin.) H. 94,190 » mouspeliensis (L.^ Desf 94,190 » f. argentinus Hack... . 94 » f. uauus Stuck 95, 197 » spicatus Spr 117 Rottboellia coujpressa L. f. v. fas- ciculata(Lam.)H.ll,158, 190 » dimidiata L. f . et Sw 57 » incurvata L. f . 174 » selloaua Hack 11, 196 » stolonifera Poir 57 » tripsacoides Lam 57 Saccharum giganteum Trin 10 » sapé St. Hil 8 Schedoauardus paniculatus (Nutt.) Trel 118 » ;,sp. an? nov 118, 198 Sécale cereale L 176, 194 Serrafalcus niollis Parí 110 Setaria caudata R. y S 47 » í". ramosa Hack 47, 197 21 2 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pág. Setaria commiuata (Scribn.) Hack. 47 » flava Kth 47, 19(! . glauca I L.) P. B 47 » globulifera (Steud.) Gris 2, 50 » gracilis K. B. K. tjp 48, 190 » í. breviglumis Hack 48, 197 t> f. breviseta Hack... 48, líK) » f. brevispica Hack. ... 48 » f flaviseta Hack 48 » 1". loiigiseta Hack 48 » f. mcgalaiitha Stuck 49, 197 » f. radicaiis Hack 49 » V. imr;mrasc. Hack. 49,190 » imberbis K. y S. geniiina 48 » var. írracilis ( H. B. K.) Hack 48 » f. brevispica Hack.... 48 » f. flaviseta Ha(k 48 » f. longiseta Hack 48 » f . radicans H 48 » V. purpurase. (HB K.) Hack 49 » Hassleri Hack. v. aciiualis H. 49 » leiantha T{a( k 49 » f. siiblilrsuta Hack. . . . 49 « macrostarhya H Ji K 49,190 » í)i)urus ( W. I (iris 49, líX), 194 » 1. graiidillora Hack.. r,0, 197 » 1". raiiiuIuNa Hack... 50,197 » pciiirillata Presl 51,190 » platycaulis «St » Hack 51, 198 » setusa P. B. typ 52 » í. ail Iciaiitli. verg. . . . 52 » í. uiicroslaclij a IÍíkU. 52 " var iiitcrnipta St.... 52 » vertlcillata n>.i TV B 52 » vlrldis (L.) P. B 5H, 194 Sieglingia acuminnta (JK 128 » argentina OK 128 » pilosa ( Biii kl.) Nasli 12H Soleiiachne jibalaroiiles Stiiul III Spartiiia cillata Ktli 114, 194 » coarctata Trin 114 » montevideiisis Arcdi . 114 Sphaerium ladirynia (L ) OK 7 Sporoboliis argiitiis iNccs.) Kth.. 90, líK) » » f. ]>urpiirasc. Hack. 90,197 » » var. tuberculatu8 (H ) Hack 90,190 > asperifoliiis Nccs \ l\I.-y.... 91,1;K3 » r. spiculis I)ifl()rl8 H. 91, 197 : hiasiliensis Hack 91, 194 • Indicus (L.) P. Br 92 Pág. Sporobolus ligularis Hack 92 » phleoides Hack 92 » ramosissimus Kth 91 » subiuclusus Phil 93, 194 í. panícula expausa St. 93, 197 » tuberculatus 90 Stenotaphrum americanum Schr. . . 57 » dimidiatum (h) Brongn. v. ge- nuin. H • 57 » » V. amer.(Schr.) H. 57, 196 » glabrum Trin • 57 » var. americanum Doell. 58 » sarmentosum Nees 57 » secundatum OK 58 » «secunduní» OK 58 Stipa bicolor Vahl 85 » brachychaeta Godr 71 » caespltosa (Gris.) Speg. typ.. . 72 » var. elata Speg 72,191 » var. l>llloi Hack ... 72, 198 » oeresensis OK 78 » Clarazii Ball 72 » ( ordobensis S|i('g 72 » curamalalcnsis Speg 88 » filirulniis DpI 78, 194 » tillíulia Nees 73 » liyalina Nees 73 » liypoguiia Hai k 73, 198 » Ibari Phi' 75,194 r> Ichu (R. «S: P.) Kth 75, 190 » » var. gyiierloldesí Phil.) Hack. 75 » » r. iuierrupta Hack. . . . . . . 7fi, 197 » iiittniícilia Trin. y Ru|ir 85 » juncdides Speg 77 » lallfol. Ha(k.& .Nrech v typ. 7íi, 194 » V. graiidillora Hack 7(i, 198 » V. jialleiis Hack 7(5,198 » latissimif'olia OJv 7(5 " Icptostarhys Giis 77 manicata Desv 77 » » Speg. (non Desv.) 7() » iiu'ga|)utainira Spr 77, 194 » niclanospcrnia Pn-sl 77 » Neaei Nees 77 » necsiana Tr. y Rupr 77 « f. contoria Hack.... 78,190 » f. depaupcrata Hack 78, 197 » V. Iiispid. (Sp.-g.) H.. 78,191 \. vircsrens Hack.... 78 * pampagrandciisis Speg 78.190 » papposa Nees 78 » plumosa Tr. & Ru|)r 79, 194 » var. gracilis Speg... 79,191 STUCKERT: GRAMINACEAS ARG-ENTINAS. 213 Pág. Stipa pogouathera Desv 79, 194 » polyclada Hack 80, 198 » sauluisensis Speg 81 » setigeraPresl.f. hispidulaSpeg. 78 » Stuckertii Hack 81, 198 » siiblaevis Speg 82, 194 . teuuis Phil 83, 194 » » var. argentina Speg.. . 83 var. papulosa Hack.. . 83 » teuuissima Trin. & Rupr 83 » » var. cu ra inalal eusis (Sp.) H 88,190 » uspallatensis Speg 84, 194 Sy ntherisma adusta (Nees. ) A . Chase. 31 Torresia utriculata R. y P 64 Tracliypogou Montufari ÍH. B. K.) Nees 12 Tragus racemosus (L.) Hall. var. berteron. (Sch.) H. . . . 19 » » » f. rubescens St. . . 19, 197 » » » V. biflorus Hack. 3, 19, 195 Trichloris meudocina (Phil.) F. Kurtz 116,190 » pluríflora Fourn 116, 190 » í. macra Hack 116 Trichloris verticillata Fourn 116 Tricuspis acuminata Munro 128 Triodia acuminata (Munro) Vasey. . 128 » avenacea F. Kurtz 128 » var.longearistata F.K. 128 » Fig-ueirai Arech 127,194 » paraguayeii. (OK.) Hack . . . 128, 190 » pilosa (Buckl.) Elm. Merill. 128,190 » sp . an? nova 128 Trisetum phleoides Kth 109 » sclerophyllum Hack 108,198 » subspicat. P. B. v. phleoides (Kth.) Hack 109, 194 Triticum durum Desf 176 » repens L, var. maritim. Koch & Ziz 175 » sativum Lam 176 » vulgare Vill. typic 176,194 » var. aestivum Kth 177 » var. albidum Alefeld. 2, 177, 195 » var. erythrospermum Koerner 2, 177, 195 » var. hyperiium Kth 177 Uralepis pilosa Buckl 128 Vilfa ramosissinia Trin 92 ÍNDICE DE NOMBRES VULGARES. Pág- Alpiste 63 » falso 59 Arroz 59, 60 » blanco 60 » común 60 » ordinario 60 Biurí (Bras.) 7 Camalote de cesto (Ch.) 35 Caña de cesto (Ch.) 35 » -paja (Juj.) 127 Capii-cabayú (Ch.) 24 Anal. Mus. Nao. Bs. As., Ser. 3.*", t. Pág. Capii-camalote del agua (Ch.) 81 » -guazú (Parag.) 43 » -hatí (Bras.) 53 » -moroti (Ch.) 122 » -quicé (Bras.) . . 21 » -sayii (Ch.) 14 Capim andacá (Bras.). 45 » da praia ( » ).... 55 » de Colonia ( » ) 21 » de Contas ( » ) 7 » de tartaruga ( » ) 35 » estrella ( » ) 28 » manga do campo (Bras.) 12 XIV. Mayo 24, 1911. 14 214 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Pág. Capim missanga (Bras.) 7 » papuan ( » ) 58 Capyi-quiycé (Corr.) 41 Carrizo (Ch.) 41 Cebada común 181 » de abanico 181 » de dos carreras 181 » ladilla 181 » ramosa 181 Centeio (Bras.) 176 Centeno (Arg.) . 176 Chab-grass (Nueva México) 135 Cola de gato (Ch.) 122 » de tatú (Ch.) 122, 145 Cortadera 41 Flechilla (Ch.) 13, 53 » morada (Ch.) 71 Grama 55 » da praia (Bras.) 55 > de cabellos (Texas) 119 » de olor ^53 » miuda (Bras.) 58 Gramilla de bañado 89 Ordiate 181 Paja aparejera 54 » brava (Corr.) 41 » colorada (Ch.^i 13 » mansa (Ch.) 43 73 38 38 31 38 15 35 » voladora Pasto cabeziki (Ch.) . » chato » de araña (Ch.) » de caña (Ch.) » de cañada (Ch ,) » de cesto (Ch.) » de guanaco 125 » de laguna (Ch. ) 39 » del bicho • 42 » del bosque 59 » embalsado (CL.i 35 » pampa (B. A.).. . . 86 Pelillo plateado 105 Ratonera (Ch.) 64 Roseta 53 Sapé (Bras.) 8 Simbol (R. A.) 55 Ilairy-grama (Texas) 119 ,_, , . _,, „^ J o \ ^ 1 acuara-ni (Ch.) 38 Tacuarillo (Ch.) 14 ■lágrimas de Job (Bras.). » de N. Señora ( » ). 1%'iña-caapií (Bras.; 41 I^andu-capihi (Parag.) 121 Trigo de varias clases . 176, 177 Vetiver da térra (Bras.) 12 Yahapé colorado (Ch.). . puigtá (Ch.) ICOXOGKAPlllE BRYOZOAIR.es FOSSILES DE L'ARGENTI^E PAR FEEDINAND CANU. DEUXIEME PARTIE PREFACE J'ai recu á Paris les fossiles Biyozoaires du E,ío Negro et de Eoca dans le courant de l'année 1908. En deiix ans j'ai pu étudier to ns cesmatériaiix et en publier les résultats gráce á la générosité avec laquelle Monsieur El. Ameghino a bien vonlu doter cette publication. Je ne saurais done trop le remercier et lui en témoi- gner ma plus vive reconnaissance. La plupart des espéces sont nouvelles. Elles ne se rapportent ancunement aux espéces crétacées connues dans Thémispliére austral et dans l'Amériqne du Nord. J'ai pu cependant les compa- rer, spécimen a spécimen, avec les espéces daniennes du New- Jersey et avec les espéces sénoniennes de Madagascar. Plus heu- reux que moi, Monsieur Lang a dócouvert rócemment des espéces européennes dans le Crótacé du Sud africain. Les Bryozoaires ótudiós ne sont pas toujours d'une bonne con- servation. Leur étude n'est pas sans difíiculté. Mais le travail le plus pénible en fut certainement la microphotographie, car il a í'allu surmonter toutes les difficultés possibles. Je remercie done sincérement Monsieur Pilarski du dévouement sans borne qu'il m'a témoigné dans l'accomplissement de cette rude tácbe. Les nou- velles planches sont equivalentes a celles de la Preiniére partie, et nous vaudront, je Tespére, les mémes encouragements. BIBLIOGRAPHIE POUR LA KEPUBLIQUE ARGENTINE ET L'HÉMISPHÉRE AUSTRAL. 1 . 1852-1875. — BusK G., Catalogue of Marine Polyzoa, London, 8.° 2. 1850. — BusK G., Polyzoa of Kergueien Island. PhU. Trans, Roy. Soc, vol. 168, p. 188. '¿. BusK G., Report of the Scientific Results of tlie Voyage of H. M. S. Challenger «Polyzoa». 1884.— vol. 10, pt. 30. 1886.— vol. 17, pt. 50. 4. 1889. — vol. 31, pt. 79. Siipplementary Report by "Waters A. W. B. 1904. — Calvet L., Diagnose de quelques espéces de Bryozoai- res iiouvelles ou incomplétement décrites de la región sub- antarctique dtí TOcéan Atlantique. Bull. Soc. Géol. France, t. 29. 6. 1904. — Calvkt L., Bryozoen bearbeitet. ILimhurger Magulha- cnsische tía tu melreisc 7. 1904. — Canu F. Bryozoaircs dii Patagonien. Mém. Soc. Géol. Frunce, Paris, 4.° t. xii. 8. 1842. — D'Orbigny A. Voyage dans l'Amériqíie méridionale, vol. 5, pt. 4, Zoophj'tes. Paris, 4.'^ 9. 1806. — JuLLiEN J. Missionscientifique du Cap Horn, Bryozo- aires, vol. 6. 1 ü. 1878-1890. —Me Gillitray P. II. «Polyzoa» > in the Frodromus of the Zonlogy of Victoria. Edited by F. Me Coy. 11. 1895. — McGiLMVRAY P. H., Monograph of the Tertiary Poly- zoa of Victoria. Tran.s-. Boy. Soc. 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Chilostomatous Bryozoa from Aldin- ga and Eiver-Murray Cliífs, South Australia, Id., vol. 41, p. 279. 20. 1884.— Waters, A. W. On fossil cyclostomatous Bryozoa from Australia. Id., vol. 40, p. 674. 21. 1887. — Waters, A. W. On tertiary chilostomatous Bryozoa from New-Zealand. /d., vol. 43, p. 40. 22. 188?.— Waters, A. W. On tertiary cyclostomatous Bryozoa from New-Zealand. Id., vol. 43, p. 337. 23. 1887. — AVaters, A. W. Bryozoa from New South AVales, North Australia, etc., Afw. Mag. Nat. Hist., ser. 5, vol. 20 (pt. I, II, III). 24. 1839. — Waters, A. AV. Bryozoa from New South Wales, North Australia, etc., Ann. Mag. Nat. Hist., ser. 6, vol. 4 (pt. IV). 25. 1904.— Waters, A. W. Résultats du Voyage du S. Y. Bélgica, Zoologie, Bryozoa, Anvers, 4.° 26. 1905. — AVaters, A. W. Notes on some Eecent Bryozoa in D'Orbigny's Collection, Ann. Mag. Nat. HUt., ser. 7, vol. 15, p. I. 27. 1905.— AVaters, A. AA^ Bryozoa from near Cape Horn. 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Marj/land G eological Stirvey. 36. 1910. — L. Calvet. Expédition antarctique francaise comman- dée par le Dr. Jean Charcot. Bryozoaires; pp. 1-47, pls. i-iii. 37. 1900. — F. Canu. E-évision des Bryozoaires du Crétacé figures par d'Orbigny. Cheilostomes. Ball. Soc. Géol. France, 3® serie, t. 28, pp. 334-4*i3, pls. iv-viii. 38. 1907-1910. — F. Caxu. Bryozoaires des Terrains tertiaires des environs de Paris. Anuales de Paléontologie, tomes 2. 3, 4, 5. 39. 1908. — F. Canu. Iconographie des Bryozoaires fossiles de r Argentino. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. Tomo XVII (Ser. 3.*, t. x), pp. 245-341, pls. i-xiii. 40. 1851-1854. — d'Orbigny. Paléontologie francaise, t. r, Terrains crétacés; Paris, 8.<^. 41. 1899 et 1908. — I. W. Giíegory. Catalogue of the fossil Bryozoa in the British Museum, vol. i et ii, London, 8.''. 42. 1908. — W. D. Lang. Polyzoa and Anthozoa :^rom the Upper Cretaceous Limestone of Need's Camp, Buffalo River. Au- náis of the South African Museum, Vol. vii, pp. 1-11, pl. i. 43. 1889. — E. Pkrgrns. Revisión des Bryozoaires du Crétacé figu- res par d'Orbigny. Cyclostomes. Ball. Soc. belge de Géol., t. iii, pp. 305-4lon)l»r<'ii)ipora Okaiana, nov. sp. Pl. H, fig. 10. Diagnose. — Zoarium encroútant les buitres et ks gasterópodos. — Zñrcies tres grandes, indistinctes, allongées, hexagonales, sépa- rées par un faible sillón a peine visible. Cadre régulier, plat, tres finement granulé. Opésie allongée, elliptique, médiane, grande. — Ovicelle inconnue. „ , . iLz = 0,50-0,55 ^ , . |Lo = 0,42-0,46 Zoecie ; O pesie llz =0,37-0,38 ^ Mo =0,24-0,27 1 Sur ce singulier phénoméne le lecteur peut consulter: L. Calvet. Contribution á l'histoire naturelle des Bryozoaires ectoproctes marins, Montpellier, in 8.°, p. p. 137 et 417. G. M R. Levinskn. Sur la régénération totale des Bryozoaires. Académie royale des sciencea el des lettres de Danemark, 1907, n.° 4, p. 151. CANU: BRYOZO AIRES FDSSILES DE L'ARaENTINE. 225 Affinités. — Cette espéce, d'iine simplicité de stracture remarqiia- "ble, se rapproche de Memhranipora Ligeriensis d'Orbigny [40], pl. 607, fig. 5, de l'Aturien de Meudoii, en France, mais qui manque malhenreusement au Muséum d'Histoire naturelle de París. Elle se distingue de Repto/lustrina himarginafa d'Orbigny [40], pl. 733, fig. 16, par l'absence de marge intérieure dans l'opésie. Je dédie ce fossile au Dr. Oka, mon savant confrére de Tokyo, au Japón. Localité. — Eocanéeu de Roca (Ooll. Coronel Antonio E-omero). 8. 3Iembraiiipoi'íi Cummingsi, nov. sp. Pl II, fig. 9. Diagnose. — Petit zoarinm encroútant les buitres. — Zoécies indis- tinctes, irréguliéres, ovales, élargies a la base, quelquefois séparées par un sillón peu profond. Cadre minee enbaut, tres élargi en bas, plat. Opésie antérieure, ovale ou elliptique. — Ovicelle grosse, sail- lante, s'ouvrant intérieurement, présentant une large échancrure médiane et ornee de deux cornes laterales. ^ , . 1 Lz = 0,46 ^ _ i Lo = 0,24 - 0,27 Zoecie , Opesie \\z =0,22-24 ^ ¡lo =0,16 Affinités. — Par son zoarium encroútant et ses zoécies irréguliéres etindistinctes, cette espéce se distingue nettement de Fhisfrellaria similis d'Orbigny [40], pl. 727, fig. 6, du Santonien de Vendóme, en France. Je dédie ce fossile au Dr. Cummings, mon savant confrére de Cbicago. Localité. — Rocanéen de Río Negro (Coll. Coronel Antonio Romero). 9. Membranipora líiieata Ltnnée 1768. Pl. II, fig 4. BIBLIOGRAPHIE ZOOLOGIQUE 1839. Memhranipora Uneata Hincks. British Marine Polyzoa, p. 143, pl. XIX, fig. 3-6. 226 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 1889. Memhranipora lineaia Jelly [33], Catalogue, 152 (Bi- bliograpliie). 1898. Memhranipora lineata Waters Observations on Membra- niporidce. Linnean Society\s Journal, Zoology, vol. xxvi, pl. 48^ fig. 9. 1900. Memhranipora lineata A. Robertson. Papers from tbe Har- riman Alaska Expeditiou. Proceedings of the Washington Academy of Sciences, vol. ii, p. 324. 1903. CaUopora lineata Canon A. M. Norman. Notes on the Na- tural History of the East Finmark. Ann. Mag. JSat. Hist. Serie 7, vol. xi. p. 588, pl. xiii, fig. 2. BIBLIOGRAPHIE PALÉOXTOLOGIQtE 1870. Monhrunipora lineata Manzoni. Bryozoi fossili italiani, iv, Sitz. d. /»-. Ahid. d. Wissensch., lxv, p. 10, pl. ii, fig. 13 (non pl. III, fig. 14). 1881. Menihranijiora lineata AVaters [15], Cnrdies Creek, p. 323. 1887. Memhraiiipora lineata Waters [21], New Zealand, p. 45. Observations. — Le meilleur des spécimens, celui que nous figu- rons, est place autour de Tancestrule, ce qui a rendu sa dótermi- nation tres difficile. Cependant les principaux caracteres de l'es- péce sont nettement visibles. Les cadres, tres minees, sont tres espacés les ims des aiitres. La conche externe de l'ovicelle ou coitis est incomplétement calcifió et présente un léger sillón trans- verse. Le petit avicellaire ectocysptal est tres minee, allongé, la pointe tournée en haut. Les mesures micrométriques sont naturel- lement plus petites que celles d'un spócimen plus ágó. „ , . (Lz = 0,4G ^ , . |Lo = 0,22-0,2G Zoecie ' ^ Opesie { |lz =0,22-0,26 ^ Mo =0,14-0,16 Affinités. — Malgré l'analogie des figures, il ne faut pas confon- dre cette espéce ayec Memhranipora pleheia Gabb et Horn [32], pl. 20, fig. 43. Le fossile américain est mal figuré. Le cadre est \)\\\s épais, l'avicellaire n'est pas constant et il n'est pas pointu. Localité. — Eocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). Distribution géologique. — Le Memhranipora lineata est extréme- ment difficile á déterminer, surtout á l'état fossile. Pour cette CANü: BEYOZOAIEES FOSSILES DE L'ARGENTINE, 227 raison il a passé souvent inapercn. La distribntion géologique n'est pas anssi importante que ne le ferait supposer la grande exten- sión de son habitat. En Euro pe. Helvétien d'Italie (Seg.), de France (Coll. Canu)^ AsTiEN d'Espagne (De Angelis), d'Italie (Seg. Nev.). Sicilien d'Italie (Mz., Nev.). Quaternaire d'Italie (Seg., De Stef.), Dans rHémispiíére austral, Waters l'a signalé dans le Tertiai- RE d'Australie et de Nouvelle-Zélande, mais avec quelque doute. Habitat. — C'est une espéce tres cosmopolite. Tres commune dans les régions arctiques. Atlantique oriental: de la Norwége aux Acores; Atlantique occidental: du Groenland a la Floride. Pacifi- que: sur les cotes de l'Alaska et dans le détroit de Bass, au nord de l'Australie. Elle a été draguée jusqu'á 150 métres de profondeur, mais elle vit communément sur les cotes. 10. Membranipora Mapleslonei, nov. sp. Pl. n, fig. 11, 12, 13. Diagnose.- — Zoarmm assez grand, encroutant les buitres. — Zoé- cies distinctes, allongées, séparées par un sillón plus oumoins pro- fond, elliptiques ou subbexagonales, munies d'un tres petit ecto- cyspte concave a la base. Cadre minee á bords obliques, régulier, un peii granulé. Opésie médiane, elliptique, entiére — Ovicelle in- connue. — Petit avicelJaire saillaut logó dans les espaces triangulai- res interzoóciaux. , . (Lz = 0,t29-0,83 I Lo = 0,22 -0,26 Zoecie Opésie ( Iz =0,18-0,20 ^ lo =0,13-0,15 Affinités. — J'ai pensé un moment que ce fossile pourrait étre la partie básale de Membranipora Langana. Mais outre la forme zoa- riale, il y a quelques différences marquées. Ici le sillón séparatif est plus profond etles espaces interzoéciaux plus grands; le cadre est plus relevé en avant; les zoécies sont plus étroites. Le bourgeonnement irrégulier donne a cette esj^éce des aspects tres variables dont il faut se méfier a la détermination. Je dédie cette espéce á M. Maplestone, le vaillant paléontologis- 228 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. te australien á qui je sais redevable de beaucoup de matériaux de comparaison. Localité. — Rocanéen de E,ío Negro (Coll. Coronel Antonio Romero). 11. Membranipopa Calveli, nov. sp. Pl iii, ñg. <3, 7, S, 9. Diagnose. — Zoarium assez grand, encroñtant les huitres. — Zoécies irréguliéres, peu distinctes, allongées, elliptiques oii sub- hexagonales, souvent séparées par un petit sillón. Cadre régulier, minee, a bords plans, orné de fines stries transversales. Opósie entiére, médiane, ellij^tique ou ovale. — Ovicelle petite, convexe, unie, non formée par la valve operculaire. — Avicellaires petits, triangulaires, convexes, interzoéciaux. I Lz = 0,33 -0,48 ^ , . i Lo = 0,18 -0,27 Zoécie ' Opésie ' llz =0,18-0,27 ^ lio =0,11-0,10 Variations. — En grandeur et en forme, les zoécies sont tres variables. Francliement hexagonales (fig. 8), elles deviennent ellip- tiques (fig. 9) et méme rcctangulaires (fig. 0). Elles sont tantót distinctes, tantót indistinctes par suite de la disparition du sillón séparatif. La forme nórmale des avicellaires parait étre celle de la figure 7. Mais, dans la plupart des cas, ils sont plus grands, peu saillants. Les espaces triangulaires interzoéciaux, visibles sur nos figures sont de vrais avicellaires comme le prouvent les petits denticules latéraux qui marquent la place de la charniére de leur opérenle. Souvent par suite de l'irrégularité du bourgeonnement, il n'y a qu'un seul avicellaire. Affinités. — Cette espéce difiere de Memhranipora jerseye.nsis Ulrich et Bassler [44], p. 336, pl. xxiv, fig. 3, du Crétacé supé- rieur du New Jersey, par ses dimensions plus petites, son cadre moins épais, son ovicelle plus saillante et non immergée. J'ai pu faire la comparaison directe avec des spécimens qui m'ont été obligeamment envoyés par M. Bassler. Plus grande que Memhranipora Maplestonei^ elle en difiere encoré par la constance et la régularité de ses espaces triangulaires interzoéciaux qui sont de vrais avicellaires. CANU: BRYOZOAIEES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 229 Je dédie cette belle espéce á M. Calvet, mon savant confrére de Montpellier, dont les tres remarquables travaux en Bryozoologie sont devenus classiques. Localité. — ^Rocanéen de Roca fCoU. Coronel Antonio Romero). Assez commun. 12. Membranipora Nordgaardiana nov. sp. Pl. III, fig. 10. Diagnose. — Zoarium petit, encroútant les buitres. — Zoécies peu distinctes. séparées par un sillón tres peu prof ond, tres allongées, ovales ou elliiDtiques. Cadre régulier, épais, a rebord interne obli- que, Opésie entiére, médiane, elliptique ou ovale, la pointe en bas. — Ovicelle petite, peu saillante, lisse, non formée par l'opercule. — Deux avicellaires, grands, allongés, saillants, obliques. , . (Lz = 0,55 ^ , . (Lo = 0,27-0,31 Zoecie , ^ Opesie |lz =0,28 ^ ¡lo =0,14-0,18 Variations Quand il n'y a pas d'ovicelle, il n'y a qu'un seul avicellaire ectocystal. Prés de l'ancestrule la plupart des zoécies sont dépourvues d'avicellaire. Affinités. — Cette espéce diíFére de Metnbranipora Jerseyensis Ulricbet Bassler [44], p. 336, pl. xxiv, fig. 3, du Crétacé supérieur du New Jessey, par son opésie moins enfoncée, son cadre plus étroit, ses avicellaires plus petits et plus obliques. Je dédie cette es23éce au Dr. Nordgaard, mon savant confrére de Trondjbem, en Norwége. Localité. — Rocanéen de Roca (CoU. Coronel Antonio Romero). 13. Membranipora minúscula nov. sp. Pl. IV, fig. 12. Diagnose — Petit Zoarium irrégulier encroútant les buitres. — Zoécies tres petites, distinctes, isolées, séparées par un profond sillón, ovales, la pointe en baut, portant á la partie inférieure un petit ectocyste convexe tres rétréci. Cadre minee, saillant, lisse á bord rond, un peu épaissi en bas. Opésie antérieure, ovale. — Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Mayo 24, 1911. 15 230 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ovicelle tres petite, convexe, peu saillante, presqne immergée^ s'ouvrant dans la zoécie. — Avicellaires int.erzoéciaux, petits, sail- lants, ronds, ovales ou acuminés. (Lz:=0,37 , . (Lo = 0,18 Zoécie ' Opésie { llz =0,18-0,24 ^ I lo =0,11-0,13 Observations. — Cette espéce est remarquable par ses petites dimensions. Aussi les sjDecimens nn peu alteres jíar la fossilisation sont difíicile ment déterminables. II ne faut pas la confondre avec une autre espéce aussi petite, remarquable par rénormité de son ovicelle et qui se rencontre fréquemment dans la méme localité, malheureusement presque toujours en mauvais état (Pl. iii, fig. 12). Localité.--Eocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). 14. Membraiiipora triniorphíi, nov. sp. Pl. IV, íig. 1, 2, a, 'J, 5. Diagnose. — Zoarinm tres grand, flabelló, á bourgeonnement linéaire, encroutant les buitres. — Zoécies de trois formes. 1.° Zoécies inermes distinctes, séparées par un sillón tres peu profond, peu allongées, arrondies en avant, comme tronquees en arriére. Cadre épais, élargi en bas, granulé, á bord interne plat et oblique. Opésie antérieure elliptique ou ovale. Avicellaires joetits, places dans tous les angles interzoéciaux, obliques, saillants, tournés extérieure- ment. 2." Zoécies années indistinctes, accompagnées de gros Avi- cellaires tubuleux, tres saillants, obliques, tournés extérieurement et un peu en bas. 3.° Zoécies cryjyfoci/stées, distinctes, séparées par un petit filet saillant, irréguliéres, allongées outransverses, ornees d'un cryptocyste inférieur, plus ou moins développé, plan on un peu convexe, finement granuleux. O^^ésie irréguliére, antérieure,. elliptique ronde on transverse. 1 Lz = 0,33 - 0,39 Opésie i Lo = 0,22 - 0,24 Zoécie nórmale .^ ^^ =0,24-0,29 1- y 2e formes i lo =0,13-0,1G iLz=i:0,39 Opésie i Lo = 0,18 Zoécie primosériale , ^^, „ „ {, ^^^ ,, ,,,^ ^ )lz =0,31 3e forme I lo =0,18-0,22 CANU: BRYOZOA]RES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 231 Observations. — La trimorphie n'est qu'une apparence d'observa- tion rapide. En réalité il n'y a que deux formes: les cryptocystées et celles qui ne le sont pas. Mais les avicellaires, qnand ils sont saillants et tnbuleux, donnent aux zoécies adjacentes un aspect particulier et étrange, bien qu'ils soient identiquement places. Ces zoécies cryptocystées sont marginales; elles sontaussinombreuses que les autres qni sont par conséquent plus voisines de l'ancestralé. De plus elles ne sont accompagnées d'aucun avicellaire; rnéme quand elles se modifient, elles prennent la forme d'un véritable onycbocellaire. Ce fait apj^arait avec une évidence caractéristique a droite ele notre figure 5. Ainsi done, sur cette espéce remarquable, nous trouvons ensem- ble, intimement associés, les caracteres elistinctifs de deux familles différentes. II n'en faut pas conclure cependant que la famille des Onycbocellidées n'a pas de réalité propre et qu'elle n'est qu'une fiction de la nomenclature. En effet son ricbe épanouissement presque exclusif pendant la longue période géologique du Crétacé prouve au contraire la constance indubitable de ses caracteres philogénétiques. Si nous observons ces derniers avec autant de netteté sur Memhratripora frimorpha, c'est que cette espéce, et celles dont elle est issue, ont vécu clans des conelitions favorables au maintien de leurs caracteres d'ancestralité. Or ces conditions sont partiouliéres á rbémispliére austral et elles se sont exercées sur toutes les classes du régne animal. Variations. — Les zoécies normales sont tres variables. Le sillón séparatif clisparait frécj^uemment (fig. 4). Cette disparition est accompagnée de celle des avicellaires. Le cadre s'amincit ou s'élar- git selon Virrégularité du bourgeonnement. Les zoécies primosé- riales sont plus graneles, surtout en largeur; elles engendrent deux et méme trois zoécies. Enfin le cadre se reclresse fortement en avant pour former une saillie sur la zoécie supérieure (fig. 3). Les zoécies accompagnées de gros avicellaires sont plus régu- liéres dans leur aspect et dans leur bourgeonnement. Mais, suivant la regle genérale, elles sont plus petites auvoisinage de l'ancestrule. Les zoécies ectocystées sont tres variables ele forme et de gran- deur. Elles sont ou allongées ou transverses, petites ou grandes. Sur le bord proximal du zoarium, elles reprennent le caractére membraniporoido mais avec une forme et une allure tout á fait distinCtes de celles des zoécies normales. Toutes nos figures sont prises sur un méme zoarium de 4 cm. de longueur. 232 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. J'igBore si les avicellaires en sont réellement. Leur ouverture unique, entiére, ronde, ferait supposer qu'ils peuvent étre anssi bien des vibracellaires de la forme la plus simple et la plus élé- mentaire. L'observation est tres difficile sur des fossiles, car il n'ya ancune limite precise entre ees deux formes d'hétérozoécies. Je n'ai pas encoré observé d'ovicelle. L'absence de cette cavitó indique toujours quelque particularitó anatomique intéressante. II faut attendre Texamen d'un plus grand nombre de spécimens pour la découvrir. Localité. — Rocanéen de Río Negro (Coll. Coronel Antonio Romero). 15. Membranipora ¡mpressata, nov. sp. Fl. iii, fig. 1, 2, 3, 4, 5. Diagnose. — Zortr«/7H assez grand, irrégulier, encroutant les pei- gnes et les buitres.— Zo^cie* dimorphes. 1.'' Zoéciefi cryptocystées, distinctes, tres allongées, séparées par la saillie de leur cadre, plus larges en avant, placees sur les mar- ges du zoarium. Cadre minee, trancbaut, saillant. Cryptocyste un peu enfoncé, grand, légérement convexe, lisse, rectangulaire, por- tant aux quatre angles de petites fossettes plus ou moins profon- des. Opésie antérieure, elliptique. |Lz = 0,51 ^ , . iLo=0,28 ^^'^^^ílz =0,20-0,28 ^P^'^lo =0,24 2." Zoh'ie ñor malea peu distinctes, non séparées, allongées, tres rétrécies á la base, portant en bas deux fossettes linéaires, droites, profondes. Cadre tres minee, trancbant. Opésie antérieure, ovale ou subelliptique. Un petit denticule strié en bas de cbacune. iLz = 0,40 -0,55 , , . I Lo = 0,33 Zoécie ' , ^ Opesie / ^ ^„ (Iz =0,28 ^ \\o =0,37 Variations. — Cette espéce est tres polymorpbe. Elle est assez commune beureusement et il est facile d'en étudier les áspects variés. Le cryptocyste des zoócies marginales s'altére facilement sous CANü: BRYOZOAJRES FOSSILES DE L'AEGENTINE. 233 l'inflnence de l'irrégularité clu bourgeonnement: il peut prendre la forme d'un triangle, d'nn trapéze, d'un polygone irrégulier. Les zoécies normales sont placees entre les precedentes et l'an- cestriile. Leurs variations de forme sont peu importantes. Elles sont toujours plus courtes que les autres. Leurs cavités linéaires sont de grandeur variable et méme elles disparaissent quelque- fois. Quelques variations zoéciales rappellent des onycbocellaires, Nous les voyons dans la figure 5. Cette méme figure nous montre une zoécie ayant subi une régénération dans le sens antéro-pos- térieur. Quelques zoécies sont f ormées par une membrane calcaire, lisse, un peu convexe, enfoncée, rarement perforée. Leur nature nous est totalement inconnue. De méme que Memljranipora trinioiyha, cette espéce ne porte pas d'ovicelle. Localité. — Eocanéen de Roca (Col]. Coronel Antonio Romero). Genre RHAMPHONOTUS Norman, 1894. Grande opésie. Petit cryptocyste. Enorme avicellaire frontal. Type: Memhranipora minax Busk. 16. Rhamphonotus Bassleri, nov. sp. Pl. V, fift-. 6. Diagnose Petit zoarium encroutrant les buitres. — Zoécies pe- tites, peu distinctes, allongées, élargies en avant. amincies en arriére. Cadre minee, irrégulier. Cryptocyste rarement apparent. Opésie antérieure, ovale, la jDointe en baut, souvent étranglóe latéralement dans le tiers supérieur. — OviceUe grande, saillante, globuleuse, lisse, coucbée sur l'ectocyste de la zoécie supérieure, s'ouvrant dans la zoécie. — Avicellaire frontal, grand, saillant, obli- que, tres irrégulier, s'ouvrant obliquement sans orientation bien nette. Souvent un petit avicellaire interzoécial ipomtu, losangique. . iLz = 0,33 -0,37 , . I Lo = 0,18 Zoécie ■ ^ _ Opésie , ^ ^^ ^ ,„ ¡\z =0,18 ^ lio =0,09-0,13 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. m- Afíinites. — Cette esjoece est beaucoup plus petite que Bha jihonotus minax Busk. J'ai pu faire la comparaison spécimen á spécimen et les différences sont considerables. Notre spécimen mallieureusement n'est pas tres bon. II offre surtout de grandes difficultés de photographie tant par sa position que jiar sa couleur. Aussi. sur notre figure, les avicellaires frontaux ne sont pas assez visibles. Mais notre assimilation générique est parfaitement exacte. Je dédie cette espéce a ^J. Bassler, du Mnséum de Washington, en remerciement des matériaux de comparaison qu'il a bien voulu me communiquer. Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). Genre PYRIPORELLA Canu, 1910. Zoécies pyriformes, Ectocyste convexe. Cryptocyste partielle- ment calcifié. Ovicelle hyperstomiale. Vibracellaires. Cénomanien. — Actuel. Type: Pyriporella Ameghinoi,Gñnn. En 19CH0 [37], p. 3S2 j'ai classé dans le genre Pyripora d'Orbigny des especés qiii ne doivent pas y figurer. La diagnose du célebre paléontologiste franjáis est rigoureuse. Elle ne s'applique qu'aux espéces á zoécies non contigues et dépourvues d'hétérozoécies, Pour un ensemble de formes, d aillenrs voisines, appartenant incontestablement á un raéme genre, je fais aujourd'hui le genre Fi/riporelln. Les espéces connues de ce genre sont. Fh'S'freJho-ia Fvdvqana d'Orbigny. Campanien. Vihracella confJnens Canu. Eocéne, Miocéne. Escharina conflne,nf< Reuss. Cénomanien, Turonien. Memhranipora cotifliiem Waters. Tertiaire d'Australie. Memhranipora pednnmJota Manzoni. Sicilien. Memhranipora pedunciüata Hincks. Actuelle, Ceylan. Fyripora crassa Mac Gillivray. Actuelle, Australie. Les cinq dernieres espéces ont été confondues en une seule, sous le vocable de M. confluenH, par Miss Jelly dans son Catalogue [33], p. 146. Les vibracellaires ne sont pas identiques dans ees difíérentes espéces: ils varient en forme et en grandeur. Ce pbénoméne s'explique par la grande extensión géologique du genre. CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 235 17. Pyriporella Aine(jh¡no¡, nov. sp. Pl. IV, fig. 8, 9. Diagnose. — Zoariiim orbiciilaire, encroñtaut les liuitres. — Zoécies distinctes, séparées par un large et profond sillón, allongées, tres amincies en arriére. Ectocyste petit, convexe, lisse. Cryptocyste tres élargi á la base, finement strié. Opésie pyriforme, la poiute en haut, antérieure, finement crénelée. — Ovicelle petite, tres saillante, globuleuse, lisse, ne s'ouvrant pas dans la zoécie. — Vihracellaire jDetit, ectocystal, en bas de cbaque zoécie, a ouverture ovale la pointe en bas. ^ , . íLz = 0,49 -0,0-2 ^ , . (Lo = 0,22-0,24 Zoecie { Opesie ' (lo =0,31-0,33 ^ \\o =0,13-0,16 Vibracellaire = 0,05 - 0,07 Ovicelle, b = 0,13 Variations. — Les zoécies sont plus petites aii voisinage de l'an- cestrule, Celle-ci est membranij)oroide. Les opésies sont un peu plus allongées sur le bord distal du zoarium. Les avicellaires sont assez constants. Cependant il n'est pas rare d'en trouver deux et méme trois sur une méme zoécie. Añinités — C'est á peu de cbose prés Flustrellaria Franqana d'Orbigny [4.0], pl. 725, fig. 13-16, du Campanien francais. Cepen- dant celle-ci est plus petite et ne porte pas de vibracellaire constant. Elle différe encoré de Vibracella confiuens Canu [38], p. 31, pl. V, fig. 2-4, du Lutécien francais par ses mesures plus grandes, ses vibracellaires non auriculés, ses ovicelles plus grandes et plus globuleuses. Je dédie cette magnifique esj)éce a M. Fl. Amegbino dont l'in- lassable amitié m'a permis d'étudier et de publier les remarquables espéces décrites dans les deux ^^arties de la ¡présente Iconograpbie. Localité. — Eocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Eomero). 236 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 18. Pyriporelhi confluens Eeuss, 1846. Pl. IV, fig. 10, 11. 1846. Escharina confluens A. E. Reüss. Die Yersteinerungen der bohmisclien Kreideformation. Zweite Abtlieilung. Stutt- gart, 4 to, p. 68, pl. 15, fig. 22. 1852. Memhranipora ptistulosa d'Orbigny [40], Bry. Crét., p. 547, pl. 728, fig. 16-17. 1852. Beptoflustrella cenomana d'Orbigxy [40], Bry. Crét., p. 570. 1852. Menihra7iipona Franqana d'Orbigny [40], Bry- Crét., p, 551, pl. 729, fig. 1, 2. 1862. Memhranipora abortiva Gabb et Horn [31], Polyzoa North- America, p. 157, pl. 20, fig. 41. 1874. Memhranipora confluens Eeuss. Die Foraminiferen, Bryozoen, Ostracoden des Pláners (mittlere und obere Qua- der). In Geinitz, Elbtbagebirge in Sachsen. Paleontographica, p. 129, pl. 24, fig. 14. 1877. Memhranipora cow//?/ e». Les dimensions de Diastopora americana n'ont pas encoré été données. Sur •d'excellents spécimens j'ai relevé les suivantes. Largeur zoéciale ^0,13 — 0,15; póristome = 0,11; longueur zoóciale =; 0,46. CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 271 57. Diastopora (Berenicea) liltoralis d'Orbigny, 1851. Pl. XI, fig, 1 áá. 1851. Diastopora littoralis d'Orbigny. [40] Pal. fr., p. 867, pl. 640, fig. 7-8. 1886. Diastopora littoralis Pbrgens et Meunier. Bryozoaires garummens de Faxe. Anuales Soc. mac. Belg. vol. xxi, Mém. p.201. 1889. Diastopora littoralis Pergens, [43], Eóvision, p. 337. Observations — Cette jolie espéce se présente sous forme de disques irréguliers et excentriques dont la lame germinale est tres large. L'ovicelle est une grosse boursouflure elliptique a oeciostome orbiculaire. Les tubes sont peu releves antérieurement; leur orífice est en bec de flute, c'est-á- diré, horizontal et elliptique. Pergens a remarqué un grand mélange dans les tubes de la CoUection d'Orbigny relatifs á cette espéce. Une faut done reteñir que Meudon, localité du type de la figure dessinée dans la Paléon- tologie francaise. íLargeur =0,13-0,14 ÍLargeur =0,05-0,07 ^^^^^ ( Longueur = 0,27 - 0,37 ^^ °^ j Longueur = 0,07 - 0,09 Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). Distribution géologique Campanien du Bassin de Paris (d'Orb.). Danien de Faxe (Pergens). Fam. TUBULIPORIDAE Busk. 1859. Bibliographie anatomique. — 189S. S. Earmer. On the Development of Tubu- lipora. Quat. Journal Microscopical Science, vol. 41, N. S.]y. 73. — 1865. Smitt Om Hafs - Bryozoernas utveckling och fettk roppar. Ofversigt Kongl. Vetenskaps - Akademiens Forhandlingar, xxii, p. 20, pl. 4, fig. 9 - 14. Gen. TUBULIPOKA S. Harmer, 1898. «Zoarium avec une lamelle básale distincte, encroútant ou érigé, commencant comme une colonie flabelliforme ou pyriforme qui peut devenir lobé par la división de la membrane termínale. Lobes courts et adhórents, oulongset divises dicliotomiquement,quelque- fois eriges. 272 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Zoécies avec une partie termínale libre et cylindrique; ou grou- pées en series transverses et obliquts oii elles restent distinctes. Les series sont arrangées alternativement sur les cotes opposés de la ligne axiale du lobe, mais l'arrangement transverse devient géné- ralement radial dans la partie distale des lobes fértiles. Ovicelle: une zoécie élargie qui s'étale entre les intervalles des series parallé- les ou radiales.» En resume Tubulipora est caractérisé par des zoécies libres prés de Tancestrule (comme Diastopora) et par des zoécies groupées en faisceaux prés des marges zoariales (comme Idmonea). La définition de Harmer englobe done les espéces encroútantes: et linéaires a series transverses; Tnbigerina, et linéaires a series alternes: Reptotiihigera d'Orb., et ílabelliformts á series radiales incomplétes: Phalangella Gray. Dans la terminologie de d'Orbigny, qui peut étre conservée chaqué faisceau de zoécies est une lignée. Celle-ci est monoHériée ou hisériée selon qn'elle contient une ou deux rangées de zoécies aux lignées. Dans le méme famille il existe encoré: 1." un genre Liripora Me Gillivray décrit dans la Premiére ijartie de cette Iconograpliie, p, 310. 2.° un genre Semihihigera d'Orbigny, que nous avons étudié en 1908 dans les Aúnales de Paléontolologie [38, p. 139]. Gregory classe les Tubuliporidées de Busk dans sa famille des Idmoniidées. Les uns et les autres n'ont pourtant pas les mémes ovicelles. Subo:en. TUBIGERINA Canu, 1910. Zoarium linéaire. Lignées monosériées et transverses. 58. Tubi(|erina clavata, nov. sp. Pl. XI, ii^. 10, 11. Diagnose. — Zoarium bifurqué, encroútant les buitres, de 4 mm. de longueur. Eameaux claviformes on irrégaliers, tres épais. Lame germinale tres développée et a l'extrémité des rameaux seulement. — Zoécies groupées en lignées saillantes, monosériales, transversa- les, entiérement visibles. CANü: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 273 Observations. — Cette espéce est tres jolie mais elle est tres irré- guliére. L'extrémité des rameaiix est remarquable par son épais- seur et ¡jar l'abondance des perforations tubulaires. Les rameaux bifurquent juste á angle droitavec lapartie zoariale qni porte les zoécies isolées. Localité — Rocanéen de Roca (CoU. Coronel Antonio Romero). Subo-en. PHALANGELLA. Gray, 1848. Zoarium flabellé, ou subdiscoidal et excentriqne. Lignées mono- sériées et irréguliéres. Type: Tuhipora fiabellaris Fabricius, 1780. 69. Phalangella Roineroi, nov. sp. Pl. XI, fig. 13 á 17. Diagnose. — Zoarium flabellé de 2 á 4 millimétres de largeur encroutant les buitres. Zoécies marginales groupées en lignées monosériales, irréguliéres, radiales, peu saillantes, tres serrées. Je dédie cette espéce au colonel Romero á qui le Muséum de Buenos Aires est redevable de la belle collection de Bryozoaires etudiée dans la présente Iconographie. Localités. —Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). Les spécimens figures de Río Negro appartiennentpeut-étre á une autre espéce; ils sont trop insuííisants ettrop petits pour servir de types á une espéce distincte. Subven. REPTOTUBIGERA d'Orbigny, 1852. Zoarium linéaire. Zoécies groupées en lignées monosériales alternes de chaqué cote de laxe zoarial. Type: Reptotubigera ra- mosa d'Orbigny 1853. 60. Reptotubigera compacta, nov. sp. Pl. XI, fig. 6, 7. Diagnose. — Zoarium linéaire, plat, de 3 mm, 5 de largeur, encrou- tant les buitres. — Zoécies, petites, groupées en lignées monosériales 274 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. pen sainantes, serrées, alternes de chaqué cote de l'axe zoarial. Cinq ou six zoécies par lignée. Orífice transverse. i Largeur = 0,05 Zoécie f Ecartement = 0,0d Observations. — L'écartement, qui n'est pas la longneur zoéciale, est compté dii bord distal d'ime lignée au bord proximal de la lignée supérieure. La tres faible élévation des lignées diíFérencie nettement celle espéce de Eeptotubigera scalaris. Localités. — Rocanéen de Río Negro et de Eoca (Coll. Coronel Antonio Romero). 61. Reptotubigera spatliulata, nov. sp. Pl. XI, fig. 5. Diagnose. — Zoarium linéaire, bifurqué, a rameaux subrectangu- laires ou spathulés et mesnrant 5 millimétres de longueur et 1 mm,. 5 de largeur. — Zoécies disposées au nombre de 4 dans des lignées transverses et alternes et peu saillantes. Orifice transverse. I Largeur = 0.14 Zoécie [^ ^' , \ Ecartement = 0,24 Observations. — La créte zoariale médiane est peu saillante. Tous les rameaux sont entourés par la lame germinale qui est partout visible. lis sont coupés carrément á leur extrémité, ce qui est tres rare dans les Cyclostomes. La largeur des tubes différencie nettement cette espéce de& autres spécimens que nous décrivons ici. Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). 62. Reptotiil)i(jera scalaris uov. sp. Pl. XI, fig. 12. Diagnose. — Zoarmm linéaire, bifurqué a l'origine, plat encroú- tant les buitres. Rameaux arrondis au sommet sans lamelle germi- nale sur les cotes. — Zoécies groupées par lignées transverses, et CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 275 alternes de cliaque cóté de l'axe zoarial, tres saillantes, rapprochées. Sept a huit zoócies par lignée. Orífice transverse. ~ ^ , . (Largeur =0,08 Zoecie ¡ Ecartemtnt = 0,13 Afíinités. — Cette espéce est tres voisine de Reptohihigera com- pacta. Elle ne s'en distingue guére qne par la saillie plus grande des lignées. Localité. — Rocanéen de Eoca (Coll. Coronel Antonio Romero). Fam. IDMONIIDAE Pkkgens, 1889. Gen. IDMONEA Lamoukous, 1821. Pour la diagnose, voir: Premiére partie, ¡Dag. 311. 63. Idmoiiea cariiifila. Romer 1840. Pl. XI, fig. 8, 9. 1840. Idmonea carinata Eomer. Verst, nordd. Kr., p. 2l pl. v, fig. 20. 1851. Idmonea stdcata Hagenow. Bry. Maastr. Kr., p. 32, pl. ii, fig. 12. 1853. Idmonea cytherea d'Orbigny [40], Bryoz. crét., p. 746, pl. 750, fig. 11-15. 1887. Idmo?iea striolata Marsson, Bryoz. Eügen. Pal. Abh. vol. IV, p. 28, pl. II, fig. 9. 1889. Eefecava carinata Grbgory [41], Cret. Bryoz., p. 197^ fig. 17. Observations. — Je n'ai pu disposer que de l'unique spécimen figuré; il est tres ecroñté dans la gangue et sa face dorsale est invi- sible. Ma détermination reste done un peu douteuse. Les dimen- sions micrométriques sont cependant tres voisines de celles don- nées par Gregory. Largeur zoariale =0,92. Diamétre zoécial. = 0,18. Ecartement des series =0,29-0,31. Localité. — Eocanéen de Eoca (Coll. Coronel Antonio Eomero). Distribution géologique. — C o ni a cien de France (d'Orb.). San- TONiEN de France (d'Orb.) et d' Angleterre (Greg.). Campanien de Eügen (Mars.). M aestrichtien de Belgique (Hg.). 276 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Fam. THEONOIDAE BusK. Gen. ACTINOPORA d'Orbigny, 1853. Zoécies disposées en lignées radiales mono ou plurisériées. Zoarium discoide. Crétacé - Actuel. Type: Actinojjora steUata Kocli et Bunker, 1837. 04, Actinopora incrassata, nov. sp. Pl. XII, fig. 5. Diagnose. -Zortr¿w»¿ encroútant de deiix millimetres de diamétre, tres épais encroütant les hnitres. Lignées de 2 rangées de Zoécies, tres sainantes, droites épaisses, au nombre de 14 ou 16. Lamelle germinale tout autour du zoarium mais tres étroite. Affiuités. — Par sa grande épaisseur, cette espéce se distingue tres facilement de Actinopora Bobertsoniana. Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). 65. Aclinopora Roberlsoniana, nov. sp. Pl. xii. fig. 3. Diagnose. — Zoarium orbiculaire, excentrique, plus épais sur les bords, encroütant les buitres, de 2,mm5 de diamétre. — Lignées sainantes, au nombre de 18, composées, a la circonférence, de 3 rangées de zoécies. Orifice en bec de flute avec une pointe distale. Lame germinale large. AfiBnités. — Les lignées, prés de l'ancestrule sont monosériées, mais en s'approcbant de la circonférence, ellessont plus saillantes, plus larges, et contiennent 2 á 3 rangées de zoécies. Toutes les lignées ne s'irradient pas du centre. Entre les lignées principales il y en a de beaucoup plus courtes qui commencent au voisinage de la circonférence. Je dédie cette charmante espéce á mon savant collégue de San Francisco, Miss Alice Robertson qui nous a fait connaitre les Bryozoaires du Pacifique. Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 277 66. Actinopora coni plan ata Eomer, 1840. Pl. XII, fig. 6, 7. 1840. Defrancia complanata Romer. Versteinerungen des nord- deutsclien Kreidegebirges, p. 19, pl. x, fig. 19. 1909. Actinopora complanata Gregory. [41], Catalogue Brit. Mus., Vol. II, p. 11, pl. I, fig. 4-6. (Non synonymie). Observations. — Le diamétre zoarial est de 3 millimétres et demi. Les lignóes unisériales sont tres noinbreuses el mesurent environ 0,08 d'épaisseur; elles sont j^eu saillantes. Gregory a identifié le Rodiottíhigera organisans d'Orbigny [40], p. 757, pl. 646, fig. 9-13, avec cette espéce. II me semble que les zoécies soient plus grandes. Je Tai done rayée provisoirement de sa synonymie, car ses identifications ont été faites sur les figures et non de spécimen á spécimen. Localité. — Rocanéen de Eoca (CoU. Coronel Antonio Romero). Distribution géologique.— Coniacien et Santonien de France et d'Angleterre (Greg.). Campanien de France (Greg.) et de Suéde (Henning). Sénonien d'AUemagno (Romer). 67. Actinopora striata, nov. sp. Pl. XII, fig. i. Diagnose. — Zoarium elliptique, tres excentrique, peu épais, de 8,mm5 de diamétre, encroutant les buitres. — Lignées peu saillantes, ócartées, monosériales, minees, composées de zoécies tres coucliées. Orífice en bec de flute. Lame germinale large. Espaces interli- gnaires ridés concentriquement. Afíinités. — Cette espéce se distingue de Actinopora complanata Romer, composée aussi de lignées radiales monosériées, par l'écar- tement de ees derniéres et par les rides concentriques des espaces interlignaires. Localité. — Rocanéen de Roca (Coll. Coronel Antonio Romero). Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.'\ t. xiv. Mayo 31, 1911. 18 278 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. b. Rectangulata Waters, 1887. Fam. GALEIDAE J. Jullien, 1888. Yoir: Premiére 2>í^vtie, J)age 318. Bibliographie auatomique. — 1888. W. Waters. On the Qvicells of some Liche- noporea. Linnean Society Journnl. ZooL, Vol. xx, pp. 280-285, pl. 15— 18''6. — S. Harmer, On the Development of Lichenopora verrucaria. Quaterly Journal Microscopical Science, vol. 39, N. S., pp. 71- 111, pls. 7-10. Gen. EEPTOCAVEA d'Orbigny, 1852. Zoarinm encroñtant, plus ou moins orbiculaire. Zoécies éparses entre lesquelles sont des cancellis. Accroissement périj)liérique. Néocomien — Actiiel. Type: lieptocavea rugosa d'Orbigny. 68. Reptocavea discoidea, nov. sp. Pl. XII, fis. 1, 2. Diagnose — Zoarinm irréguliérement orbiculaire. encroiltant les buitres. — Zoe'de.v saillantes, coucbées, disposées en quinconce, a pointe distale tres aigue. Orifice en bec de flute. Cancellis petits^ nombreux, polygonaux, visibles surtout a la périphórie, tres rares au centre. Localité — Eocanéende Eoca (Coll. Coronel Antonio Eomero). 69. Replocavea? explánala, nov. sp. Pl. XII, fig. 8 á 13. Diagnose. — Zoarinm tres étalé, encroútant les buitres, tres irró- gulier, toujours unilamellaire. Zoécies indistinctes; péristome saillant, oblique. Orifice surborbiculaire. Cancellis polygonaux irréguliérement disséminés. Variations. — Le péristome saillant et la visiére disparaissent joar fossilisation la plupart du temps; alors l'aspect est celui d'un Heteropora. Le mucron distal est plus arrondi que dans Rep)tocavea discoidea, autant qu'il est possible d'en juger sur des spécimens aussi mal conserves. CANU: BllYOZOAIHES F08SILES DE L'ARGENTINE. 279 En réalitó je ne sais pas oñ ranger cette espéce, car les auttnrs ne sont pas clu tout d'accord. Dans le crétacé francais il existe des formes analogues tres nombreiises, tres belles, souvent tres bien conservéis mais qui n'ont pas encoré de place fixe dans la nomen- clatnre. Dans la classification de d'Orbigny les formes usées non saillantes sont des Semicrescis et les antres des Eeptocavea si la colonie est orbiculaire. Dans celle de Pergens, ce sont des Ditaxia. Hagenow. Enfin pour Gregory ce sont des Multicrescis d'Orbigny. Ponr cer colonies irrégiiliéres il nous fandrait creer un genre sjjécial. Mais je préfére attendre des étiides plus sérieuses condni- tes avec la precisión des procedes modernes. Et comme la forme zoariale est pen importante je les classe provisoirement dans le genre Beptocavea. Localités. — Rocanóen de Río Negro et de Eoca (Coll. Coronel Antonio Romero). EEPARTITION DES ESPECES PAR LOOALITES Roca. 1. Membranipora arbórea Cami. 2. Membranipora Langana Canil. 3. Membranipora abortiva Cami. 4. Membranipora claudata Canu. 5. Membranipora capillimar- go Canu. 6. Membranipora Watersiana Canu. 7. Membranipora Okaiana Canil. 9. Membranipora lineata Linné. 11. Membranipora Calveti Canu. 12. Membranij)ora Nordgaar- diana Canu. 1.3. Membranipora minúscula Cann. 1-5. Membranipora impressata Cdnií. l'^ Ramphonotus Bassleri Canu. 17. Pyriporélla Amegliinoi Cami. 18. Pyriporélla confluens Reiiss. ly. Pyriporélla Fillioza ti Canu. 23. Ogivalia indistincta Canu. 27. Euritina lata Canu. 28. Euritina elongata Canu. 29. Euritina intermedia Canu. 31. Coscinopleura Brydonei Canu. 32. Micropora convexa Canu. 34. Cribrilina insignis Canu. 35. Aspidostoma onychocelli- ferum Canu. 36. Aspidostoma globiferum Canu. 37. Hiantopora tripora Canu. 38. Tremogasterina problema- tica Canu. 39. Cianotremella gigantea Canu. 40. Hippoporina Normaniana Canu. 41. Hippoporina planulata Canu. 42. Hippoporina De Angelisi Canu. 43. Hippoporina gibbosa Canu. 44. Ballantiostoma fibrosa Canu. 45. Ballantiostoma párvula Canu. 46. Hoplocheilina spectabilis Canu. 47. Exochella mutabilis Canu. 48. Exochella elongata Canu. CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 281 49. Porella Gregoryana Canii. 50. Porella Levinseni Canu. 61. Lagenipora minúscula Canu. 52. Proboscina striata Canu. 53. Proboscina ebúrnea d'Or- higny. 54. Proboscina dichotoma d' Orhigny. bb. Diastopora (Berenicea) pa- pulosa Reuss. 5G. Diastopora (Berenicea) su- borbicularis UincJcs. 57. Diastopora (Berenicea) lit- toralis d'Orhigny. 58. Tubegerina clavata Canu. 59. Pbalangella Romeroi ( anu. 60. Reptotubigera compacta Canu. 61. Eeptotubigera spathulata Canu. 62. Eeptotabigera scalaris Canu. 63. Idmonea carinata Eómer. 64. Actinopora incrassata Canu. 65. Actinopora Robertsoniana Canil. 66. Actinopora complanata Fomer. 67. Actinopora striata Canu. 68. Reptocavea discoidea CffWíí 69. Reptocavea explariata Caiiu. Río Negro. 1. Membranipora arbórea Ca7iu. 2. Membranipora Langana Canu. 8. Membranipora Cummingsi Cami. 10. Membranipora Maplesto- nei Canu. 14. Membranipora trimorpba Cami. 18. Pyriporella confluens Reuss. 20. Ogivalia brevis Canu. 21. Ogivalia Ilieringsiana Canu. 22. Ogivalia Hennigiana Canu. 24. Ogivalia galeata Canu. 25. Ampbiblestrum Harmeri Canu. 26. Amphiblestrum subpapi- llatum Canu. 30. Coscinopleura planulata Canu. 33. Membraniporella capitata Canu. 36. Aspidostoma globiferum Canu. 46. Hoploclieilina spectabilis Canu. 59. Pbalangella Romeroi Canu. 60. Reptotnbigera compacta Canu. 69. Reptocavea explanata Canu. Les fossiles de Río Negro paraissent appartenir a un niveau inférieur a celui de Roca. IXDEX ALPHABETIQUE Paíi:e A Abboti (Kscharipora 1 251 Abortiva '^Membranipora). . . 221,230 Abortiva {Memhranipora) 276 AcTiNOPOKA íGeiirej 276 Ame 246 Elongata (Exochella) 2(í4 Eurita (Eschara) 245, 216 EüRiTisA (Genre) 2 15 Exochella (Geni'e) 2H2 Explanata (Reptocavea) 278 V Fasciculata (Prol)oscina) 267, 268 Fibrosum (Ballantiostoma) . . 260, 261 Fiiliozati (Pyriporella) 237 Flabellaris (Tubipora) 2í3 Flammulum (Aspidostoma) 255 Flemingi ( Amphiblestrura) 242 Franqana (Flustrellaria».. 234,235, 236 Franqana ( Memhranipora) 236 (i Galeata (Ogivalia) 211 Gibbosa (Hippoporina) 259 Gigantea (Ciaiiotreni(;lla) 2')7 (Jiganteum (Aspidost )ma). . . . 254, 255 ÍTlobiferum ( Aspidostomaj ...... 25 1 Gregoryana ( Porelli.) 2'i5 H Harmeri (Araphible.stram) 243 Hennigiana (Ogi valia) 240 Heteropora (Reptoñustrella;. 244, 246 Hiantopora (Genrej 255 Hippoi'ORixA (Genre) 25S HoPLOCHEiLi.NA (Gente) 261 I Ichnoidea (Eschara) 261 luMo.vEA (Genre) .... ...... 275 Iheringsiana (Ogivalia) 240, 2 II Impressata (Membranipora) 232 Iiicrassata (Actiaopora). 27fi íncrustans ("Aspidostoma) 254 Indistincta (Ogivalia) 211 Insignis I Cribrilina) 252 Intermedia (Euritina I 245, 217 Irregularis (Onycho'j>;'.la) 240 CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 283 Pag. J Janieresiensis (IMembranipora). . . . 22L Jerseyensis (Membranipora) 228 li Lao;enipora (Genre) 2B6 Langana f Membranipora) 220 Lata (Euritina) 2-45, 246 Levinseni (Porella) 265 Ligei'iensis (Membranipora) 225 Lineata (Membranipora) 225 Littoralis (Diastopora) 27] Longirostris (Kxochella) 2(34 M Maplestonei (Membranipora) 227 Marsupium (Ballantiostoma) 260 Memukanii-ora (Genre) . 219 Mkmbraniporkíj.a (Genre) 251 MicuopoHA (Genre) 249 Minax (Rhamphonotus) 234 Minúscula (Lagenipora) 2()6 Minúscula (Membranipora) 229 Mutabilis (Exochella) 263, 264 N Nítida (Membrani porella) 253 Nitida (Se.pralia) 251 Nordgardiana (Membranipora). . . 229 Normaniana ( Eippoporina) . . . 253, 259 O Oceánica (Diastopora) 269 Ogivalia (Genre) 239 Okaiana (Membranipora) 221 Onychocelliferum (Aspidostoma). 251 Onj'cbocelloides (Membranipora). 223 Organisans (Radiotubigera) 277 Osculifera (Eschara) 261, 262 Ovalif (Fluslrellaria) 222 P Papillatum (Ampliiblestrum) 244 Papilloaa (Diastopora) 269 Parvulum (Ballantiostoma) 261 Pedunculata (Membranipora) 23 1 Phalangeli.a (Genre) 273 Pk.nulata (Coscinopleura) 248, 219 Planulata (Hippoiioriiia) 258 Pdkella (Genre) 2')5 Pag. Problemática (Tremogasterina). . . 256 Pi{OBf)SciNA (Genre) 267 Prolifera (Reptescharellina) 261 Punctata CLepralia) 252 Pmfuhsa (F/nsIrellaria) 237 Pustulosa (Membranipora) 236 Pyriporella (Genre) 234 R Radiata ':Esr-hara) 252 Radicifera (Tremopora) 255 Ramosa (Re]5totubigera) 273 Reptocai-ea (Genre) 278 Reptotubigera (Genre) 273 Rhamphonotus (Genre) 233 Robertsoniana (Actinopora) 276 Romeroi (Phalangella) 273 Rugosa (Reptocavea) 278 «•> Scalaris (Reptotubigera) 274 Similis (Flustrellaria) 225 Spathulata (Reptotubigera) 274 Spatulata ('Cribrilina) 253 Spectabilis (Hoplocheilina) 262 Stomatopora (Genre) 266 Striata (Actinopora) 277 Striata (Proboscina) 267 Striolafa (Idmonea) 275 Suborbicularis (Diastopora) 270 Subpapillatum (Araphiblestrum).. 214 Sulcata (Idmonea) 275 T Tremogasterina (Genre) 256 Trifolium (Membranipora) ... 245, 246 Triraorpha (Membranipora) 230 Tripera (Hiantopora) 256 Tubigerína (Genre) 272 TuBOLiPORA (Genre) 271 V Ventricosa (Mucronella) 263 W Watersiana (Membranipora) 223 Welshi (Euritina) 247 Z Zelanica (Exochella) 264 EXPLICATION DES PLANCHES PLANCHE I. 1 á 3. Membranipora Watersiana Canu. Roca. Page 223. 1, zoécies closes, zoécies régénérées, ovicelles; 2, plusieurs zoécies sont régénérées; 3, zoécies disp(>sées autour de l'ancestrule. 4, 5. Membranipora rjavdata Canu. Roca. Page 222. 4, zoécies closes; 5, une toutp petite zoécie est d'aspect onychocellaire. 6. Membranipora cajnllimargo Canu. Roca. Page 223. 7 á 13. Membranipora arbórea Canu. Río Negro. Page 219. 7, cadre minee; 8, grossi 10 fois; 9, restauration zoariale, grandeur na- turelle; 10, 1) , fragments isolés, grandeur naturelle; 12, cadre épais; 13, zoécies plus petites. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Musée National d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE 11. I á 3. Membranipora abortiva Canu. Roca. Page 221. 1, cadre granulé; 2, groupe d'hétérozoécies (zoéciules avortées) tres grossies; 3, ovicelles, cadre lisse. 4. Membranipora lineata Linné. Roca. Page 225. Les zoécies sont disposées autour de l'ancestrule. 5 á 8. Membranipora Langana Canu. Río Negro. Page 220. 5, dans la gangue, grossi 5 fois; 6, grossi 4 fois. Roca; 7, grossi 23 fois; 8, le méme que 5 grossi 23 fois. 9. MembranÍ2yora Cnmmingsi Canu. Río Negro. Page 225. 10. Membranipora Okaiava Canu. Roca. Page 224. II á 13. Membranijyora MaiileUonei Canu. Río Negro. Page 227. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. CANU: BRYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 285 PLANCHE III. 1 á 5. Membranijjora impressata Canu. Roca. Page 232. 1, zoécies normales; 2, zoécies marginales cryptocystées; 3, zoécies normales; 4, zoécies cryptocystées prises sur le méme zoarium que 2; 5, zoécies irréguliéres onychocellaires, une zoécie est régénérée. 6 á 9. Menibranipora Calveti Canu. Roca. Page 228. 6, zoécies étroites rectangulaires; 7, avicellaires saillants, normaux; 8, zoécies hexagonales larges, striées; 9, zoécies elliptiques, cadre lisse. 10. Metnhranipora Nordgardiana Canu. Roca. Page 229. 11. Pyriporella FülioZati Canu. Roca. Page 237. Voir Pl. IV, fig. Q, 7. 12. Memhranipora sp. Roca. Page. Toutes les figures non cotées sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE IV. 1 á 5. Membranipora trimorpha Canu. Río Negro. Page 230. 1, zoécies normales armées (2« forme); 2, 3, 4, zoécies normales inermes (l.e forme;; 5, zoécies cryptocj'^stées marginales (3.e forme). Toutes ees figures sont prises sur le méme zoarium. 6, 7. Pyriporella Füliozati Canu. Roca. Page 237. 7, grossi 35 fois. Voir Pl. iii, fig. 11. 8, 9. Pyriporella Ainegliinoi Canu. Roca. Page 235. 8, ovicelles; 9, zoécies entourant l'ancestrule. 10, 11. Pyriporella confluens Reuss. Page 236. 10, Río Negro; 11, Roca. 12. Membranipora minúscula Canu. Roca. Page 229. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE V. 1, Euritina intermedia Canu. Roca. Page 247. 2, 3. Amphiblestrurn Harmeri Canu. Rio Negro. Page 243. 4. Ogivalia Iherioigsiana Canu. Río Negro. Page 240. 5. Ogivalia brevis Canu. Río Negro. Page 239. 6. RhamjJbonotiis Bassleri Canu. Roca. Page 233. 7. Ogivalia Hennigiana Canu. Rio Negro. Page 240. 8. Euritina elongata Canu. Roca. Page 246. 286 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 9. Eitritina lata Canu. Roca. Page 245. 10, 11. Amjíhiblestrnm svbpajñUatum Canu. Río Negro. Page 244. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum National d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE VI. 1,2,3. MemhraniporeUa capitata Canu. Río Negro. Page 251. 4. Ogivalia indistincta Canu. Roca. Page 241. 5. Coscinopleura Brydonei Canu. Roca. Page 249. 6. Coscinopleura planulata Canu. Rio Negro. Page 248, 7, 8, 9. 10. Cribrilina insignis Canu. Roca. Page 252. 11. Ogivalia galeata, Canu. Río Negro. Page 241. 12. Aspidosto^na oiryehoceJliferu'm Canu. Roca. Page 254. 13. Aspidostoma globiferum Cana. Page 254. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE VIL 1,2,3. Micropora convexa Canu. Roca. Page 250. 4. Hiantopora tripora Canu. Roca. Page 256. 5. Ilippoporina Normaniana Canu. Roca. Page 258. 6. Ilippoporina De Angelisi Cana. Roca. Page 259. 7. HÍ2)po2>orina gibbosa Canu. Roca. Page 259. 8, 9. Ballantiostoma fibro.sum Canu. Roca. Page 260. 10, 11 . Ilippoporina planulata Canu. Roca. Page 258. 12.13. Tremogasterina problemática Canu. Roca. Page 256. 14. Cianotremella gigantea Canu. Roca. Page 257. Toutes les figures sont grossies environ 23 fois. Tous les «Tj'pes» sont au Muséum National d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE VIII. 1,2,3,4. Iloplocheilina spectabilis Canu. Roca. Page 262. 2, ovicelle entiére; 3, ovicelle brisée; 4, ancestrule, avicellaire á düuble orifice. 5,6. Ballantiostoma parvuluní Canu. Roca. Page 261. 7. Lagenipora minúscula Canu Roca. Page 266. CANü: BEYOZOAIRES FOSSILES DE L'ARGENTINE. 287 8 á 12. Exochella mutabiJis Canu. Roca. Page 263. 8, un gros aviceUaire; 10, avicellaire plus petit et quelques pores orige- lliens disséminés; 12, pores origelliens plus nombreux; 11 et 9, pores origelliens nombreux et avicellaire petit, peu distinct. Toutes les figures .sont grossies environ 23 fois. Tous les «Tjqies» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE IX. 1, 2, 3. Exochella elongata Canu. Roca. Page 2(34. 4. Proboscina dichotoma D'Orbigny. Roca. Page 268. 5. Proboscina ebúrnea D'Orbigny. Roca. Page 267. 6, 7. Porella Gregorynna Canu. Roca. Page 265. 8,9. Proboscina striata Canu. Roca. Page 267. 8, grossi 23 fois; 9, grossi 4 fois. 10, 11. Porella Levinseni Canu. Roca. Page 265. 10, grossi 2i3 fois; 11, grossi 35 fois. Toutes les figures non cotées sont grossies environ 23 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE X. láll. Diastopora (Berenicea) papillosa Reuss. Roca. Page 269. 1, grossi 23 fois; 5, grossi 22 fois; 8, grossi 4 fois; 9, grossi 12 fois; 10, grossi 7 fois; différents grossissements pris sur un méme zoarium; 2, avec grosse ovicelle, grossi 12 fois et 6, grossi 4 fois, méme zoarium; 8, grossi 4 fois, 7, grossi 4 fois et 4, grossi 12 fois sont des fragments d'un tres grand zoarium: 11, grossi 12 fois, ovicelle globuleuse. 12 Diastopora (Berenicea) siihorbicularis Hincks. Roca. Grrossi 22 fois. Page 270. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE XI. 1 á 4. Diastopora (Berenicea) littoralis d'Orbigny. Roca, l^age 271. 1, grossi 22 fois; 2, méme zoarium grossi 12 fois; 3, autre zoarium grossi 12 fois, avec de belles ovicelles; 4 petit zoarium grossi 10 fois. 5. Reptotubigera spatlmlata Canu. Grrossi 12 fois. Roca. Page 274. 6,7. Rejytotiibigera compacta Canu. Grossi 12 fois. Page 273. 6, Roca; 7, Río Negro. 288 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 8,9. Idmonea carinata Roemer. Grossi 12 fois. Roca. Page 275, 10^ 11. Tubegeri7ia clavata Canu. Grossi 12 fois. Roca. Page 272. 12. Rtiptotuhigera scdlaris Canu. Grossi 12 fois. Roca. Page 274. 13 á 17. Phalangella Romeroi Canu. Page 273. 13 et 14, Eio Negro, grossis 12 fois; 15 et 16, Roca, grossis 12 fois; 17, méme zoarium que 16 grossi 20 fois. Tous les «Types» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. PLANCHE XII. 1, 2. Reptocavea discoidea Canu. Eoca. Page 278. 1, grossi 23 fois; 2 méme zoarium grossi 12 fois. 3. Actinopora Rohertsoniana Canu. Grossi 12 fois. Roca. Page 276. 4. Actinopora striata Canu. Grossi 12 fois. Roca. Page 277, 5. Actinopora incrassata Canu. Grossi 12 fois. Roca. Page 276, 6, 7. Actinoiwra complanata Romer. Roca. Page 277. (i, grossi 12 fois; 7, grossi 4 fois. 8ál3. Reptocavea excávala Canu Page? 8, grossi 4 fois et 9, grossi 23 fois, méme zoarium de Kio Negro; 10, grossi 4 fois et 11, grossi 2á fois, méme zoarium de Roca ; 12, grossi i fois et 13, grossi 23 fois, méme zoarium de Roca. Tous les cTypes» sont au Muséum d'Histoire Naturelle de Buenos Aires. EERATA DE LA PREMIERE PARTIE Page 252, ligne 17. Au lieu de Ipresien, lire Ypresien. » 292, » 23. Ajoutez: Fam. Smittidae J. Jullien. » 297, » 2. Au lieu de Albinga, lire Aldinga. » 308, » 3. Au lieu de Salielien, lire Sahélien. » 316, » 23. Au lieu de Cheonoa, lire Theonoa. » 318, » 8. Au lieu de Galiédées, lire Galéidées. » 321, » 17. Au lieu de «sur nos cotes», lire «sur les cotes europónres». ERRATA DE LA DEUXIEME PARTÍ E. Page 216, ligne 21. Au lieu de 1806, lire 18S6. > 219, » 2 d'en bas. Au lieu de J. Canu, lire F. Canu. » 220, » 14. Au lieu de Pl. ví, lire Pl. ti. » 235, » 12. Au lieu de Zoécie ¡ lo, lire Zoécie ¡ Iz. » 236, » 8. Au lieu de Membranipoua, lire Membranipora. » 238, » 20. Au lieu de Agita, lire Ogiva. » 239, » 9. Au lieu de liossehana. lire Eosseliana. » 240, » 4. Au lieu de O. Theringsiana, lire O. Iheringsiana. » 244, » 9 d'en bas. Au lieu de Bush, lire Busk. » 250, » 3 d'en bas. Au lieu de Levisex, lire Levixskn. » 250, » 10. Au lieu de Opé.sie— Lo =: 0.09, lire Opésie— ho = 0.09. » 252, » 5 d'en bas. Au lieu de La ^0.11, lire ha = 0.11-. » 253, » 25. Au lieu de Hinckes, lire Hincks. 256, » 12. Au lieu de La = 0.09, lire ha = 0.09. 258, » 5, Au lieu de Gen. Hippokina, lire Hippoporina. 259, r, 3. Au lieu de La = 0.07, lire ha = 0.07. 261, » 13. Au lieu de La = 0.09, lire ha = 0.09. 265, » 16. Au lieu de Lp = 0.05, lire hp = 0.05. 265, » 31. Au lieu de Lz =0.36, lire Lz = 0.33. 265, . 31. Au lieu de Lp = 0.03, lire hp = 0.03. 266, » 21 . Au lieu de Lp = 0.05, lire hp = 0.05. 275, » 22. Au lieu de 1889, lire 1899. 281, » 5. Au lieu de Reptotabigera, lire Repto tubigera. TABLE DES MATIERES Page Préface . . . , 215 Bibliographie 216 Bryozoaires cheilostomes membraniporoides 219 Bryozoaires cheilostomes eschariens 255 Bryozoaires cyclostomes 266 Répartition des espéces par localités 280 Index alphabétique 282 SOBRE LA EXISTENCIA DEL HUEMUL DE BOLIVIA Y PERÚ, ODOCOILEUS (IIIPPOCAMELÜS) ANTISENSIS (ORB.) Y DEL AVESTRUZ PETIZO, RHEA DARWINI GOULD EN EL N. W. DE LA REPÚBLICA AR&ENTINA POR EOBERTO DABBENE Conservador de las colecciones de Zoología del Museo Nacional de Buenos Aires. El Director del Museo Arqueológico de la Facultad de Filosofía y Letras, doctor Juan B. Ambrosetti, me remitió jjai'a la determi- nación de la especie á la cual pertenecen, varios cuernos de ciervo y algunas tibias incompletas de avestruz. Estos restos han sido encontrados en Tilcara, quebrada de Hu- mabuaca, provincia de Jujuy, y en las casas y tumbas de la pobla- ción prehistórica indígena del Pukará, por el citado doctor J. B. Ambrosetti y su ayudante el doctor Salvador Debenedetti, envia- dos por la Facultad de Filosofía y Letras con el objeto de hacer exploraciones arqueológicas en el norte de la República. La población de Tilcara se encuentra á una altitud de 2.360 metros sobre el nivel del mar y en la región de las altiplanicies de la cordillera andina que se denominan «punas». Según me ha comunicado el doctor Ambrosetti. las astas eran usadas por los indígenas como amuletos, y aun para fabricar di- versos objetos. En cuanto á las tibias de avestruz, eran destinadas probablemente para fabricar algún instrumento de música ó tam- bién, en razón de la dureza del hueso para confeccionar, con las astillas, puntas de dardos. Iguales restos han sido también encontrados, aunque con más rareza, al sur, en los valles calchaquíes de la provincia de Salta. Todas esas regiones montañosas del noroeste del Territorio Argentino no han sido aún zoológicamente bastante exploradas, Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Junio 6, 1911. 19 294 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. y el doctor Ambrosetti se limitó á decirme que había oído hablar de la existencia de ciervos en el valle Calchaquí de Salta, cerca del nevado de Cachi. Las especies de cérvidos que habitan actualmente nuestro terri- torio no son numerosas, j desde luego debo excluir que en esas comarcas elevadas de la región andina se puedan encontrar las especies que habitan las llanuras del este, como el Odocoileus (Blastocerus) campestris F. Cuv. y Odocoileus (Blastocerns) paludo- sus Desm. ó el Mazama riifus 111. y Mazama nemorivaga F. Cuv.^ todas especies en las cuales los cuernos tienen una forma muy distinta de las que aquí tratamos. Entre las especies actuales de ciervos peculiares á la región montañosa de la cadena andina y que hasta la fecha se conocen como habitando también la vertiente argentina, figura únicamente el Huemul: Odocoileus (Hippocamelns) hisulcus (Mol.), cuya área de distribución actual se extiende, según los modernos autores, desde el estrecho de Magallanes y sobre ambos lados de la Cordi- llera hasta un poco más al norte del paralelo de Valparaíso, en Chile, y hasta el sur de Mendoza en la República Argentina, siendo mucho más común en la parte austral de ambos países. Esta especie pertenece al género que Wagner (1844) ha llamado' Fnrcifer y cuyos representantes se distinguen de todos los demás ciervos de la América del Sur por sus cuernos en forma de hor- quilla y divididos desde la base, ó arriba de un corto pedúnculo,, en dos ramas, una dirigida hacia adelante y la otra hacia atrás. En algunos casos no muy frecuentes, las ramas llevan pitones. Trouessart, en la nueva edición de su ^Catalogus mammalinm tam viventium quam fossiliton», publicado en 1904-1905, coloca los huemules en el género Odocoileus de Rafinesque y substituye, siguiendo las reglas de prioridad, al subgénero íurcifer el de Hippocamelns de Leuckart (1816), el cual es más antiguo. Los cuernos encontrados en las sepulturas indígenas de Tilcara pertenecen evidentemente á un representante de este género^ cuyas especies hoy reconocidas por los autores é indicadas en el catálogo de Trouessart ^ son tres, una de las cuales, Odocoileus (Hippocamelns) seleniticus (Amegh.) es fósil y pertenece al plioceno superior de la República Argentina, y las otras dos son el Odocoi- leus (Hippocamelns) bisulciis (Mol.) ya citado y el Odocoileus (Hippo- > Loe. cit. p. 707. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en n. w. arg. 295 camelus) antisensis, descubierto por D'Orbigny en las cordilleras orientales de Bolivia y señalado después por Tscbudi ^ en las del Perú, en donde se le conoce vulgarmente con el nombre de «Taru- ga» ó «Taruscb». Hasta hace relativamente poco tiempo, ha habido una confusión en la sinonimia de estas dos especies. Gray ^ en 1850 las co- locaba eñ el género Furcifer, manteniendo por la especie de Bo- livia el nombre específico antisensis de D'Orbigny y el de huaniel de H. Smith por la otra especie del sur que él en 1849 había llamado leticotis ^, sin reparar que era el mismo animal de- nominado Cermis clúlensis en 1846 por Gay y Gervais. Más tarde, en 1869, habiendo el viajero Whitely enviado á Londres desde Tinta, en las Cordilleras del Perú, el cuero y el cráneo de un huemul con cuernos anormales, el mismo autor Gray fundó un nuevo género Anomalocera ^, el cual, después, cambió por el de Xenelaphiis ^, llamando al huemul del Perú con los nombres de Anomalocera hnamel, Xenelaphus huamel, Xenelaphns leucotis y finalmente en 1872, llamó á esa especie XeneJapTius anomalocera, pues encon- tró que era también distinta de la especie de Magallanes denomi- nada por él mismo en 1849 con el nombre de leucotis. En un trabajo publicado por el citado autor en An7i. Mag. Nat. Bist., xr, Ser. iv. 1873, p. 308, distingue tres géneros y 3 especies de huemules como habitando la cordillera andina: 1.° Furcifer an- tisiensis de Bolivia; 2.'^ Xenelaphus anomalocera de Tinta, cordi- llera del Perú, 3° Hílamela leucotis (Capreolus leucotis Gray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1869, p. 64, t. xii y Furcifer huamel Gray, P. Z. 8., 1850, 236;, del Estrecho de Magallanes. Pertenece á Sclater el mérito de haber aclarado la cuestión, pues examinando el espécimen enviado por Whitely del Perú y conservado en el Museo Británico, reconoció que no era otra espe- cie sino el Cerviis antisensis de D'Orbigny con cuernos anormales ó monstruosos. Varios otros autores, como Philippi '', Burmeister ^ y Ame- ' Fauna Peruana, Mamm., p. 241, 1844. 2 Proc. Zool. Soc. Lond., 1850, p. 23(3. ' Capreolus leucotis Gray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1849, p. 64, tab. xii. ^ Scient. Opinión, Oct. 6, 18G9, 385. 5 Proc. Zool. Soc. Lond., 1869, p. 498. 6 Philippi, in Wiegmann's Archiv. Naturg. i, 46, 1870 y «El Güemul de Chile», in Anal. Mus. Nac. Chile, Zool., 1892, p. 7. ' Descr. Phys. Eeji. Arg., iii, p. 462, 1879. 296 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. gliino ', lian, por el contrario, reunido las dos especies en una sola, ó las han separado simplemente como variedades. Efectiva- mente, las diferencias entre los huemules de Chile y Patagonia y los de Bolivia y Perú no parecen de tal importancia como para separarlos específicamente. Según Gay - y Gray ^, el huemul del Sur se distingue del de Bolivia y Perú, por tener los incisivos algo más pequeños, el espacio interorbital más ancho y por el tamaño del cuerpo algo mayor; y según Philippi*, principal- mente por tener los huesos nasales más largos. Pero como lo han demostrado Brooke ^, Sclater ^ y más recientemente Lydekker '^ y Alien ^ y finalmente como yo mismo acabo de observar, parece que difieren también en la altura en la cual empieza la bifur- cación de las dos ramas divergentes de cada cuerno. Lydekker ^, sin embargo, el cual ha comparado recientemente, la piel de un huemul del Perú existente en el Museo Británico con otro huemul de Patagonia enviado á ese Museo por el Dr. J. P. Mo- reno, encontró además algunas diferencias en la coloración, como la presencia en la especie del Perú, de un tinte pardo sobre el lomo y un color igual sobre la parte superior del nacimiento de la cola, mientras que estas partes sonuniformesy del mismo color del dorso en la especie del sur. No se puede aun afirmar con segu- ridad que estas diferencias en la coloración sean constantes y se encuentren en todos los individuos, pues no se distinguen en las láminas de la obra de D'Orbigny ^'* ni en la de Tschudi ^^ Por consiguiente, creo no se deba atribuir gran valor á las dife- rencias indicadas y se podrían separar todos los huemules que habitan la cordillera andina en dos simples subespecies ó formas geográficas, una de las cuales de mayor tamaño habitaría ambas vertientes de la parte más austral de la Cordillera de los Andes y * Mam. fas. arg. p. Gil, 1889. ^ Fauna chilena, Zoolog., i, p. 161, 1847. » Ann. iVrt<. Jlid., ser. iv, vol. xi, p. 309, 187;-}. * Cei'sus chilensis, antisensis y hrachjjcerm, in An. Mus. Nac. Chile, p. 13, 1894. 5 Proc. Zool. Soc. Lond., 1878, p. 923 (fií?ura). * Proc. Zool. Soc. Lond., 1875, p. 45 (figura). ' Specific Characters of the Chilian Guemal. Proc. Zool. Soc. Lond , 18ÍJ9, p. 917. e Reports of Princ. Univ. Exped. fo Pa'afjonia,vo]. iii, Zoolog., Part. r. Mamni.^ p. 14, 1905. 9 Loe. cit. p. 917. '" Voy. Ainér. mérid. Atlas, lám. 20, figura 1. " Fauna Pertiana,Mamvi.,\hn\. 18. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en n. av. arg. 297 la otra se extendería hacia el norte, en la región montañosa del este de la misma cadena hasta el Perú y el Ecuador. Los restos de ciervos encontrados en las tumbas indígenas pre- históricas de Tilcara se componen únicamente de cuernos, por ser esta la sola parte del animal que los indígenas han utilizado, y por consiguiente debo limitarme al estudio comparativo de esos apén- dices para la determinación de la especie. Las astas son muy numerosas, todas separadas de la parte ósea del cráneo en el punto de nacimiento y presentan diferentes esta- dios de desarrollo, habiendo algunas pertenecido á indivi- duos completamente adultos. Lo que á primera vista llama la atención es que todas care- cen de pedúnculo y desde el punto de nacimiento y en la misma corona el cuerno se di- vide en dos simples ramas más ó menos divergentes y de dife- rente longitud, siendo la diri- gida hacia adelante la más cor- ta y más larga la que se diri- ge hacia atrás. ISIinguna rama tiene pitones. La figura 1, tomada del tra- bajo de Brooke^, representa el cuerno izquierdo del Odocoi- leiis (Hijjpocamelus) antisensis (Orb.) y concuerda perfecta- mente con los especímenes en- contrados eii Tiloara y figurados en la lámina adjunta al presente trabajo. D'Orbigny -, describiendo esta especie de ciervo encontrado por él en las cordilleras de Bolivia, dice que es «essentiellement caractérisée par ses bois bifurquées des la meule, a divisions sim- ples, Tune dirigée en avant et l'autre en arriére, quoique médio- crement divergentes entres elles». Fio-. 1. Cuerno izquierdo de Odocoileus (Hippocanielus) antisensin (Orb.). a. ramificación dirigida hacia delante, (de Brooke, P. Z. S., 1878, p. 923). ' On the Clasification of the Cervidae, with a Synopsis of the existing Species. Proc. Zool. Soc. Lond., 1878, pp. 883-928. ^ Voy. Amér. mérid. Mam., p. 28, 1847. 298 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. En cuanto alas medidas, concuerdan también más ó menos con las que ha dado este último autor. He tomado únicamente las di- mensiones de las astas completas y que parecían haber llegado á su mayor desarrollo, encontrando que la ramificación más corta varía entre 0,15 y 0,17 centímetros y la mayor tiene de 0,20 á 0,24 centímetros de longitud, medidas por la cuerda del arco que forman. La corona es un tanto aplanada lateralmente, presentando gene- ralmente una forma elipsoidal, y está con frecuencia cubierta de tubérculos y rugosidades. Estas se encuentran también en algunos casos sobre la parte inme- diata de las ramas juntamente con unos surcos más ó menos profun- dos y que llegan hasta la mitad del cuerno, indicando que perte- necían probablemente á unos ani- males viejos. Las extremidades son cónicas, lisas y débilmente inclinadas hacia adentro. La di- vergencia de las dos ramas es variable, como puede verse en los diferentes especímenes de la lá- mina antes citada. En los cuernos del Odocoilens (Hippocamdus) hisnlciis (Mol.) se observa por el contrario que á la corona signe un pedúnculo más ó menos largo el cual se bifurca en dos ramas y en la misma forma de la especie anterior. La figura 2 tomada del trabajo de Sclater ^ representa la forma típica del cuerno del huemul del sur, y lo mismo se puede observar en los cuernos de ese animal figura- dos en la lámina y pertenecientes á la colección del Museo Nacio- nal. En ambos casos el carácter que he indicado es bien aparente. Fig. 2. Cuerno izquierdo de Odocoi- lens ( Hippocamelus) bisulcas (Mol.). a. ramificación dirigida haciadelante. b. pedúnculo. (de Sclater, P. Z S., 1875, p. 45). ' On Cervus chilends, Proc. Zool. Soc. Lond., 1875, p. 45. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en n. w. arg. 299 Creo que este raismo carácter debe ser constante en cada una de las respectivas especies ó formas, pues los cuernos encontrados en Tilcara en número de más de cuarenta pertenecen todos al primer tipo sin pedúnculo. La distribución geográfica del Odocoileus antisensis (Orb.) es muy vasta y viene á confirmar la suposición de que esta especie se haya extendido y se extienda aún actualmente basta las altipla- nicies de la parte montañosa del noroeste de la Rep. Argentina. D'Orbigny ^ dice que el Odocoileus antisensis es peculiar de la vertiente oriental de los Andes, y muy común en las provincias de La Paz, Cocbabamba y Cbuquisaca, en donde habita las regiones elevadas de la Cordillera, bajando raramente de los 3.500 metros de altitud. Tschudi ^ lo ha señalado en el Perú, y según los autores moder- nos su área de distribución se extendería hasta el Ecuador. Cierta- mente, en otros tiempos debía ser mu}^ común también en las provincias argentinas del noroeste, en donde j^robabkmente á consecuencia de la persecución que le hacían los antiguos habitantes de la región, con el objeto de procurarse sus cuernos, ha ido siendo cada vez más escaso. Parece, sin embargo, que no ha desaparecido completamente, y aun deben haber algunos individuos en las comarcas más apar- tadas del oeste de las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán. Como ya he dicho al principio del presente trabajo, el Dr. Ambrosetti ha oído hablar de unos ciervos que se encuentran en los valles Calcha- quíes, y los señores M. Rodríguez y G. A. Baer, que han hecho colec- ciones de aves en las altiplanicies del noroeste de la República, aseguran haber visto, aunque raras veces, unos ciervos del tamaño de un guanaco, sin que les fuera posible apoderarse de ninguno de ellos. El señor Carlos Bruch, jefe de la sección zoológica del Museo de La Plata y el señor Stewart Shipton, de Tucumán, han cazado varios huemules en Candado y Hoyada, en la parte norte de la provincia de Catamarca, á los 4.500 metros de altitud, y el señor Bruch me aseguró que eran más pequeños que las del sur y que tenían los cuernos diferentes. Es casi seguro que esos ciervos no podían ser otros que el antisen- sis de D'Orbigny. Loe. cit. p. 29. Loe. cit. p. 241. 300 MUSEO NACIÓN á.L DE BUENOS AIRES. Las observaciones fidedignas de los viajeros citados, además de confirmar la presencia actual del liuemnl de Bolivia en el norte de la República, destruyen al mismo tiempo la hipótesis de que los cuernos encontrados en las sepulturas prehistóricas de Tilcara^ hayan podido ser traídos de Bolivia y adquiridos de los indígenas de ese país por los antiguos habitantes de Tilcara. Por otra parte, también la especie de huemul que habita la por- ción austral de la cordillera de los Andes ha debido extenderse mucho más al norte de los límites actuales, especialmente por el lado de Chile. Con motivo de haber sido por mucho tiempo considerada la especie ó forma que habita el sur como el mismo animal que se encuentra en Bolivia y Perú, la sinonimia ha sido hasta hace poco bastante confusa, por lo cual creo no estará de más indicarla nue- vamente aquí. Odocoileus (Hippocamelus) antisensis (Orb.). (Taruga ó Huemul del norte). 1834. Cervtis antisensis D'Orbigny, Nouv. Ann. du Mus., iii, p. 91. 1844. Cervus antisensis Tschudi, Fauna Peruana, Mamm., p. 241, tab. xviii. 1847. Cervus antisensis D'Orbigny, Voy. Amér. mérid., iv. Mamm.^ p. 28, y atlas, Pl. xx, fig. 1. 1850. Furcifer antisiensis G-ray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1850, p. 236. 1852. lurcifer antisiensis (Iray, Ann. Mag. Nat. Hist., ix, p. 427. 1852. Cervus antisensis Pucheran, Arch. Mus., iv, pp. 407, 49U. 1855. Cervus (Furcifer) antisiensis AVagner, Schreber's Sang. Siippl. IV, p. 384 y V, 380, 27. 1869. Furcifer antisiensis Gray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1869, p. 498. 1869. Anomalocera hiiamel (nec Furcifer huamel Gray, 1850) Gray, Scient. Opin., p. 385. 1869. Xenelaphus huamel (nec Furcifer huamel Gray, 1850) Gray, Proc. Zool., Soc. Lond., 1869, pp. 497, 498. 1870. Furcifer antisiensis Sclater, Proc. Zool. Soc. Lond., 1870, p. 116. 1872. Furcifer antisiensis Gray, Cat. Rumin. Mamm., in B. M., p. 88. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en n. w. arg. 301 1872. Xenelaphusleucotis (nec Capreolus leucotis Gray, 1849) Gray, Cat. Eiim. Mamm., p. 89 (part.). 1872. XenelapTius anomalocera Gray, Ann. Mag. Nat. Hist., Ser. iv, t. X, p. 445. 1873. XenelapJius anomalocera Gray, Ann. Mag. Nat. Hist., Ser. iv, t. XI, pp. 220, 309. 1873. XenelapTius chilensis (nec Cervus chüensis Gay y Gervais), Gray, Ann. Mag. Nat. Hist. xii, p. 161; id., Hand-List of Edent. p. 159. 1873. Cervus antisiensis Sclater, Ann. Mag. Nat. Hist., Ser. iv, vol. XI, p. 213. 1873. Furcifer antisiensis Gray, Ann. Mag. Nat. Hist. Ser. iv., t. xi, pp. 308, 309; id., vol. xii, p. 162. 1873. CervKS antisensis (part.) Philippi, Anal. Univ. Chile, t. xliii, 1873, p. 720 1873. Cervus antisiensis Brooke, Proc. Zool. Soc. Lond., 1873, p. 518. 1874. Furcifer chilensis (part.) Gray, Ann. Mag. Nat. Hist., xiii, p. 332. 1875. Cervus antisiensis Sclater, Proc. Zool. Soc. Lond., 1875, p. 46. 1878. Cariacus (Furcifer) antisiensis Brooke, Proc. Zool. Soc. Lond., 1878, p. 923 (fig. cuernos). 1879. Cervus chilensis, var. antisiensis Burmeister, Descr. Pliys. Eépub. Arg., iii, p. 462. 1886. Furcifer antisiensis Neliring, Sitzb. Gesell. Naturf. Freunde, p. 17; 1895, p. 9. 1889. Furcifer hisulcus (part.) Ameghino, Mam. fós. arg., p. 611. 1892. Cervus chilensis (part.) Pliilip23Í, El Giiemul de Chile, in An. Mus. Nac. Chile, Zool., pp. 1-9. 1894. Cervus antisensis Philippi, Cervus antisensis, chilensis y brachyceros in: An. Mus. Nac. Chile, Zool., p. 6, Tab. i, fig. 2. 1897. Cariacus (Furcifer) antisiensis Trouessart, Cat. Mamm., p. 897. 1898. Mazama antisiensis Lydekker, Deer of all Lands, p. 295 pl. 23. 1904-1905. Odocoileus (Hippocamelus) antisiensis Trouessart, Cat. Mamm., Sup^Dl., p. 707. 1905. Hippocanielus aiitisiensis Alien, in Rep. Princ. Univ. Exped. to Patagonia, Zool., vol. iii. Part. i, Mamm., p. 14 (in texto). Distrib.: Cordilleras Orientales del Ecuador, Perú, Bolivia y N. W. Argentina. 802 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. OdOCOILEÜS (HlPPOCAMELUS) BISULCUS (MoL). (Huemul ó Güemul). Ir82. Eqims Bisulcus ^loMno., Sagg. Stor. Nat. Chile 1.** Edit., p. 320. 1788. Equus bisulcns Gmelin, in Linnó, Syst. Nat. Ed. 13^, i, p. 209 (ex Molina). 1803. Camelns equimis Treviraniis, Biol., oder Pliil. leb., Xat. ii, p. 179. 1811. Ánchenla ? Huemul, Illiger, Prodromns syst. Mamm. et Av., p. 101. 1816. Hippocamelus duhms Leuckart, De Equo bisulco Molinae p. 24; Isis, 1825, p. 362 (ex Molina). 1827. Aiichenia liuumel Ham. Smitli, in: Griffitli's An. King., v, p. 300 (ex Molina). 1829. Lama f histilca J. B. Fischer, Synops. Mamm., p. 433 (ex Molina). 1842. Cervus (Cervequus) andicus Lesson, Nouv. Tabl. du Régne Anim., p. 173 ( = Equus bisulcus Molina). 1846. Cervus chilensis Gay et Gervais, Ann. des Sci. nat. (3), r, p. 91, Chile: descripción original. 1847-1854. Cervus chilends Gay, Hist. Chile, Zool., i. p. 159, pl. xi. 1849. Capreolus leucotis Gray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1819, p. 64, pl. XII. (Cerca de Port Famine, Magallanes), et Ann. and Mag. Nat. Hist. (2), V, p. 224 (1850). 1850. Capreolus ? Huemnla Gray, Knowsley Menagerie, ii, p. 66. 1850. Furcifer huamel Gray, Proc. Zool. Soc. Lond., 1850, p. 236; Ann. and Mag. Nat. Hist. (2) ix, May, 1852, p. 427; Cat. Mamm. Brit. Mus., Ungulata Furc, 1S52, p.227. 1852. Cervus chilensis Piicheran, Arch. Mus., vi, p. 484. 1855, Cervus (Furcifer) chilensis Wagner, in: Schreber, Sáugeth. Supp. 4, p. 382. 1855. Cervus leucotis Giebel, Die Sáugethiere, p. 359. 1855. Cervus chilensis Baird, in: Gilliss, U. S. Naval Astron. Exp. to the South. Hemisph., ii, Zoo!., Mamm., p. 171. 1870. Furcifer chilensis, Sclater, Proc. Zool. Soc. Lond., 1870, p. 166. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en N. W. AEG. 303 1872. Xenelaplms Jencoüs Gray, Cat. E,um. Mamm., p. 89 (part.). 1872. Rúamela leucoHs Gray, Ann. and Mag. Nat. Hist. (4), x, Dec. p. 445; ihid., xi, Marcli, 1873. pp. 214-219 (figura del cráneo); Hand-List Edén., Thick-skinned, and Rum. Mamm. Brit. Mus., 1873, p. IGO. 1873. Cermis cJiüensis Sclater, Ann. and Mag. Nat. Hist. (4), xr, p. 213. 1873. Cervtfs chilensis (part.) Philippi, Anal. Univ. Chile, t. xliii, 1873, p. 721. 1873. Creagroceros chilensis FityAngáY, Sitzh. Akad. Wien, lxviii, p. 358; ibid. lxxviii, 1879, p. 372. 1875. Cervus chilensis Sclater, Proc. Zool. Soc. Lond., 1875, p. 44 (figura cuernos y sinonimia). 1876. Eqniís hisulciis Burmeister, in AVigmann's Arch. Naturg., I, p. 19. 1878. Cariacus (Furcifer) chilensis Brooke, Proc. Zool. Soc. Lond., 1878, p. 923. 1879. Cervus chilensis Burmeister, Descr. Phys. Rép. Arg., iii, p. 462 (part.). ]883. Furcifer chilensis Sclater, List Anim. Zool. G-ardens, p. 178. 1885. Furcifer chilensis Nehring, Sitzb. Gesell. Naturf. Freunde Berlin, p. 188; ibicl., 1895, p. 16. 1887. Cervus chilensis O. Burmeister, Anal. Mus. Nac. Buenos Aires, Ser. i, vol. 3, p. 240. 1889. Furcifer hisulcus Amegliino, Mam. fós, arg., p. 611 (part.). 1892. Cervus chilemis (part.) Philippi, El Güemul de Chile, in Anal. Mus. Nac. Chile, Zool., p. 1-9, tab. 1. 1894. Cervus chilensis Philippi, Cervus antisensis, chilensis, bra- chyceros, in Anal. Mus. Nac. Chile, Zool., tab. i, fig. 1. 1898. Cervus hisulcus Matschie, Saugethiere, in: Ergeb. Hamb. Magalhaens. Sammelreise, iii, 4, p. 19. 1898. Cervus hisulcus Yíolmhevg, Fauna arg., Mam., in : Seg. Censo Eep. Arg., p. 493. 1898. Cariacus (Furcifer) chilenyis Trouessart, Cat. Mamm., n. 5554, p. 897. 1898. Mazama bisulca Lydekker, Deer of all Lands, p. 296; idem. Proc. ZooL Soc. Lond., 1899, p. 917, pl. Lxr, y fig. in texto. 1898. HippocamelushiulcusTh.om.as^ Proc. Zool. Soc. Lond., 1893, p. 212. (Chubut). 1899-(1900). Furcifer andicus Lahille, Congr. Cient. Lat. Amer., III. p. 195. 304 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 1900. Mazama bisulca Berg, Comunic. Mus. Nac. Buenos Aires, i^ N° 7, Oct. 1900, pp. 250-263. 1902. Xenelaplms hisidcus Prichard, Proc. Zool. Soc. Lond., 1902, i, p. 172: id., Through Heart of Patagonia, 1902, p. 1-lG (descrip. y lam. cráneo). 1903. Cariacus chilensis Hatclier, Narrative Princeton Univ. Exp, Patagonia, i, pp. 185, 271. 1905. Hippocamelus hisitlcus Alien, in Eeports of the Princ. Univ. Exp. Patagonia, Vol. iii, Zool, Part. i. Mamm. p. 11; Pl. iv, V, VI. 1905. Odocoileus (Hippocamelus) himlcns Trouessart, Cat. Mamm., Suppl., p. 707. Distrih.: Patagonia occidental, desde el Estrecho do Magallanes al sur de Mendoza; Chile central y meridional. Las tibias de avestruz encontradas en las sepulturas de Tilcara son de distintos tamaños, y algunas han debido pertenecer á indi- viduos muy grandes y completamente adultos. Todas están incompletas, careciendo la extremidad proximal de la epifisis y teniendo la otra cortada en la diáfisis, un poco más arriba de su terminación. Por la forma en que este hueso ha sido trabajado se ve que debía estar destinado á servir como instrumento musical. En estas condiciones, es muy difícil j)oder determinar con segu- ridad á cuál de las dos especies de avestruces que habitan la parte austral del continente sudamericano pertenecen las tibias en cues- tión. Aun tratándose del examen de estos mismos huesos comple- tos, no se podría llegar á una conclusión segura en el caso de ejemplares completamente adultos y más ó menos de la misma edad. Según Cunningham ^, en la tibia de J?hea americana (Linn.) existe una fuerte cresta procnemial sobre el proceso epicnemial, mientras que en Rliea Daricini Gould este proceso y la cresta apa- ' Notes on sume points in the Osieoloo;y of Rhea americana and Eliea Darioi- nii,m: Proc. Zool. .'Soc. Lond., 1871, p. 109. dabbene: o. antisensis y rh. darwini en n. w. arg. 305 recen muclio menos desarrollados. El mismo autor dice que en la segunda especie se nota la separación de la epífisis en la extremi- dad del hueso, mientras que en la primera hay una anquilosis y la separación sólo está indicada por una línea rugosa. Estas observaciones han sido hechas sobre un ejemplar joven de Rhea Darwini, y con el avanzar de la edad las diferencias indicadas van desapareciendo, como también admite el citado autor, de modo que esos simples caracteres no pueden servir para la determinación de la especie. Lo mismo se puede decir, si nos fundamos solamente en las dimensiones que presenta este mismo hueso, pues entre el avestruz común y el petizo no existe siempre una diferencia considerable en la longitud de la tibia. Aunque Rhea Darwini es de un tamaño bastante más pequeño que Rhea americana, la diferencia en las dimensiones no está en la longitud de los miembros posteriores, sino especialmente en la del cuello y del tronco, los cuales son más cortos en la primera especie. Como lo ha demostrado H. Gadow^, estas dos especies de Rhea no concuerdan completamente en la projDorción de sus miembros respecto á la distancia atlas - acetabalar, y Rhea Darwini es la que tiene relativamente las extremidades posteriores más largas en comparación á la longitud del cuello y del tronco. La longitud de las tibias y de los tarsos es casi la misma en las dos especies y en ningún caso creo posible una determinación exacta fundada únicamente sobre este carácter. A mi juicio, la única guía para la averiguación de la especie en el presente caso, es la distri- bución geográfica y las costumbres de cada una de las dos especies. Rhea americana es de vasta distribución y parece habitar princi- palmente las extensas llanuras situadas al norte del Río Negro, desde las faldas de la Cordillera Andina al Atlántico en la Argen- tina, el Oriente de Boliviay los campos del Brasil central y meri- dional, del Paraguay y del Uruguay, No parece que esta especie remonte á mucha altura en las mon- tañas; y el dato que me ha comunicado el señor Eduardo Carette ^, I On the Anatomial Differences in the three species of Rhea, in: Proc. Zool. Soc. LontL, 1885, pp. 312-317. - Dabbene, Catal. sist. y descript. aves ar^ent. in: An. Mus. Nac. Buenos Airea, Ser. 3*, t. XI, 1910, p. 184. 306 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. respecto á los avestruces vistos en Cerro Pelado, Mendoza, á los '2.500 metros de altitud, me lia heclio pensar que debe probable- mente tratarse de la Rhea Darwini. Esta últina especie habita también las llanuras bajas de la Pata- gonia, desde los Andes al Atlántico; pero como muclias otras espe- cies de aves pertenecientes á la subregión llamada Patagonico- andina, su área de distribución se extiende también muclio más al norte, sobre las altiplanicies de la Cordillera de los Andes. Ya Philippi ' había señalado la existencia del avestruz petizo cerca de Mendoza y también lo cita ^ como muy común en el desierto de Atacama y en la parte este de la Cordillera. Berkeley James •'' asegura haber visto estos avestruces en el mismo distrito y á una altura de 12,000 pies. El naturalista A. Lañe *, los obtuvo en Canchosa, provincia de Tarapacá, en Chile, y el señor Pfister me ha comunicado por inter- medio del Dr. Kurt "Wolffhügel de haber visto un avestruz que no puede ser otro que Bhea Darwini, en Acal, Territorio de Los Andes y á los 4.400 metros de altitud. Menegaux •'', en un trabajo sobre las aves recolectadas por la Misión Francesa en las altiplanicies de Bolivia y del Perú meridio- nal, menciona también un avestruz, aunque sin indicar la especie. En fin, Berlepsch y Stolzmann ^ citan la Rhea Darwini en el departamento de Puno, en el Perú, y á la misma especie deben pertenecer los avestruces que el Dr. Salvador Debenedetti dice haber visto en el Perú durante su último viaje. Queda por consiguiente demostrado que la Bhea Darwini no se halla solamente confinada á la Patagonia al sur del Río Negro, como antes se creía, sino que su área de distribución es mucho más extendida hacia el norte y se encuentra en gran parte de Chile, en donde remontando hacia el norte pasa alas altiplanicies de las cor- dilleras que se encuentran también en el noroeste de la argentina y avanza por la cadena andina hasta el Perú. ■ Anal. Univer S.Chile, xxxi, p. 270, 1868. 2 Or»iw, IV, p. 159, 1888. » Sclater, Proc. Zool. Soc. Loncl, 1890, p. 412. * Ibis, 1897, p. 316; y Sclater, Proc. Zool. Soc. Lond., 1891, p. l^x * Etude d'une collection d'oiseaux provenant des hauts plateaux de la Bolivie et du Pérou mérid., in: Revite Franaqise d'Ornith. 2" Annés, N.° 9, 1910. " Ornis, XIII, p. 181, 1906. DABBENE: o. ANTISENSIS y RH. DARWINI en N. W. AEC4. 307 Por la situación en la cual se encuentra la población de Tilcara, justamente en la región de la puna, creo que es casi seguro que las tibias encontradas en las sepulturas indígenas prehistóricas deben pertenecer á esta especie, la cual seguramente ba de encontrarse aun actualmente. Espero que en ocasión de otro viaje á las mismas regiones el Dr. Ambrosetti podrá conseguir los despojos de un avestruz y de ese modo será fácil y seguramente resuelta la cuestión. BUENOS AIRES EN 1536 ANÍBAL CARDOSO. Encarííado Honoraiio de la Sección de Numismática. ADVEETENCIA. Invitado á formar parte del «Congreso de Americanistas», comencé el presente trabajo que no me fué posible terminar en oportunidad, por hallarme ocupado en escribir otro sobre moneda colonial, y por carecer del tiempo necesario para el estudio de los documentos históricos y del terreno de Buenos Aires, en su cons- titución física y en su flora, no sólo aquí, sino también, como ele- mento comparativo, en la isla de San Gabriel y costa oriental. Debido á este retardo, presenté el trabajo, en un resumen, al «Congreso Científico Internacional Americano», que se reunió dos meses y medio después, dando lectura de él en la Sección de Arqueología, de cuya Comisión he tenido el honor de formar parte. Transcribo á continuación un párrafo del acta respectiva, para salvar un error que, mal interpretado, puede dar lugar á dudas desfavorables. SESIÓN DEL 19 DE JULIO DE 1910. «Acto continuo hace uso de la jDalabra el señor Aníbal Cardoso, disertando sobre Buenos Aires en 1536. Terminada la lectura del trabajo del señor Cardoso, el doctor Ameghino 23Íde la palabra para manifestar que, en su concepto, el Riachuelo corría entonces por el sitio que hoy corre. Apoya la opinión del señor Cardoso en un todo. No se detendrá en cuestiones de orden lógico que pueden invocarse en la primera fundación de Buenos Aires; él se apoyará simplemente en razones de orden científico, esj)ecialmente geológicas, para demostrar que no existe razón alguna para admitir que el Riachuelo de Barracas ha cambiado de curso. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Julio 4, 1911. 20 310 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. El doctor Ameghino se extiende en consideraciones tendientes á esta demostración. El señor Cardoso recuerda nuevamente el evidente error en que caen algunos autores en este asunto y con ellos los que los trans- criben. El profesor Ambrosetti, ilustra el tópico diciendo que él fué uno de los que tomó el dato de Trelles, convenciéndose más tarde de que ese autor estaba en error, que era lo contrario gracias á las comprobaciones liechas mediante los hallazgos realizados en los alrededores de la casa de gobierno, donde se había constatado la existencia de cementerios ^ indios que se habían instalado, desde luego, en la meseta y no en los bañados. El señor Aníbal Cardoso, apoya la ampliación hecha por Ambro- setti y se extiende con nuevo aco]3Ío de datos. El señor Lafone Quevedo, pregunta si existe algún dato feha- ciente respecto de la verdadera fecha de la fundación de la ciudad. El señor Cardoso explica las probabilidades en pro y en contra de los años 1534 y 1535 respectivamente. El señor Lafone Quevedo, toma nuevamente la palabra para aclarar este debatido tema. Se ha hallado un nuevo manuscrito de Schmidel, cuyas fechas deben adaptarse, es decir, las que ese his- toriador asigna, hasta tanto nuevos documentos no determinen lo contrario. Por su parte, cree que el día de la fundación debió ser el 3 de Febrero, día de San Blas, patrono del Plata. El señor Lafone, se extiende en consideraciones de orden reli- gioso y que debieron influir en el ánimo de los conquistadores para la fundación de la ciudad de Buenos Aires. Esas cuestiones, en que él está versado, son suficientes para llevar la fecha de la fundación á la que él indica. Varios miembros hacen moción para que se cierre el debate, y suficientemente apoyada, se aprueba.» Debo salvar un error deslizado en la redacción del acta. Me refiero á los años 1534-35, de Schmidel, que son en realidad, 1535-30. Contestando al señor Lafone Quevedo, que me preguntó, por qué contaba mis fechas desde fines de Diciembre de 1535, mani- festó: que Schmidel y Villalta empleaban para las suyas el «Año ' Otro error — «paraderos», dijo el Sr. Ambrosetti. CAEDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 311 del Señor», que comienza el 25 de Diciembre, y que calculaba desde esa fecha en un mes, más ó menos, el tiempo que empleó Mendoza en buscar un buen paraje en la «costa del Oeste» y hacer preparativos para desembarcar en ella, lo que efectuó el día de Nuestra Señora — 24 de Enero ó 2 de Febrero — dando á la ciudad ese nombre, señalado en el Calendario en ambas fechas; costum- bre muy usada en aquel tiempo para indicar los sucesos principa- les y designar los puntos ocupados por los conquistadores. Nunca he podido referirme á los años 1534-35, de Schmidel, que son un error en su cronología; como lo he demostrado mucho tiempo antes en un modesto trabajo publicado en la «Revista de Educación de la Provincia de Buenos Aires». (Agosto de 1905). Salvado este error del acta, debo hacer una pequeña aclaración: El presente trabajo, ha sufrido varias modificaciones, produ- ciendo cierta dislocación en su conjunto. Escrito en un resumen, para poder dar lectura de él en los 20 minutos que nos señalaba el Reglamento del Congreso para hacer las exposiciones, fué luego reconstruido y aumentado para las publicaciones finales del Congreso y más tarde extractado, separando la parte histórica, (1536-41) — que publico separadamente — para sólo dejar la que se refiere al aspecto físico y geológico del terreno y costa de Buenos Aires. En cuanto á la im23ortancia que reviste este asunto, ella es evidente. Se trata del punto preciso en que se fundó, en 1536, la ciudad de Buenos Aires, primer establecimiento español de la conquista, en el Río de la Plata; y, si para apoyar la errada creen- cia de una mala ubicación, se invocan datos históricos y gráficos que revelan un error geológico evidente, es necesario — para esta- blecer la verdad — aclarar las citas mencionadas y restaurar el terreno, tal como debió ser, con otras citas históricas más fieles; con datos científicos más claros, y con razón geológica más incon- trastable. Para obtener este resultado, era necesario destruir una leyenda que se esboza y restaurar un pasado que se esfuma. Esto na era posible, sin producir hechos nuevos, para desvanecer las dudas que dejan los otros; circunstancia^que me obliga á señalar citas históricas — lo más breve y conciso posible^en una revista cientí- fica destinada á publicaciones de otro género. Espero que el lector, benevolente, sabrá disculpar esta invasión extraña — que es necesaria como fuerza probatoria — en obsequio á la importancia del asunto. 312 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. INTRODUCCIÓN. Entre los puntos más interesantes de nuestra historia, se desta- can, seguramente, la llegada al Plata de la expedición de Mendoza y el sitio exacto en que se fundó la ciudad de Buenos Aires, primer establecimiento «á la entrada de su conquista». De estos dos pun- tos, el primero ha sido aclarado hace pocos años, fijándolo á prin- cipios de 1536; el segundo, colocando la Ciudad en los terrenos bajos del Riachuelo: error que me propongo demostrar, y es el argumento de este resumen. Los historiadores de aquellos tiempos, abarcando los sucesos en conjunto, parcos en los detalles y poco 23rolijos en las fechas, nos han dejado bastante material histórico de que servirnos, pero, tan plagado de errores y contradicciones que es casi imposible encon- trar dos que estén de acuerdo en todo el conjunto del relato; esto es, cuando el mismo autor no se contradice, como pasa con Schmidel, nuestro primer historiador, actor y testigo en la con- quista, quien embrolla los sucesos y equivoca los años, siendo el causante de que se fijara la fundación de Buenos Aires en 1535, lo que no impide que su relato sea de un gran valor histórico, aun- que caresca de prolijidad y precisión en los detalles. Ruy Díaz de Guzmán, hijo del conquistador Alonso Riquelme de Guzmán y nieto de Irala, escribió su «Historia del Descubri- miento y Conquista del Rio de la Plata», por narraciones que oyó de los primeros conquistadores y documentos que tendría oportu- nidad de consultar, siendo, como era, nieto del Gobernador y Capi- tán General de estas Provincias. Además de este conjunto de datos históricos, ya muy respetable, tenía el conocimiento de los parajes, jíueblos y costumbres de los indios, y datos precisos de los ríos y puertos, obtenidos por estudios personales ó por relatos minuciosos de los navegantes. Ambos libros, son, á mi juicio, la principal fuente de la .historia de la conquista del Río de la Plata y de ellos me serviré, robuste- ciéndolos con otros documentos de la época, para el asunto que trato de aclarar. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 313 Si el atraso de nn año señalado, por Sclimidel para su arribo al Plata, dio por resultado que gran cantidad de historiadores euro- peos y americanos indicaran la fundación de Buenos Aires en 1635, una frase de Euy Díaz de Guzmán mal interpretada, dio lugar á la creencia de que Mendoza edificó su Real en el bañado del Riacliuelo. Dice Euy Díaz, que Mendoza, al llegar á nuestras playas — hoy Buenos Aires — «entrólos buques mas pequeños en el Eiachuelo, del cval media legua arriba fundó una población, que puso por nombre la ciudad de Santa María el año de 1536». Esta frase tomada en el sentido de que Mendoza levantó su Eeal «en el Eia- chuelo media legua arriba», dio lugar al error señalado y siendo luego repetido se hizo tradición y aunque no hay documento que compruebe la exactitud de tal aserto y sí datos importantes que lo destruyen, se ha generalizado y forma parte de la historia de nuestra Ciudad. Como la elección del terreno resultaba poco lógica, prefiriendo el bañado del Eiachuelo á la alta meseta de Buenos Aires, se apoyó la idea en una cita interesada y posiblemente falsa de Euiz Galán y en un mapa antiguo del cual resulta que el Eiachuelo corría delante de Buenos Aires, al pie de la barranca, teniendo su entrada frente á la calle Victoria. En ese terreno bajo, de la mar- gen del Eiachuelo, es donde se ha supuesto que Mendoza levantó su Eeal y fundó á Buenos Aires. El presente resumen tiene por objeto rechazar dichas conclu- siones. No acepto la teoría de que el Eiachuelo haya corrido frente á la barranca de la ciudad. Eechazo en absoluto la fundación de Buenos Aires, «en los terrenos bajos de la margen del Eiachuelo». Admito que Mendoza, al desembarcar, mientras se levantaba su Eeal y se construía su casa, arriba de la meseta, ha permanecido en carácter provisorio en la playa de Buenos Aires, al pie de la barranca, por espacio de dos ó tres meses á lo sumo; lo que expli- caría la frase del Capitán Gonzalo de Mendoza, que dice textual- mente en el párrafo 8 de su Información: « luego que dicho don « pedro de mendoza fue allegado a esta provincia en el puerto que « dicen de buenos aires, donde primeramente fundó y acento su « Eeal y pueblo, tuvo los navios surtos de su armada, (etc.) ...» y como Don Pedro de Mendoza no fundó otra ciudad que Buenos Aires, de la mencionada cita se desprende que el Capitán Mendoza 314 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. dejó el Real del Adelantado en la playa, el 3 de Marzo de 1536 y lo halló á su regreso, en Octubre, sobre la meseta ^ He dicho anteriormente que la idea de la fundación de Buenos Aires en el Riachuelo, se basaba en una cita del Gobernador Ruiz Galán, que considero interesada ó falsa, y en un antiguo plano, sin fecha, que carece de exactitud. La cita mencionada pertenece á la Información de Ruiz Galán, de 3 de Junio de 1538, y refiriéndose á este raismo Gobernador, dice: « el ha fecho en este puerto quatro iglesias á costa de la « hacienda del señor Adelantado, las cuales por ser cubiertas de « paja se han quemado algunas de ellas é otras se llevó las cre- « cientes en este rio...». Debemos tener presente, que aquí se habla de rio y no del Riachuelo y que mientras Ruiz Galán fué Gobernador de Buenos Aires, no tenía la ciudad más de doscientos habitantes y por consiguiente bastaba con una iglesia, de la cual hay testimonios que la hizo. Por lo tanto, ó se refiere en conjunto á todas las iglesias que él hizo construir en Asunción, Corpus Cristi y Buenos Aires, ó falsea los hechos para captarse la volun- tad del monarca y poderoso clero de España, con fines políticos y de ambición personal. En cuanto al plano en cuestión, lo considero tan imperfecto en detalles como todos los de aquella época, en que se carecía de ins- trumentos de gran precisión y en que los navegantes no tenían los conocimientos y tiempo necesarios para entrar en detalles minu- ciosos, apurados por descubrir mucho, aunque luego se perdiera lo descubierto por no haberlo fijado con precisión. A propósito de esto, no debemos olvidar que todavía buscamos en aquellos famosos mapas «de la época», cuál de entre todas las seiscientas islas del archipiélago de las Lucayas, es la isla Gua- nahani ó San Salvador, á donde arribó Colón el 12 de Octubre de 1492, pues historiadores y hombres de ciencia, como Humboldt y Washington Irving, indican la isla de Cat; Muñoz y el Capitán Becher, la de Watling; Vanihagen quiere que sea la Mariguana, y Navarrete señala la de Turck. Colón tuvo la culpa de este enredo, pues dejó de fijar la posición de dicha isla, aunque tal vez, si lo hubiera hecho, lo hubiera hecho ' Dorainfto Martínez, en su carta de 2 de Julio de 1556, dirigida al emperador Carlos V, habla de los servicios que prestó «en la primera habitación de Buenos Ayres», etc. CARDOSO : BUENOS AIEES EN 1536. 315 mal, dado el medio que empleaba en fijar la latitud de un lugar, «como solo podía calcularla un empírico ignorante». Baste saber respecto de esto que calculó para la costa de Cuba 42° de latitud en lugar de 21''. (Dr. SophusRuge, enHist. Univ. de G. Oncken. — Traduc. Esp. Barcelona, 1890). En el mapa de los editores del Ptolomeo de Strasburgo: «Tabu- la Terranova», 1513; en la obra: «Amerigo Vespucci» Vambagen. Edición de Lima, 1865, la isla de Cuba ocupa una extensión de 26° á 38° de lat. N., es decir, desde el extremo Sur de la Florida basta la boca del Potomac; segihi los datos de Colón, babría llegado á la altura de Boston ! ! Ante este embrollo geográfico en puntos históricos de tal mag- nitud j descubrimientos de tanta resonancia, debemos confesar que tienen todavía mucbo que bacer los que se ocupan de bistoria americana, y que no basta aclarar la confusión de fecbas de la bistoria de nuestro país y en unir los datos relativos á los distin- tos asuntos para obtener algo exacto, sino también, revisar y cote- jar prolijamente los vetustos mapas y estravagantes planos que nos ban dejado los primeros navegantes, pilotos y dibujantes que vinieron á nuestro puerto, algunos de los cuales parecen mapas de escolares, sin que resistan los mejores un examen detenido, cuando se les coteja con nuestros mapas modernos. Algunos de esos antiguos planos fueron tomados como la exacta reproducción topográfica del terreno y costa de Buenos Aires en el siglo XVI y de ahí sacaron como consecuencia que el B,iacbuelo ha pasado, en un tiempo, contra la barranca de Lezama basta enfrentar la calle Victoria, presentando tal vez, el único caso en la geografía bidrográfica, de que un débil afluente al llegar á 300 metros de su lógico y natural desagüe, doble bruscamente en ángulo recto, elija para labrar su cauce el suelo de mayor resisten- cia, recorra media legua en contra de la pendiente del terreno y otra media en contra de la corriente de un río caudaloso, en cuyo lecbo labra una «canaleta» para cauce de sus aguas. Fácil me sería aceptar estas creencias que resultan ventajosas á mis ideas, pues acercan el Riacbuelo á la barranca y por consi- guiente no tendría dificultad en demostrar que la ciudad de Buenos Aires se fundó sobre la meseta, pero, desgraciadamente, hay no sólo dificultades hidrográficas que vencer, sino, también, una razón geológica que salvar: la dureza del subsuelo existente y el banco de tosca que cubría la playa del río en ese paraje, que nos dice bien claro que si allí pudo haber un desagüe del bañado, no pudo, 316 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. en cambio, ser el lecho de uu riacliuelo, navegable para los buques menores de Mendoza. Para terminar la parte referente al antiguo plano de Buenos Aires, cuya exactitud discuto, adjunto algunas copias reducidas de mapas y planos de distintas épocas á fin de que puedan juzgarse los errores que contienen por las enormes diferencias que existen entre ellos mismos, por no ser producto de un verdadero levanta- miento topográfico. Prescindiendo del mapa del «Viaje de Sclimidel», edición de Levinc Hulsio — año 1599 — en que se ve la ciudad de Buenos Aires al Sur de una gran bahía — que sospecho sea el valle anegadizo del Riachuelo — y el pueblo de Buena Esperanza de los Timbús, colo- cado en las islas del delta del Paraná, debajo del río Lujan; comenzaré mi refutación por el viejo mapa de la antigua Audien- cia de Buenos Aires, que ha sido calcado sobre una copia exis- tente en el archivo que fué del General Mitre. Este plano — sin fecha, ni firma — ofrece particularidades muy notables. Enfrente á la Boca del Riachuelo y ocupando el sitio que hoy cubren las poblaciones de Barracas al Norte y Sur, nos presenta una extensa' bahía, perfectamente limpia de islas y de bancos. El Riachuelo corre con una anchura de más de una cua- dra en algunos parajes y 300 metros antes de llegar á su natural desembocadura, dobla bruscamente al Norte en ángulo recto y estrechando su anchura hasta un tercio de su primitivo caudal, va á salir enfrente de la calle San Juan, á 300 metros de la barranca. Más tarde abre una nueva boca (en donde lógicamente siempre estuvo) y se lanza en el río más ó menos como lo hace hoy. Esta nueva desembocadura, E., es la que Trelles llama del «Tragi- nista». Entre el primer cauce, el río de la Plata y el Traginista, queda una isla larga y angosta que la veremos reproducida en el plano topográfico de Cervino (1814). La meseta es angosta, redondeada frente al río y se interna hacia el Oeste sin ensancharse mucho. Sobre ella se ha trazado malamente, parte de la mensura de la ciudad en tiempo de Garay (15S0), señalándola con las letras A. A., pero, como no conciban sus rumbos con las suertes de chacras del Norte de la ciudad que van hacia las Conchas (letra C), se ha trazado un segundo Ejido CAEDOSO: BUENOS AIEES EN 1536. 317 El original de este plano existe en el Archivo de la antigua Audiencia de Buenos Aires y sobre él ha sido calcada esta copia en Septiembre de lf:82.— B. Mitre. A. A. Traza de la ciudad de Buenos Aires, 24 cuadras de N. á S. correjido desde la hermita de San Sebastián hasta la zanja de Ruy Díaz. B. B. Exido de esta ciudad de Noroeste á Su- deste, con declinación meridional de 16 y medio grados, los cuales rumbos se declararan al Exido y Chacras en 1608, como conformes á la situación de la tierra y comodidad de sus habitantes. A. A. A' A' Exido que hoy tiene esta ciudad de N. á S., correjido,— digo de Sest á Ouest, correjido. C. Punto de la barranca de donde comenzó el reparto de las chacras que van para el río de las Conchas. D. Guardia del Riachuelo y Boca del puerto de Santa M. de Buenos Aires. E. Boca nueva. F. Boca del Riachuelo de Maciel. 318 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. con las letras B. B., qne resulta peor, por lo cual se vuelve al pri- mero y se extiende al Oeste en la forma indicada en la mensura de IGOS. Este Ejido, A. A., no corre por su frente de Norte á Sur, como dice la citada mensura, sino más bien de N. O. á S. E. Se ve, pues, que los rumbos del plano (obsérvese la flecha) están coloca- dos de acuerdo con los rumbos señalados en la mensura á las cha- cras de uno y otro lado de la ciudad, pero no con ésta, siendo por lo tanto falsos y quedando desmentidos, sin excusas ni apelación, por el edificio del Cabildo, ya existente cuando se hizo el plano, por la mensura del Ejido «cuyo frente corre de Norte á Sud», y ante la posición verdadera de las barrancas que es la actual. Podrá objetarse algunas modificaciones en el delta del Riachuelo, pero la posición de la meseta está fuera de discusión y ella desmiente de un modo terminante la exactitud del plano de la referencia. Don Manuel Ricardo Trelles publicó una parte de este plano en el «Registro Estadístico^ de 1859. En dicha copia no figura el tra- zado del Ejido letra B, que se ha juzgado con sobrada razón, per- fectamente inútil. En cuanto á la parte del cauce del Riachuelo, que no acepto, dice que «fué cegándose gradualmente durante los dos primeros siglos del descubrimiento del surgidero hasta obli- garle á abrir nueva boca, descubierta á fines del siglo XVIII por un lanchero, cuyo nombre no se ha conservado, conocido popular- mente con el nombre de El Traginista, que el público aplicó tam- bién á la nueva boca». ¡Valiente descubrimiento el del lanchero Traginista! La salida directa del Riachuelo al río de la Plata, debe ser tan antigua como la existencia de aquél y figura en todos los mapas viejos que he examinado; estando bien determinada en el mapa de don Manuel de Cano, de 173fi: en el de los Pilotos Reales, de 1770: y en el de 1789 (cuyas copias acompaño), haciendo presente que este último es más exacto que los otros y que el Riachuelo se lanza al Plata por entre dos bancos de arena, dejando á su izquierda el «Banco de la Ciudad», entre el cual y la ribera de Buenos Aires existía un paraje de mayor profundidad que ha sido, indudable- mente, el fondeadero de los buques de Mendoza. El plano topográfico de don Pedro Cervino, de 1814, es más pro- lijo y exacto que los anteriores y presenta un trabajo muy respe- table. En él se ve una isla larga y anegadiza, separada de la costa por un riacho angosto en el que hay dos pasos ó puentes y la inscripción: «Cauce antiguo del Riachuelo que se va cegando». Este riacho, la isla y la Boca, son la reproducción del falso Ria- CARDOSO : BUENOS AIRES EN 1586. 319 cliuelo, la isla y la Boca «nueva» del Traginista, del plano de la Audiencia de Buenos Aires, pero, más sabiamente dibujado, de acuerdo con medidas y triangulaciones precisas que nos dan una idea clara de la topografía del terreno y las distancias que existían entre los distintos puntos de la ciudad. Y si he rechazado el plano Descripción del Río de la Plata, por D. Manuel de Cano, Piloto Mayor de S. M., 1736. de la Audiencia por los errores que contiene, acepto éste por su mayor exactitud, observando únicamente que el llamado «Cauce antiguo del Riachuelo» no es otra cosa que un canal entre los ban- cos é islas de su delta, alimentado y trabajado, no por las aguas del Eiachuelo, sino por las mareas y corrientes del río de la Plata, 320 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. cuyo constante desnivel se nota lioy mismo dentro de la Dársena Sur y diques del puerto. Si se comparan con el plano de Cervino, los de Bacle, de 1836; Sourdeaux, de 1850 (?); Glade, de 1867, ó con cualquiera otro plano «topográfico», se verá que coinciden la forma y ancliura de la meseta, los recortes de la playa y la posición del Riacliuelo. En los mapas antiguos no existe esa semejanza á causa de su mala confección y no sólo se altera la posición y desagüe del Riacliuelo, sino también la forma de la meseta y los rumbos de las calles de la ciudad. Basta observar la posición del Norte en los cuatro mapas topográficos citados y compararlos con el plano de la Audiencia, para darse cuenta de que este es un trabajo hecho «á ojo» y sin relevamientos ni estudios de ningún género. Considero por lo tanto inútil, aceptar como bueno un plano semejante y apo- yarse en él para sacar en conclusión que por hallarse un riacho de poca importancia cerca de la meseta, se ha de levantar una ciudad sobre aquél y no sobre ésta. Arroyos como ese, se ven en los planos de Bacle, Sourdeaux y otros, figurando el delta del Riachuelo, pero, ni han sido navegables, ni se ha podido edificar pueblos en sus orillas; por eso mismo, vemos colocada en el plano de la Audiencia la casilla déla «Guardia del Riachuelo», D, tierra aden- tro, cerca de la verdadera boca, E, y no en la otra que, cubierta de vegetación acuática y sin profundidad, no tenía importancia alguna. El señor E. Madero en su «Historia del Puerto de Buenos Aires», al aceptar como buenas la cita de la Información deRuiz Galán y un plano antiguo, que no publica, agrega : «Lo que de esta Información se deduce, está confirmado en una Desci'ijycion de la Ciudad y Virreynato de Buenos Aires que existe en Madrid en el «Depósito de Ingenieros Militares»; cuya descrip- ción empieza así: «Esta gran capital fué situada á la entrada del Riachuelo, bajo el glorioso título de Santa María de Buenos AireSy y últimamente trasladada y reedificada en una loma inmediata de mayor altura y extensión ', donde hoy se halla, intitulándose de nuevo La Santidma Trinidad, dejando al Puerto del Riachuelo su primitiva advocación.» Madero no nos dice la fecha del libro á que se refiere, el que por 1 Aquí existe una comparación. ¿Cuál es la otra loma de menor altura y exten- sión? Téngase presente que, en mi opinión, Mendoza instaló su Real en la parte más baja de la meseta, frente al río (Independencia y Paseo Colón). CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1636. 321 322 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. una parte parece algo moderno cuando liabla de «gran Capital» y por otra muy antiguo al decir «líltimamente», pero de todos modos, liay en él alguna precipitación cuando señala una ciudad en la meseta que es La Santísima Trinidad de Buenos Aires y un pueblo en la Boca que se llama: Puerto de Santa María de Buenos Aires. La falta de fecha y mayores datos no permite orientarse sobre el alcance de la frase «últimamente trasladada y reedificada,» pues como Garay no hizo tal operación, podría referirse por alguna noticia que llegó al autor del libro, al traslado que, «de su Real y Pueblo», bizo Mendoza ó Ruiz Galán, de la playa á la meseta. En cuanto á que la Boca del Riachuelo se ha llamado en tiempo de Mendoza, Puerto de Santa María, es un error. En aquel tiempo llevaban el nombre de la ciudad todas sus inmediaciones, pero, el «Puerto»; era el río de la Plata frente á la meseta, como consta de la carta-poder firmada por Ruiz Galán ante el Escribano Real el 2 de Abril de 1639 «estando dentro de la nao «Trinidad» que está varada en este dicho puerto de Buenos Aires», y es sabido que la «Trinidad» no entró nunca en el Riachuelo á causa de su calado. Garay, joor su parte, al fundar á Buenos Aires, dice: «hoy sábado, día de Nuestro Señor San Bernabé, 11 dias del mes de Junio del año del nacimiento de Nuestro Redentor Jesucristo de 1580, estando en este puerto de Santa María de Buenos Aires, que es en las provincias del Rio de la Plata, &., &.,» lo que está de acuerdo con el documento de Ruiz Galán. Además, la mayor parte de los documentos de la época, están fechados «En la Ciudad de la Tri- nidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires», lo que demuestra una vez más que el «Riachuelo» no tuvo la importancia que se le quiere dar, ni llevó, tampoco, nombre distinto de la ciudad. Esta falta de jjroligidad en el autor del libro, hace dudar de la exactitud de sus datos; y como es mny frecuente hallar en libros antiguos grandes errores al señalar la ubicación de j)ueblos y ciu- dades, no vacilo en afirmar que la cita del libro mencionado es una de ellas. Algo semejante á este asunto, pero en sentido contrario, ocurre con la ciudad de México. Cortés, don Antonio de Solís, Bernal Díaz del Castillo y otros historiadores, nos hablan de que aquella ciudad estaba edificada dentro del lago de Tezcuco y, la vista panorámica del libro de Solís y el «plano de la laguna de México» de la edición mexicana de Clavijero, así lo demuestran. Mas tarde las obras de desecamiento por derivación de las aguas hacia el CARDOSO : BUENOS AIRES EN 1536. 323 mar y el levantamiento del terreno, lian dejado la ciudad en seco, como puede verse en la «Carta hidrográfica del valle de México», por la Comisión de la Vallée, en 1862; pero, contra la realidad que tenemos á la vista, está una tradición perfectamente documentada y el terreno mismo que es una demostración evidente de la realidad de aquélla Con Buenos Aires pasa todo lo contrario. Edificada en terreno seco de la meseta, «media legua arriba del Riacliuelo», como dice terminantemente Ruy Díaz; sin que su principal historiador, Schmidel, ni Villalta, Gonzalo de Mendoza, Pero Hernández, Bar- tolomé García y otros que nos lian dejado relatos de aquellos hechos en que fueron actores y testigos; ni Mendoza, Irala, Ruiz Galán y otros Gobernadores y altos personajes que han dejado documentos de aquella época, nos digan una palabra del Riachuelo, lo que prueba que no le reconocían importancia alguna; ha bas- tado una mala interpretación de la frase de Ruy Díaz, para señalar al Riachuelo como punto elegido para fundar la ciudad, y á fin de cimentar esta opinión se ha echado mano de planos, citas y refe- rencias equivocadas ó falsas que nos han mantenido en el error, así como en el error estuvimos hasta hace muy poco sobre el año de la fundación de Buenos Aires, pues la equivocada fecha indicada por Schmidel, reproducida sin observación por autores españoles y americanos, estuvieron á punto de perpetuarlo. México, situada en un salitral, sale á tierra firme conservando su tradición perfectamente documentada por la naturaleza y por los hombres. Buenos Aires, fundada en una meseta, piérdela suya y sin documento alguno que lo justifique va á parar al pantano — á orillas del Riachuelo que intencionalmente se desvía — en contra de las leyes de la naturaleza y la lógica de los hombres. Este modo de apreciar la capacidad de los fundadores de ciuda- des, no es único entre nosotros. Hace escasamente treinta años que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires fundó la ciudad de La Plata cerca del puerto de la Ensenada, y los diarios de la oposición, los adversarios políticos y, también, los indiferentes que no se molestan en buscar la verdad, levantaron una formida- ble campaña tendiendo á demostrar que la ciudad se edificaba eu un bañado. Algunas lluvias que anegaron las calles, sin desagües aún de la naciente Caj)ital, dieron motivo á terribles acusaciones, sin recordar que Buenos Aires, mucho más antigua y con más recursos de saneamiento, se inundaba también cuando llovía torrencialmente, como suele inundarse hoy mismo en algunos 324 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. barrios, especialmente el que se le quiere asignar á Mendoza como lugar de su predilección. Un error en la cronología de Sclimidel, hizo decir á muchísimos historiadores de renombre, que Mendoza llegó á Buenos Aires en 1535; una falsa interpretación del texto de Ruy Uíaz, ha hecho escribir á otros que nuestra capital fué fundada en el Riachuelo. La repetición de este error se transformó en una tradición y como aún no ha sido prolijamente estudiado este asunto, se persiste en la misma creencia de antes, como sucedió con el error de Schmidel, hasta que bien estudiados los documentos se llegó al estableci- miento de la verdad. Quizá muy pronto, también, se descubra algún escrito en los archivos que evidencie de un modo indiscuti- ble la tesis que sostengo, ó sean estos apuntes aprovechados y de- sarrollados con mayor claridad por pluma más hábil, más elo- cuente y más galana que la mía. CAPITULO I. LLEGA AL RÍO DE LA PLATA LA EXPEDICIÓN DE MENDOZA. La expedición de Don Pedro de Mendoza, salió de España (San- lúcar) el 1." de Septiembre de 1535. La armada se componía de 11 navios entre grandes y pequeños, y la tripulaban 2.000 hombres, españoles, alemanes y flamencos, acompañados de un pequeño grupo de mujeres. Algunos escritores han querido variar este número disminuyéndolo, pero, además de estar establecido por la autoridad de Schmidel, como historiador y testigo, se halla refor- zada por la opinión de otros autores y por la comprobación de haberse incorporado á dicha armada varios destacamentos que se agregaron en el camino, con lo que se pasa largamente aquella cifra. CAEDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 325 En las Canarias se incorporaron á la expedición tres buques más y algunos días después, sorprendida la armada en alta mar por un recio temporal, pierde un buque y se divide, continuando una parte su ruta bajo el mando de Don Diego de Mendoza \ mien- tras la otra á las órdenes del Adelantado se detenía en Río de Janeiro de donde tuvo que alejarse precipitadamente, desmorali- zada y disminuida por muchas deserciones, después de la injusta ejecución de Osorio. Continuando la marcha los cinco buques de Don Pedro, llega- ron al río de la Plata donde encontraron fondeada el resto de la escuadrilla frente á la isla de San Gabriel, sobre la costa oriental, «donde tomamos tierra el dia de los Tres Eeyes de 1535»^. Ya Don Diego había aprovechado los días de ventaja que tenía sobre la armada de su hermano, para reconocer el río en la parte descu- bierta por Solís en 1515 y por Gaboto en 1528, explorando la ribera derecha del Plata desde la boca de las Palmas hasta el Riachuelo, exploración que probablemente no continuó por encontrar al Sur de este punto la costa « muy rasa, llana, desabrigada y de malos puertos » ^. Reconocidas las costas, Don Diego de Mendoza á fin de no j)er- manecer ocioso mientras llegaba su hermano (ion el resto de la expedición, hizo cortar « grandes árboles de la Isla de San Gabriel para preparar tablazón para bateles y barcos con que pasar el rio á la parte del Oeste »^. En dicha oj^eración se hallaba, cuando arribaron los buques de Don Pedro, quien encontró todo preparado para el desembarque, cosa que bien lo apuraba por obtener algu- nos víveres frescos, ya que tan mal provisto de ellos partió de Es- paña. Sus soldados deseaban asimismo bajar á tierra y el Ade- lantado se habría establecido allí á pesar de la mala fama de los indios (Charrúas) de aquella costa, si no fuera que, con la llegada de los nuevos buques, llegara también á los hombres de la otra armada la noticia de la ejecución de Osorio, causas que la moti- varon y deserción de gran parte de sus partidarios. Esta noticia produjo un efecto desastroso entre las gentes de Don Diego y aún este mismo declaró en voz alta: «Plegué á Dios ' Ruy Díaz de Guzmán. Caj^ítulo X. ^ Viaje de Schmidel, según el manuscrito de Stuttgart, editado por J. Mond- schein. Debo á la atención del Sr. Lafone Quevedo, el haber podido tomar este dato de una traducción que ha hecho de dicho manuscrito. ^ Ruy Díaz de Guzmán. Cap. IV. * Ruy Díaz de Guzmán. Cap. XI. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Julio 5, 1911. 21 326 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. que la falta de este hombre j su muerte, no sean causa de la per- dición de todos! ». Frase leal y franca, brotada del corazón bonrado y valiente de un caballero de aquellos tiempos, pero pésima por su efecto, para la escasa ilustración y torpes creencias de sus soldados. El resultado no se bizo esperar : después del estupor vino la reac- ción y con ella el disgusto, el murmullo, la insubordinación; se habló de desertar para ir á pie basta el Brasil á juntarse con los que habían quedado allí, y hasta sospecho que hubo quienes lo hicieron, sin que los datos históricos permitan afirmarlo ^ Ante esta situación, Don Pedro no vaciló en recurrir á un medio enérgico y seguro que lo salvara momentáneamente de tan apurada posición: cruzar el río y desembarcar en la ribera derecha, ya explorada por Don Diego. Con este medio perdía un buen puerto, pero ganaba en cambio, porque impedia las deserciones poniendo coto á la desobediencia; tenía probabilidades de hallar víveres y de encontrar indios más humanos que los Charrúas; hallarse más cercano al Perú, siéndole más fácil trazar un camino que lo llevara al país del oro: sueño constante de aquella gente; motivo de su arriesgada empresa; fuerza irresistible que los empujaba. Tomada esta resolución, trató Mendoza de ponerla en práctica, enviando inmediatamente á la descubierta sus mejores oficiales para que estudiaran la topografía del terreno y condiciones de jDuerto en el punto de la costa que seguramente indicó Don Diego. « Y dando órdenes de pasar á aquella parte, fueron algunos á ver la disposición de la tierra, y el primero que saltó en ella fué San- cho del Campo, cuñado de Don Pedro, el cual vista la pureza de aquel temple, su calidad y frescura, dijo: que buenos aires son los de este suelo! De donde se le quedó el nombre. Y considerado bien el sitio y lugar por personas inteligentes, vieron ser el más acomo- dado que por allí había para escala de aquella entrada»*. Como se ve, por el párrafo que subrayo, la elección del terreno en que se fundó Buenos Aires no fué hecho á tontas y á locas, aún cuando los acontecimientos hacía se procediera con alguna preci- pitación. Estudiado el paraje por «personas inteligentes» y ele- gido el punto en que debía fundarse la nueva ciudad, «determinó Don Pedro hacer allí asiento y al efecto mandó pasar á aquella 1 Al desembarcar en Buenos Aires, Mendoza pasó lista á sus hombres y sólo encontró 1.700. No es posible que en el naufragio de un buque hubiera perdido tantos como le faltaban. * Ruy Díaz, Cap. XI., «personas experimentadas»— en edición Angelis. GARBOSO : BUENOS AIRES EN 1536. 327 parte toda la gente, y dejando los navios de más porte en aquel puerto con la guardia necesaria, se fué con los restantes al de Bue- nos Aires, metiendo los más pequeños en el Riachuelo, del cual media hiega arriba fundó una población, que puso por nombre la ciudad de Santa María, el año de mil quinientos treinta y seis, donde bizo un fuerte de tapias de poco más de un solar en cuadro, donde pudiese recoger la gente y poderse defender de los indios de guerra, los cuales luego que sintieron á los españoles, vinieron á darles algunos arrebatos, por imjDedirles su población y no pudiendo estorbarles se retiraron sohre el Míaclinelo de donde salie- ron un día y mataron como diez españoles que estaban haciendo carbón y leña y escapando algunos de ellos, vinieron á la ciudad donde avisaron lo que había sucedido \ Intencionalmente subrayo algunas frases que nos dan la clave necesaria para formarnos una idea de la topografía del terreno tal como era entonces y las posiciones que ocuparon los españoles, en el río y en la costa. Conocidos estos puntos tan importantes de la cuestión, ¡íodremos señalar con mayor certeza dónde se fundó la ciudad y de dónde le llevaron los ataques los indígenas para destruirla. Con estos datos agregados á distintos fragmentos de nuestros primeros historiadores de la conquista; con otros de nuestra tra- dición porteña, y con vestigios todavía existentes de la topografía del terreno de aquella época, me permitiré reconstituir la meseta de Buenos Aires, tal como era en 1536. Ofrezco, en cambio de tal atrevimiento, ceñirme en lo posible á la verdad histórica cuando pueda apoyarme en datos seguros y á la razón científica, cuando deba reconstruir por deducción lo que ya no existe. 1 Euy Díaz Cap., XI. 328 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. CAPITULO III. ELECCIÓN DEL TERRENO. En los parajes que he bosquejado en el capítulo anterior, fué donde los enviados á la descubierta por Don Pedro de Mendoza eligieron un sitio para puerto de sus buques y asiento de una ciu- dad; previo estudio del terreno, por «personas inteligentes» en tan delicado asunto, que venían con dichos exploradores. ¿Cuál fué el sitio elegido? Schmidel no señala el lugar, pero dice que Mendoza, «mandó pasar á la otra banda del rio y allí levantamos una ciudad que se llamó Bonas Ayers». Villalta, declara que Mendoza «mandó poblar el pueblo de Buenos Aires, que es de la otra banda del rio que dicen el Paraná». Ambos, testigos presenciales de aquellos hechos, no mencionan para nada el Riachuelo, tal vez por considerarlo cosa muy secundaria: tampoco lo mencionan, Pero Hernández, Gonzalo de Mendoza, Isabel de Guevara, Bartolomé García y otros que fueron actores en aquellos sucesos. Ruy Díaz de Guzmán, que escribió mucho más tarde, dice: «dejando los navios de más porte en aquel puerto (San Gabriel) con la guardia nece- saria, se filé con los restantes al de Buenos Aires, metiendo los más pequeños en el Riachuelo del cual media lecjua arriba, fundó una población, que puso por nombre la ciudad de Santa María», etc. Ya tenemos en Ruy Díaz un dato más seguro que, desgraciada- mente, ha sido mal interpretado. Yo entiendo que la ciudad de Buenos Aires fundada por Mendoza, lo fué sobre la meseta, cuyas barrancas hacia el Sudeste se hallan sobre la margen del Río de la Plata media lefjxa arriba del Riach?telo, mientras otros escritores que se han ocupado del asunto, desechando tomar como punto principal nuestro caudaloso río, optan por su débil anuente, y á fin de colocarla población en sus riberas, lo sacan de su cauce natu- ral para hacerlo correr por delante de la meseta hasta enfrentar la calle Victoria. En un párrafo anterior he copiado una cita de Ruy Díaz en que dice: Mendoza «envió á ver la disposición de aquella tierra» ya explorada por don Diego, «y considerado bien el sitio y lugar CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 329 por personas inteligentes, vieron ser el mas acomodado que por allí había para escala de aquella entrada». ¿Quiénes eran esas personas inteligentes? Escucliemos la opinión del General Mitre, cuya paciente proli- jidad en asuntos históricos está fuera de toda discusión: « Procedentes en su mayor parte de las Provincias de Viscayay Andalucía, traían en su temperamento étnico las calidades de dos razas superiores, altiva y varonil la una, imaginativa y elástica la otra. Nacidos y criados una gran parte de ellos en comarcas labo- riosas, en puertos de mar como Cádiz, Sevilla y San Lúcar, en ciu- dades como Madrid, Toledo, Valladolid, Córdoba, Zaragoza y Sala- manca, traían en su mente otras nociones prácticas y otras luces, que faltaban á los habitantes de los valles y aldeas de Estrema- dura, de Galicia ó de Castilla la Vieja, que dieron su contingente á la colonización del Perú, en la que su más grande caudillo no sabía ni escribir su nombre» ^ Esta era, la «muy hermosa y lucida gente; compañía para pare- cer bien en el ejército de César, y en todas las partes del mundo», de que hablan el cronista Herrera y el historiador Oviedo. Estos hombres los que — según Azara — «fueron, sin duda, los mas distin- guidos é ilustres entre los conquistadores de Indias». Al pisar nuestras playas, encontraron esos hombres el terreno que he descripto anteriormente. A un lado las altas barrancas llenas de hermosa arboleda ostentando su lujuriante vegetación estival, perfumada por la floración de esa época del año; al otro lado el valle pantanoso, desolado y triste de los bañados del Bia- chuelo, con sus juncales monótonos, sus pajonales espesos y sus cangrejales movedizos y traidores. ¿Y es posible creer que «esos hombres inteligentes» designados por Mendoza para elegir el terreno, y los que tras ellos venían, flor de la caballería de España, obtaran por el hediondo bañado en-lugar de la fragante meseta que arrancó á Sancho del Campo su frase tradicional? Evidentemente, no! Podría haberlo elegido un Pizarro, que fué porquero en sus mocedades, pero nunca un gentil hombre de cámara del emperador Carlos V. Cuando sobre un campo desconocido y desierto, se elige el terreno para instalar una colonia, un campamento ó una casa, se elige siempre un paraje que reúna condiciones especiales de soli- ' Mitre.— Historia de Belgrano.^Tomo I, pág-. 14. 330 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. dez del terreno; altura suficiente para ver á la distancia evitando inundaciones y sorpresas; agua de la mejor calidad j lo más cerca posible; leña y materiales de construcción en las cercanías; tierras de buena clase para las huertas y chacras; árboles de sombra y buenas praderas para la hacienda. Nada de eso se hallaba en el bañado: todo eso se hallaba en la meseta. No era posible vacilar y se optó por ella, como pienso demostrarlo con algunos indicios que nos han dejado los mismos historiadores de la conquista, ya que la jDura y buena lógica no convence por sí sola. Permítaseme, pues, quebrar una lanza en defensa de los fundadores de Buenos Aires. El más entusiasta partidario de la fundación de la ciudad en el bajo, es el señor E. Madero en su «Historia del Puerto de Buenos Aires»; basando su afirmación en un documento firmado por el Gobernador Ruiz Galán en 1538, del que sólo publica algunas líneas, aun cuando afirma poseer copia legalizada en forma. El señor Madero era muy optimista á propósito de documentos, y debemos recordar que al principio de su libro, censurando injus- tamente la obra de Ruy Díaz, le desconoce hasta exactitud en la fecha del fallecimiento de su abuelo Domingo Martínez de Irala, ocurrida en 1557. Pues bien; esta refutación del señor Madero resulta errada y Ruy Díaz está en lo cierto cuando dice que Irala murió en 1557. Así lo demuestra el señor Clemente L. Fregeiro en su «Examen déla Historia del Puerto de Buenos Aires». (Revista del Museo de La Plata. — Tomo 5). El General Mitre, maestro en asuntos de historia, opina que los documentos históricps no tienen valor alguno tomados aislada- mente. Y el señor Fregeiro, hablando más claro, declara que no basta un documento solo para probar un hecho. «Es forzoso no olvidar nunca — agrega — que la fuerza de la demostración consiste con harta frecuencia, en la multitud de indicios diversos, cada uno de los cuales tomado aisladamente, no bastaría á determinar una convicción prudente en cuanto á la certeza del hecho discutido, pero cuyo concierto es inexplicable en el supuesto de una false- dad». (Pág. 68. obra citada). Pero, oigamos al señor Madero: «En cuanto al sitio donde se fundó la primera población — dice — CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 331 poseo copia legalizada de una Información (inédita) Lecha por el Teniente Grobernador Francisco Ruiz Galán, con fecha 3 de Junio de 1538, ante los escribanos Melchor Ramírez y Pero Hernández, de lo ocurrido aquí desde que don Pedro de Mendoza regresó á España; y de ella se deduce que aquella población se fundó en los terrenos bajos de la margen del «Riachuelo de los Navios», cuyo cauce se extendía hasta el frente de la parte Sud de la ciudad actual; j^ues en la información se dice que se habían «fecho en este puerto quatro iglesias á costa de la hacienda del señor Ade- lantado, las cuales por ser cubiertas de paja se han quemado algu- nas de ellas é otras se llevó las crecientes en este rio». Y es claro, que esto no hubiera sucedido, si las iglesias hubieran estado en la meseta alta, donde hoy existe la ciudad». Aun cuando ya he refutado esta opinión de Madero en la Intro- ducción á este trabajo, quiero explicar el motivo que me hace rechazar como inexacta esa parte de la Información del Goberna- dor Ruiz Galán y poner en duda la seriedad de ese documento. Como dicha Información, al referirse á las cuatro iglesias, habla en plural primero de las quemadas y luego de las llevadas por las crecientes, parece que se trata de dos iglesias en cada caso, y, como no creo que los 100 hombres de Ruiz Galán construyeran cuatro iglesias á la vez para tan poca gente, quiero admitir — como lo más favorable á ese documento — que ellas fueron dos que se improvisaron en tiempo de Mendoza — tal vez bajo la dirección de Ruiz como hombre aficionado á estas cosas — una en la meseta, próxima al Eeal y la otra en el Riachuelo, donde habitaban los mari- nos de los buques menores anclados allí; ranchos que fueron incen- diados por los indios durante el sitio de la ciudad. Después de este desastre, quedó Ruiz Galán como Teniente Gobernador de Buenos Aires, con 160 hombres, habitando en los buques y playa del río, pues no se atrevería ha hacerlo en la meseta por temor á los indios. Allí, en esa playa, bajo la protec- ción de la artillería de los buques y al lado de los botes siempre listos, construyeron sus ranchos los soldados en los primeros días, y Ruiz Galán, con su habitual religiosidad, improvisaría una ó dos capillas pobrísimas que se llevó el río en la primera creciente. Estas han sido, tal vez, las ponderadas iglesias de la famosa Información: documento de circunstancias, hecho intencional- mente con citas falsas, con el objeto de engañar al Soberano y con- seguir el apoyo del poderoso Clero de España. No me es posible admitir de otra manera la construcción de las 332 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. capillas que menciona la Información, pues no creo que E,uiz Galán persistiera en repetir la edificación en un paraje que inva- dían las aguas del río, pues en tal caso se habrían llevado también el resto de la ciudad, aunque no nos lo diga el documento ni el señor Madero; y esta circunstancia deben tenerla en cuenta los partidarios de la fundación de la ciudad en terreno bajo. En cuanto á las dudas que abrigo á propósito de la exactitud de las citas de aquel documento, voy á explicarlas en extracto: Dice Ruiz Galán en su Información, que cuando Mendoza lo dejó en Buenos Aires, «no había bastimento mas de para 5 ó 6 meses, ni bergantines en que lo poder ir á buscar». Que en Corpus Cristi morían de hambre y que él los socorrió enviando «rescates y construyendo bergantines para poder ir á buscar víveres para los de Buenos Aires»; que mandó sembrar mucho maíz, etc. Si en Octubre de 1536, pudo Gonzalo de Mendoza construir tres bergantines, bien podía, con mayores facilidades, hacerlos Ruiz Galán en 1537; como se ve que los hizo, aunque trata de hacer constar su esfuerzo en todos los casos. En cuanto á los socorros enviados con tanta frecuencia á pueblos en que era más abun- dante la comida, son citas que demuestran los deseos de exhibirse que tenía Ruiz Galán. Mas adelante dice que vino Zalazary le dijo que « había cons- truido una casa sobre el rio Paraguay donde había abundancia de víveres», y le trajo muestras de metales finos, aconsejándole que fuera allí «porque estarían mas cerca de la entrada de la Sierra de la Plata», etc. Entonces encuentra Ruiz Galán cinco bergantines para subir el río hasta la Asunción, pero se lamenta de que allí tuvo nuevas difi- cultades por falta de víveres y que «halló mucha hambre», pero él salvó la situación ocupándose un mes en saltear los pueblos de los indios para quitarles la comida; después de lo cual volvió á la Asunción «donde hizo una iglesia», etc. Baja después á Corpus Cristi, «donde estaban los Tembues nuestros amigos», construye otra iglesia y les deja maíz y rescates, etc., regresando luego á Buenos Aires. Durante todo este relato — como en el resto de la Información — Ruiz Galán no dice una palabra de que recibiera socorro de nadie; todos venían sin «bastimento», aun cuando Morales y Zalazar venían de «pueblos ricos en comida», según él mismo declara. En cambio él, aparece como un salvador de la situación, llevando socoiTOs, víveres, herramientas y rescates; pero se abstiene de CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 333 hablar de la forma que empleó para robar los víveres á los indios paraguayos y de la matanza inicua de Corpus Cristi, en que lo acompañó como cómplice el mismo escribano Pero Hernández que relata con tanta prolijidad la mencionada Información. Dice más adelante que, al regresar á Buenos Aires, encontró en dicho puerto «una nao y una carabela que habían venido con gente, los que no traían bastimento para se poder sustentar». Esto no es cierto: el mismo Pero Hernández, en el párrafo 6 de su Memoria, en 1545, declara (olvidando la famosa «Información» del año 38) que la nao de Pancaldo «venía cargada de mercaderías é muchos vinos finos é algunos bastimentos con lo cual se reformó la gente que allí residía»; recibiendo por lo tanto, Ruiz Gralán, un socorro en vez de darlo. En cuanto al otro buque, anunciador de la llegada de Cabrera, venía cargado desde España con toda clase de «vituallas», para auxiliar á los conquistadores. Mas adelante, llegamos al párrafo que nos interesa: «e porque el á fecho en este puerto cuatro iglesias á costa de la hacienda del señor Adelantado, las cuales por ser cubiertas de paja se han que- mado algunas de ellas é otras llevado el rio, el dicho señor teniente de gobernador deshizo una nao grande ó hizo una iglesia de las tablas ó maderas de ella», etc. Luego agrega: «ó porque la necesi- dad del bastimento es tanta que no comen los soldados mas de ocho onzas de maíz, su merced envía un galeón bien aderezado y con buena gente á la costa del Brasil para que traiga basti- mento», etc. Ruiz Galán llegó á Buenos Aires á mediados de Mayo, de modo que dispuso de unos veinte días (hasta el 8 de Junio), para des- hacer la nao «grande» y construir la iglesia con las maderas de ella; tarea en que tomó parte el mismo Ruiz Galán. Más adelante veremos el motivo de tanto apuro. En cuanto á la necesidad de enviar un buque á la costa del Bra- sil en busca de víveres, y de que «no hay bastimento en todo este rio, ni donde al presente se pueda aver»; es aseveración muy falsa, pues además de haber recogido 145 fanegas de maíz (incluso el diezmo), se obtenían provisiones de los Timbús y Asunción y de los dos buques que recién llegaban; recursos muy suficientes para que los hombres de Ruiz Galán esperaran la llegada de Cabrera, que estaba con el otro buque en Santa Catalina ^ Claro es que Ruiz ' Y asi lo dispuso el destino. El buque enviado con Gonzalo de Mendoza el 4 de Junio, naufragó el 1." de Noviembre y sólo arribó á Buenos Aires el que mandaba Cabrera, algunos días después. 334 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Galán no quiere confesar que con sus crueldades acababa de pri- varse de los recursos que obtenía de aquellos «indios amigos» pero, el motivo de enviar un buque al Brasil es otro. Sclimiflel refiere (capítulo xxix), que después de los sucesos san- grientos de Corpus Cristi, bajaron todos á Buenos Aires, donde liabía escacez de víveres, «pero unos cinco dias después de nuestro arribo á Bonas Ayers nos llegó de Hispaiiien una pequeña nao lla- mada carabelle y nos trajo buenas nuevas, á saber, que un navio mas liabía arribado á ¡Santa Katarina, cuyo capitán del mismo llamado Aluiso Gahrero, había traído de Hispanien 200 hombres. NI BIEN SUPO nuestro capitán las tales nuevas, hizo aprestar de los dos navios uno, que era un galiher (galeón) y lo despachó con el primero á Santa Katarina en Presael» (Brasil). Aquí está el punto céntrico y principal de la cuestión: Ruiz Galán, que ambicionaba heredar de Mendoza y Ayolas el Gobierno de la Provincia, se hallaba enemistado con los Oficiales Reales y «malquisto con los soldados»; acababa de regresar de su expedi- ción al Paraguay donde saqueó pueblos, y ordenó en unión del escribano Pero Hernández, el alcalde Juan Pavón y un cura, el asesinato á mansalva de los indios en Corpus Cristi; hacía apenas cuatro meses y medio que sus tropas le habían prestado juramento de obediencia en dicho punto, y cuando se preparaba tal vez á ordenar lo hicieran las que había en Buenos Aires, llega casi junto con él la noticia del arribo al Plata de Alonso Cabrera, Veedor de Fundaciones, quien viene en nombre del Rey á informarlo del estado de la Colonia; siente la necesidad de ocultar sus maldades, que crean dificultades á la conquista, y quiere aparecer como hom- bre necesario para continuarla. Entonces es que Ruiz Galán habla de la urgente necesidad de víveres, para tener pretesto de enviar un buque al Brasil con alguno que hable á Cabrera en su favor; apresura la construcción de la iglesia consagrada al Espíritu Santo, y luego hace levantar con el escribano Hernández una información en que deja constan- cia de sus trabajos, andanzas y socorros prestados á los otros pue- blos; siembras de maíz, iglesias levantadas por él, etc., al mismo tiempo que se excusa de su atropello al diezmo, acusando á los ofi- ciales reales de ser enemigos de la Iglesia y malos servidores del Rey. Firman como testigos de este documento el infaltable Juan Pavón, tercer secuaz de aquella pandilla mística y cruel, y otro que comulgaría con ellos. Declaran en esta información dos clérigos y un fraile. El clérigo CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 335 Carrasco dice que es cura, que está allí desde la fundación; que vio hacer las cuatro iglesias que llevó la corriente; que se deshizo una Nao; que no se le pagan los salarios; se queja de que los Oficiales Reales quieren retener el diezmo de las sementeras, lo que sería muy perjudicial. ... El Bachiller Armencía y Fray Isidro, con- firman la anterior declaración, etc.^ Como puede verse, estas declaraciones están de acuerdo con las de E-uiz Galán, hasta en asuntos que no interesaban á la iglesia, pero que favorecen los intereses de la camarilla contra los Oficia- les Reales, tesorero García Benegas y contador Felipe de Cáceres. El único punto en que hay desacuerdo, es justamente el de las iglesias: Ruiz Galán dice que «unas se han quemado ó otras lle- vado el rio« y Carrasco afirma que «las cuatro fueron llevadas por la corriente». Tal es en resumen el famoso documento de Ruiz Galán; desti- nado á engrandecer sus méritos y persona, acusar á sus adversa- rios, disculpar sus malos actos de gobierno y recomendar la cleri- galla que le rodeaba «que sirven á Dios é cada día dicen misa», sin explicar jDor qué razones eran mal vistos jjor los oficiales reales que les negaban «su salario», y «no quisieron proveerles de cosa alguna». Más tarde — cuando sea depuesto Ruiz Galán — Juan de Burgos dará de palos al cura de Buenos Aires, acto que fué pre- miado con el cargo de alguacil de la ciudad. Ruiz Galán fué el único de los gobernadores de aquella época, que se afanó en construir capillas y en dejar constancia de su obra. Los demás poco se ocuparon de la Iglesia, llegando uno de ellos — Martínez de Irala — hasta vender una de las que Ruiz Galán cons- truyó á orillas del Paraguay -. Hechos de esta naturaleza y otros peores, se repiten con tanta frecuencia en la historia de aquella época, que dejan el convenci- í Este párrafo ha sido tomado en extracto de un trabajo histórico del señor Enrique Peña: aEl Primer cura párroco de Buenos Aires», en Kev. Eclesiástica, 190á. Lo que se refiere á la «Información» es tomado de la parte que publicó el señor Lafone Quevedo en su ti-aducción de Schmidel. La falta del documento completo no me permite hacer mayores apreciaciones sobre él. Sin embargo, la declaración del cura Carrasco «que vio hacer las cuatro iglesias que llevó la corriente-», me confirma en que se ha aumentado intencionalmente el número de ellas, á no ser que Ruiz Galán fuera tan porfiado creyente que poniendo las iglesias en pugna con las mareas, las reedificara cada vez que las arrebataban las aguas, esperando el triunfo de la fe... 2 Mem. de Pero Hernandes — par. 28.— Compradores: «Cabrera y García Bene- gas». 336 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. miento de la indiferencia con que aquellos hombres miraban la construcción, conservación ó engrandecimiento de su iglesia. Y si tales becbos se ban producido en épocas posteriores de relativa tranquilidad, tenemos el derecbo de suponer que Mendoza, aqiTe- jado por su terrible enfermedad, y los soldados de Kuiz Galán lucbando con los indios, con las fieras j con el bambre, no se ban ocupado seguramente en construir iglesias, oír misa y rezar el rosario. En efecto: Herrera ^, refiriéndose á los dos buques, cargados de armas, víveres y artículos de rescate, que Mendoza babía orde- nado le fueran remitidos de España para reforzar su expedición y los cuales vinieron con Cabrera, agrega: «Envió asimismo el rey un galeón con Antón López de Aguiar, cargado de armas y muni- ciones para el socorro de aquella gente y título de gobernador á Juan de Ayolas, y seis religiosos de la Orden de San Francisco, con ornamentos y recado para celebrar, y porque se entendió que la extrema bambre que aquellos castellanos babían padecido, los babía forzado á comer carne bumana, y que por temor de ser casti- gados se andaban entre los indios, viviendo como Alárabes, el rey los perdonó y mandó que los recibiesen sin castigarlos por ello, teniéndolo por menor inconveniente, atenta la gran bambre que á ellos los necesitó que pasasen la vida sin oir los Divinos Oficios, ni bacer obras de cristianos». Creo con lo expuesto suficientemente demostrado, que bay exa- geración en lo que se refiere á las iglesias de E-uiz Galán, que fue- ron más tarde reducidas á eíw« por su corifeo, el escribano Pero Hernández, quien dice en el párrafo 4 de su « Memoria)^ de 1545: «el capitán que don Pedro dejó, fortaleció su Real ó con buena diligencia, bizo iglesia é sembró mucho maíz». Esto no quita que Ruiz Galán baya improvisado iglesias en ranchos sobre la playa, cuando fué incendiada la población — como lo be supuesto ante- riormente — pero niego en absoluto que ellas hayan formado parte de la ciudad fundada por Mendoza sobre la meseta, pues en este caso, ésta habría sido también, arrebatada por las aguas. Y no debemos olvidar, que si la previsión humana aconsejaba á Men- doza y los distinguidos capitanes que lo acompañaban, colocar la ciudad en una altura, también se lo prescribían las leyes españolas que habían previsto el caso, pues no siempre se podía contar con hombres de la talla intelectual de estos conquistadores. 1 Década vi, libro iii, capitulo xviii. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 337 Las leyes de Indias no olvidaban ningún detalle sobre posesio- nes y fundaciones de ciudades. La ley l.*^ ordenaba que los pue- blos en las costas, serían situados en puntos elevados y fuertes; se cuidara de tener cerca el agua y los materiales necesarios á la edi- ficación; y que las ciudades situadas sobre una ribera, al ¡poniente de un rio, debían estar sobre una colma alta, para que el sol diera primero en ella que en el agua (Leí I. Lib. IV. Tít. YII). Seguían á ésta, otras muchas prolijas instrucciones y ceremo- niales que se verificaban con todo aparato y solemnidad, dejando constancia de ello en una acta que levantaba el Escribano Real, y si Ruiz Galán pudo liacer una engañosa información en épocas de desastre, Mendoza no se bailaba en igual caso al llegar á una tie- rra hospitalaria y atrayente, debiendo sujetarse á las leyes y orde- nanzas reales que conocía y no podía desobedecer, sin motivo, exponiéndose á la delación de los irritados deudos de Osorio, cuando el mismo terreno le brindaba al cumplimiento de ellas. Este leal proceder de Mendoza, le permitió gobernar hasta su partida á pesar de su enfermedad y contrastes . Ruiz Galán, con hipócrita falsía, quiso hacerse meritorio, pero, descubierta la verdad, fué depuesto y su nombre entregado al olvido. CAPITULO III. ASPECTO DE LA COSTA Y MESETA DE BUENOS AIRES. Hasta hace cuarenta años conservaba Buenos Aires mucho de su aspecto colonial, no solo en la obra de los hombres sino también en la obra de la naturaleza. Prescindiendo de la edificación, que nada interesa al asunto que tratamos, se hallaba todavía en nues- tra ciudad, vestijios evidentes de la antigua conformación del terreno, de los desagües naturales que lo cruzaban, del recorte de sus playas y barrancas, de los bajos, pantanos y lagunas, y hasta de la vegetación que un día, fué dueña y señora de riberas, barran- cas y meseta. La obra del tiempo y más que ella la del hombre, ha modificado en gran manera el terreno colonial de antaño que ocupa la Metró- poli de hoy. Los antiguos arroyos (terceros) han desaparecido y con 338 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ellos varias lagunas que más adentro había. Las barrancas de la costa han sido j^einadas en suave declive para facilicitar la bajada á la antigua ribera; solo pueden verse lo que eran, en la parte Sud de la ciudad, en el Parque Lezama, la Convalecencia y más al Oeste, pero ya perdiendo en importancia por su altura y conformación. Hacia el interior la modificación no es menos notable y se está efectuando á nuestra vista; pero me abstendré de mencionar nada que á ella se refiera, pues solo debo concretarme á la antigua Bue- nos Aires de 1536. La costa no ha sido menos modificada. El Riachuelo ha sido canalizado y rectificado en su curso, quitándole muchas de su innu- merables curvas; la mayor profundidad de su cauce y limpieza de sus orillas, ha activado la corriente favoreciendo la desecación de los bañados del valle, haciendo desaparecer los pajonales, juncos y vegetación ribereña que lo cubrían. Por el frente del río las Obras del Puerto han modificado totalmente la antigua costa des- de el Retiro hasta Barracas, borrando del antiguo Buenos Aires los recortes de la playa y los terrenos inundados que se hallaban á la entrada del Riachuelo. Al Norte las nuevas obras de los Ferro-Ca- rriles hacen desaparecer la ribera desde el Retiro hasta Palermo. Solo queda, como resto de aquella época, la costa que se extiende desde el arroyo Maldonado hacia el Noroeste, aunque haya desa- jDarecido su monte ribereño del que solo quedan raras muestras, pobres y raquíticas, para recordar la vegetación de aquellos tiempos. Los que deseen conocer, en lo posible, los recortes y conforma- ción de nuestra costa en aquella época y estudiar el antiguo curso del Riachuelo sin las actuales modificaciones, deben recurrir á los mapas topográficos de Don Pedro de Cervino, de 1814; C. H. Bacle, de 1830; Adolfo Sourdeaux, de algunos años después, y al gran Mapa Topográfico de Buenos Aires, de 1867; hay planos más anti- guos, pero no nos ofrecen un fiel y seguro levantamiento topográ- fico del terreno, ni un relevamiento ¿prolijo de la costa y del Ria- chuelo. Aunque modernos, los mapas que indico nos ofrecen esa garantía, presentándonos la meseta de Buenos Aires tal como era antigua- mente. En cuanto al curso del Riachuelo, éste no ha cambiado mayormente. Trazado sobre un lecho de tosca y arena, desde una antigua época geológica, no ha tenido porque cambiar de cauce y mucho menos hacia la barranca del ángulo Sudeste de la meseta donde las tierras son más resistentes y el manto de tosca, antes CARDOSO : BUENOS AIRES EN 1536. 339 mencionado, sobresalía del nivel de las aguas del río desde «Casa Amarilla» hasta cerca de la Boca; en caso de correr por encima de dicho manto, no hubiera sido navegable para ningún buque por pequeño que fuera y los barcos de Mendoza no hubieran podido penetrar en el Riachuelo. Son los bancos de barro y arenas del río los que han sufrido modificaciones, y con ellos, las sufrieron los bajíos y canales que los separaban, cambiando los puntos de entrada al Riachuelo y alterando la profundidad de las aguas del río enfrente á la meseta. Esos bancos, mal dibujados sobre antiguos mapas llenos de errores que carecen de exactitud en los detalles y en el conjunto, han dado lugar á la creencia de que el cauce del Riachuelo ha cambiado de posición y que en 1536 llegaba hasta enfrente de la calle Victoria. La antigua costa de Buenos Aires en 1536, ofrecía dos as23ectos distintos á partir del Riachuelo. Al Sur, hasta Cabo Blanco, era «rasa, llana, desabrigada y de malos puertos», descripción muy de acuerdo con su constitución actual de llanura baja y aneganiza. Al Norte, el valle del Riachuelo ofrecía el mismo aspecto hasta el pie de la barranca donde comienza la meseta, cuyos puntos más salien- tes y próximos á sus aguas eran el ángulo Sudeste (Parque Leza- ma) y la lengua de tierra que se halla más al Oeste, conocida por «la Convalecencia». La meseta de Buenos Aires se presentaba de allí al Norte en ondulaciones más ó menos pronunciadas; surcada por tres arroyos ó zanjones que, casi secos la mayor parte del año, se transformaban en torrentes al primer aguacero. Al Sud el «Zan- jón de los Granados» cruzaba el terreno que hoy ocupa la Plaza Constitución y desjDués de recoger las aguas de otro ramal que venía del centro de la meseta, desaguaba en el río á la altura de la calle Lidependencia. El segundo zanjón ó «tercero», partía de las proximidades de la hoy Plaza del Congreso y desaguaba en el río por la calle Viamonte donde formaba una gran laguna: se le conocía con el nombre de «Zanjón de Matorras» y tenía un brazo ó ramal que nacía en la Plaza 6 de Junio' y se unía al principal en la anti- ' Me serviré de los nombres actuales para señalar los puntos precisos ocupa- dos por los arroyos, lagunas y demás accidentes del terreno. Los arroyos de Buenos Aires, como los cinco ríos de Córdoba, recibieron de los conquistadores la designación de: Primero, Segundo etc. El «tercero» de dichos arroyos cruzaba la parte más poblada y trasmitió su nombre á los demás. 340 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. gua Plaza del Temple. Más al Oeste había un tercer zanjón: el «Arroyo Manzo», qne recogía el agua de tres lagunas que existían á la altura de las calles Saavedra, Belgrano y Venezuela; de otra más grande, situada más al Oeste, en 24 de Noviembre, las que se unían por un bañado con otras en Ancborena y Corrientes, Ombú y Córdoba, y por dicho arroyo corrían al Norte, pasaban detrás de la Recoleta y desaguaban en el río enfrente á la calle Ayacucho. Tenía, también, un ramal que nacía al Oeste de la plaza 6 de Junio. Las barrancas que limitaban por el Este con el río^ eran altas y empinadas, aumentando su declive en la parte del Norte, al mismo tiempo que ensanchaban la plaj^-a. La altura de esas barrancas oscilaba entre doce y veinte metros sobre el nivel del río, siendo los puntos más altos el ángulo Sudeste (Lezama) y la Catedral, y los más bajos, la salida de los arroyos en Independencia, Viamonte, y detrás de la Recoleta. La ribera del Plata presentaba una playa pantanosa hacia el Sud á causa de las tierras movedizas del Riachuelo, pero, á partir del extremo Sudeste de la meseta (Punta Lezama), surgía á flor de agua un grueso manto de tosca que doblando en el ángulo Norte (Retiro) donde formaba una extensa restinga, se corría siguiendo la costa hacia San Isidro. Otro manto igual de tosca, cubría la playa baja del Sudeste desde la pnuta Lezama hacia la Boca, en el tra- yecto de algunas cuadras, pero, solo formaba ribera frente á la parte Sud de las meseta; lo demás se unía al terreno de juncales del río que formaba la playa anegadiza del Delta del Riachuelo y, fraccionado en islotes ó arrecifes, descendía oblicuamente hasta desaparecer bajo el limo del Riachuelo. El terreno seco del valle del Riachuelo, entre ésto y la barranca de Lezama, empezaba en la calle Ministro Brin (antes Santa Tere- sa). Antiguamente el borde del terreno seco del valle, estaba limi- tado por la hoy calle Almirante Brown que seguía el contorno de la parte alta de esa ribera. Este camino, que existe desde la época colonial, señala claramente donde empezaba el terreno transitable, aunque plagado de pantanos; teniendo al frente, sobre el río, la ribera inundada y cubierta de vegetación acuática que se inter- naba en él hasta cerca del banco, que, al Sud delKiachuelo, se unía á las tierras de la Provincia de Buenos Aires; y hacia el interior los terrenos bajos del valle del Riachuelo, no menos inundado y pantanoso y del cual se conservan vestigios importantes enfrente á los andenes de la «Estación Casa Amarilla», donde, á pesar de los siglos transcurridos^ los aluviones y la tierra que se le ha he- CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 341 chado para las vías férreas, se nos presenta como un recuerdo del pasado, siendo para unos el paraje predilecto de Don Pedro de Mendoza y para otros el antiguo lecho del Riacliuelo en la misma ■época. ,^A^^>v-y /l/A/T-y <^0/^Ti^ Mapa del río de la Plata. — Levantado por pilotos del Rey. — Dibujado j^or Bellin, Ingeniero del rey de Francia.— 1770. La entrada al cauce del Riachuelo era una sola por entre los dos bancos que se ven en el plano de 1770. Más tarde se cegó esa entra- da j se formó otra más al Norte corriéndose el banco en esa direc- ción, pero, estas modificaciones del canal, se han efectuado siemj^re Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Julio 24, 1911. 22 342 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. sobre el lecho fangoso del río trabajado por las corrientes y nnnca en tierra firme ^ En la parte más alta de ese banco, frente á la Boca, había hace cuarenta años un sauzal y una ramada en que se guardaban los ca- ballos destinados á sirgar los buques que entraban al Riachuelo. To- davía existen, frente al malecón exterior, restos de la casilla de se- ñales desde donde se daba aviso de que había suficiente agua en el canal. Las islas que se ven en el Plano Topográfico de 1867, son los sauzales que había en ese paraje, únicos que sobresalían del agua durante las crecientes. Por delante de la meseta corría un largo banco de arena á una profundidad de dos á tres pies. Entre ese banco y la ciudad había una faja de agna de mayor importancia formando un canal ó fon- deadero que fué el verdadero puerto de Buenos Aires en el siglo XVI. A la altura de la calle Venezuela había un paraje profundo aunque pequeño conocido por «El Pozo», donde podían fondear buques mayores entrados durante las crecientes*. — (Véase el plana de 1789, que refleja algo de aquel pasado). Las riberas del Riachuelo, el valle pantanoso del mismo, las barrancas del río y la superficie de la meseta, estaban cubiertas de tierra vegetal, ostentando las tres una vegetación distinta según la naturaleza del terreno y condiciones de la tierra. Siendo esta una parte importante para demostrar lo que intento, me permitiré hablar dos palabras sobre dicha vegetación, tratando de compro- bar mis aserciones con citas de los historiadores de la conquista, señalando las especies por los vestigios que de ellas han quedado, ó por analogía con las que se hallan en terrenos cercanos de la misma naturaleza v del mismo clima. ' En el plano de 1770, ya empieza á notarse esa desviación. En el de 1789, el Riachuelo corta la barra y señala los dos bancos. (El reducido tamaño de este plano, me obliga á aumentar el ancho de los canales para hacerlos más visibles.) En el de 8idney, de lS5friplinervis)- y en parajes más húmedos, hacia el río, formaban bosquecillos el «Canelón» (I{apanealaetevirens),y dos Euforbiáceas: el «Curupí» (Sapium anctiparium) y el «Palo de leche» (Lolligiiaja brasilienais) . Este monte, poco espeso, de árbo- les desparramados pero grandes, tomaba el aspecto de bosque á ' Gynerium argenleum. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 345 la altura de Olivos, pues se conserva tradición de que ha sido «Monte Grande» en la «Punta de San Isidro »\ Esta rápida descripción no comprende — como es de suponer — sino las plantas principales y está de acuerdo con distintas citas históricas de Schmidel, Euy Díaz, Villalta y otros que actuaron en aauellos tiempos. Las especies que menciono son tomadas de aquellas citas, ó por restos que han quedado de la vegetación de esos tiempos, aumentadas con las especies que hoj"" existen en las cercanías de Buenos Aires, Islas de E.ío Santiago y San Fernando; plantas que he encontrado, lozanas y abundantes, en las islas de Hornos, López y San Gabriel, de la costa Oriental, y en las barran- cas de la misma. No debo terminar esta ligtra reseña sin mencionar una planta que ha sido motivo de curiosidad para los que se ocupan de estos estudios. Me refiero á los «Kardes» ó Cardos», mencionados por Schmidel y Villalta, cuyas raíces servían para mitigar el hambre y la sed de los conquistadores y aun de los indígenas. Como no existían «Cardos» en nuestro país, pues las especies actuales son importadas, debemos buscar que planta ha recibido ese nombre á causa de su parecido con una europea: ya que sabe- mos era costumbre de los españoles bautizar de esa manera la fauna y flora de las tierras que descubrían. La voz «Kardes», empleada por Schmidel, corresponde á una planta muy conocida en Alemania y España (donde la llaman «Cardencha»). Es un D/psacns, especie de Escabiosa ó «Viuda», algo espinosa y cuyas cabezuelas, cuando secas, servían antigua- mente para cardar. Hay una planta de este género en nuestro país, aunque no sea muy abundante, y he tenido oportunidad de ver ejemplares muy lozanos en los alrededores de Tandil (Puente de Bilbao, etc.). Es planta importada. El Dr. Carlos Spegazzini — cuya opinión es de gran valor en este asunto — cree con mucho fundamento, que los «Cardos» menciona- dos, de raíces acuosas y comestibles, pertenecen á varias especies de Eringios (Erynginm elegans y E. nnd'icaide), que existen en la Provincia de Buenos Aires y que lógicamente han crecido en abun- dancia sobre la meseta en que se asentó la ciudad. Las raíces de estas plantas, presentan tubérculos dilatados, comestibles y acuo- sos, siendo mayores en la especie elegans. Se les llama vulgar- mente «Zanahorias del campo». • Ruy Días:. Cap. XII, y en la Mensura del Ejido, en Ki' 346 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. CAPITULO IV EL EIACHUELO. Veamos aliora de donde sacaba el señor Madero, que «el cauce del Riacliuelo se extendía hasta el frente de la parte Sur de la ciu- dad actual». «Estudiando sobre los mapas levantados á principios del siglo XVII lo que dice Ruy Díaz fcap. xi) se confirma lo que he demos- trado^ j^ues relata que media legua arriba del Riachuelo fundó una población Don Pedro de Mendoza: y tal distancia debe medirse desde la embocadura que entonces tenía frente á la actual calle Alsina, y no hacia el Norte del curso general de sus aguas». Más adelante — en una nota — agrega: «Poseo copia legalizada de un plano inédito de esa época (?) levantado por Joseph Bermú- dez, sargento mayor de ingenieros de esta plaza; en cuyo phxno está dibujada la canaleta de entrada al Riachuelo, con la emboca- dura frente á la actual calle Victoria». No quiero discutir la capacidad de «Joseph Bermúdez, sar- gento ma3^or de ingenieros de esta plaza», pero quiero, sí, discutir la afirmación de que la Boca del Riachuelo haya estado en esa época, «frente á la calle Victoria ó Alsina», como dice el señor Madero. Esta afirmación contiene dos puntos que no se precisan clara- mente. En el primer caso, hay prolonjj'ación del valle del Ria- chuelo «hasta la mitad del frente Este de la ciudad actual» (opi- nión Madero)^. En el segundo caso, hay una «canaleta» en el cauce del río de la Plata desde la actual Boca del Riachuelo hasta enfrentar la calle Victoria, punto de entrada (plano de Bermúdez). En el primer caso — si aquella opinión fuera cierta — tendríamos un hecho bien extraño: las playas de nuestra ciudad, en lugar de crecer y extenderse, han sido arrebatadas por las aguas y una i La boca ó entrada de un rio, arroyo ú otra corriente de agua, se halla siem- pre, como es sabido, entre cabos ó tierras. Si la «embocadura» del Riachuelo, que cita el libro del señor Madero, estaba frente á la calle Victoria, hasta allí llega- ban, por ambas riberas, las tierras del valle del Riachuelo. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 347 superficie de terreno que puede calcularse alrededor de í200 hectá- reas, ha desaparecido sin que Ja tradición nos haya legado ni un recuerdo de tal suceso. Felizmente no tenemos que ir muy lejos para destruir tal idea y en la misma obra del señor Madero encon- tramos, al fin del apéndice, un documento relativo á las mensuras efectuadas del Ejido y chacras de Buenos Aires en IGOS, que dice así : Declaración de los rumbos de las chácaras del riachuelo. — «En la ciudad de la Trinidad á 16 dias del mes de Diciembre de 1G03 años, en presencia de mí el escribano, parecieron los capita- nes Manuel de Frias y Francisco de Salas, Alcaldes ordinarios de esta ciudad, Víctor Casco de Mendoza Alferes Real y Antón Higuera de Santa Ana regidores, personas nombradas y diputados por el Cabildo para ver y declarar el rumbo que se ha de tomar en las medidas del Exido, Chácaras y tierras, y dijeron que ellos han visto las Chácaras del Riachuelo de los Navios, que están de la ]3ai'te de esta ciudad, y han llevado personas que entienden y que con la aguja han hecho la experiencia para ver el rumbo y debajo de juramento que hicieron á Dios y á la cruz declararon, que el rumbo que se ha de tomar y llevar en las medidas de las dichas Chácaras referidas y que se señala, es la tierra adentro de Sueste á Noroeste y por cabezadas de Nordeste á Sudoeste, y la frente la barranca del Riachuelo, y lo firmaron. — Manuel de Frias. — Ante mí Cristoval Ramón, escribano público y cabildo». Este documento prueba dos cosas: 1° Que el Riachuelo no corría lamiendo la barranca (de Lezama), pues cabían chacras entre ambos puntos, colocadas transversalmente á las líneas de esos límites. 2.*^ Que el curso del Riachuelo era de Sudoeste á Nordeste como hoy, y así lo señalan las líneas de las cabeceras, pues la que servía de frente corría á lo largo de la barranca del Riachuelo y la del otro extremo, al pie de la meseta, donde se halla hoy la calle Martín García. Entre las chacras y el límite del ejido, quedaban «sobrantes» de tierra, y la serie de chacras empezaba desde el Río de la Plata, á donde presentaban su costado, arrancando la línea de cabeceras desde las islas del Delta, sirviendo el riacho que separaba á estas de tierra firme, como mojón de ese costado, según lo demuestra el siguiente documento: Auto y declaración. — «Este día estando en la chácara de Mateo Leal de Ayala, Alguacil Mayor de esta ciudad, donde fueron á medir las chácaras de la vanda del Riachuelo, antes de hacerse parecieron con sus títulos el dicho Alguacil Mayor y Alvaro de 348 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIEES. Mercado, y la parte de Francisco Pérez de Burgos, que tienen allí sus chácaras y habiéndola visto por vista de ojos el dicho señor Gobernador, mandó que se fuesen midiendo desde la isla del «Pozo» donde comienza la chácara de Alvaro de Mercado hacia esta ciudad y que esta orden se guarde siempre, y se señaló por mojón la dicha isla y desde ella se midieron y amojonaron las chácaras: y las demás tierras que hubo hasta el Ejido, su señoría la declaró por libre para hacer merced de ella en nombre de su Majestad». Las «personas que entienden», á que se refiere el primero de estos documentes, son probablemente los agrimensores Francisco- Bernal y Martín de Rodríguez que en la misma fecha trazaron y amojonaron el perímetro del ejido, según se desprende del acta levantada el 16 de Diciembre de 1608. Llamo muy especialmente la atención sobre un párrafo que contiene dicha acta de mensura, donde dice : «se puso un mojón en la punta de la zanja de cuadra de Ruy Diaz de Guzman y de allí por los mismos rumbos de las calles (de Este á Oeste) se tomó con el aguja la deresera de la tierra adentro y desde la barranqui- 11a que bate el agua del rio, se midió la legua de largo». El punto indicado en las líneas que transcribo era la ribera enfrente á la calle San Juan, y si existía allí el Río de la Plata en 1608, mal podía el Riachuelo ocupar ese paraje en 1536. Para las chacras del otro lado del Riachuelo (al Sur), se ordenó el rumbo in virtiendo las cabeceras en esta forma: «Que las suertes de tierras de la dicha costa de la mar que están de la otra parte del Riachuelo de los Navios, han de llevar el pro- pio rumbo que está señalado á las que van de esta ciudad al Rio de las Conchas, que es de Nordeste á Sudoeste la tierra adentro, y por frente la costa de la mar, y asi lo declaran debajo de Jura- mento y lo firmaron. — Manuel de Frías — Victor Casco de Men- doza. — Ante mí: Christóbal Ramón, escribano público y de cabildo» ^. La costa del Río de la Plata, desde La Boca hasta la barranca (de Lezama), corría entonces y hasta hace poco — antes de las obras del Puerto Madero — de Sudeste á Noroeste. Es el rumbo que se dio naturalmente á las chacras del Riachuelo «que están á la parte de esta ciudad». Alas chacras del «otro lado del Ria- ' Este documento destruye la hipótesis de que el Riachuelo de los Navios fuera un ramal ó brazo del Riachuelo actual. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 349 chuelo» (toy Barracas al Sncl), se les clió frente al mar (Eío de la Plata), y corrían tierra adentro de Nordeste á Sudoeste, que es el rumbo que tiene el Riachuelo en ese paraje ^ Creo con esto demostrado que el valle del Riachuelo y cauce del mismo, no han llegado hasta «frente ala calle Victoria», y que tanto el curso de sus aguas como las costas del Río de la Plata, no han sufrido alteración muy sensible. En cuanto al valle actual que se extiende entre la barranca de Santa Lucía y el Riachuelo, puedo asegurar que no ha sido cruzado en 1536-41 por ningún Riachuelo ni desagüe profundo y caudaloso. Basta recordar que en esta iiltima fecha fué abandonada Buenos Aires, hasta que Garay la repobló en 1580; y no es posible, que en el corto espacia de 40 años, desapareciera el Riachuelo de ese paraje y se borrara y desecara el terreno hasta el extremo de servir para agricultura. Pasemos, ahora, á la «canaleta» del plano de Bermúclez; lamen- tando que el señor Madero no haya agregado dicho plano á su libro, ya que se trata déla «Historia del Puerto de Buenos Aires»,^ ó por lo menos, indicado algunos detalles al respecto que nos orientaran mejor. Prescindiendo ele que, por regla general, los afluentes de un río desaguan en él formando un ángulo agudo en el sentido de su corriente — ó por lo menos un ángulo recto — no puedo admitir que las aguas del Riachuelo que desde varias leguas se deslizan en este sentido, aunque desembocaran bruscamente en ángulo obtuso al Plata, tracen en el lecho de este un canal más profundo, de media legua de extensión, en contra de Ja corriente del río. Es un principio reconocido que los grandes caudales de agua, antiguos ó modernos, forman en su desembocadura un Delta com- puesto de varios cauces y de islas que se forman con los sedimen- ' En la «Vista ideal» que acompaña á este trabajo, he tratado de restaurar en lo posible, la meseta y riberas de Buenos Aires en 153G. Para ello me he servido del mejor plano antiguo que conozco, y, de acuerdo con la orientación que esta- blecen los documentos de las mensuras de 1580 y 1608, he trazado los ejidos de la ciudad y chacras, coincidiendo los rumbos de estas, en ambas márgenes del Riachuelo, con las riberas de éste y del rio de la Plata, y las del Norte que «van hacia el río de las Conchas», con los rumbos de muchas calles actuales de la ciudad; jalones imborrables que comprueban la existencia de las chacras en esa posición. 350 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. tos arrastrados por las aguas. El Riachuelo no lia escapado á esta ley de la Naturaleza y en su época de caudalosa corriente, formó su delta con arroyos de poca importancia, algunas islas bajas é inundables y bancos de barro y arena, por entre los cuales trazaron su salida las aguas del Riacbuelo y una de las corrientes del río que, al deslizarse por delante de la meseta, se incorporó á la otra para doblar liacia el Este internándose en el Plata. La formación de esos bancos no es el resultado de un desmem- bramiento de la costa arrastrada por las aguas, sino el producto de los materiales llevados por la corriente del Riacbuelo y depo- sitados en su delta. Ordinariamente la corriente es más débil cerca de la desembo- cadura de los ríos, permitiendo que las aguas se decanten, deposi- tando el limo y materiales que llevan en suspensión. La corriente contraria del Río de la Plata á que antes me he referido, favore- cía esta decantación, impidiendo que esos materiales fueran muy lejos y, quedando depositados allí, mal podía formarse una «cana- leta» ó desagüe del Riachuelo en dirección Sud á Norte en contra de dicha corriente; mientras que uniéndose á ella, al chocar algo oblicuamente buscaban una tercer salida, natural y lógica, y lan- zándose con empuje hacia el oriente trazaban un canal profundo, al jjaso que formaban á uno y otro lado, dos bancos de muchísima extensión. Por regla general el terreno crece en los deltas de las corrientes de aguas y se levanta en donde estas han sido desalojadas. Así vemos crecer el delta del Paraná y levantarse el valle del Ria- chuelo. En la teoría que refuto, se piensa de un modo contrario al establecer el Riachuelo frente á la calle Victoria en 153fi, admi- tiendo que sus costas han sido arrebatadas por las aguas y su cauce rellenado por las tierras, hasta reducirlo al estado en que hoy se encuentra, treinta cuadras al Sur del supuesto punto de entrada. El deseo de demostrar prácticamente el error del plano de Ber- múdez — según la nota del señor Madero — del cual se desprende una teoría insostenible, me ha conducido á un terreno en que no debo extenderme. Sin embargo, antes de terminar, séame permi- tido como última prueba y como un estudio interesante para los que se dedican á conocer cuanto se relaciona con la geología de CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 351 nuestro país, agregar en extracto un trabajo del Dr. Florentino Ameghino que, maestro eximio en la materia, nos hace conocer con toda claridad la historia geológica del valle del Riachuelo, desde sus primitivas transformaciones hasta su estado actual. El valle del Riachuelo — dice el Dr. Ameghino — era una antigua depresión del terreno pampeano (N".° 1) cubierta por el mar. Al producirse el levantamiento continental, las aguas marinas se reti- raron y las aguas dulces de los ríos y arroyos pampeanos hasta entonces detenidas, corrieron hacia el mar recobrando su antiguo curso, arrastrando en su empuje los sedimentos lacustres pam- peanos que le eran propios y los bancos de conchas marinas (N.° 2) depositadas en isletas y en la costa, que las lluvias y denudaciones de las barrancas arrojaban al cauce. Vino un nuevo abajamiento ó descenso del terreno y el mar volvió á penetrar más profunda- mente en el continente, pues las aguas marinas remontaron el Ria- chuelo hasta Morón, en el Río de las Conchas hasta el Puente de Márquez, y en el Río Lujan hasta tres leguas de este pueblo. Corte trasversal del valle del río de Matanzas á la altura de San Justo. Según el Dr. F. Ameghino. 1— Formación Pampeana (piso bonaerense). 2— Banco marino contemporáneo del pampeano lacustre (piso lujanensej, con- servado en una ensenada de la antigua barranca. 3— Formación cuaternaria ("piso querandino). Estr-atos de arena y conchilla de 6 á 12 metros de espesor. 4— Cauce del río de la Matanza (Riachuelo). En el Riachuelo los terrenos de este horizonte rellenan toda la cuenca del valle en una extensión de 30 kilómetros por un ancho que varía entre cuatro y quince, con un espesor de cinco á diez metros, formando capas estratificadas de arena 5^ arcilla, mezcla- das de conchas marinas (N° 3). Son las capas de «Conchillas» que 352 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. se descubren hacia La Plata, formando parte del terreno «raso^ llano y desabrigado», de que habla Ruy Díaz de Guzmán. (Cap. ix). Se produce un nuevo levantamiento del terreno; lento y progre- sivo; las aguas marinas abandonan el valle y las dulces vuelven á correr trazando sobre aquel inmenso cauce rellenado por el mar, un nuevo cauce, muchísimo más pequeño, sinuoso, pobre, con una anchura de 10 á 40 metros y una profundidad sin importancia: es el Riachuelo actual. (ISr.° 4). Mientras se forma este cauce, las aguas dulces y las pluviales arrastrando materiales producidos por las denudaciones de las barrancas, limo de vegetación descompuesta y bancos de moluscos de agua dulce, forma una delgada capa que cubre la de arenas marinas: sobre ella se formará una capa de humus cubierta de vegetación lacustre y tendremos el nuevo valle actual K Este trabajo del Dr. Ameghino, nos permite conocer el origen y formación del valle del Riachuelo, así como la razón de las sinuo- sidades y caprichosas curvas de su cauce, que no puede ser otra que el ascenso lento y paulatino del terreno y la retirada no menos lenta de las aguas del mar que se desviaban allí donde el suela ofrecía resistencia. Si esta retirada hubiera sido rápida, la fuerza de la corriente habría trazado un cauce más recto y el Ria- chuelo al deslizarse por el mismo camino de las aguas marinas^ no presentaría las curvas cerradísimas que presenta. Esa lentitud de las aguas del mar ha permitido asimismo que, en ciertos parajes próximos á.la embocadura del Riachuelo, se con- servaran varias isletas del terreno pampeano que apenas afloran arriba del nivel de las aguas. Estas isletas compuestas de tosca muy dura, forman parte del horizonte de que ya he hablado al mencionar la antigua playa del lío; que corre por debajo de la me- seta, y desciende oblicuamente hasta el Riachuelo, siendo visible hasta hace poco tiempo en la parte de ribera comprendida entre «Casa Amarilla» y el arroj'^o del Piojo. Las isletas y grupos aisla- dos de tosca se hallaban un poco más hacia el Sur, donde aflora- ban apenas fuera del agua y en los cuales el naturalista señor Enrique de Caries encontró hace algunos años, restos de un Sceli- dotherium, fósiles que se hallan hoy en el Museo Nacional. Los bancos de tosca en que se hizo este hallazgo, deben perte- necer seguramente á la parte superior elel que corre debajo del río ' F. Ameohino «Contribm-ión al conocimiento de los mamíferos fósiles de la República Argentina». CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 353 Y en el cual la draga «Majestic» extrajo desde una profundidad de 24 pies, trozos de tosca de dos toneladas, tan extremadamente dura que sólo podía cortarse á cincel ^. Estos bancos de tosca impedían que el Riachuelo se aproximara á la meseta; en cambio podía correrse al Sur, donde el terreno está compuesto de arena y tie- rras blandas. Creo con todo esto demostrada la inexactitud de lo que «dedujo» el señor Madero, apoyándose en una frase ambigua de la informa- ción de Ruiz Galán — que no publica — y en un plano de Joseph Bermúdez — que tampoco reproduce. — Veamos ahora de recons- truir la escena de la primera fundación de Buenos Aires con algu- nos girones históricos tomados de los narradores de aquellos tiem- pos, sin que pretenda con esto decir la última palabra de la ciencia y de la historia en esta materia, cuando justamente se ■descubren de continuo nuevos documentos que más adelante nos permitirán conocer la verdad, confirmando mis opiniones ó recha- zando mis teorías ^. CAPITULO V. EL PLANO DE BERMÚDEZ. Escrito lo que antecede, llega á mis manos un ejemplar de la obra publicada por la Municipalidad de la Capital: «Documentos y planos relativos al período edilicio Colonial déla ciudad de Bue- nos Aires.» Recorriendo rápidamente el j^rimer tomo, que se refiere al Tuerte, encuentro algunos datos referentes á los cambios produci- dos en los bancos y canales de la Costa de Buenos Aires, desde 1650 á 1710, y un plano de Be: mudez con el trazado del famoso «cana- lizo de tres pies de profundidad», que usaban de preferencia para «ntrar al Riachuelo las embarcaciones pequeñas; pero nada rela- tivo á lo que era el puerto en los tiem]30s de Mendoza y de Garay. En el tomo segundo, hay un nuevo plano de Buenos Aires fir- mado por Bermúdez en 1713, plano que, cotejado con el anterior > «La Ingeniería» — 15 de Enero de 1907. 2 Véase la parte histórica (1536-41) qne publicaré separadamente. 354 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. de 1709, nos presenta Buenos Aires bajo un aspecto panorámico muy distinto, pero que se acerca á la realidad, mientras que en el otro parece transportada á otra tierra, con otra costa, otros relie- ves y otro Eiachuelo; dándonos este cotejo la ingrata seguridad, de que Bermúdez, simple oficial de artillería elevado á la categoría de Ingeniero de una pobre plaza en lejana colonia, no sabía sino muy medianamente, medir, calcular y dibujar; sin prolijidad en las proporciones y perspectiva que le hubiera corregido sus cañones de cien pies de largo y esas dos riberas tan distintas en el trans- curso de cuatro años. Haré un extracto rápido de esos documentos, subrayando los puntos princijialts que toquen las dos teorías en discusión y agre- gando notas que aclaren el punto; y demostraré los errores de Ber- múdez por el examen de sus mismos planos. En cédula Real de 9 de Diciembre de 1044, se ordenó al Virrey del Perú, marqués de Mancera, fortificara de fagina la ciudad de Buenos Aires y fabricara cañones con cobre traído de Chile. En otra Cédula de 10 de Marzo de 1003, se reitera esta orden y agrega la construcción de un fuerte en el paraje llamado San Sebastián (Retiro). Recibe estas órdenes Don José Martínez de Zalazar, Gobernador de Buenos Aires y tanto éste como su sucesor, Don Andrés de Robles, activaron la construcción del «Fuerte» en la Plaza Real y de un fortín ó torre artillada en la Boca del Riachuelo para de- fensa de éste, jDero, del fuerte en San Sebastián no hicieron más que delinearlo trazando unos surcos, aún cuando eran partidarios de su construcción. Sucede á estos el Gobernador Don José de Garro, quien con fecha 20 de Febrero de 1080, recibe una Cédala Real ordenándole suspenda la fortificación de fagina de la ciudad y construya un fuerte capaz de defender los «surgideros de los tres pozos que lla- man de la Merced, San Francisco y Santo Domingo, donde surten navios para hacer las cargas y descargas.» El Gobernador Garro reúne Junta de Oficiales el 25 de Junio de 1081, y todos opinan por el fuerte en San Sebastián (El Retiro), con excepción del Capitán Don Pedro Pacheco, quien opina por el paraje «nombrado San Pedro (barranca entre San Telmo y Leza- CAEDOSO : BUENOS AIRES EN 1536. 355 ma), por estar más vecino á la ciudad ^ y al desembarco do los navios que vienen á este puerto y por no poder poner sitio en forma el enemigo por la incomodidad de unos prados que hay entre la barranca y el Riachuelo, que en lloviendo, son intransitables de poderse mantener en ellos. » El Gobernador Garro dijo : « Se conforma con los pareceres dados en que señalan para la formación de dicha fortaleza el paraje de San Sebastián por ser de más eminencia y desde él se predomine la campaña, la marina, la ciudad y la canal de la punta del banco por donde precisamente han de entrar cualesquier bajeles que vengan á este puerto, además de que desde dicha fortaleza formada en di- cho sitio de San Sebastián se defiende con su Artillería los Pozos y Surgideros de San Francisco, las Mercedes y Santo Domingo, que menciona la Eeal Cédula» ^. En una Junta reunida en España el 6 de Febrero de 1685, se resuelve, que: «manteniéndose el Fuerte antiguo de la Plaza Ma- yor de Buenos Aires y el Fortín ó torre que hay en la Boca del Riachuelo, por donde Ja ciudad mira al Sur, será más conveniente proseguir el fuerte de San Sebastián y no fabricar otro en San Pedro porque con el Fuerte de la Plaza y el Fortín del Riachuelo (que estos han de quedar estantes) viene á quedar bastantemente defendido el surgidero de los Pozos y desembarcadero, de las em- barcaciones enemigas que por aquella banda del Sur pudieran in- tentar invasiones contra la ciudad, para lo cual sirviera poco el fuerte hecho en San Pedro, cuyo terreno hacia la marina es un continuo pantano hasta el Riachuelo que impide hechar por allí gente en tierra ^. « Que es de mayor importancia el fuerte en San Sebastián, por- que desde allí puede ofender (aunque muy á lo largo) con su arti- llería á los navios que intentaren entrar por el canalizo que va para los pozos del Río de Plata •^ más cercanos á la ciudad, lo cual no se pudiera lograr desde el paraje de San Pedro hasta que diesen fondo entre la fortaleza antigua que está en la Plaza de la ciudad y la torre de la Boca del Riachuelo. A lo que se añade, que al paraje de los dichos Pozos no pueden llegar navios sino muy me- ' Lo principal de la ciudad se extendía entonces al Sur de la Plaza Mayor. 2 Más adelante veremos que seo;ún las medidas de Bermúdez, los cañones no alcanzan á defender dichos parajes. ^ Esto destruye la hipótesis de la ciudad en el bañado ó en la playa. * El antiguo canal de Catalinas, que nacía con 5 metros de profundidad en la Eada Exterior y terminaba en 3 metros en Balizas Interiores, frente al Eetiro. 356 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. dianos y estos precisamente lian de ir á buscar el Canalizo que empieza por enfrente del fuerte de San Sebastián y al alcance de su artillería. » Después de esta y otras razones, la Junta resuelve : « que el fuerte de San Sebastián se mantenga y prosiga su fábrica en el sitio que está delineado y elegido y no en el de San Pedro. » En 24 de Octubre de 1703, el Gobernador Don Alonso Juan de Yaldéz é Inclán, informa al Rey que aún cuando la Junta ha orde- nado el fuerte en el ¡taraje de San Sebastián, habiendo sido « de este parecer cuatro gobernadores sus antecesores», hace uso del derecho que se le concedió de reunir una Junta para variar el sitio de esa construcción — de la que apenas hay vestijios de empezada — y proponer el alto de San Pedro, «desde donde se domina toda la ciudad y se defiende el único desembarcadero » . Adjunta el informe del Ingeniero Don Josej)h Bermúdez y las opiniones de los Oficiales consultados. A propósito de éste ingeniero que tuvo el don singular de des- truir el proyecto del fuerte en San Sebastián después de 50 años de gestación, encontramos un papel firmado por el ex gobernador Garro que dice: «hallamos que es bastante capaz la persona del Alféres reformado Don Joseph Bermúdez, el cual está examinado del General de Batalla, Don Sebastián Fernandes Medrano, direc- tor de la Academia R'¿al y militar áA ejército de los Países Bajos, á que se añade haberlo yo hecho examinar por un ingeniero que se halla en esta Corte, con la aprobación del mismo Gobernador y por Cédula de S. M. de 28 de Febrero de este año, la aprueba de tal Ingeniero. Y mi parecer es que á este sujeto se le puede seña- lar el sueldo de Capitán de Infantería.» El informe de éste Ingeniero improvisado, dice en extracto: « Que la fortaleza en San Sebastián es inútil, por que desde ella á las primeras casas de la ciudad hay más de 1.4(X) pies que, con los 7.215 de ésta, * suman 8.615, distancia que está fuera del alcance del cañón de punto en blanco: «que desde dicha fortaleza á donde fondean los navios, hay 60.0(X) pies (3 y Va leguas); que no se pue- den ofender las lanchas enemigas que se ajjroximen á esa costa por que la distancia es de 3.500 pies: fuera del alcance del mosquete y aún del cañón; (!; «que el Pozo de San Sebastián se ha ido cegando y hace 20 años que no se usa, pero que si buques enemigos fondean en él, sería imposible desalojarlos con los cañones de San Sebastián ' IG cuadras, el ejido de Garay. Desde 1008 la ciudad tenia 21 cuadras. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 357 por haber más de 8.100 pies (18 cuadras) de distancia, y no habien- do en esta costa otro jDaraje más apropósito para el desembarco que el Riachuelo, que es d donde se recojen las embarcaciones que tiene esta ciudad y á donde hay una Guardia, tampoco desde la dicha fortaleza lo podrán estorbar, lo uno por no estar descubierto y lo otro por distar más de una legua-»; que no conviniendo demo- ler los grandes edificios de la Plaza Real para ensanchar el Fuerte, el paraje más apropósito es el alto de San Pedro, del otro lado de la ciudad á la cual domina, hallándose á 900 pies de las primeras casas y al Riachuelo 1.100 pies; que al otro extremo de la ciudad hay 8.115 pies, distancia larga para el tiro de cañón; que es más conveniente el lugar de San Pedro por hallarse 500 pies más cerca de la población que el de San Sebastián; que de San Pedro al fon- deadero de los grandes navios hay 58.000 pies, etc., etc., y que jDor estas razones es de parecer que en ningún paraje queda mejor la fortificación que en el alto de San Pedro. » Don Agustín de Robles, contestando á la consulta, dice: «que el tínico puerto y desembarcadero que tiene esta ciudad es el Ria- chuelo, que está en la otra parte de esta dicha ciudad, quien media en uno y otro paraje con casi media legua de distancia, y que en dicho Riachuelo hay una fortificación con una torre en medio, la cual es preciso abandonar desde el primer dia por no poderse de" fender por si sola hallándose tan separada ^ lo cual no pudiera su- ceder si esta fortificación se hiciera sobre el alto que llaman de San Pedro, por que sobre estar inmediata á la ciudad y descubrirla toda, domina al Riachuelo y ampara á la torre, siendo cierto que el enemigo para atacarla no se ha de meter entre uno y otro paraje y que puede ser socorrida con facilidad y por este medio conservar el Puerto y desembarcadero. » Donjuán de Zamudio, «práctico de este río >, dijo que ha son- deado el Pozo de San Sebastián y que, «ni el dicho Pozo ni su entrada tienen hoy la misma agua que entonces (21 años antes) por haberse ido cerrando con las aguas de arriba » ; que halló solo dos y media á tres brazas de profundidad, siendo necesario para entrar una nave mediana crecientes y vientos y alijarse de carga y lastre «lo cual conseguirá mejor, haciéndose las mismas faenas y arrojándose al Riachuelo con una creciente de las regulares, donde ' Si el canal único de entrada al Riachuelo hubiera pasado frente al Fuerte, no había objeto en mantener aquella torre. Ella defendía la otra entrada, que, aunque oculta por juncos y camalotes, era la jjrincipal salida de las a<¡;uas del Eiachuelo. Anal. Mus. Nao. Bs. As., Ser. 3.*, t. xiv. Jdlio 25, 1911. 23 368 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. habiendo una vez entrado, estará más defendido y no á riesgo de quedarse en seco con una menguante de las grandes, como le suce- dería en dicho Pozo» *. El Capitán Urdinza y Arbelais. emite su opinión diciendo : que «no tiene objeto el fuerte en San Sebastián, pues ni defiende la ciudad ni tiene fondeadero que defender, porque el antiguo que ha- bía, hace 20 años se va cegando así como el canal de entrada cuya boca está á más de tres leguas arriba, tortuosa y baja; que «el único desembarco que tiene éste río para poderse arrimar con embar- caciones menores á tierra en más de dos leguas de la ciudad, es el del E-iachuelo que desemboca en el un tiro de mosquete del alto que llaman de San Pedro que está en el remate de la ciudad por la parte del Este; y aunque de difícil entrada por los bancos que tiene su canal en que cada día varan los botes siempre que el Rio baja (sin más regularidad que la de los vientos) y en su creciente regular hoy solo capaz de embarcaciones de poco más de setenta toneladas, esta no solo no puede ser dominado del cañón del fuerte delineado^ pero ni de cubierto (por las barrancas intermedias) de ninguno de sus fuegos distantes cerca de una lerjua y solo podría quedar ase- gurado y cubierto colocándose la fortaleza en el alto de San Pedro.» El Maestre de Campo, Don Esteban de Urizar, dijo: que «siendo el Riachuelo el único desembarcadero que tiene esta ciudad á dis- tancia de media legua, en cuya medianía cae el referido alto de San Pedro, haciéndose en el la fortificación sugetaria á la Ciudad y daría calor á la torre y Guardia del Riachuelo para tenerlo asegu- rado en cualquier acontecimiento, y siendo también muy impor- tante para tener descubierta y dominada la campaña que hay entre el Riachuelo y el alto de San Pedro, donde, en caso de necesidad se podría tener reguardada la Caballería y todo género de ganados ». Este informe y pareceres fueron enviados al Rey por el Gober- nador Valdéz Inclán, á fin de que dictaminara lo que más convi- niera. Que la obra costaría 776.000 pesos, y que mientras venía nueva orden trataría de reunir los materiales que fuera posible para no perder tiempo. Como se ve, después de 60 años de porfiar por el fuerte en San Sebastián, se opta por el paraje de San Pedro, mediante la influen- cia del nuevo Gobernador y del Ingeniero Bermúdez. En España ■ Esto señala al Riachuelo una profundidad ma3-or de tres brazas 3^ una entra- da para buques superior al Canal de Catalinas; entrada que no podía ser el «Cana- lizo de tres pies de profundidad», dibujado por Bermúdez. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 359 debió causar estrañeza el cambio y guardaron silencio, basta que cinco años después, en Enero de 1709, el Gobernador Velasco y Tejada, se ciiiije al Eey comunicáncole que su antecesor Valdéz Inclán, comenzó á repaiar el Fuerte viejo y que él continuaría dicha obla» que era suficiente para defender la plaza y el «canal del Riachuelo», adjuntando un informe y plano del ingeniero Bermúdez. Este, olvidando sus manifestaciones anteriores ó comprendiendo la extrañeza que habría causado en España tan brusco cambio de opiniones en pro del Alto de San Pedro y la aterradora cifra de los 776.000 duros, declara en su nuevo informe que no habiéndose hecho dicho Fuerte por falta de recursos, se hace necesario reves- tir y alargar hacia la playa el Fuerte viejo, quedando así más defendida la entrada al Riachuelo la cual «se va cerrando y en breves años se cerrará que no será capaz de entrar ni salir embar- caciones ni aun muy chicas pues hoy sucede que en estando el río bajo no puede salir un bote vacío» y «siendo lo principal que se debe guardar la entrada del Riachuelo, esta se puede defender muy bien de dicha fortaleza (El Fuerte) como más claramente se verá por la planta referida». Acompaña á este informe el plano en que figura el Fuerte y en líneas de puntos la parte proyectada en la j^laya, donde comienza el famoso «Canalizo» de 3 pies de profundidad» que haciendo una curva llega hasta la Boca del Riachuelo: demostración formidable de su nuevo modo de ver la defensa de este punto, haciendo inne- cesario el Fuerte en San Pedro para defender el «Canalizo» ^. Tanto el plano como el informe, fueron seriamente refutados por el ex Gobernador Don Agustín de Robles, quien contestando la consulta que se le hizo sobre este asunto, dijo: Que el Fuerte que se projDonia revestir y aumentar, era pec[ueño y defectuoso, «con baluartes de 16 pies que si se aloja en alguno una pieza no se pue- den poner dos mosqueteros», que está dominado por los edificios vecinos y que lo propuesto por Bermuclez de derribarlos en caso de invasión «manifiesta no haber visto muchos ataques, pues álos enemigos para cubrirse les basta las ruinas de las mismas casas»; que el alargamiento del Fuerte sobre la parte baja de la ribera es defectuoso, pues quedaría la mitad del Fuerte á veinte pies de altura sobre la parte proyectada quedando ésta descubierta y enfi- lada por el resto de la barranca: que no hay mejor paraje que el ' V. el plano de 1709 y compárese con el de 1713. 360 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Alto de San Pedro «porque por un lado domina toda la ciudad y por el otro ampara y defiende el desembarcadero y la torre que hay en él para su defensa, sin que obste la circunstancia de que se va cegando el Riacbuelo, porque siendo todo arena, con hacerla mover cuando baja la marea, la misma corriente que la trajo la volverá á llevar, como se ha hecho otras v¡ece<, etc., etc». En Junio de 1713, el Gobernador Barranco y Zapian, da cuenta al Rey del estado de las obras de reparación del Fuerte; envía un presupuesto de lo que costará la parte baja y agrega: que «el Riachuelo es el único desembarcadero de d2ñe enjuto que hay en toda la costa de este gran río», que tiene una Torre distante de la boca de su caja, casi tiro de arcabuz: y está arruinada y pide se cons- truya de preferencia «en su punta un pastel capaz de seis ú ocho cañones de á cinco libras de bala», que cruzarían sus fuegos con el Fuerte haciendo imposible el desembarco en la playa que hay en el medio, sobre cuya barranca está edificado lo principal de esta ciudad: San Francisco, Santo Domingo y Hospital del Rey». Y más adelante agrega: «es preciso se mantenga esta fortaleza (El Fuerte) aunque V. M. mande se haga otra en el Alto de San Pedro, que es el paraje más adecuado para ello porque de él se ciñe del todo el Riachuelo y desde luego que las embarcaciones entran en la canal las recibe con su artillería y en el mismo surgidero las puede echar á pique». Parece que por esta época, Bermúdez ya no tenía las mismas ideas de 1709 ó había estudiado mejor el terreno, pues en su nuevo plano de 1713, no figura el «canalizo», ni la barranca oblicua y saliente hacia el río y en cambio reaparece el Riachuelo, más ver- dadero, con su entrada directa al cauce y su vuelta (hoy, de «Ro- cha»;: la barranca corre más recta de Norte á Sud, con su ángulo, oblicuo en el Retiro (San Sebastián), y recto en punta Lezama (Hornos de San Pedro), donde hace la curva entrante de Santa Lucía para salir fuertemente hacia el Sud en la Convalecencia. En ambos planos la ciudad tiene un mismo diámetro — con muy pequeña diferencia — á pesar de la distinta escala en las medidas del Fuerte (el doble). La división en manzanas es la del Ejido de Garay (16 cuadras), aun cuando desde la mensura de IGOS la ciu- dad tenía 24 cuadras de frente. La notable diferencia entre ambos planos hechos poruña misma persona con intervalo de cuatro años, no es nada favorable á su autor y merece tomarse en cuenta para saber lo que valen sus tra- bajos. Veamos la parte más saliente de esas diferencias: CARDOSO: BUENOS AIEES EN 1536. 361 PLANO DE 1709 Escala de 400 pies, para el Fuerte. No se fijan rumbos á la ciudad. El Fuerte mide 520 pies apro- ximadamente y figura desde Al- sina á Cangallo. Plaza Mayor con tres manza- nas de frente. A los costados del Cabildo hay dos calles que solo existieron en el cerebro de Beimudez, pues colocan San Ignacio á dos cuadras de Ca- bildo. Los edificios de San Ignacio, San Francisco, Santo Domingo, Catedral y la Merced, están bien ubicados. No asi San Juan, que está entre Buen Orden y Lima. El Hospital del Rey ocupa la la manzana Independencia, Chi- le, Defensa y Balcarce. Existe edificio del Convento de Catali- nas. Los «Hornos de San Pedro», á la altura de la calle San Juan, al N. O. de la Boca. La «Torre ó Fortín» se halla en la Boca del Eiachuelo al 8. E. de los Hornos. El «Canalizo de tres pies de profundidad» corre entre bancos de arena y barro hasta el j)ie del PIANO DE 1713 Escala de 800 pies. Hay rosa de vientos. Mide unos 1260 pies. Desde el centro de Belgrano y Venezuela á Cuyo. Plaza Mayor con dos manza- nas de frente ocupadas por el edificio del Cabildo. Detrás de este hay una calle que resulta precursora de la Avenida de Mayo ! Los edificios de la Catedral, la Merced, San Francisco y Santo Domingo, están bien ubicados. San Ignacio ocupa la manzana del Mercado Viejo, y San Juan está entre Tacuarí y Buen Or- den. El Hospital se halla una cua- dra más al centro. No hay Con- vento Catalinas. Los Hornos, en la punta Leza- ma, al N. O. de la Boca del Ria- chuelo. La «Torre» está más arriba de «Vuelta de Rocha», al Sud de los Hornos. No existe el «Canalizo» y el Riacbuelo se presenta ancho y limpio con rumbo N. E. á S. O. 362 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Fuerte. La costa desde este hasta la Boca del supuesto Eia- cliuelo, es pantanosa. Por delan- te del Fuerte corre un banco de tosca. La «playa que se inunda», en- tre la barranca y el Río, mide 150 á 300 pies, según la escala del Fuerte cuyo ensanche se ve pro- yectado en línea de puntos so- bre dicha playa. Las puntas ó vueltas de la ba- rranca, en el Retiro, Lezama y Convalecencia, no se hallan se- ñaladas y la costa corre oblicua por ambos lados á formar un gran saliente hasta el Fuerte. En «Vuelta de Rocha» se enan- gosta é inclina al Sud. En la ri- bera derecha hay gran arboleda, indicando tierra alta que no es la Isla del Pozo. La playa que se inunda, mide 350 á 700 pies, sirviéndome de la escala del Fuerte destinada á medir sus distancias. Las vueltas están marcadas claramente, siendo de notar que la torre ó «Fortín» que está en «Vuelta de Rocha» se halla al Sud de Lezama y al Este de la Convalecencia, como podría es- tarlo hoy. En presencia de dos planos tan distintos, hechos por un hombre á quien se titula «ingeniero», nos queda el derecho de decir que no conocía su profesión, ó que, procediendo con segunda intención, hizo el primer plano á propósito para favorecer la construcción del fuerte en San Pedro, dibujando una barranca y un «Canalizo» que jamás han existido en esa forma. Prefiero creer lo primero, y que los errores de medidas y dibujo son producto de su poca pre- paración y que su segundo plano de 1713, más exacto y mejor dibujado, es el resultado del estudio, de la práctica y del mejor conocimiento del terreno. Las medidas de Bermudez (en su primer informe), se desmienten entre sí de un modo lastimoso. Según sus cálculos, había de San Sebastián á la ciudad 1.400 pies y agregando, 7.'215 de ésta, 900 al alto de San Pedro y 1.100 al Riachuelo, formaban un total de I0.f)15 pies ó sea 23 V2 cuadras desde San Sebastián (Retiro) al Riachuelo, lo que nunca fué verdad, pues el Ejido de IGOS, que corría en línea recta desde San Sebastián hasta la calle San Juan, ocupaba esas 24 cuadras, sobrando todavía cuatro cuadras de me- seta; pero, si desde la calle San Juan, medimos y contamos esas cuatro cuadras hasta el borde Sud de la meseta y otras doce cua- dras en el bajo, llegaremos á la «torre del Riachuelo, donde se GARBOSO : BUENOS AIRES EN 1536. 363 recojen las embarcaciones menores», con la «legua de largo» qne ingenuamente menciona Bermudez, quien con esta confesión con- tradice sus anteriores medidas y establece la verdadera distancia que existía entre <'E1 Retiro» y el Riachuelo, donde se hallaba «la Torre y desembarcadero de á pie enjuto» de que habla el Gober- nador Barranco y Zapian; punto que hoy llamamos «Vuelta de Rocha» situado «á tiro de arcabuz» de la Boca y primera altura para desembarcar «á pie enjuto» que existía en aquellos extensos bañados que formando ribera al Río de la Plata iban á terminar frente á la meseta. Tampoco brilla, Bermudez, como calculista, en su primer informe. Para construir las murallas, parapetos y rebellines, «trae la tierra de media legua de distancia» (?...) á razón de media vara cúbica por carretada (13 V2 pies^), lo que es una ofensa para nuestras carretas coloniales. En seguida dice: «Dándole al foso 120 pies de ancho (40 varas!!) y 20 de profundo, importa trece quentos setecientos ochenta y dos mil seiscientos y cincuenta pies cúbicos (13.782.650.^), y costará el sacar la tierra del foso, 51.684 pesos». Esta tierra representaba siete veces más cantidad que la extraí- da á media legua de distancia. ¿Qué pensaba hacer Bermudez con ella? ¿En qué la empleaba? No lo dice. Al terminar su presupuesto y después de varios descuentos para abaratar el trabajo, dice: «Vendrá á importar el gasto de la obra solamente 582.217 pesos en que ha de ttner Usía presente que á todos los cálculos se les debe añadir la tercia parte más de su regu- lación»,. . . y con este 33 % de precaución llega á la suma de 776.289 pesos. ¡Vaya un modo de calcular! No es mi intención herir la memoria de nuestro primer inge- niero, pero, es necesario estudiar detenidamente sus trabajos para conocer el valor de ellos. Su plano de 1709, es uno de los tantos malos de aquellos tiempos, que carecen de valor alguno por los errores que contienen: y sí he aceptado el plano de Cervino como bueno, rechazando el de la Audiencia como malo, tengo por medio- cre el dibujado por Bermudez en 1713, y rechazo el de 1709, como pésimo ^. 1 Acompaño un bosquejo de estos planos y, para su nn^jor estudio, aconsejo marcar con distintos colores, las riberas y barrancas. 364 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Aliora dos palabras acerca cíela ciudad^ riberas y Riacbuelo, en el año 1700. El paraje de San Sebastián era el conocido en 1608. por «El Calvario», y por «ElE-etiro» en 1696, nombre con qne se desig- naba la quinta de don Agustín de Robles. La fortaleza que se intentó Lacer allí, se delineó en el ángulo y declive de la barranca, pero tan retirado de ella que era imposible hacer los tiros rasantes á la playa, así como era también imposible dirigirlos con buen resultado sobre la ciudad por impedirlo la loma en que se hallaba la quinta mencionada. Seguía á ésta un gran bajo con bañado y laguna que terminaba en la barranca del río; era el «Zanjón de Matorras», hoy calle Córdoba, donde limitaba el Ejido de Garay. Al otro extremo de la ciudad y á 16 cuadras de allí, encontra- mos el «Zanjón de los Granados» (hoy calle San Lorenzo), y tres cuadras más al Sur, empieza el Alto de San Pedro (Telmo) que culmina en el ángulo Sudeste (Parque Lezama), donde se hallaban ubicados los «Hornos de San Pedro y las Barracas», lugar desti- nado por Bermudez para el Fuerte á fin de que las barrancas del Sud y del Este no impidieran el tiro sobre el bajo, como sucedía con el delineado en San Sebastián: defecto que él señala por repe- tidas veces. Seguía luego el bajo hasta el Riachuelo, en cuya vuelta (de Rocha) se levantaba, enfilando las aguas con sus cañones, la Torre y Guardia que defendía la entrada del Riachuelo. Esta era la línea más extensa de la ciudad en rumbo Norte á Sud, siendo la parte más edificada la que rodeaba la Plaza Mayor y Conventos de San Francisco y Santo Domingo. Pasemos al río. Al Norte, en la Rada Exterior, había un canal (el de Catalinas) que en línea irregular y tortuosa llegaba á Balizas Interiores y do allí al Pozo de San Sebastián, al N. E. del Retiro; sitio que está señalado en las cartas inglesas de Sidney. Este canal doblaba allí y siguiendo la costa, pero algo lejos de ella, pasaba por de- lante de la ciudad en la forma que he señalado en el Capítulo ii, hasta unir sus aguas con las del Riachuelo y salir juntas hacia el Este. En el centro de este canal, se hallaban los Pozos de La Mer- ced, San Francisco y Santo Domingo, siendo este último probable- mente, el que Schmidel señala á media legua del Real de Mendoza. La existencia de la corriente de agua que labró ese canal debe ser muy antiguo y su caudal y ¡profundidad muy sensibles, pues si en 1703 declara don José de Zamudio, «práctico de este río», que cegaba con sus arenas «arrastradas por las aguas de arriba» el Pozo de San Sebastián, en las cartas inglesas figura con una y dos LiriEPlS PRinCÍP(^LE5 I VE LOS PlñhOb D E i BERMUPEZ ! SUPERfüfSTOS Puntillado y nú Rayado y 1 (i) ElEiaohuelo. 2 fn) Torre y Fortín. 3 (in) Hornos de San Ped; 4 (iv) Barrancas, o í T ) El Betiro. 6 (vi) Ribera del río. — Plano dfi 1709. Plano de 1713. CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 365 brazas de profundidad, y en la de Robiqnet (18G1) con dos y tres metros haciéndose sentir hoy mismo su corriente en los diques, á pesar del malecón del Norte. Nunca la débil corriente del Eia- cbuelo, ha podido contrarestar la pujanza de esa enorme masa de aguas. En la Boca del Riachuelo existía — como en todos los casos seme- jantes — un Delta compuesto de bancos ó islas bajas y canales más ó menos limpios de vegetación palustre. Ese Delta ha empezado á la altura de la calle Santa Teresa (Ministro Brin), donde comienza la parte más elevada de esa costa, y los canales al irse cegando con plantas acuáticas y aluviones han ido uniendo las islas á la costa, ensanchando la playa hacia el río. Así se cegó el arroyo que sepa- raba de tierra firme la isla del Pozo, señalada en el plano de la Audiencia y más tai de el Arroyo del Piojo, que hasta hace muy pocos años ha existido en esos parajes. (Tal vez el pintorezco nombre que le dieron los lancheros, se deriva del otro). Estos arro- yos ó canales de aguas semi-estancadas, movidas sólo por las ma- reas, unían á veces el río con el Riachuelo y otras — las más comu- nes — eran ramificaciones de este último. Cuando estos arroyos unian el Riachuelo con el río, empezaban á cegarse por el lado de este iiltimo, como sucedió al «Arroyo del Pozo» y más tarde al del «Piojo» que cerrado del lado del Plata, continuó abierto hacia el Riachuelo sirviendo por mucho tiempo de puerto de cabotaje; lo que prueba tres cosas: 1.° Que la corriente del río que venía del Norte al tropezar con la curva de la costa arrojaba sobre ellas las arenas que traía en suspensión cegando los arroyos que carecían de corriente proj)ia para contra- restarla. 2.° Que las aguas del Riachuelo no salían por esos arro- yos, desalojando esas arenas y limjDÍando los canales en la baja marea. 3." Que no desaguando el Riachuelo por allí, tenía lógica- mente otra salida, aunque fuese menos profunda que su cauce y estuviera cubierta de «Junco» formando barra. No debe extrañar esto último que es caso muy frecuente en los ríos, cuando al salir sus aguas encuentran una corriente opuesta ó cruzada. La Ensenada de Barragán, «Puerto de las antiguas fraga- tas del Rey», según Azara, tiene un cauce profundísimo que corre de Sur á Norte, y al salir en contra de las aguas del Plata — de poca corriente allí — se unen á ella y doblando al Este, como las del Ria- chuelo, se internan en el estuario. El choque de ambas corrientes hacedepositar los aluviones y arenas en suspensión formando una barra á la entrada, pero trazan más allá un canal profundo que señala su paso. 366 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. El arroyo que separaba la isla del Pozo, se llenaba por ambas bocas durante las altas mareas y, cuando estas bajaban, las aguas descendían saliendo por el mismo camino. Las que desaguaban del lado del río, encontraban corriente contraria y doblaban imedia- tamente al Este buscando el canal profundo y al hacerlo, trazaban sobre el banco de barro y arena blanda una ligera de presión que en cierta época del año se hacía más sensible á causa de la mayor salida del agua. Este camino sobre las arenas, era probablemente el «Canalizo de tres pies de profundidad» señalado porBermudez, canalizo en que varaban «los botes vacíos» y que solo era utiliza- ble durante las fuertes crecientes para buques peqneñ os «menores de setenta toneladas», pero que las autoridades se empeñaban en conservar para la comodidad del desembarco de su escaso comercio marítimo. No debe olvidarse que Buenos Aires, privado en aquella época del comercio exterior por Ordenanza Real, no tenía gran necesi- dad de un puerto cómodo y espacioso, razón por la cual se conser- vaban los surgideros de los «Pozos» frente á la Ciudad y sólo pre- ocupaba á los Gobernadores la idea de la entrada de una escuadra enemiga y el desembarco de tropas invasoras: entrada y desem- barco que, como lo suponían todos, sólo podía efectuarse en el Riachuelo; pero, si el Canal de Catalinas se había cegado y el «Canalizo de Bermudez» no admitía buques ni siquiera medianos, ¿por dónde entraba el enemigo al Riachuelo? Y si este no tenía más entrada que el famoso Canalizo, defendido por el Fuerte y bajo el cañón de las baterías que podían improvisarse rápidamente á lo largo de la barranca, ¿por qué defender la Boca del Riachuelo? ¿porqué la Torre artillada? ¿por qué la batería «capaz de conte- ner seis ú ocho cañones» que pedía como urgente el Gobernador Barranco y Zapian? No. La entrada al verdadero Riachuelo de los Navios — al Ria- chuelo actual — ha estado donde siempre estuvo: con su salida al oriente, buscando la canal profunda incorporada á la gran co- rriente del Norte; con su barra de arenas y limo, cubierta de jun- cales dejados crecer intencionalmente por los Gobiernos de la Colonia y através de los cuales supo encontrar entrada para sus buques, Don Podro de Mendoza, en 1536. El Riachuelo en aquellos tiempos, con menos profundidad en su cauce que actualmente por la canalización y movimiento de buques, tenía en cambio, más caudal propio. Las grandes lagunas de pesca de los Querandíes, eran verdaderos lagos de agua dulce. '""nntllii;/. bJ < RADA DE BUENOS AIRES — por el Teniente Sidney, de la Arnaada inglesa — 1856. Sondaje en metros. 368 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. sólo comparables con las actuales grandes lagunas de la Provincia de Buenos Aires; los arroyos que convergían al Riacliiielo y el extenso bañado que le servía de valle, eran afluentes que lo man- tenían con un caudal abundante, y esta masa resjDetable de aguas al buscar salida al mar, no podía contentarse con el arroyo del Pozo, angosto y tortuoso, ni con el canalizo de tres pies de pro- fundidad. Tampoco es presumible que el Riachuelo, violando una ley natural, estrechara su cauce allí donde justamente las tierras son más blandas, en oposición á todos los cursos de agua que al labrar su salida, la ensanchan y profundizan hasta formar estua- rio, grande ó pequeño, con Delta ó sin él. En resumen: sostengo que el Riachuelo ha tenido siempre una salida directa al río, hasta la Boca actual: que el canal que inter- naba sus aguas en el estuario, ha cambiado varias veces de lugar á causa de los bancos que se formaban en la barra, pero siempre la corriente se dirigió hacia el Este y nunca hasta el frente de la ciudad: que antiguamente las aguas salían más rectamente á Oriente, hasta que se formó el ángulo de tierra conocido por «punta ó isla Demarchi» (véase plano de 185B) que torció el canal á la izquierda, señalado por los restos de la antigua casilla que cito en el Capítulo ii: que los españoles han conocido perfecta- mente el canal del Riachuelo, que no usaban ni cuidaban por no necesitarlo su escaso comercio, pero que lo tenían en cuenta para el caso de una invasión extranjera: que, en cambio, para entrar al Riachuelo, usaban de preferencia el canal Norte que pasaba por frente á la ciudad, salvando así con más facilidad la barra que unía los bancos (V. plano de 1789), y para sus botes y buques de re- mo, se sei'vían del Arroyo del Pozo al que tenían acceso mediante un «Canalizo» semi-artificial de tres pies de profundidad, cuyo fondo removían cuando lo cegaban las arenas, no siendo navegable para buques de mayor calado sino en caso de creciente de importancia: que este Canalizo nacía en el Arroyo del Pozo y se dirigía al Este para incorporarse á la corriente que venía del Norte, pero nunca en la forma señalada por Bermudez; que esta entrada indirecta y po- brísima, es la que ha dado lugar al error de creer era la única del Riachuelo, cuando solo servia para botes de escaso calado, como lo indican las dos falúas que se ven dibujadas en el plano de Ber- mudez, de 1713. CONCLUSIÓN. El objeto principal de este bosquejo liistórico, es la comproba- ción de que la ciudad de Buenos Aires, fundada en 1536 por Don Pedro de Mendoza y «donde él asentó definitivamente su Real», no fué en los terrenos bajos del Riacbuelo sino en la meseta ó parte alta, frente al Río de la Plata, edificando allí su Fuerte ó Oiuda- dela rodeado por las demás construcciones que, incendiadas por los indios, fueron más tarde reconstruidas dentro del recinto for- tificado. Apoyo esta creencia en las siguientes consideraciones: 1.° Capacidad intelectual de los conquistadores, guerreros y ma- rinos de noble alcurnia, nacidos y criados en ciudades y puertos de mar y conocedores de los efectos de las mareas y crecientes de los ríos. Todos los historiadores están contestes en que los hom- bres de la expedición de Mendoza, fueron de lo más cajJaz, distin- guido é ilustre, entre los conquistadores de Indias. 2.° Elección del terreno por «personas inteligentes», enviadas con ese objeto por Mendoza, empleando en dicho estudio un mes, más ó menos. 3.° Mendoza, gentilhombre de cámara del emperador Carlos V debía conocer mejor que nadie las ideas de éste á propósito de fun- daciones. Desde 1523, estas ideas traducidas en Ordenanzas Rea- les decían en extracto: « En la costa de la Mar, sea el sitio levan- tado, sano y fuerte. — No elijan sitios para poblar en lugares muy altos por la molestia de los vientos y dificultades del servicio y acarreo, ni en lugares muy baxos, porque suelen ser enfermos, fúndense en los medianamente levantados, que gocen descubiertos los vientos del Norte y Mediodía, haciendo observación de lo que mas convenga á la salud y accidentes que se puedan ofrecer; y en caso de edificar á la ribera de algún Rio, dispongan la población de forma que saliendo el Sol, dé primero en el pueblo que en el agua » , 4.° «Del Riachuelo media legua arriba», dice Ruy Díaz. Es la distancia que hay entre la Boca del Riachuelo y la meseta, frente al río. «Al Sud como auna milla», dice el mismo, refiriéndose á la 370 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ciudad de Garay., que ja, en 1612 llegaba hasta la calle San Juan, y, aunque la distancia no se establece esta vez de un modo tan ca- tegórico, siempre resultarían quince cuadras entre dicba calle y el Eiachuelo; lo que señalaría para el Eeal de Mendoza, la calle de Cbile. Teniendo en cuenta las distancias indicadas por Euy Díaz, creo que Mendoza levantó su Eeal sobre la parte más baja de la meseta, en el ángulo que foimaba la barranca y el «Zanjón de los Grana- dos» (calle San Lorenzo): quedando así defendido por el Sur, con la ventaja del fácil acceso desde la playa; entrada de los botes al «Zanjón», en alta marea y demás condiciones establecidas en el párrafo 3.°. 5.^ Mendoza, al establecerse «á la entrada de su conquista», nece- sitaba «un puerto» donde entraran buques de «mar afuera» y para esto no servía el Eiachuelo, que fué siempre fondeadero secundario para buques menores. Por eso, cuando los documentos é historiadores mencionan el «Puerto de Buenos Aires», se refieren al río de ]a Plata como lo hace Euiz Galán al firmar su carta-po- der á bordo de la nao «Trinidad), varada frente á la meseta. El Eiachuelo no fué nunca puerto principal, y los buques grandes y fragatas del rey, cuando no fondeaban en «Los Pozos», lo hacían en la «Ensenada de Barragan», hasta que se fundó Montevideo. (Viajes de Azara — Tomo I.) 6° NiSchmidel, ni los conquistadores que han dejado relatos ó documentos, mencionan para nada el Eiachuelo: tan sólo Euy Díaz, que escribió después, lo recuerda para decir qviC la ciudad se fundó «de él media legua arriba». Esto revela la escasísima importancia del Eiachuelo, pues de haberla tenido, seguramente se hicieran referencias de él. La tendencia á formarse núcleos de población en los puntos de mayor movimiento marítimo, se habría hecho sentir; la población no habría dejado de efectuarse y hu- biera obligado á los historiadores á tenerla en cuenta, pero, el Eiachuelo de los tiempos de Mendoza, como en los de Garay y mu- cho después, no fué, á causa de su escasa importancia y del bañado que lo rodeaba, sino un punto muy secundario é inhabitable. 7." Las láminas du los Capítulos IX y XI del «Viaje de Schmidtl», edición de Levino Hulsio, tomadas fielmente de un manuscrito y probablemente inspiradas por el mismo Schmidel, se ajustan admirablemente á lo que he señalado en los párrafos 4 y o, teniendo la primera de ellas la particularidad de llevar una inscripción tan sugestiva que es casi una prueba de loque vengo CARDOSO: BUENOS AIRES EN 1536. 371 sosteniendo: sobre las aguas de] río qne corre frente á la Cinda- dela de Mendoza, dice: «Rio della Plata (!) oder Paraná». La otra lámina reproduce el mismo jDaisaje pero en pers23ectiva más ale- jada, para dar más amplitud al río y poder representar en él los cuatro buques incendiados por los indios y los tres mayores (de dos y tres palos), que nunca entraron al Riachuelo, haciendo fue- go con sus cañones. En ambas láminas se ve el terreno accidenta- do déla meseta, con sus árboles desparramados (que no son sauces, ni ceibos) y su fuerte pentagonal defendido por cañones de cam- paña. Arriba de ambas láminas, la leyenda: «Bonas Aeres». No hay iglesia, ni se ve población afuera del recinto, porque ya habían sido quemada por los indios en los primeros días del sitio. No hay árboles en la orilla del agua. 8.*^ Descubrimiento de un verso y un falconete con restos de la quilla de un buque del siglo XVI, en la excavación del dique n" 1 de las obras del puerto de Buenos Aires, en el año 1888. Esta pequeña artillería no puede haber pertenecido á ningún buque naufragado tan cerca de la ribera y en aguas poco profun- das, porque hubiera quedado afuera del agua toda la parte supe- rior, permitiendo salvar los objetos allí depositados y especialmen- te los cañones que iban colocados en los castilletes de proa y popa ágran elevación sobre el agua. Se trata por lo tanto, de un buque incendiado, del que no ha sido posible salvar la artillería — cosa de gran valor en aquella época y parajes — y del cual sólo escapó á las llamas la parte sumergida, Schmidel refiere que los indios quemaron cuatro buques españoles el día de San Juan, pero que éstos «no tenían cañones». Creo que no tendrían verdaderos caño- nes (lombardas de batería, provistas de ruedas), pero sí habrían quedado á bordo los pequeños versos y falconetes, de poco calibre, que iban sujetos á las bordas por un perno de hierro que les per- mitía girar en todo sentido; por lo que, durante el incendio, fué imposible retirarlos prontamente y se hundieron con los restos del buque, perdiéndose entre el barro y las arenas movedizas. 9." Según la mensura del ejido de 1608, la línea del costado Sur se empezó á medir desde la harranquüla que bate el agua del rio. Esta línea corría por la hoy calle San Juan, enfrente justamente á los restos que acabo de mencionar; lo que prueba que allí exibtía el río de la Plata con su canal costero que venía del Norte y pasa- ba á 1.000 metros de la meseta y, por lo tanto, al oriente de la isla del Pozo. 10.° Según el relato de historiadores de aquella época, el recinto 372 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. del Real fué robustecido con una empalizada del lado más ame- nazado, la cual se empezó á construir después del combate de Ma- tanza, cuando Mendoza se apercibió de que iba á ser sitiado por los indios. Esta empalizada no fué hecha á orillas del Riachuelo, pues habría dejado vestigios visibles de ella en un paraje que hasta hace pocos años, estaba deshabitado. La única madera que allí había era de sauce y ésta, aprovechando el terreno húmedo del bajo y la estación favorable, habría brotado, formando una arboleda de asj)ecto típico casi imborrable. 11.° En aquella época no había más arboledas que el monte ralo de la meseta y los sauzales de las riberas del Riachuelo. En el va- lle no existían árboles, porque nunca los hay en terrenos bajos de esta clase, limitados por ríos ó arroyos; ó están allí con las raíces en el agua, ó sobre las altas barrancas y mesetas de tierra seca y resistente. La aventura que cuenta el ballestero García,, cuando esperó al tigre tras de un árbol próximo á la empalizada, sólo pudo producirse sobre la meseta, pues ya hemos demostrado que en el valle no había árboles. Tampoco pudo ser sobre el Riachuelo, pues los tigres y pumas que mencionan García, Irala y otros, no venían del agua sino del campo y atacaban la población de ese lado que era el protegido por la empalizada, siguiendo un rastro ó senda ya acostumbrado, en el cual se puso al acecho el ballestero. 12.** Según Ruy Díaz, cuando los guerreros Querandís «sintieron á los españoles, vinieron á darles algunos arrebatos por impedir- les su población, y no pudiendo estorbarles se retiraron sobre el Riachuelo». Es evidente que los indios no se habrían retirado al bajo, si los españoles ocupaban el Riachuelo, «de donde (los indios) salieron un día — agrega Ruy Díaz — y mataron como diez españo- ks que estaban haciendo carbón y leña». Si unos y otros ocupaban el Riachuelo, no tenían los indios por qué salir de él para atacar á los españoles. Es por tanto, evidente, que después de los primeros ataques al fuerte se retiraron de la meseta á buscar refugio «sobre el Riachuelo», en cuyos juncales se ocultaron y, «salieron del Riachuelo» para sorprender á los españoles que estaban en el monte de la meseta cortando maderas fuertes, necesarias para hacer buen carbón; maderas que en el valle no había. No es posible retirarse del Riachuelo «sobre el Riachuelo»; ni «■salir del Riachuelo», para atacar el Riachuelo. ">^ VARIACIÓN DEL ÍNDICE CEFÁLICO SEGÚN EL SEXO Y LA EDAD VÍCTOR MERCANTE, Director de la Sección Pedagóo;ica de la Universidad de La Plata. La Sección Pedagógica de la Universidad de La Plata, encar- gada de formar profesores de enseñanza para los Colegios Nacio- nales y de Pedagogía para las Escuelas Normales, entiende que los métodos no pueden alcanzar todo el éxito que de ellos es presumi- ble, sin el estudio científico del alumno. De aquí que el Dr. Joaquín V. González al organizaría, comprendiera en su plan de estudios este primer grupo de materias : Sistema Nervioso, Antropología, Psicología Experimental, Psicología Anormal y Psicología Gene- ral, todas tendientes á hacernos conocer, como terreno cultivable, al sujeto. Estas asignaturas dictadas por conspicuos profesores, son de- sarrolladas á base de largas y detenidas investigaciones para cono- cer el elemento, disponiendo para realizar este propósito, de un abundante instrumental y de los alumnos del Colegio Nacional, del Colegio Secundario de Señoritas, de la Escuela Normal, y de la Escuela Graduada de Varones Anexa á la Universidad, un total de 2.200 sujetos, mitad varones, mitad mujeres, desde 6 años hasta 22, distribuidos en cursos, conforme á su preparación. Entre las muchas investigaciones realizadas en el instituto á mi cargo para contribuir al estudio del niño, estala de la variación délos índices Cefálicos según la edad y los sexos, hecha jjersonalmente, con dos de mis ayudantes y que, por supuesto, llega á conclusiones intere- santísimas, de orden no sólo didáctico, sí que también antropo- lógico, en razón del lugar en que fueron hechas, los sujetos censa- dos y de ser esta estadística, línica en nuestro país. Anal. Mus. Nao. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Agosto 22, 1911. 24 374 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. índice cefálico. Las estadísticas que en dos cuadros publicamos á continiiación, indican en los 1.201 sujetos, ausencia de índices cefálicos extremos, (liÍ23erdolicocéfalos y ultrabraquicéfalos) y una suma insignificante de dolicocéfalos, -45 por 1.000 en el sexo femenino, 69 por 1.000 en el masculino. En cambio, dominio absoluto del tipo mesaticéfaloy braquicéfalo, con un pequeño porcentaje de hiperbraquicéfalos. mercante: variación del índice cefálico. 375 •Jj "a S , 1 c»! c: .^ i> :r lO lO ^ o 'M ío :£ , 1 ] \-rT--p:rj-:nyzv>-x¡vtco70Vi \ 1 < 1 1 |SS^[:;gg':S||||| 1 t O S •cá 1 1 iiool-— lootrao^-viggi 1 1 1 |icíSio:DOio»íiio^'^^^ 1 1 -ti Q 1 1 1 8 S 21 s ^ s ;s ~? X 3 X oB 1 1 S-^I-BÍOJ, ce o ri :c 5 r^ , o M .o :;; :H ^ g ^o o ^ 1 3 .o — -/i — i y o ! i 1 1 1 1 1 1 M M 1 ! 1 I 1 1 1 -H — 1 'M -^ -M -^ lO co Cl -W -+ M co ^ '& Braquicó- í'alus HO 01 á 85 ^^-j23S^?3?íS?^?iS32¡'0 i i 73 ^ -ce .-rt_MS'-^c;cooJt^xi^co-HO(M 1 1 -H^iO-+t>C0l^iOi- 1— (CN-i^ i 1 1 Hiperdoli- cocófalos 05 á 70 1 1 1 1 1 1 1 ^ M 1 1 1 1 1 1 1-1 P upa 32Síí2í2Zh^3^:i¡'— '~"'^'^ — "^ ^ "^ 376 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. ss^ox ^ = -es 'í o o ci C 06 ■p C -cS ffl á ?■ T. ^ l~ -^ .^ c ::^ c 1- C .-!- 'f. ■ ]^ c -> ' ^ cí a; "2 :¿ i. r: .— c X pKpa ■*i-ieceocciO(NOO'-ioO(M:ccci lO in uO 1Í5 »0 lO lO ifT' lO lO iC lO "* •^ iOO(NiOOCM^OOíroeJ (N iN (N (N 1 1 lO 1 '-I 1 1 (N ■>] 'N C^ 0^1 :c K 1 1 (N (M (N OJ OJ (N — X I - — i." •^ C.1 !N ^ O 3: X l^ Varones Mujeres oo (39 ib 494 438 378 436 58 80 MERCANTE : VARIACIÓN DEL ÍNDICE CEFÁLICO. 377 De manera que por sexos, sobre 1.000 las' sumas se reparten de esta manera, con variaciones extremas de una gran amplitud, 70 á85: Dolicocéfalos , Mesocéf alos Braquicéf alos Hiperbraquicéfalos . Comparando estas cifras, se confirma la opinión de muchos an- tropólogos ("Weisbach, Arnold, Mantegazza) de que la mujer es más braquicéfala que el hombre, considerando, se comprende, masas. Ateniéndonos á Ja lógica (Topinard) \ la mujer debe ser más braquicéfala, porque si el adolescente lo es, ella, término medio entre el niño y el hombre, por muchos rasgos craneométricos, debe también serlo. Por otra parte, los cuadros I y II, del punto de vista de las eda- des, confirman la evolución del tipo braquicéfalo al mesocófalo, en el varón más pronunciadamente que en la mujer. La edad de 9 años nos da porcentajes más altos de braquicefalías que la de 17. Otros cómputos confirmarán esta observación consignada por Quetelet y Topinard. La profesora Chamans notó en sus 649 examinadas, la región glabeJar deprimida y casi nula la protuberancia poste- rior; en consecuencia, el inión menos saliente que en los varones; así se explica una diminución del diámetro longitudinal. Raza. — Entrando á un nuevo género de consideraciones, la in- mensa amplitud de extremo á extremo (70 á 85) indica converjen- cia de razas y pueblos muy diversos en la formación étnica de La Plata. En efecto, mientras las poblaciones se han mantenido puras, sus índices cefálicos se han mantenido fijos ó por lo menos entre ex- tremos de poca amplitud oscilatoria. Así, los de los Tasmanios entre 70 y 79; de los Esquimales entre 66 y 76. Vascos 71 y 82. Según Brocea la mezcla de índices opuestos tales como los de los Celtas braquicéfalos y de los Francos dolicocéfalos; de Malayos bra- > Antropología, pág. 375. 378 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. qiiicéfalos y de Papuas clolicocéfalos, aumenta la amplitud de las variaciones proporcionalmente á la diferencia de sus índices típi- cos. No menos luminosos resultan los datos que nos proporciona la craneología del antiguo Egipto \ Antes del período Ptolemáico, es decir, mientras no se ¡produjeron filtraciones, de pueblos circun- vecinos, los índices variaron entre 72 3^ 76; excepcionales los de 70 y 77. No bien Grecia y Eoma invadieron con sus ejércitos y se produjeron corrientes inmigratorias de diversa índole, las oscila- ciones fueron de 70 á 82. En efecto, la población escolar de los colegios examinados, siendo por nuestras leyes argentinas, por la sangre es también argentina. Pero fusión de tipos que vivieron separados miles y miles de años, cada uno con un coeficiente de caracteres casi específicos. Así. una de las escuelas, considerada del punto de vista paterno sin remon- tarnos á los abuelos 3' antepasados más lejanos, nos da: 102 esi)auoles 13 ingleses 137 italianos 3 suizos 19 orientales 2 alemanes ló franceses 1 portugués 3 belgas 1 brasileño 4 rusos 15 autóctonos 1 griego 149 argentinos. La lateralidad materna ofrece escala parecida 3' los 149 argen- tinos, ascendientes si no europeos, autóctonos que del punto de vista étnico significa diferencias fundamentales de raza. Las naves y ferrocarriles, elementos de convergencia; la fami- lia, elemento de fusión, y el ambiente, han de darnos diez ó doce siglos más tarde, una población homogeneizada del punto de vista de sus caracteres físicos, intelectuales y morales; no será italiana, española, inglesa, india, sino argentina, orientada por modalida- des genuinamente propias. Tal es la ley histórica de territorios gi-andes, despoblados é inmensamente ricos como el nuestro. Desde luego, es halagador ti tipo medio que resulta de las inves- tigaciones. Las razas más elevadas son las que se aproximan á la braquicefalía, porque según nuestra manera de ver, á las disposi- ciones intelectuales agregan la impulsividad ó energía suficiente ' S. Tonnini. La Psicologia della civiltá Egizia, pág. 380. MERCANTE: VARIACIÓN DEL ÍNDICE CEFÁLICO. 379 para traducir en acto las ideas. Así se explica también cómo entre los criminales predomina la braquicefalía (Lombroso). Estas con- sideraciones carecen en absoluto de valor cuando se estudian indi- viduos y no conjuntos. Entre los 1.200 sujetos examinados, hay índices bajos más inteligentes que los altos. Del punto de vista psi- comoral, debe atribuirse mayor importancia á los diámetros que á los índices. Un microcéfalo puede ser un caso de braquicefalía. Crecimiento del cráneo. — Hemos promediado los diámetros antero-posteriores y transversos según las edades y los sexos. El cómputo arroja las siguientes cifras : D. á P. — Promedios. — A cada alumno varón de: IB años coi'responie 189 17 » » lyo 16 » . 189 15 . » 1S8 11 » » ISñ 13 » » 1 83 12 » » 1S3 11 » . 178 in » » 179.7 9 » . 178. (? 8 » » 176 7 » » 174 Mujeres : 18 años corresponde 1S2 17 » » l'^ñ IK » » 182 15 » » 180.8 14 » >> 180. 6 13 » » ISO 12 » » 177 11 » » 175.4 10 » » 175.5 9 » » 172.9 8 » » 1 < 3 D. T. M. — Promedios. — A cada alumno varón de: 18 años corresponde 149 17 » » 148.8 16 » y> 149 15 » » 149 14 » » H6.8 380 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. 13 años corresponde 146. 2 12 ^> » UH.S 11 > > 1J4.5 10 -> » 143.4 9 » » 143 9 8 » » 143 7 » » 140 Mujeres : 18 años corresponde .... 145 17 » > 14.5 IH » » 145.9 15 -> » 145 14 » > 144.7 13 -> s 143.8 12 > -> 143.8 11 > > 141 10 » > 142 9 9 » 140 8 » » 139 7 » » — El diagrama sio^niente se presta á la comparación: mercante: variación del índice cefálico. 381 D. A. P. y T. COMPARACIÓN- POR EDADES Y SEXOS 382 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Ambos diámetros crecen de los 7 á los IS años, pero en propor- ciones muy diferentes: el longitudinal importa una diferencia en el hombre, de 16 mms. mientras que el transversal solo de 9 mms., lo que confirma de una manera singular, las estadísticas de Quete- let. Cosa igual, pero en menor escala, sucede á la mujer. El ante- ro-posterior arroja una diferencia de 10 mms., mientras que el transverso sólo de 6 mms. Estos datos explican la evolución hacia el cráneo alargado, el hombre más que la mujer y forma más redonda en ésta. El crecimiento antero-posterior es rápido hasta los 12 ó 13 años: cantinúa bástalos 16 en la mujer con bastante más lentitud que el hombre. Délos 16 adelante, si aumento existe es insignificante. De modo que en el sexo débil, se nota en el desa- rrollo, una especie de infantilización. El crecimiento transversal ofrece varios períodos: de 6 á 8 años; de 10 á 12: de 14 á 15 deteniéndose á esta edad, en ambos sexos. De modo que alcanza su desarrollo definitivo á los 16 años. El varón ofrece una amplitud de crecimiento j)oco más pronunciada que la mujer. Tocante á sexos, á todas las edades, ambos diámetros, aparecen mayores en el hombre, lo que significa mayor volumen de masa cefálica y por lo tanto, coeficiente intelectual más alto (E. Rabaul, Revue de L'Ecole D'Anthropologie, Febrero 1906 1. Otras observaciones: En el curso de nuestras investigaciones, hemos anotado un hecho de valor didáctico no advertido por los antropólogos. En igualdad de edades, los jóvenes de maj^ores diá- metros cursan años más aflelantados que los de diámetros menos extensos. Así, sumados los primeros 25 diámetros coriespondientes á alumnos de una misma edad, pero cursando años avanzados, arro- jan cantida-^les mayores que los 25 diámetros de los cursantes en años ó grados bajos. Para 16 años: Primeros "ió aiiteru-posteriore-s dan 4 . 759 uiins. Segundos 20 » » 4 . "12 » Primeros 25 transversos » 3.7f>:< «• Segundos 25 » » 3.7u5 » Para 14 años: Primeros 25 antero-posteriores dan 4.653 mms. Seííundos 25 » ^ 4.60- » Primeros 25 transversos » 3.71S » Segundos 25 » » 3.672 » mercante: variación del índice cefálico 383 Para 13 años : Primeros 25 antero-poteriores dan 4.617 mms. Segundos 25 » » 4. 530 » Primeros 25 transversos » 3.G77 » Segundos 25 » » 3 . 635 » Para 1-i años (mujeres): Primeros 25 antero-posteriores dan 4.550 mms. Segundos 25 » » 4 . 485 » Primeros 25 transversos » 3.638 » Segundos 25 » » 3.598 » Para 13 años (mujeres): Primeros 25 antero-posteriores dan 4.552 mms. Segundos 25 » » 4 . 454 Primeros 25 transversos » 3 . 596 Segundos 25 » » 3.597 En lo concerniente á máximas y á mínimas, el mayor diámetro longitudinal de los 651 varones, corresponde á uno de 15 años, que cursa el Colegio Nacional, 212 mms. El mínimo á un niño de 6 años, 160. El mayor diámetro transverso, corresponde á dos jóvenes, uno de 13 y otro de 16, 160 mms. El menor diámetro transverso á uno de 10 años, 131 mms. El mayor diámetro longitudinal de los 649, correspondientes á otras tantas niñas, es el de una joven de 17 años, 197 mms. El mayor diámetro transversal es el de una niña de 13 años, 158 mms. El menor diámetro antero-posterior es el de una niña de 12 años, 161 mms. El menor transversal es el de una niña de 15 años, 130 mm. Las diferencias entre la longitud máxima y mínima correspon- diente á una misma edad, oscila entre 19 y 30 mm. Las diferencias entre el ancho máximo y el mínimo, correspon- diente á una misma edad, oscila entre 15 y 25 mm. En ambos casos l'écart es de 10. ídolo ZOOMORFO del alto PARANÁ COXTRIBüClOX Á LA ETNOLOGÍA AMERICANA JUAN B. AMBROSETTI Hace algún tiempo que el señor Pedro Serié me avisó de la existencia de este ídolo entre las colecciones del gabinete de Histo- ria Natural del ex-colegio Grorostarzu. Solicitado este ejemplar para el Museo Nacional, el Dr. Mario Gorostarzu, rector de dicho colegio, tuvo la gentileza de cedér- melo, y hoy figura entre sus piezas interesantes, con el niimero 4255 del catálogo. El ídolo que nos ocupa es de madera y tiene agregada una tarjeta de visita, de luto, del señor J. Antonio de Uribe, con la indicación de su antiguo domicilio (Esmeralda 75), y en el reverso la siguiente leyenda manuscripta: «ídolo que me regaló la madre del cacique de la tribu de los tains en las márgenes del Itaimhé guazú; imita al murciélago con cola de vivora de cascabel. Alto Paraná» . Tan extraordinaria leyenda me llamó fuertemente la atención é inmediatamente escribí al señor Uribe quien recibió mi carta y tuvo la deferencia de hacerme una visita en la cual me dio los datos que pudo respecto del ídolo en cuestión, reconociéndolo y comunicándome que había sido recogido por el año 1873 en sus correrías por los yerbales paraguayos, pero sin recordar á quien lo había regalado y cómo había ido á parar á su actual destino. Sobre los indios Tains no me pudo dar datos específicos por cuanto nunca reparó en ellos, refiriéndome que sólo los había tratado de paso en sus viajes y en condiciones puramente fortuitas. Pero á pesar de todo, el hecho era cierto y estaba allí claro y terminante : el ídolo, la tarjeta y la propia letra. 386 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. LOS INDIOS TAINS En la literatura muy pocas veces ó casi ninguna se cita el nom- bre de estos indios. La primera noticia que de ellos tuve fué la que trae el capitán Giacomo Bove en una relación de viaje al Alto Paraná \ También este explorador dice que no bailó noticias de ello en los libros y sólo cita el dato que le suministró su acompañante el valiente explorador de Misiones, Señor Adán Luccbesi. He aquí cómo se expresa Bove al respecto: «Dei Tain io non ne bo mai veduta trácela ne'libri da me esami- nati. Luccbesi fú quello, cbe per primo ne portó la notizia alia costa del Paraná. In selvaticbezza poco diferiscono dai Guagia- cbil, ma di molto li sorpassano in ferocia. Fortu ñatamente non sonó cbe pocbe famiglie vaganti £ra i due torrenti cbe unendosi formano l'Itambé-cbico». Según lo que precede, estos indios vivirían en el Potrero Itaimbé, donde tiene sus nacientes el arroyo Itaimbé-mí: y, de acuerdo con la afirmación del señor üribe, debemos extenderlos basta más al Norte, sobre el Itaimbé-guazú. En publicaciones anteriores á la de Bove que yo conozca, á todas las tribus de la región que nos ocupa, se las supone guaraníes ó se las confunde con los cainguá que allí también viven. Azara -, al bablar de los Indios Guayaná, los divide en dos clases: La primera (tratada en el párrafo 042) se refiere á los indios que babitan los bosques occidentales del río Uruguay que no hablan ni entienden el guaraní, que su idioma parece á los gritos de perro; pero él no los ba visto y sólo da el dato que les dio el jefe portu- gués en 1769, quién los trató en la demarcación de límites. Estos seguramente eran los 'kaingangves. La segunda clase de guoyanas, citada por Azara (párrafo Íi45), es la que vivía entre el río Caraguarapé (quizá el actual Gitara- • Bove. Note di un viaggio nell'Ai.to Pakaná. Bolet. de la Soc. Geof^. Italiana. Ser. II. Vol. IX. Pag. 941. Año 1884. '^ G-eografía Física y Esférica de las Provincias del Paraguay y Misiones Guaraníes. Publicada por el Museo Nacional de Montevideo con Bibliografiai Prólogo y Anotaciones por Rodolfo R. Shuller, 1904. AMBROSETTl: ÍDOLO ZOOMORFO DEL ALTO PARANÁ. 387 pai) y el río Monday, por el norte, en el cual se dilataban hasta unirse con los Caaguas (Cainguá) y por la banda Este del Río Alto Paraná, desde un poco más arriba de Corpus basta el río Ignazú ó Cnrifiha, ignorando los demás linderos. Para Azara son guai'aníes por su idioma, etc., pero agrega que tienen canoas y pescan. La región indicada por Azara es la que se halla en algunos mapas como habitada por los indios Guayaná y, casi en el medio^ sobre el Alto Paraná, una legua más ó menos al interior, existe TAMAÑO NATURAL Visto de frente. Visto de espaldas. aún el pueblo de Yilla Azara, sobre el arroyo T'ira r^dtá, que es un resto de una antigua reducción de estos indios, cuyos descendientes aun viven allí, pero que no son de la estirpe guaraní. Curioso es el dato de la ocupación de las altas Misiones Argen- tinas sobre las costas del Paraná por estos mismos guayanás^ que como ya se han identificado con la estirpe kaingangue, nos haría suj)oner que los que aun viven en San Pedro de Monteagudo no serían los únicos de esa estirpe que habitaron el territorio misionero. 388 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Un dato sugerente es el modo de llevar el pelo cortado en forma de una corona, como nuestros clérigos, corte típico de los kaingan- gues, á los cuales por esto los brasileños les llamaron coroados, es decir, coronados ó con corona. Los cainguá, por otra parte, alguna vez lo usan también asi. pero principalmente los niños. La afirmación de Azara de que estos indios eran guaraní, no creo que tenga fundamento: puede que baya tratado algunos que supiesen guaraní por el contacto que tenían en los yerbales con los indios misioneros á quienes ayudaban, según el mismo autor, ó que los hubiese confundido con verdaderos cainguá por lo del barbote, cosa, por otra parte, que no vio. puesto que declara que ignora su forma; de manera que un poco por. algo visto y otro por algo oído, nuestro autor confeccionó su segunda clase de guayanás como pudo, dejándonos sio^uiera el dato inapreciable de su distribución geográfica en su época. Rengger ^ se despacha mucho más fácilmente que el ilustre Azara diciendo que todos los indios de la región que nos ocupa eran guaraníes, y así lo indica en su mapa. Y en el Cap. YIII Des fíahifans Primififs dn Paraguay ipág. 1< »4 , divide á estos indios así: «Les divers tribus des guaranis sauvages ont comme autrefois des noms differens, d'aprés les districts qu'ils habitent. Ainsi ceux qui vivent dans la SieiTa de St. José, vers Cerro Pyta s'appeJlent Caayguas, ceux qui se trouvent au nord de CtiriKjuaty. daus la Cordillére de Maracayu, sont le.s Carimas, et ceux qui parcourent les foréts á Test á'Ihtt et de St. Joaquín portent le nom de Tarumas. Demersay - trata á los indios de la región que nos ocupa de guaraníes no sometidos, y dice: «Sur cette vaste etendue ils habi- ten de preference les sources du rio Igatimí, les bords des affluents du Paraná, et lo chaine de montagnes peu elevées que nous avons decrite sous le nom de Cordillére de San José oú de Mbara- cajú ». En 189fi, el que esto escribe publicó una serie de vocabularios ^ ' Reine nach Parayuaij, von Dr. J. E. Eengger, Aarau. 183-5. = Hi.sto5re Physique, Economique et Poliiique du Paraguay et de» Etablise- ments des Jesuites. Tomo I. Paris, 1860. Pao:. 329. ' ila/eriales para el estudio de lai lenguas del grupo kainyangue (.Alto Paraná), en el Bol. de la Acad. Xac. de Ciencias de Córdoba. Tomo XIV. Pág. 331 y siff. lS9Ji. AMBROSETTI: ÍDOLO ZOOMORFO DEL ALTO PARANÁ. 389 recogidos en el Alto Paraná, llamando la atención sobre la seme- janza que presentaban las voces con las del idioma kaingangue que anteriormente había publicado ^ En ese trabajo decía: las tribus que hablan el idioma de los vocabularios que hoy publico se hallan ubicadas en la región del alto Paraná comprendida entre el arroyo Yuitorocay y el Salto del Guayrá, en ambas orillas del río. El idioma á que me refería era el Ingain. Entonces les daba como límite norte el arroyo Ifaimhé-guazú, guiado por algunos datos incompletos que había recogido; hoy vemos por el objeto que nos ocupa, que en sus orillas también saben vivir, y por los datos que me ha proporcionado el señor Antonio Zillich, quien los ha tratado, vemos que hay que extender ■ese límite hasta el río If/atiimj. Entonces también dije que á este grupo de indios algunos les llamaban Tains y creía que era por haber oído mal, pero parece que esa denominación ha sido voz corriente entre las gentes yer- bateras, pues Lucchessi me habló de ellos y me dio un pequeño vocabulario que también publiqué, y el señor Uribe así lo escribió ■en la tarjeta que acompaña á la jDÍeza. Y digo entre las jentes yerbateras porque ellos jDor abreviar es muy posible que de Ingains hayan hecho Tains y de Tains resul- tase luego Tey, que es el nombre con el cual los ha conocido el señor Zillich ^. ' Los indios kaingangues de San Pedro (Misiones), con un vocabulario. En E,evista del Jardín Zoológico de Buenos Aires. Tomo II. Pág. 305 y sig. 1895. - El señor Antonio Zillich, empleado en el ministerio de Obras Públicas de la Nación, ha viajado mucho anteriormente en el Paraguay. En todas sus excursio- nes ha llevado prolijas anotaciones en libretas que he tenido en mi poder bas- tante tiempo, facilitadas gentilmente por él. Mucho le agradezco su desprendimiento y los apuntes sobre estos indios que me ha entregado extractados de sus libretas y traducidos al español. Creo que es lo único que hasta ahora se haya publicado sobre esos indios, lo que hace más valiosa la contribución de mi buen amigo, y por eso es que no he querido, al transcribir su manuscripto, cambiar una sola palabra. Posteriormente á estos datos sólo me resta consignar los publicados sobre su idioma Ingain-Ivitorocai, por el Eev. P. Federico Vogt, en 190i, en el Tomo XXXIV de Mitteilungen der Anthropologischen GeseUschaft in Wien, quien de acuerdo con lo que j'o había indicado en 1896, los coloca también entre el grupo de los Coroados. (Kaingangues). Anal. Mus. Nao. Bs. As., Ser. 3.", t. xiv. Agosto 22, 1911. 25 390 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. LOS INDIOS TEY Apuntes del señor Antonio Zillich Los indios «Tey» habitan la parte Nord-Este del P'araguay, re- gión comprendida más ó menos entre Igatimí, Curugiiaty, cabece- ras del río Itaiembey y río Piratiy; son nómades y se mantienen de la caza. Por el contacto con la civilización la mayor parte tiene ya tolderías fijas ó ranchitos y cultivan maíz y porotos muy pequeños pero muy sabrosos (cumandá-sai). A veces se ofrece el cacique con toda su tribu para trabajos de elaboración de la yerba- mate (ilex paraguayensis) y se le conchaba con sus 30 á 40 hombres para los trabajos más fatigosos, qvie son la extracción de las hojas de la yerba de los bosques, dándoles como recompensa de sus trabajos hechos, útiles ó ropas, como ponchos, cuchillos y hasta armas de fuego, que naturalmente nunca son de valor relativo al trabajo hecho. (Por un poncho de algodón de un valor de 5 pesos cuando mucho desmontan una cuadra de monte tupido). Dinero no aceptan nunca. Será por ser papel. Los Tey son como vulgarmente se dice individuos mansos, por lo general de estatura regular, no muy altos, de cuerpo bien desenvuelto, manos y pies pequeños pero proporcionales. Sus facciones son las características del indio Central americano. La musculatura de los brazos no es muy desenvuelta para no decir débil, en cuanto la de las piernas es, á lo contrario, muy fuerte y demuestra extraordinaria resistencia, lo que prueba que los Tey deben ser incansables en marchas á pie. El Tey no es de á caballo ni lo conoce ni nunca llegué á ver á un indio de esos á caballo: eso será, tal vez, por lo montañoso que es el terreno que habita. El Tey (aunque toma por ofensa llamándolo así) no usa tatua- ciones, ni el hombre ni la mujer, y ambos usan el pelo, digo cabe- llera, cortado en la frente á la altura de las cejas y lo restante á la altura de las espaldas; en el resto de sus cuerpos no se encuetra ni un solo pelo, ni en las cejas, ni párpados ni barbas y parece que una vez que se muestra un pelito en esas partes lo arrancan. Los hombres se visten, si así quiere llamarse, en cuanto son menos civilizados, con una angosta tira de cuero de venado ó ciervo cur- tido y tan suave como paño, atado por las caderas y del que cuel- AMBROSETTI: ÍDOLO ZOOMORFO DEL ALT.O PARANÁ 391 gan dos puntas largas hasta los pies; lleva brazaletes de plumas de diversos colores y muy minuciosamente trabajados; otras ropas no llevan. Sus armas son el arco y la fleclia, siendo el primero de á lo menos l^/g metros de altura y heclio de la parte exterior de la palma «Pindó» con cuerda de la fibras del ananás silvestre (Cara- guatá). Las puntas de las flechas son hechas de madera (Curupay ó corazón del Guayaivy) y miden 40 centímentros de largo y un centímetro de espesor siendo dentadas de un lado, hallándose colocadas dentro de una caña hueca (Tacuapí) con cera de la abeja silvestre y liada con la corteza de una liana muy resistente (Cipo- hú). Para tirar emplean esos indios los pies con extraordinaria habilidad y son muy certeros con sus armas. En marcha matan cuantos animales encuentran al alcance de sus flechas, desde el pajarito más pequeño hasta el ave más grande, para las cuales usa flechas sin punta, con un botón de madera para no destrozar las presas. Cuando los Tey matan á un animal grande como Tapir (Gran Bestia en guaraní Mborevy), que es la carne más apreciada para ellos, se reúne alrededor de la jiresa toda la tribu á celebrar un festín que dura hasta haberse devorado todo el Tapir, de manera, que no sobra ni el cuero ni los intestinos ni la medula de los hue- sos, los que destrozan para extraerla; y el tigre ó zorro que llegue al lugar después de haber terminado la comilona podrá usar como escarbadientes únicamente los fragmentos de huesos que hallará en ese lugar. Las mujeres se adornan con brazaletes semejantes á los de los,, hombres y los llevan también en los tobillos; además tienen collares hechos de huesitos de serpientes, uñas de tigre y oso hor- miguero, dientes de tigre y puma, etc. En cuanto son jóvenes se encuentra entre ellas algunas de bastante lindas facciones pero muy pronto se marchitan esas flores y quedan, aunque no muy viejas, horriblemente feas y flacas. En marcha las mujeres acarrean el equipaje ó las criaturas de corta edad, el cual llevan dentro de una bolsa de cuero la que por una correa de cuero es sujetada en la frente y cuelga á las espaldas de la mujer, la que lleva otro chico gineteando en su cadera, sujetándolo con un brazo. Acercándose un extranjero (el paraguayo también es considera- do como tal) á una toldería ó acampamento de los Tey, desapare- cen á una señal todas las mujeres jóvenes y niñas, no quedando más que los hombres y ancianas y después de algunos días, recién cuando el indio ha recibido tantos regalos que le han convencido de las buenas intenciones y de que puede tener confianza, apare- 392 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. cen poco á poco las hermosuras salvajes. Su idioma ó lenguaje no es el guaraní ni semejante^ y por más que uno sepa hablar con la mayor perfección este último, no comprende nada de lo que ha- blan los indios entre sí. Fabrican del maíz fermentado (según se dice maíz masticado) una bebida embriagadora, en calabazas, la que toman haciendo una especie de baile poniéndose los hombres en una hilera j las mujeres en otra, dándose las espaldas. Aun canto monótono y con unas calabacitas, llenas de piedritas, con las que marcan el com- pás, se alejan esas dos hileras algunos pasos y vuelven á acercarse hasta tocarse con las espaldas y así sucesivamente. El Tey es por lo general hospitalario, pero aconsejo á todos los que, por desgracia, llegasen á tener que acudir ala hospitalidad de los mismos, de acampar lo más lejos posible de la toldería, primero por causa de los parásitos, cohabitantes é inseparables compañe- ros del iridio y segundo 23or molesto que es el indio, pues es incan- sable en pedir regalos; además no es muy agradable ver cómo las matronas indias sentadas en el sol, desnudas, con la cabeza de otra niña ú hombre en la falda, quitándole de la cabeza los pará- sitos, los que matan con los dientes, si los tien3, y sino con las •encías. Hasta aquí los datos del Sr. Zillich. Ahora no nos queda decir sino dos palabras sobre el objeto mismo, muy tosca y primitiva- mente tallado, y si no fuera la inscripción que lo acompaña no habríamos interpretado su significado. Esta combinación de murciélago y serpiente de cascabel es muy «uriosa. El murciélago en este caso es hembra y lo demuestran los do.s pechos pronunciados. ¿No tendría esto nada que ver con algunos de esos seres mitoló- gicos de la región misionera como la Caa-pora, la Caa-yari y otras que son también femeninas? En cuanto á la cola de la serpiente no hay que olvidar que los adivinos ó médicos, entre los Kaingangues, se llaman Pan-dere, es djcir, cola de serpiente, y este objeto femenino, con cola de ser- AMBROSETTI: ÍDOLO ZOOMORFO DEL ALTO PARANÁ 393 píente en manos de una vieja ¿no sería nn potente talismán ó feti- che, digno por eso de ser regalado á una persona reputada superior^ ya para hacerle bien ó más fácilmente para acarrearle desgracia? De todos modos, cualquiera que haya sido su destino, siempre será una pieza interesante y quizás casi única manifestación de arte escultórico entre esos indios. Buenos Aires, Mayo de 1910. ISOPODES DU SxlNDWICH DU SÜD HAKRIET RICHARDSON. ExosphPBroiiia antárctica Eichardson ExosijJiaeromti antardica Eichardson. Expédition Antarcti- qne Francaise (1903-1905) commandée par le Dr. Jean Cliarcot, Crustacés, Isopodes, 190S, pp. 3-4. Localité.— lies Sandwich. Lahille, 1910. Neuf individns. Cymodocella tubicauda Pfefper Cymodocdla tubicauda Pfeff^r, Jahrbuch der Hamburg. AVi- ' sensch. Anstalten, iv. 1887, pp. 109-115, pl. ii, fig. 8; pl. vi. figs. 11-12. Splueroma egregria Chilton, Trans. New Zeal. Inst., xxiv, 1892, p. 269. Cymodocar antárctica Hodgson, «Southern Cross» Gollections, 1902, Crustácea, pp. 243-245. Cymodocella egregria Hansen, Quarterly Journ. microscopi- cal Science, xlix, pl. 1, 1905, p. 126.— Eichardson, Expé- dition Antarctique Francaise (1903-1905), commandée par le Dr. Jean Oharcot, Orastacés, Isopodes, 1908, p. 7. Cymodocella tubicauda Eichardson Expédition Antarctiqne Francaise (1903-1905), commandée par le Dr. Jean Ohar- cot, Criistacés, Isopodes, 1903, pp. 4-5.— Chilton, Sub-an- tarctic Islands of New Zealand, 1909, p.— Hodgson, National Antarctic Expédition, Natural History, v, 1910, pp. 31-34. Localité.— lies Sandwich. Lahille, 1910. Trois individus. 396 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Serolis polita Pfbpper Serolis polita Pfeffer, Jalirlaicli des Hamburgisclien AVissens- chaftlichen Anstalten, iv, 1887, pp. 81-85, pl. ii, figs. 4-5. — Eichardson,Expédition Antarctiqíie Francaise (1903-1905) commaiidée parle Dr. Jean Charcot, CrustaeécS; Isopodes^ 190G, p. 7, J908, p. 5. Localité. — Sandwich dn Snd. Lahille, 1910. Dix individns. The apex of the terminal abdominal segment is more acnte than shown in Pfeffers figure. Serolis polaris sp. nov. Body broadly ovate, almost circular in outline, equallyTwide as-long, 22 mm. 22: mm. Color white. Head large, wider than long, 6 mm. : 4 mm. The anterior margiit is produced in a small median pooint, on either side of which there is a slight excavation for the reception of the basal articles of the antennae. On either side of these excavations the margin is- produced forward, curving widely, and at the antero-lateral angles is drawn out in acute processes. Just behind the antoro-la- teral processes, the lateral margins are constricted, so that the anterior portion of the head at this point is much narrower than the posterior portion. The eyes are placed in the posterior portion of the head near the lateral margins, and are reniform in shape. Betwen the eyes and a little anterior to them, are two rather fíat rounded proceses, free at their posterior extremities from tha surface of the head, sitnatcd one on either side of the median line. Glose to the posterior border of the head are three fíat processes, one median and one on either side, placed between the eyes and a little posterior to them; the median one is rounded posteriorly and not free, the lateral ones are angular, and free posteriorly from the dorsal surface of the head. The fisrst pair of antennae have the basal article large; the second article is about one and a half times as long as the first and is also somewhat dilated; the third article is narrow and is a little shorter than the second; the fonrth article is less than half the length of the third; the flage- RICHAEDSON : ISOPODES DU SANDWICH DU SUD. 397 llum is composed of eleven articles and extens a little beyond tlie peduncle of the second antennae and almost to tlie post-late- ral angle of the first thoracic segment. The second antennae have the first article of the peduncle short and not visible in a dorsal view; the second article is produced forward and is geniculate with the third article, which is a litle shorter than the second; the fourth; article is twice as long as the third; the fifth article is more slender and a little longer than the fourth; the flagellum, composed of twenty-one articles, extends to the post-lateral angle of the second thoracic segment. Fio\ 1. — Serolis poJaris. The head is deeply set in the first segment of the thorax. The lateral portions of this segment are broad and are separated into two parts by a curving transverso ridge; the post-lateral anglas are acutely produced. The five following segments also have the posts lateral angles acutely produced backward, those of the sixth segment extendig tho the post-lateral angles of the terminal ab- dominal segment. The epimera of the second, third, fourth and fifth segments are marked by a suture. On the posterior margin of the second, third, fourth fifth and sixth segments, just within the epimeral suture is an angular prominence on either side. All 398 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. six segments of tlie thorax have the posterior margin produced backward in a median tooth, which increases gradually in size froms tlie first to tlie fourtli, wtich is very large and then decrea- ses in size, the last two being about equal. The seventli tiioracic segment is visible only on the ventral side. The abdomen is composed of four segments, the first thee of which are short and subequal in length. The lateral parts of the first segment are covered by the sixth thoracic segment ; those of the second segment are produced a little beyond the j)ost-lateral angles of the sixth thoracic segment; those of the third segment are short and are produced only a little distance. On all three seg- ments, there is a median tooth on the posterior margin, similar to those on the thoracic segments. The terminal segment has the sides slightl3^ converging and terminating in an acute tooth on either side. The posterior margin is produced in the middle in a very obtuse angle. The dorsal surface is furnished on either side with a curving ridge, situated cióse to the anterior and lateral margins of the segment. Belo w this on either side is a second ridge originating near the middle of the segment and terminating a short distance from the lateral margin in an angular process. There is a small, fíat angular process, one en either side of the median line near the base, where the second ridge originates. A long, j^romi- nent, acute spine is situated in the median line on the anterior portion of the segment. On the posterior portion of the segment is a ridge produced into three very long, acute, flat spines, ^jiie in the median line and one on either side, the median spine being as long as the median spine anterior to it. The uropoda are similar in shape, the outer being smaller and shorter than the inner one, with the posterior extremity broadly rounded; they are inserted just within the lateral tooth of the terminal segment. The first pair of legs are subchelate with the propodus broadly oval. Six specimens, all females, were collected af the Sandwich du Sud in 1910 by Lahille. The type is in the Museum d'Histoire Naturclle de Paris. This speci-s is closest to Serolis schyt' ei Lütsken. '. 1 Vidensk. Meddel. f. d. nat. Foren. i Kjobenhavn, 1858, p. 98, Taf. 1, í'igs. 1-2-13. EICHARÜSON : ISOPODES DU SANDWICH DU SÜD. 399 Serolis laevis sp. nov. Four speoimens of a new species of Serolis were obtained by M. Dr. Lahille in 1910 at the Sandwich dn Sud, This species is cióse to Serolis plana Dana, to Serolis convexd Cunningham and to Se- rolis gandichoiid/ii Audonin and Milne Edwards. In comparing them witli tlie three species mentioned, y will point out the points of resemblance and the points of difference. This species differs from Serolis p/«wrt as described and fign- red by DJana ^ (1) in not having the margins of all the thoracic segments «closely in contact, quite to the lateral margin», the outline being broken at the fifth segment, which is somewhat narrower than the fourth; (2) in having the flagellum of the se- cond antennae longer, extending to the middle of the third tho- racic segment instead of to the middle of the second segment; (3) in having the tip of the last abdominal segment trúncate in three of the specimens and slightly upturned; (4) in the different shajDe of the eyes which are reniform; (5) in having the median and lateral ridges of the terminal abdominal segment almost obsolete, as well as the lateral tooth on either side; and (G) in the absence of the prominences of the fourth segment of the thorax, just within the epimeral sutures. These differences are constant in all the specimens. Beddard ^ says of Serolis convexa Cunnigham ^, that it is clo- sely allied to Serolis plana and that it is «Almost impossible sa- tisfactorily to sepárate them». The present species agrees with Serolis convexa in having the last two segments of the thorax narrower than the jDreceding ones; in the shape of the eyes and in the longer first and second antennae. It differs, however, in the absence of the «three well marked ridges, a median, inte- rrupted in the middle, and two lateral, each terminating in a sharp point». It also differs in the longer lateral augles of the sixth thoracic segment, which extend some distance beyond the lateral angles of the second and third abdominal segments, but in Serolis convexa are short, not exteinding beyond the angles of U. S. Expl. Exp., XIV, Í8b'ó, Crust., Pt. 2 pp. 794-795, pl. 53, figs. 1^-c. Challenger Eeport. The Isopoda, Pt. 1, 1884, p. 38. Trans Linn. Soc. London, xxvii, 1871, pp. 498-499, pl. lix, fig. 3. 400 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. tlie second and third abdominal segments ^ The sliape of the last abdominal segment is also different in tlie fcwo species being less jDeai^-shaped in the specimens from the Sandwich dii Sud and trúncate at the tip. Serolii convexa is described as being of a nniform palé brown color, while the specimens from the Sand- wich dn Sud are uniforsuly white Serolis Gmidichaudii ^ Au- douin and Milne Edwards is another closely allied species. The new species agrees with the former in having the lateral ridges of the terminal abdominal segment very faint and in the more trúncate d tip. It differs, however, in the longer antennae; in Fi». 2. — >Se7'olis laeris. x. having the last two segments of the thorax narrower than the preceding ones; in the absence of an epimeral suture on the fifth thoracic segment; in having the suture on the oporcular valves more nearly transversa; in the different shape of the terminal abdominal segment; and in the almost complete absence of tho median keel, andin the different color, Serolis Gaiidichmidii being described as dark brown and dotted all over with black spots of various sizes. > This is true of Cunninghams fiíjure, but in the specimens in the U. S Nat. Museum and in Studer'í* figure, (Abhandl K. Akad. Mipsenschaften zu Berlín, 1883 [1884], Taf 1, fig. 1.) the lateral angles of the sixth thoracic segment are lon- ger. Studer's figure does not show the median and lateral ridges on the terminal abdominal segment, so characteristic of this species. - Archives du Muséum d'Histoire Naturelle, n. 1811, pp. 22-2-5, pl. 1, 2, figs. 1-7. BICHARDSON: ISOPODES DU SANDWICH DU SUD. 401 NOTES SUR LES AEOTURUS PAR M. lí.-L. BOUVIER Autarcturus adareaiius Hodgson Ardiirm adareamis —Fi. V. Hodgson, Report oa the Collection o£ Natural Kistory made in the Antartic Región during the voyage of the «Southern Cross» (1902), p. 249, 250. Arcturus adarennus—F. V. Hodgson, National Antartic Expedition, Natural History, vol. v. Crustácea IX, Isopoda (1910), p. Bó, 61, v. fig. 1. Dtíux exemplaires pris aux Sandwich du Sud (Musée de Buenos-Ayres et de Paris). Antarccrus autarcticus E.-L. Bouvier Anfarcherus anfaj^cficns—'Ei.-'L. BouviEit. Revista chilena. Año XIV (1910), p. 179-182, fig. 16, 17, 17 *. Un exemplaire Cette espéce a été récemment décrite par M. Bouvier qui en a donné la des- cription suivante: SUR QUELQUES AMPHIPODES DES ILES SANDWICH DU SUD M. ED. CHEVEEUX. La petite collection d'Ampliipodes des iles Sanwich du Sud pré- sentée par M. le Dr. F. Lahille, correspondant du Miiséum á Buenos- Ayres, comprend qnatre espéces, capturées par 30 a 50 brasses de profondeur. Deux de ees espéces avaient été trouvées dans l'An- tarctiqne j)ar l'Expédition du Francais. Ce sont: Waldeckia obesa Ed. Cli., représentée par une femelle de 17 mm de longueur et Atyloides hremcornú Ed. Cli., dont une douzaine d'exemplaires ont été obtenus. Ces exemplaires, de plus grande taille que ceux du Franjáis, atteignent jusqu'á 18 mm de longueur; les yeux sont beaucoup plus grands que cliez la forme de l'ile Bootb-Wandel. Les deux autres espéces sont nouvelles. Oediceroides Lahillei, nov. sp. Femelle avec emhryoiis. — Corps assez obése, mesurant 21 mm de longueur. Téguments épais et consistants. Premier segment du mésosome présentant deux bourrelets transversaux, separes par un sillón assez profond. Deuxiéme, troisiéme et quatriéme segments portant, au bord antérieur, un sillón transversal, suivi d'un bourre- let volumineux. Sillons et bourrelets s'atténnant et plus ou moins nettement visibles dans les trois derniers segments du mésosome et dans les deux premiers segments du mésosome. Deruier segment du métaseme et urosome lisses. 404 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Tete portant, au milieu du bord dorsal, un gros tubercule arrondi, nii ¡^eu dirige en avant. Rostre conrt, gibbenx, entiére- ment occupé par les yeux. Fig. l.—Oediceroides Lahülei. Tete et premiers segments du mésosome. Antennes sujDérieures á peine aussi longues que la tete et dépa- ssant un peu l'extrémité de Favant-dernier article du jjédoncule Fig. 2. — Oediceroides LahUIei. A, anteune supérieure,- B, antenne inférieure; C, mandibule droite; D, maxille antérieure; E, maxille postórieure; F, maxillipéde; G, gnathopode antérieur; H, péréiopode de la deuxiéme paire; I. telson. (A, B, C, D, E, F, I X 16; G, H X 8)- des antennes inférieures. Premier article du pédoncule un peu plus long que l'ensemble des deux articles suivants. Flagellum CHEVREUX: AMPHIPODES DES ILES SANDWICH DU SUD. 405 composé crniie quinzaine d'articles. Antennes iníerieures tres robustos. Dernier article dii pédoncule beaucoup plus oourt que l'article précédent. Flagellum un peu plus long que l'ensemble des deux derniers articles du pédoncule et composé d'un tres grand nombre d'articles extrémement courts, portant presque tous une calcéolo au bord antérieur. Palpe des mandibules robuste, dernier article beaucoup plus court que l'article précédent. Lobe interne des maxilles antérieures tres large, bordé de neuf soies ciliées; lobe externe armé de neuf épines. Lobe interne des maxilles postérieures un peu plus large que le lobe externe et portant des soies sur la plus grande partie de son bord interne. Palpe des maxillipédes gréle et allongé. Lobe du carpe des gnatliopodes antérieurs tres développó, pro- longa i nférieurement. Propode beaucoup pías long que le carpe, ovalaire, bord palmaire se confondant avec le bord postérieur. Gnathopodes postérieurs ne difterant des gnatliopodes antérieurs que par leur article basal un peu plus long et par leur propode un peu moins large, bien que de méme longueur. Péréiopodes modóróment ciliés. Article basal étroitement ovale dans les péréiopodes des troisiéme et quatriéme paires, piriforme et presque aussi large que long dans les péréiopodes de la derniére paire. Dactyle robuste, aussi long que le propode, dans les péréio- podes des quatre premieres paires, un peu plus court que le pro- pode et styliforme, dans les péréiopodes de la derniére paire. Branclies des propodes de la derniére paire étroites, subégales, aussi longues que le péndoncule. Telson quadrangulaire, un peu plus long que large, bordó de nombreuses soies d'inégale taille. Cette espéce est représentée dans la coUection par une quaran- taine d'exemplaires dont la longueur varié entre 15 et 22 mm. Je suis lieureux de la dédier á M. le Dr. Lahille. Eusirus Bouvieri, nov. sp, Femelle ovigére. — Corps modérément comprimé, mesurant 15 mm de longueur. Mésosome lisse, Bord dorsal de chacun des deux premiers segments du métaseme se prolongeant en arriére pour former une dent, plus courte et moins haute dans le premier segment que dans le second. Troisiéme segment du métaseme portant une carene dorsale, Bord dorsal du premier segment de l'urosome présentant une profonde et étroite échancrure, suivie d'une carene arrondie. Anal. Mus. Nac. Bs. As., Ser. ?..", t. xiv. Agosto 23, 1911. 26 406 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Plaques coxales de la premiére paire fortement prolongées en avant. Plaques épimérales du dernier segment du métasome régu- liément arrondies^ crénelées au bord postérieur. Tete armée d'un petit rostre aigu. Yeux grands, proéminents, reniformes. Antennes supérieures tres coartes, a peine plus longues que Tensemble de la tete et des deux premiers segments du mésosome. Premier article du pédoncule beaucoup plus long que l'ensemble des deux articles suivants, bord distal armó de deux dents aigües. Flagellum plus court que le pédoncule et comprenant quatorze articles garnis de touífes de soies, sans traces de calcóoles. Flage- llum accessoire semi-articulé, un peu plus court que le premier Fig. %.—En>ñrn>i Bouvieri. A,^inétasome et partie de l'urosome; B, antenne supé- rieure; C, antenne inférieure; D, gnathopode postérieur; E, article basal d'un péréiopode de la derniére paire; F, telson. (A X 7; B, C, D, E, F, G X iO). article du flagellum jírincipal. Antennes inférieures un peu plus longues que les antennes supérieures. Quatriéme article du pédon- cule crénelé au bord distal. Cinquiéme article beaucoup plus court que le quatriéme. Flagellum aussi long que le quatriéme article du pédoncule et comprenant vingt articles garnis de toufíes de soies, mais sans calcéoles. CHEYREUX: AMPHIPODES DES ILES SANDWICH DU SUD. 407 Giiathoj^odes robustes. Lobe du carpe tres dóveloppé. Propode beaucoup plus long que large, ovalaire, bord palmaire modérément convexe. Dactyle robuste. Lamelles incubatrices remarquablement développées, Péréiopodes des deux premieres paires tres gréles; carpe atteignant les denx tiers de la longneur de l'article méral; propode aiissi long que le carpe. Péréiopodes des trois derniéres paires plus ou moins mutiles. Bord postérieur de l'article basal des péréiopodes de la derniére paire ne j^résentant pas de partie con- cave. Uropodes de la derniére paire brises. Telson fendu sur le sixiéme de sa longueur. Bien que cette forme soit rejirésentée seulement par un unique exemplaire, quelque j)eu mutilé, il est facile de voir qu'elle ne 2ieut étre assimilée a aucune des espéces connues du genre Etisirus- Elle se rapproclie surtout á'Eusirus propinquus, des cotes de Norvége, mais elle en difFére par le forme du bord dorsal du pre- mier segment de l'urosome, par ses antennes beaucoup plus courtes, les antennes inférieures étant les plus longues, et par son telson beaucoup moins profondément fendu. Je pric M. lo professeur Bouvier de vouloir bien accejiter la dedica de cettc nouvelle espéce. ALGUNOS ANIMALES MARINOS DE LAS ISLAS SANDWICH. El año pasado, gracias á una gentil atención del señor coronel G. Núñez, pude conseguir una pequeña colección de invertebrados marinos, recogidos en las islas Sandwich del Sur por el capitán Larsen, quien se dedica en estas regiones á la caza de ballenas. Como mis tan numerosas ocupaciones no me permitían proceder al examen de este material, remití á mi colega del Museo de Historia Natural de París, el profesor Bouvier, algunos de los crustáceos que me parecieron ofrecer un mayor interés. A su vez, éste los repartió entre es2:)ecialistas, y no está de más indicar de j)aso, que con la multiplicación creciente de las formas animales que de todas partes se describen, el trabajo de sistemática tiene que ser efectuado por naturalistas de más en más especializados. Recordaré por otro lado que las islas Sandwich forman la parte más avanzada hacia el Este de los fondos relativamente altos que ligan actualmente Sud América con las tierras antarticas actuales, restos de la antigua Antártida. Forman como la parte superior de un gran macizo en herradura limitado por la línea isobática de 7.000 metros y cuyo centro está constituido por el estrecho de Drake, que los oceanógrafos harían quizás mejor en llamar golfo de Drake. Las Sandwich fueron descubiertas en 1755 por Cook, y constan de unas 12 islas, islotes ó rocas. Las tres islas situadas más al Norte forman elgrujDO del Marqués de Traversay, aunque para el geólogo dos de éstas tengan que referirse más bien á las dos islas Candlemar que les siguen al Sur. El grado 58'^ de latitud Sur pasa más ó menos ¡jor el medio del grupo de las Sandvvich, medio casi en donde se levantan las islas Saunders, procedencia de la colección de crustáceos que hacen el objeto de esta pequeña nota. Más al Sur se encuentran las islas Montague, Bristol (con su pico de Freezeland, cuya forma en pan 410 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. de azúcar es notable) y por fin las islas Tliiiló y dos peñascos volcánicos elevados, cubiertos de nieve y de hielo. De la pequeña colección que remití al señor profesor Bouvier, el señor Coutiére lia examinarlo las formas pelágicas jóvenes, d. Muni- da (Grimothea) gregaria Fab. ( = 31. sndritgosa White ) y de Antarctomyia inaxima H. J. Hansen. Estas formas son sumamente comunes en nuestros mares austra- les y recuerdo que una vez en Ushuaia vi el mar enteramente rojo (Munida gregaria) en casi toda la extensión de la bahía. Los Amphípodos de Sandwich han sido estudiados por el señor Chevreux. La señorita Richardson tuvo la amabilidad de ocuparse de los Isópodos y por fin el profesor Bouvier, quien había consagrado un trabajo al estudio de los Pycnogonidos del «Pourquoi pas», tuvo á bien estudiar los que le remití; al mismo tiempo que describió como especie nueva un Antarcturus muy semejante á A. Coppirgeri Miers. Por lo j)ronto aquí va la descripción de este crustáceo: Antai'Cluriis anlarcKiciis, sp. n. Le corps est a peu prés partout de méme largeur, sauf au nivean du 4*^ segment thoracique libre oü il est tres légéremcnt dilató; il présente de nombreux tubercules plats qui, á partir du milieu du corps jusqu'á l'extrémité de l'abdomen, deviennent plus saillants et constituent des lames squamiformes dirigées en arriére et plus cu moins rétrécies en pointe. La tete est profondément échancrée en avant sur toute sa lar- geur; du milieu de cette óchancrure part un sillón median qui se termine á un sillón transverso allant au bord postórieur des saillies oculaires, dont les yeux sont reniformes. En arriére de ce dernier sillón, la tete s'óléve quelque peu en un bourrelet transversal oú apparaissent deja les tubercules (jui, en cet endroit, sont subconi- ques. Les quatro segments suivants sont tous ornes á peu prés do la méme maniere; on y voit au milieu un profond sillón transversal qui se bifurque a droite et a gauche pour délimiter quatre aires tuberculeuses: une antórieure et módiane en are de cercle, une paire d'aires laterales triangulaires qui s'élargissent sur les flanes, et une airo en bourrelet qui accompagn© le bord postórieur; ees aires sont moins nettement distinctes sur le 4** segment. Les trois ALGUNOS ANIMALES MARINOS DE LAS ISLAS SANDWICH 411 deriiiers segments tlioraciqnes (fig. 1) sont bien plus courts et plus simples; ils portent prés du bord postórieur une rangée de tubercules squamiformes, subaigiis et diriges en arriére, leurs flanes se dilatent et portent des tu- bercules serrés. Les segments abdominaux (fig. 1) paraissent tous ankylosés; les deux premiers sont simplement munis d'une rangée de lames squami- formes jolus ou moins aigues, dirigées en arriére et situées sur leur bord postérieur; a la base du bouclier caudal se voit un segment semblable qui présente en plus quelques lames aigués vers sa base articulaire, en dessus; quant au bouclier il est recouvert des mémes saillies squamiformes subaigués, qui sont aussi longues mais libres seul- ement á leur pointe, d'ailleurs tres serróes et pres- que contigués. Le bouclier est un peu plus étroit que le segment precódent, un peu échancré en arriére et muni de deux épines subterminales lé- gérement divergentes qui óga- lent au plus le V4 de sa longeur. II n'y a pas d'autres opines a la surface du corps. Les antennules dópassent á peine le milieu du 3"^ article antennaire; leur article basilaire est large et plat, leur article terminal aussi long que le reste de l'appendice et falciforme. Les antennes ne sont pas tout á fait aussi longues que le corps ; leur 3" article présente en dehors une rangée de 3 ou 4 tubercules triangulaires aigus, le 5" ar- ticle est plus gréle et un peu plus longe que le 4'^, plus long également que le fouet; ce der" nier compte 9 articles munis d'un tubérculo antéro-interne: l'article basilaire porte 4 de ees tubercules et représente surement au moins 5 articles soudés. Les pattes antérieures, ou gnathopodes, se font remarquer par la róduction de leur doigt qui est d'un tiers plus court que l'article précédent et trois fois moins large, d'ailleurs terminé par une griffe (fig. 2). Les pattes des trois paires suivantes sont plus longues et plus gréles, avec Fi;;-. 1. — Les deux derniers segm- ents thoraciques et 1' abdomen. Vusdu cote dor- sal. Fig. 2. — Extrémité d'un gnathopode. 412 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. un doigt étrolt et jjen arqué, plus court d'un quart que pro- pode; elles jíortent en dedans, sur leurs articles moyens, une frange de tres longues soies; il y a des soies analogues, mais plus courtes, sur le bord interne des gnathopodes et la face infórieure des pédoncules antennaires. Les pattes des trois derniéres paires sont un peu plus courtes et notablement plus fortes; dépourvues de soies, elles sont munies de tubercules obtus sur leur basipodite; leur projjodite est arqué, a peine plus long et notablement plus fort que leur doigt qui est également arqué et d'ailleurs robuste. Les valves operculaires de l'appareil brancbial Fio- 3 — Partie , . , • antcrieured se retrecissent posterieurement en pomte, entre corps. les sillons qui accompagnent leurs bourrelets mar- ginaux, elles forment une surface convexe sur la- quelle s'élévent deux ou trois rangées de tubercules squamifor- mes subaigus semblables á ceux du bouclier dorsal. Deux exemplaires males dont lo plus grand mesure 28 mm., le second á peu prés 25; largeur máximum du premier, 4 mm. Pro- viennentdes Sandwich du Sud, et communiqués parM. C. Porter. (Untype au Musóumnational d'Histoire naturelle de Paris, l'autre au musée de Valparaíso.) Cette espéce est certainement tres voisine de 1'^. Coppingeri ]\Iiers, capturé par r«Alert» au Trinidad Channel dans le détroit de Magellan (30 brasses). L'exemplaire type de Miers est uno femelle dont la carapace est notablement dilatée aux environs des segments thoraciques 3 et 4. L'il . Coppingeri se distingue de notre espéce par ses ornements en saillie qui sont de simples granules, et par les deux derniers articles de ses pédoncules antennaires qui sont a peu prés égaux et également larges. LVl. aclarei Hodgson, capturé par le «Southern Cro.ss» au cap Adare est également tres voisin de notre es23éce,surtout par son revétement de saillies aigués, mais il est muni de deux cornes frontales. PYCNOGONIDES M. E. L. BOUVIER. Le Pycnogonides que m'a sonmis M. F. Laliille sont representes par quatre espéces: trois Chaetonymphon et deux Leionymplion. Chaetonymphon b. o. Sars. Le genre Chaetonymphon est actuellement representé par 12 espéces: 7 antarctiques et 5 arctiques. Le genre n'est pas connu en dehors des régions pelaires; celles des eaux antarctique se des- tinguent des espéces boreales par leiir tarse qn'est plus longqne la moitié du propode, tandis qu'il est au plus égal á cette moitié dans les autres. Les espéces antarctiques se divisent elles mémes en deux groupes: celles oii est le tarse est pour le moins égale au propode (anstrale Ilodgson, hiarticulahon Hodgson, orcadenm Hodgson, assimile Hodgson, et mendosum Hodgson) et celles oii le tarse est plus court que le propode {hrevicandatum Mier et viUosum Hodgson). Les trois espéces qui m'ont oté soumises sont le Ch. mistrale H et le Ch. hrevicmidatum. Le Ch. orcaden.^e Hodgson se distingue du Ch. austrcde par son second tibia qui n'est pas plus long que le premier et par ses grift'es auxiliaires qui sont tres petites. II fut trouvé aux Orca- des á Scotia Bay par l'expédition antarctique écossaise, la prof on- deur étant de 15 brasses. On n'en connaissait qu'un exemplaire; denx autres, un mále et une femelle m'ont été comuniques; ils pro- viennent également des Orcades oii ils ont été pris en 1907 par M. Olaf Paulsen (Musée de Buenos-Ayres et de Paris). 414 MUSEO NACIONAL DE BUENOS AIRES. Le Ch. australe fut trouvé en grand nombre jDar le «Sontliern Cross» au Cap Adare, á 20-26 brasses de ^Jrofondeur, et décrit en 1902 par M. Hodgson. Bien qii'il n'ait pas été re trouvé j)ar le «Discovery», le méme auteur l'a décrit de nouveau dans son travail consacré aux Pycnogonides de cette exjDédition, et identifié avec Ch. altioctilatum Mobius capturé 23ar le «Valdivia» aux iles Bouvet, a 436 m. de jDrofondeur. Mais si l'espéce n"est j^as connue dans les mers explorées par la «Disco verj'», elle 3^ j^résente une variété que M. Hodgson a décrite sous le nom de Ch. australe, var. aiistrinorum. Le Lh. hrericaudaium Mier a été identifié par M. Hock avec le Nymjyhon horrichim Bohm. C'est une espéce largement répandue, a la fois antarctique et subantarctique, signalée d'abord aux Kerguelen par Mieri et par Bohm, elle y a été retrouvée jDar le «Challenger» (Hock), la «Valdivia» (Mobius) et M. Ralba de Baty (Bouvier). M. Pfeffer la mentionne á la Nouvelle-Géorgie, M. Hodgson aux Orcades du Sud oüelle fut capturée par le «Scotia» et le «Pourquoi pas» l'a prisa á Tile Casabianca. L'espéce a été prise entre 450 métres (Mobius) et 15 brasse (Hodgson); elle est repré- sentée dans la petite collection qui m'a été soumise j^ar deux exemplaires de la NouTelle-Géorgie. Leionyinplioii A l'exception du T.eion]iniph(n} caroUneiise Leach que M. Lomau rattache justement á ce genre, \í;h Leionymplion habitent tous Its mers antarctiques oii ils sont representes par 8 espéces, 6 á bourre- lets dorsaux saillants tn pointo ou sétiíeres .striafiim l^lohins, grande Pfeffer, gihho.win Mobius, mimi.s Hodgson, glaciale Hodgson .< X X 4 Tercera Serie, T. XIV. Planche II. M9Í Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. íWéém m 2 1(1 Terceiía Serie, T. XIV. Plaxciir IIT. 3 6 8 G Pilarski. pr.ol. Akauís del Mureo Xaí'ional dk Buenos Aires. ^7 • í K Tkrcf.ra Seuie, T. XTV. Planciik IV. Anales del Museo Xaciokal de Buenos Aires. '^ r. O y Tercera Serie, T. XIV. Planchk V. m0%^ f4^^^ ?, i-i 7 11 T^rn^. , i 9í Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. Tercera Serie, T. XIV. Planche VI. I 9 Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. Tercera Serie, T. XIV. Plan cu k VIL :*^ •» A melé Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. ■^'»S^» 9 10 Tercera Serie, T. XIV. Planche VIII. 11 Anales del Museo Nacional de Buenos Aikes. Tercera Serie. T. XIV. Planche IX. 1 1 X 35 Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. ss^s X 2;J 81 X -t 2 Tercera Serie. T. XIV. Planche X. 11 XI. Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. X 10 5 X 12 Tercera Serie. T. XIV. Planche XI. 7 X 1- 15 17 X 12 16 12 X i: ■%V7v«7 ■BHIBH w ^^ÍÁ '' X É^M^^ .>k. taStw Anales del Museo Nacional de Buenos Aires. Tercera Serie. T. XIV. Planche XII. 13 X 23 i New York Botanical Garden Librai 3 5185 00278 2314 4/=^ •<■■ 'S^^*^! ^ 1!f 'í^. átíkH